Informe de la FEMP sobre las políticas locales de lucha contra el cambio climático

cabecera_femp.jpg

LAS CIUDADES

COMIENZAN A REDUCIR

LAS EMISIONES

DE EFECTO INVERNADERO.

Texto: Gabriel Álvarez Fernández

Secretario General de la FEMP y Secretario de la Red Española de Ciudades por el Climahttp://www.agenda21-local.net/portal//ficheros/710femp.pdfglobo.jpg

Anuncios

El Érea Metropolitana de Barcelona establece sanciones para quienes malgasten água potable.

abua-potable.jpg

Aprueban sanciones de hasta 3.000 euros en el Área Metropolitana de Barcelona para quien malgaste agua potable

   BARCELONA, 27 Mar. (EUROPA PRESS) –   La Entitat del Medi Ambient (EMA), órgano que agrupa a un total de 33 municipios del Área Metropolitana de Barcelona, aprobó hoy definitivamente una modificación del reglamento de abastecimiento de agua potable, que contempla sanciones de hasta 3.000 euros a quienes malgasten este recurso regando jardines o llenando piscinas con agua de boca.

   Esta medida sancionadora fue aprobada inicialmente el pasado febrero y, tras el periodo de exposición púlbica, entrará en vigor una vez se publique en el boletín oficial de la província de Barcelona.

   Se prevén sanciones de 30 euros a quien lave el coche en la vía pública utilizando agua potable, y 50 euros a quienes utilicen este recurso para regar jardines pequeños, de menos de 250 metros cuadrados de superficie.

INFRACCIONES LEVES, GRAVES Y MUY GRAVES

   La gravedad de las sanciones será proporcional al tamaño de la piscina o jardín en cuestión. Así, los multados tendrán que abonar hasta 750 euros por una sanción leve, hasta 1.500 por una grave, y hasta 3.000 euros por una muy grave.

   En el caso de que el sancionado reincida dos veces en un mismo comportamiento por el que ha sido multado, ello se considerará una infracción muy grave, por lo que se podría llegar a ordenar el precinto de la toma de agua potable en cuestión.

   Algunos ejemplos de sanciones leves son, además del lavado de coches con agua potable, el riego de jardines de entre 250 y 1.000 metros cuadrados con agua de boca –200 euros– o llenar piscinas de 12 metros de altura por seis de ancho –20 euros–.

   Si los jardines tienen una extensión de entre 1.000 y 3.000 metros cuadrados con agua potable, ello se considerará una sanción grave, y la multa será de 800 euros. También se considerará una infracción grave llenar piscinas con agua de boca de 12 metros de alto por 25 de ancho, y en este caso el importe ascenderá a los 700 euros.

   Las sanciones muy graves serán por el riego de jardines de más de 3.000 metros –multa de 2.500 euros– o el llenado de piscinas más grandes de 52 metros de ancho con agua de boca –2.800 euros–.

   El presidente de la EMA, el edil barcelonés Francesc Narváez, explicó hoy que serán los Ayuntamientos quienes “gestionen las sanciones”, y serán los inspectores municipales, policías locales y los Mossos d’Esquadra los que se encargareán de detectar el consumo improcedente de agua de boca.

   Los municipios que forman parte de las EMA son Barcelona, Badalona, Badia del Vallès, Barberà del Vallès, Begues, Castellbisbal, Castelldefels, Cerdanyola, Cornellà de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Gavà, L’Hospitalet de Llobregat, Molins de Rei, Montcada i Reixac, Pallejà, El Papiol, El Prat de Llobregat, Ripollet, Sant Adrià de Besòs, Sant Andreu de la Barca, Sant Boi de Llobregat, Sant Climent de Llobregat, Sant Cugat del Vallès, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Just Desvern, Sant Vicenç dels Horts, Santa Coloma de Cervelló, Santa Coloma de Gramenet, Tiana, Torrelles de Llobregat y Viladecans.

DÍA MUNDIAL DEL ÁGUA: POR UN USO RACIONAL Y EL FOMENTO DEL AHORRO HÍDRICO.

587001.jpg

EN EL DÍA MUNDIAL DEL AGUA, PROFESIONALES Y TRABAJADORES AUTÓNOMOS PIDEN UN USO MÁS RACIONAL Y UN ESFUERZO CONJUNTO DE TODAS LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS PARA FOMENTAR EL AHORRO

La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha aprovechado la celebración del Día Mundial del Agua, que se celebra hoy, para pedir a los autónomos un uso racional del agua y una reducción de la carga contaminante.

