Una transformación libre de personalismos

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FRANCESC ROMEU Vivimos un momento histórico. No siempre tiene uno la posibilidad de participar en un momento de transformación como el que el PSOE está viviendo y, lo más importante, como el que necesita vivir. La sociedad nos ha marcado el paso, tristemente es la primera vez que no somos nosotros quienes cambiamos la sociedad, sino que han sido los ciudadanos los que nos están obligando a reinventarnos, porque hemos perdido nuestra capacidad como herramienta de cambio y de progreso. Sin embargo, y pese a la contundencia con la que nos han dado esta lección, algunos parecen no ser conscientes de la importancia y la trascendencia que puede tener la decisión que los socialistas tomemos en unos días en Sevilla (y en un par de meses en Alicante, para el PSPV). El gran error es convertir este proceso en una lucha interna de intereses de futuro, centrado en los personalismos y no en las ideas ni los proyectos. Nuestro reto no es satisfacer egos personales, es consolidar una opción real de futuro. Es en eso en lo único en que todos debemos trabajar ahora, porque la coherencia en nuestras actitudes y la firmeza en nuestros actos debe llevarnos a demostrar que los socialistas somos otra cosa. Estudiemos y aprendamos de la lección que nuestros compañeros franceses nos están dando, con propuestas rompedoras y claramente de izquierdas. Ya es momento de que nosotros también defendamos una opción autónoma y libre, innovadora en el socialismo español y en el valenciano. En la Comunitat Valenciana vivimos una situación extraordinaria, con un PP y un presidente de la Generalitat débil y agonizante en todos los aspectos. No somos conscientes de la situación en que se encuentra nuestro gobierno, que en breve podría perder todas sus competencias autonómicas, esas por las que tanto luchamos, cuando el Estado decida que ya es momento de intervenirnos ante la quiebra económica a la que nos ha llevado el PP. No podemos esperar a que se autodestruyan mientras acaban con lo poco que a los valencianos nos queda, debemos contribuir con toda nuestra fuerza a que salgan de una vez por todas de las instituciones. Aquí no sobra nadie, ni los militantes que se han ido ni los ciudadanos que han dejado de vernos en la izquierda. Es hora de recuperarlos a todos, de cambiar la estructura y el viejo y viciado modo de funcionar del PSPV, para abrirlo al futuro y al gobierno, para demostrarle al ciudadano que necesita un gobierno socialista que le respete y no le engañe, que no lo hipoteque de por vida. Fuera de las familias y los acuerdos de siempre hay cada vez más futuro, más coherencia, más fuerza y más ganas de trabajar. Podemos hacer posible lo que muchos soñamos, aquello en lo que firmemente creemos, sólo tenemos que ser capaces de actuar con nobleza para luego poder mirarnos a la cara. Vayamos a Sevilla con fuerza, con convicción, con el único objetivo de participar de la transformación de este partido, que será el que transforme esta sociedad. Empecemos a ser conscientes de la fuerza que puede tener la federación valenciana en esta transformación, pero dejémonos de personalismos o seguiremos perdiendo el tiempo, perdiendo oportunidades y perdiendo votos. Escuchemos, debatamos y decidamos, primero el proyecto, luego los equipos y, por último, las personas

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UNA REFLEXIÓN PERTINENTE.

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El pasado cuatro de julio se cumplieron diez años desde que el PP ocupó la alcaldía de L’Alcúdia de Crespins al haber obtenido seis de los once concejales en las elecciones municipales celebradas en mayo de 1999. Diez años transcurridos que me llevan a una reflexión que entiendo pertinente por mi parte y que debería serlo también para los dirigentes del PSOE local, partido en el que milito desde 1975.

 

Diez años transcurridos, bien merecen una reflexión en voz alta por parte de quien durante el doble de tiempo, es decir durante veinte años, dirigió un gobierno municipal socialista con mayoría absoluta constante y compartió responsabilidades institucionales en otros niveles políticos, con otros dirigentes locales que proyectaron esta agrupación local con fuerza y prestigio en la comarca de La costera y en el conjunto de organización socialista.

 

Algunos medios digitales a los que tengo todo el respeto que se merece la libertad de opinión, han comparado en las últimas semanas aquellos tiempos con los que hoy atraviesa la vida orgánica del socialismo local y la realidad institucional de nuestro ayuntamiento. Al respecto quiero puntualizar como punto de referencia rigurosamente histórica que, en mi caso, ninguna otra cosa me apartó de la vida política local sino unas elecciones primarias, a mi juicio extemporáneas e irreflexivas, que convino celebrar la agrupación socialista y que acepté de acuerdo con el sentir mayoritario de mis compañeros mas cercanos, de manera que no se alterara por la vía disciplinaria un proceso preparado ex profeso para un cambio de ciclo y de personas que venia precedido por un acoso político de baja estopa que había trascendido el ámbito estrictamente político para afectar a los ámbitos personales y familiares de unas cuantas personas que formaban mi entorno más inmediato. Esa es la realidad documentada y no otra distinta que ya forma parte de las leyendas urbanas de la época que todavía permanecen en el imaginario orgánico sin saber muy bien por qué ni con que finalidad. Lo cierto es que lo que se preparó, salió y otras personas asumieron retos y responsabilidades adquiridas de manera voluntaria y democrática.

