Fraga acepta, por fin, la dimisión de Aznar.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • CARLOS CARNICERO

    23/06/2008

El Zumbido

Fraga, por fin, le acepta la dimisión a Aznar

Negar la evidencia es un motivo claro de fracaso. Este fin de semana, en el congreso del PP de Valencia, la mayoría de los duros del PP se han ganado la condición de excombatientes. Eso ya no tiene discusión. José María Aznar se dio el gusto de criticar al ganador; puede que sea ya la única prebenda que se le está dispuesto a conceder en el partido a quien hasta hace poco con un gesto cuadraba la organización. Ángel Acebes, Eduardo Zaplana y el propio Aznar están ya en el panteón de viejas glorias ilustres. Está mucho más vigente, aunque sea mucho mayor en edad, Manuel Fraga Iribarne, que ha visto claro el signo cambiante de los tiempos.

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Este congreso ha sido estratégico y los que querían el inmovilismo calcularon mal los tiempos y el aguante de Mariano Rajoy. El gallego se sentó a ver el partido hasta que sus opositores se quedaron exhaustos aunque sólo sea porque el de Pontevedra controlaba el reglamento. Los lunes sincronizados fueron pasando y la gota que colmó el vaso fue la concentración en la sede de Génova de supuestos militantes atacando al único candidato al Congreso. Fue el día que insultaron a Manuel Fraga y llamaron traidor a Gallardón. Pero detrás de tanto esfuerzo nunca hubo coraje para una candidatura.

No importa tanto la calidad de los miembros de la actual dirección del PP sino su símbolo como final de una época. Esperanza Aguirre, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana se han quedado en el hemisferio que ocupa Federico Jiménez Losantos, eternamente fotografiado con su abrigo, en ausencia de otro frío que no fuera el del banquillo de la Justicia. Ya nada será lo mismo en esta derecha española.
En los próximos días habrá que escuchar la COPE y ojear El Mundo -si lo encontramos en un café; yo no lo compro por principio- para saber si los derrotados han interiorizado ya la profundidad de su derrota.

Las dos fotos que hay que poner en relación son la de Manuel Fraga rompiendo la carta de dimisión en blanco que le entregó José María Aznar en el congreso de Sevilla, en 1990, y la de felicitación del presidente fundador a Mariano Rajoy este fin de semana. Lo que ha ocurrido en Valencia es mucho más sencillo de lo que parece. Don Manuel, al final, le ha aceptado la dimisión a José María Aznar, que ya es sencillamente historia.

Carlos Carnicero es periodista y analista político

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Congreso del PP: Un debate de oportunistas.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • ENRIC SOPENA

    22/06/2008

Cabos sueltos

Ana Mato, nueva vicesecretaria de Organización del PP –se ignora si como consecuencia de su ofensa a los niños y niñas andaluces durante las recientes elecciones generales-, preguntada en El País por si “hay que derogar la ley del matrimonio gay”, responde: “No me lo planteo, porque eso no es lo más importante ahora. Las cosas están como están y hay que ocuparse de otros asuntos, como la crisis económica, que preocupan a los ciudadanos”.

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Hace tres años esa ley sí era “importante”. Tan importante –la familia está en peligro repetían casi al unísono clérigos y populares– que salieron a la calle juntos, en manifestación de protesta, relevantes prelados, como Rouco Varela, por ejemplo, o Cañizares, y no menos relevantes políticos de la derecha, como Acebes, Zaplana, Trillo o Mayor Oreja.

Intenta matizar Mato acogiéndose a que su partido debe “ocuparse de otros asuntos (…) que preocupan a los ciudadanos”. O sea, que según esta versión, las bodas homosexuales preocuparían poco o nada a los “ciudadanos”. Se trata, pues, de otra forma de expresar que, en efecto -y como señalaron todas las encuestas en su momento-, la mayoría de los españoles considera positiva la iniciativa sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Ha pasado un trienio y el PP -que envió las bodas gays al Tribunal Constitucional- ha empezado ya a recoger velas, aunque el reconocimiento de esta clase de enlaces, propuesto por una esperancista –la vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, Cristina Cifuentes-, fuera denegado en la comisión política del Congreso de Valencia por el 80 por ciento de los votantes. Es tal la ambigüedad de esta derecha y tales sus contradicciones que, mientras tanto, Ana Pastor, veterana marianista, trataba sin éxito de conciliar las posiciones del influyente sector meapilas con las defendidas por el ala más tolerante respecto a tan polémica cuestión.