Hay que modernizar el regadío. En un comunicado, esta organización consideró preciso exigir una mayor coordinación de todas las Administraciones, tanto locales, como autonómicas y estatales, que permita “una gestión más integrada de los recursos hídricos, favoreciendo el ahorro en el consumo urbano y la modernización de regadíos en el sector agrícola”. Por otro lado, estima necesario “un uso racional del agua en nuestras empresas y hogares, reduciendo nuestra carga contaminante en el desarrollo de nuestras actividades profesionales como trabajadores autónomos”.

Cuarto año seguido de sequía en España. Según UPTA, en España “padecemos el cuarto año consecutivo de sequía y la reserva media de los embalses se sitúa en el 44% de su capacidad”. “El 35% de España corre un riesgo significativo de sufrir procesos de desertización del territorio y, de ese porcentaje, un 2% se encuentra en situación muy vulnerable”, agrega la nota. A ello se une, añade esta organización, un 15% de la superficie con un riesgo elevado, aunque menos acusado, y un 19% con un riesgo medio. Una situación que produce también efectos negativos en el desarrollo económico de estas zonas. El consumo medio de agua en España se sitúa, según UPTA, en 175 litros por habitante y día. La mayor parte del agua que se consume se dedica a la agricultura, 80%. El resto, un 20%, se usa en las empresas y hogares.

Día Mundial del Agua 2008: Saneamiento

WL ALCALDE DE LONDRES, KEN LIVINGSTON, ESTABLECE LA TASA DE ATASCOS EN EL CENTRO DE LA CIUDAD.

jueves 7 de febrero de 2008

Ken Livingstone pone el dedo en la llaga


“En una ciudad mundial moderna, la gente debería tener la oportunidad de vivir y trabajar sin temor a ser envenenado por el aire que respira” ha dicho recientemente Ken Livingstone, alcalde de Londres. Esta ciudad mantiene una “congestion charge” (tasa de atascos) de varias libras por vehículo y día, que deben pagar los automóviles que quieren entrar en el centro de la ciudad.

La tasa ha reducido el tráfico en un 20%, con una mejora superior de la calidad del aire (hay menos coches, y por lo tanto el tráfico es más rápido). El dinero recaudado se puede emplear en la mejora del transporte público, y los autobuses urbanos se benefician igualmente de la mayor fluidez del tráfico.

Ninguna ciudad española, que se sepa, ha implantado una medida comparable. En Madrid, un reciente episodio de aire espeso sobre la ciudad obligó a la edil responsable de medio ambiente a declarar que los niveles de contaminación estaban “dentro del límite legal”, para a continuación sugerir algunas vagas medidas de fomento de la bicicleta y apoyo al transporte público. Pero la contaminación, como la enfermedad, nunca puede tener un nivel legalmente aceptable: siempre será algo lamentable a erradicar.

El caso es que Londres no cree que exista un derecho inalienable, superior al derecho a la salud de sus ciudadanos, a conducir coches humeantes por el interior de su casco urbano. Pero no se trata de prohibir nada, como se ha hecho con los fumadores en locales cerrados. Sencillamente, se les dice a los conductores deseosos de recorrer las calles con sus vehículos que espera que tengan una buena razón para ello, porque les va a costar 8 libras (casi 11 euros) cada vez que lo hagan.

En España una medida similar fue rechazada aludiendo a sacrosantas libertades personales o simplemente por miedo a la pérdida de votos. Pero, en realidad, la gente ya está más que harta de los atascos. Sólo esperan una buena excusa para dejar el coche en casa, bien sea una tasa o bien sea cualquier otra cosa.

Folleto en castellano o español de la congestion charge.pdf

RECURSOS HIDRICOS: LA GESTION RESPONSABLE DEL AGUA.


//

Recursos hídricos: La gestión responsable del agua

El consumo sostenible en el campo y la ciudad es clave para evitar el despilfarro de un bien cada vez más escaso

Para el año 2100, la escasez de agua puede afectar de 1.000 a 3.000 millones de personas, según uno de los últimos informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Esta reducción de los recursos hídricos vendrá marcada por una meteorología extrema. Se estima que lloverá entre un 20 y un 60 % menos, según la zona, y que esos períodos de sequía se alternarán con épocas de lluvias torrenciales. ¿Cómo gestionar mejor el agua en estas circunstancias? Más que la construcción de más embalses o desaladoras, la comunidad científica aboga por controlar el uso que se hace del agua y, sobre todo, no continuar derrochando el agua como hasta ahora.