 

Desde entonces, lo cierto y verdadero es que los socialistas estamos ayunos de responsabilidades institucionales si exceptuamos los pocos meses que tuvimos la responsabilidad de gobierno como consecuencia de una moción de censura. El hecho constatable es que en los últimos diez años no hemos conseguido alcanzar el poder municipal por nosotros mismos y la segunda aseveración histórica es que aquel foro de debate democrático que era la asamblea local que, equivocada o no, decidió cambiar de referentes políticos y orgánicos con las consecuencias y las consecuencias que hemos descrito, ha pasado a mejor vida en aras de un tacticismo que nos ha llevado a romper los puentes del dialogo y a un debilitamiento ideológico y estratégico que nos hace depender irremisiblemente de terceros partidos minoritarios que, conscientes de nuestra debilidad, establecen su estrategia legítima  dentro de un marco que es fruto de la lógica política del desgaste socialista como una de los factores para su crecimiento electoral. Si sumamos a este factor, el que ellos añaden de una experiencia de gobierno negativa y, como corolario, el que hayamos dinamitado los puentes y destrozado los contactos que permitían un mínimo entendimiento para poder formar un gobierno sólido en beneficio de la comunidad local, tenemos la situación actual perfectamente enmarcada. De lo que podemos deducir que, no es mucha clarividencia la que se deduce de nuestras actuaciones políticas ni de nuestras numantinas posiciones orgánicas.

 

Antes pronto que tarde, se impone la templanza, el sosiego y la reflexión política si queremos volver al camino abandonado de manera extraña hace poco más de diez años que nos permita poder volver a dirigir los destinos municipales con un gobierno potente y con una base política y social bien articulada.

 

Porque hay unas cuantas preguntas obligadas que han de servir de base a esa reflexión precisa y pertinente: ¿Qué beneficios políticos han devenido de aquella decisión mayoritaria de prescindir de las personas que venían encadenando cinco mayorías absolutas en el ayuntamiento?; ¿Cuáles han sido las consecuencias políticas objetivamente mensurables?. ¿Qué queda de aquella mayoría coyuntural que impulsó las elecciones primarias, las ganó y que primero perdió las elecciones y después  saltó por los aires en solo unos meses de gobierno municipal compartido e interino?; ¿Qué ha ganado el PSOE con todo esta sinrazón histórica?. Si nos damos una respuesta honesta a todas estas cuestiones podremos alcanzar ese punto de objetividad, alejada de los sectarismos y las consignas, que es absolutamente necesario para una reflexión que ha de ser obligada, rigurosa, generosa y profunda para que después se puedan materializar políticas y estrategias concretas que reconduzcan el papel del PSOE en la política local y nos hagan merecedores de la complicidad y la confianza de nuestros vecinos.

 

Solo el tiempo transcurrido y, con él, los acontecimientos negativos  vividos hasta este instante deberían ser un motivo suficiente para iniciar un proceso serio de análisis y reflexión política. Después, el trabajo, la generosidad  y las ideas compartidas desde el dialogo y el consenso pueden alumbrar un nuevo tiempo para el socialismo local; si no lo hacemos así continuaremos por mucho tiempo en la inanición política y la oposición institucional. Esa es la verdad y todos sabemos cual es el único camino; otra cosa es si todos estamos dispuestos a recorrerlo desde la sensatez, la libertad, el respeto y la igualdad.

 

Vicent Vercher Garrigós

Las encuestas y la movilización de la izquierda.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • CARLOS CARNICERO

    02/06/2009

El Zumbido

España es un universo electoral cuyo abanico más amplio entre los dos grandes partidos difícilmente encuentra más de tres puntos en las encuestas de intención de voto. Esta tozudez electoral responde a un encasillamiento ideológico político entre dos posiciones tan encontradas que en raras ocasiones se produce un trasvase significativo de voto que defina la alternancia.

<!–La técnica electoral del PP tradicionalmente ha sido volcarse en el electorado más fiel y más duro, renunciar a cualquier intento de abrirse hacia el centro y confiar en el desistimiento del votante socialista: su esperanza es que la abstención, una menor participación electoral le dé la victoria.

Esta metodología es una copia de la desarrollada por George W. Bush en sus últimas dos elecciones en las que consiguió ganar mediante la movilización del voto ultraconservador mientras que los candidatos demócratas no lograron entusiasmar a su electorado.

Ahora la crisis económica, el descontento social por las dificultades económicas –que son internacionales pero que el PP se empeña en nacionalizar- son la base de pensar que cuanto peor van las cosas para el país, mejor irán para ellos.

Y sin embargo no despegan en las encuestas porque los residuos tardofranquistas del PP asustan incluso a muchos discrepantes de las políticas socialistas. Sólo ver a Mayor Oreja mostrando comprensión con los curas pederastas y con el franquismo es un revulsivo suficiente para que muchos votantes potenciales salgan corriendo. Por eso en determinados momentos Mariano Rajoy y otros dirigentes del PP se retiran del escenario cuando aparece Jaime Mayor Oreja o Esperanza Aguirre.

Las elecciones del domingo son de una importancia vital para Mariano Rajoy que no tiene el respeto ni la adhesión mayoritaria de su partido entre otras cosas por su falta de carácter para desprenderse de la pesada herencia de José María Aznar.

Pero las encuestas pueden volver a fallar si a última hora, el votante de izquierda horrorizado con la pretendida escalada de Mariano Rajoy acude a las urnas. No será la primera vez que sucede.

Carlos Carnicero es periodista y analista político.