Frente a los obuses que, contra Rajoy y su equipo, lanzó en el Congreso Aznar, confirmando así, paladinamente, que menosprecia de forma profunda a quien él designó en septiembre de 2003 como su sucesor, éste intentó protegerse agarrado al mástil de los principios. Se desgañita el repudiado sucesor blandiendo los principios y jurando que él no va a cambiar nada que los dañe o los minimice. Recuerda la actitud de Rajoy a los llamados aperturistas durante el tardofranquismo, que sostenían que ellos estaban con el Movimiento comunión y no con el Movimiento organización.

Es decir, que en definitiva todos, unos y otros, estaban a favor del Movimiento Nacional –el partido único de la dictadura- pero unos creían que sus principios eran interpretables, y hasta flexibles, y los más duros proclamaban que eran inmutables, intocables y eternos. Pura fanfarria dialéctica para distracción de ciertas élites. El espíritu del príncipe de Lampedusa, eso sí, perfectamente proyectado: “Es preciso que algo cambie para que todo siga igual”.

Aznar ha reducido los principios de los mártires San Gil y Ortega Lara –para entendernos- a una cuestión de ganar o no ganar. Como quiera que es imposible negar que él llegó a la Moncloa gracias a sus acuerdos con CiU, Coalición Canaria y PNV [el PNV de Arzalluz, precisemos], ayer se sacó de la manga que para pactar antes hay que vencer. Aznar ganó y por eso pactó. Pero esto es un sofisma. No pactó porque ganó, sino que -como ganó por la mínima y por sí mismo no podía gobernar- para gobernar ofreció a los nacionalistas catalanes, canarios y vascos el oro, el moro y el señor de Puerto Rico. Y entonces parecían, Aznar y Arzalluz, novios en plena luna de miel, y con Pujol hablaba en catalán a solas.

Estamos sobre todo ante un baile de disfraces. Hubo un tiempo en el cual Aznar era el paradigma del centrismo y evocaba –aparte de Azaña, García Lorca y Alberti- a Julio Verne maquinando un viaje al centro de la Tierra. Luego le interesó escorarse hacia la derecha extrema para acercarse al emperador de la Casa Blanca, y se olvidó del centro y diabolizó el diálogo con ETA de Zapatero que él había propiciado unos pocos años antes. Lo hizo a través de su heredero, que es Rajoy. Ahora Rajoy quiere ser él quien emule a Verne y Aznar se sube por las paredes y lo considera poco menos que un traidor que quiere asumir la doctrina de sus adversarios.

A mí me parece muy bien que el PP dirija su rumbo hacia el centrismo y la moderación. Mejor así que instalado en la crispación Pero esto es –salvo excepciones- un debate de oportunistas. Obras son amores y no buenas razones. Habrá que ver qué pasa a partir de ahora. El jefe de la crispación de la última legislatura –por delegación de su ex gran jefe- suscita serios recelos. No se puede jugar a todas las cartas a la vez y encima ir de niño bonito. Recomiendo escepticismo. Entre otras cosas, porque Rajoy ha ganado una batalla a los aznaristas pero la guerra no ha terminado. Tiempo al tiempo.

Enric Sopena es director de El Plural

Astarloa toma la senda de Acebes y también abandona la primera línea política

POLÍTICA

El giro de Rajoy se salda con una nueva víctima

ELPLURAL.COM

El secretario ejecutivo de Libertades Públicas, Seguridad y Justicia del PP ha comunicado a Mariano Rajoy que dejará todas sus responsabilidades y se quedará como un diputado de base. El portavoz de Justicia en el Congreso había recibido la oferta de Rajoy de continuar en esta nueva etapa con las mismas responsabilidades que hasta ahora en el PP, pero este las ha rechazado.

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Muy cercano a Acebes y San Gil, Astarloa ha afirmado en un comunicado que, tras haber cumplido hasta el último día sus obligaciones como secretario ejecutivo con la “máxima lealtad, discreción y responsabilidad” de la que ha sido capaz, ha decidido no continuar en la dirección del partido como responsable de Libertades, Antiterrorismo, Seguridad y Justicia ni, consecuentemente, como portavoz de Justicia en el Congreso.

Los principios, de nuevo
Astarloa agradece en el texto a Rajoy y al hasta hoy secretario general, Ángel Acebes, la “extraordinaria confianza” que le han brindado en estos años y, en especial, al presidente del PP por que le haya “renovado” esa confianza ofreciéndole continuar en sus actuales responsabilidades en el partido y en el Congreso. “Continuaré mi tarea como diputado fiel a los miles de ciudadanos que me han elegido en Vizcaya, trabajando, como siempre, al servicio del proyecto del PP, defendiendo los principios y las propuestas por las que nos han votado en las últimas elecciones más de diez millones de personas”, finaliza el comunicado.

Tras los pasos de Acebes
Con la decisión de continuar como diputado de base, Ignacio Astarloa toma la misma decisión que su compañero Ángel Acebes, que ya anunció que no repetiría como secretario general y que se ha despedido en este XVI Congreso del cargo en el que ha estado los últimos tres años y medio.

Arenas podría ser el próximo secretario general.

POLÍTICA

 

Rajoy, inquieto ante la intervención de Aznar en el Congreso del PP

V. V.

Faltan apenas diez días para que se celebre el Congreso Nacional del PP y, si bien parece seguro que la de Mariano Rajoy será la única candidatura, la dirección del partido sigue mostrándose inquieta por los apoyos que éste pueda recibir. En Génova temen que cerca de un 15 por ciento de los delegados emitan votos en blanco para expresar su descontento con el líder del partido. También despierta recelos el discurso que pronunciará José María Aznar, que aún no tiene una ubicación dentro del programa del congreso. Ni Rajoy, ni el presidente murciano, organizador del acto, han contactado aún con él para fijar su intervención.

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La cúpula del PP sigue estando inquieta de cara al próximo Congreso de Valencia pese a que, tras la retirada de Juan Costa, parece seguro que no habrá ninguna candidatura alternativa a Mariano Rajoy. Sin embargo, a los colaboradores más cercanos al dirigente popular aún les quedan algunas incógnitas por resolver. Una de ellas tiene que ver con el discurso que pronunciará José María Aznar, según informó El Periódico de Catalunya.

Intervención sin fijar
Ni Rajoy ni Ramón Luis Valcárcel, encargado de organizar el congreso, habrían contactado aún con Aznar y, por cuestiones de agenda no se ha llegado a fijar si el ex presidente intervendrá el sábado por la tarde, antes de la votación, o el domingo por la mañana, después de ella. El entorno de Rajoy admite cierta preocupación por si la alocución del presidente de honor del partido podría influir en las bases y suponer algún cambio en las votaciones.

Sin sorpresas
Sin embargo, fuentes cercanas al los sectores denominados aznaristas apuntaron a El Plural que no habrá sorpresas durante el Congreso, y que Aznar no hará ninguna intervención que pueda variar los resultados de la votación. Según estas fuentes, apenas habrá cambios en el seno del PP hasta que se acerquen las próximas generales, en 2012, cuando el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, podría erigirse como sustituto de Rajoy.

Votos en blanco como crítica
Independientemente de la intervención de Aznar, lo más probable es que Rajoy salga elegido de nuevo presidente, puesto que no habrá más candidatos. Sin embargo, en las filas de Génova se muestran también preocupados por el posible voto de castigo que, en este caso, se traduciría en votos en blanco. Los populares temen que se llegue a un 15 por ciento de papeletas en blanco, provenientes de los sectores más críticos con Rajoy. El número sería significativo, puesto que en los últimos congresos nacionales, el líder elegido ha contado siempre con un respaldo superior al 95 pro ciento.

Aguirre deja libertad a sus delegados
Por su parte, Esperanza Aguirre, una de las dirigentes más críticas con Rajoy ha asegurado que dejará libertad de voto a los compromisarios de la Comunidad de Madrid. Según informó ABC, los presidente regionales suelen dar recomendaciones de voto a los militantes, cosa que no hará la presidenta madrileña. Aguirre dice no querer influir en el sentido del voto, y no instará a sus avales a votar ni a favor ni en contra de la candidatura de Rajoy.

Debate “cerrado” por la dirección
En las últimas horas, su consejero de Inmigración y es secretario general de FAES, Javier Fernández Lasquetty, alzó su voz para criticar una vez más que el debate sobre los candidatos a la presidencia del partido “ha sido cerrado de manera forzada” por parte de la dirección nacional, donde lo relacionado con el congreso “no se ha hecho bien” desde el principio.

Arenas, secretario general
Entre los datos que parecen más seguros, la COPE apuntó que el líder de los populares andaluces, Javier Arenas, será el próximo secretario general del partido. Al parecer, durante una reunión con su círculo de confianza el pasado martes, Rajoy habría asegurado que Arenas es la persona que más condiciones reúne para optar al cargo. Además, Rajoy habría señalado como personas que formarán parte de su “núcleo diario” a Juan Carlos Vera, Jorge Moragas y Esteban González Pons.

Aznar teme que, si dice lo que piensa, Rajoy se cepille a FAES.

 POLÍTICA

 

La gran revelación de Pedro J. Ramírez

Aznar teme que, si dice lo que piensa, Rajoy se cepille a FAES

¿Tiene miedo Aznar de Rajoy? ¿El sucesor a dedo del ex presidente del Gobierno podría cepillarse a FAES? Advierte Pedro J. -en su sermón dominical- que el PP se halla inmerso “en un clima de intimidación y caza de brujas inaugurado con los anatemas del mitin de Elche” [En ese mitin, Rajoy invitó implícitamente a Esperanza a marcharse del partido e irse al Conservador o al Partido Liberal, por cierto ambos inexistentes].

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Gravísima acusación –la referida a la “intimidación” y a la “caza de brujas”-, vertida por tan reputado predicador, que dispone del púlpito mundial y, dos veces por semana, del púlpito que le facilitan los obispos. Él y su cofrade don Federico blandieron el hacha de guerra contra Rajoy minutos después de que las urnas del 9 de marzo emitieran su veredicto favorable al PSOE. Y ahí siguen.

Versallesco y humilde
Como procura ser versallesco, comienza la homilía pidiendo perdón por sus “insultos” a Rajoy, al que el 22 de mayo llamó “tonto contemporáneo”, “antropófago político”, “tiranuelo” e “inepto”. Y añade con humildad poco creíble: “Seguro que tengo unos cuantos pecados más que redimir, pero al menos en relación a éste creo que debo una pública disculpa al presidente del PP (…), hombre correcto y amable donde los haya”.

“¿De qué viviremos?”
Pues menos mal, porque si Rajoy no fuera “correcto y amable”, el “clima” imperante en el PP -a juzgar por lo que aventura Ramírez- sería el de un campo de concentración. Veamos. Primero narra la confesión de un “conocido eurodiputado” a Juan Costa, el candidato fantasma, quien le había solicitado su inclusión en la lista opositora del Congreso de Valencia: “Si acepto ir en tu candidatura y no me incluyen en la lista de las europeas, ¿de qué viviremos mi familia y yo a partir del año próximo”.

El vértigo
Y, enseguida, la gran revelación de Ramírez: “Si hasta Aznar sopesa el riesgo de que el PP deje en la intemperie a FAES si él dice antes, durante o después del Congreso lo que piensa, qué vértigo no sentirán quienes por curriculo y empaque se ven mucho más desprotegidos”. Sabemos por consiguiente ya que si Aznar no dice “lo que piensa” no lo hace para mantenerse como árbitro imparcial, sino sencillamente por pánico a que él y su potente tinglado se acaben quedando –por culpa del vengativo Rajoy- a cielo descubierto y sin techo.

Con una mano delante…
Aznar se va salvando, al no decir “lo que piensa”, de las iras de Rajoy porque -como es lógico- no desea que su FAES sea destruida y él se vea obligado a ir por esos mundos con una mano delante y la otra detrás, sólo protegido por la caridad de filántropos como Rupert Murdoch. O también como Silvio Berlusconi, el pío presidente italiano que se inclina para besar con devoción la mano del Sumo Pontífice y promete perseguir no sólo a los gitanos y a los inmigrantes, sino a las prostitutas. Hermoso empeño el de Berlusconi por erradicar los pecados carnales.

Las desgracias se amontonan
Familias de ex eurodiputados rebeldes, condenadas a la hambruna; prestigiosos centros de reflexión y de análisis políticos, destinados a la intemperie. En el PP de Rajoy se amontonan las desgracias. “Les estaría bien merecido –avisa el predicador– que en el último momento Esperanza Aguirre u otro personaje de fuste indiscutible decidiera presentar su propia candidatura de forma que el aparato tuviera que optar entre el colapso de la antidemocrática barrera de los avales o la evidencia de que quienes predican las libertades no están por la labor de practicarlas”.

Áspero y creciente
Cada día que transcurre emerge de forma más nítida que el antagonismo entre Aznar y Rajoy es áspero y creciente. Miguel Ángel Rodríguez, hombre de confianza de Aznar, lo certificó este sábado por la noche en La Noria. Aunque matizara que no hablaba en nombre de Aznar, se le entendió el mensaje. Los aznaristas no tragan a Rajoy y apuestan -siquiera momentáneamente- por Costa. ¿Cómo no creer, pues, que es la mano de Aznar la que mece la cuna de la rebelión contra Rajoy? Lo he escrito en El Plural en varias ocasiones. Y me ratifico una vez más en ello.

Enric Sopena es director de El Plural.

O Galladón o nada.

 ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • ENRIC SOPENA

    07/06/2008

Cabos sueltos

O Gallardón o nada

La encuesta de El Periódico de Catalunya confirma una obviedad. La mayoría de los votantes del PP prefiere como líder de su partido al actual alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. No hay, por consiguiente, sorpresas. El político de la derecha, o del centro-derecha, más valorado en todos los sondeos viene siendo, desde hace muchos años, Gallardón.

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Sólo ciertos profesionales del periodismo amarillo –tristemente célebres- han sostenido y continúan sosteniendo lo contrario. Expertos en inventarse la realidad que más les conviene, en función de sus filias, sus fobias y sus intereses -a menudo no precisamente trasparentes- han tratado de presentar a Gallardón como un canalla.

Habitual dogmatismo
Añaden con su habitual dogmatismo que es una especie de truhán, traidor a su partido –en el que por cierto se incorporó casi de pantalón corto- y que es aborrecido por las bases del PP. Nunca supieron explicar las razones por las cuales –si en verdad es así como dicen sus detractores- Gallardón obtuvo dos mayorías absolutas en el Gobierno autonómico de Madrid y lleva otras dos en el Ayuntamiento de la Villa y Corte.

Demagogia argumental
La citada encuesta sitúa en segundo lugar a Mariano Rajoy y, en tercero y a gran distancia, a Esperanza Aguirre. El mito de la lideresa ha empezado a tambalearse. Lo han creado también esos gurús de la demagogia argumental. Una periodista tan conocida como belicosa, ubicada en las cercanías de la derecha extrema, soltó el otro día que Aguirre era la nueva Manuela Malasaña, la heroína madrileña de la sublevación del 2 de mayo. ¿Delirium tremens?

El plumero de Aguirre
Pero a Aguirre se le está viendo el plumero. Aunque sea populista, le gustan más los politiqueos de salón y los ejercicios conspiratorios, que saltar a la palestra y jugarse el tipo. No se ha atrevido a ser la alternativa de Rajoy. Ha amagado pero no ha sido capaz de dar. Sus ataques constantes a Gallardón eran más fruto de la envidia que de la reflexión. Cada noche se pone ante el espejo y le pregunta si ella es más guapa que Gallardón o no. Y la respuesta le pone de los nervios. El espejo le dice que políticamente es más guapo Gallardón.

Otra obviedad
Hay otro capítulo de la encuesta no menos significativo. La ciudadanía considera mayoritariamente que el PP debe abandonar la línea dura de la legislatura pasada. Se trata de otra obviedad. La sociedad española no soporta en absoluto aventuras demenciales. Le enojan historias bárbaras como la de la conjura sobre la autoría del 11-M. Castigó severamente a Aznar por sus ínfulas de convertirse en el lugarteniente de George W. Bush para invadir Irak y matar inocentes.

La doctrina neocon
No tragó con las mentiras sobre el atentado que se cobró casi doscientos muertos. Nunca creyó que Zapatero fuera un sicario de ETA ni que quisiera hacer trizas de España. No desea el retorno de España al nacionalcatolicismo bajo ningún concepto y exige laicismo y la separación de la Iglesia y el Estado. Abomina de la doctrina neocon y le da sarpullidos intuir que en el imaginario de no pocos dirigentes del PP lo del franquismo no estuvo mal y que a lo sumo aquella dictadura de cuarenta años fue sólo un mal menor.

Adiós a la cohabitación
En resumen, que o los halcones asumen la moderación o no tendrán más remedio que irse del partido. Es posible que, antes o después, ocurra esto. La cohabitación entre ultramontanos y los liberales [no confundir liberalismo con lo que predica y practica Aguirre] tocó techo en los cuatro últimos años. Ya no da más de sí. El PP ha de saber de una vez por todas que o Gallardón o nada.

Enric Sopena es director de El Plural .