Agricultura sostenible

Una de las estrategias fundamentales para enfrentar este problema es la subvención de los cultivos más ecológicos y sostenibles. En España, la agricultura es el sector que consume más agua (se lleva entre el 75 y el 90 % del consumo total) y gran parte se está consumiendo de forma innecesaria. No obstante, el objetivo no pasa por “castigar” al agricultor sino por facilitar las herramientas para ayudar al desarrollo de cultivos sostenibles.

En este concepto no entran las subvenciones para el agua, que han transformado algunos cultivos de secano, como los olivares y los viñedos, en cultivos de regadío. Con esta fórmula se consigue hacerlos un poco más productivos, pero sólo porque el agua está subvencionada. También se subvencionan cultivos que necesitan grandes cantidades de agua, como el de algodón (que consume 10.000 metros cúbicos por hectárea) o los arrozales (que necesita 14.000 metros cúbicos por hectárea). Además, muchos cultivos no cuentan con sistemas eficientes de riego. El riego por inundación no sólo gasta más, sino que contamina más, ya que precipita a los acuíferos un mayor número de nitratos de los abonos, lo que repercute en una menor calidad del agua y un problema sanitario. Esta es la razón por la que los ecologistas defienden la eliminación de esas subvenciones que contribuyen al derroche del agua y proponen que se impulse la agricultura del ahorro hídrico.

A nivel urbano, un punto débil es la red de distribución. Un informe de Adena calcula que la modernización de las redes permitiría ahorrar hasta 1.500 hectómetros cúbicos de agua anuales en toda España, que equivalen a 1.500.000 millones de litros. Según ese mismo informe, Barcelona consiguió un ahorro en el gasto de agua del 8% con la mejora de la red de distribución. Y un ejemplo más lejano pero muy espectacular es el de la ciudad sudafricana de Durban, que tenía canalizaciones muy obsoletas y perdía hasta el 42 % del agua. Actualmente, con la renovación de la red de tuberías, el consumo de agua ha bajado un 50%.

La polémica del precio

Otra estrategia que puede ayudar a minimizar el gasto del agua es el incremento de su precio, aunque este punto genera opiniones encontradas se multiplican las opiniones más diversas. No son pocos quienes interpretan que el agua es una primera necesidad y que la subida de su precio pone en dificultades a las familias más humildes, mientras que otras familias sin dificultades económicas continúan consumiendo grandes cantidades de agua porque pueden pagarla. La UE aboga por que se cobre en proporción al coste real que supone llevar el agua hasta el hogar, lo que equivale a un incremento del precio en el caso de grandes y costosos trasvases, y precios más baratos en lugares donde el uso del agua sea sostenible.

De momento, lo que se aplica en muchas ciudades españolas en el agua de uso doméstico son los precios por “bloques”: un consumo básico que se considera de primera necesidad tiene un precio determinado y por encima de ese consumo el precio se encarece.

Aprovechar la lluvia

Muchos núcleos urbanos han sufrido y sufrirán las inundaciones por lluvias. El agua no halla su cauce natural, pero tampoco puede pasar al subsuelo para rellenar los acuíferos, de forma que no sólo causa fuertes inundaciones, sino que además fluye de forma muy rápida. Pero cuando el agua se mantiene en el cauce natural del río o en los humedales, circula con más lentitud, rellena los acuíferos y aporta beneficios para toda la biodiversidad del entorno. En los lugares en los que esta última opción ya no es posible se necesita poner en marcha otras alternativas. Una forma de aprovechar ese exceso de agua repentino son los depósitos de aguas pluviales.

En los domicilios particulares también se puede aprovechar la lluvia si se dispone de espacio para instalar un equipo mínimo. Por ejemplo, se puede instalar un bidón en el jardín y colocar un canalón de forma que se recoja el agua del tejado y ésta se destine al riego. Incluso esa misma agua se puede destinar al consumo propio si se instala un equipo que trata el agua combinando la ósmosis y los rayos ultravioleta. Un equipo con capacidad para unos 100 litros al día cuesta unos 1.200 euros, sin contar el depósito.

Ahorro en casa

Cualquier ciudadano puede aplicar prácticas y técnicas para ahorrar agua. Por ejemplo, la apertura del grifo de la ducha implica una cantidad considerable de agua fría antes de que brote caliente. ¿A dónde va a parar toda esa agua? Una práctica sencilla y económica es recogerla con un cubo para aprovecharla. No mantener los grifos abiertos de forma innecesaria y no poner la lavadora y el lavavajillas hasta que estén llenos son otras prácticas habituales recomendadas.

Cambiar la grifería, instalar sistemas de reducción de flujo en los grifos para conseguir un ahorro en el consumo de agua de hasta un 50%, o sustituir el depósito del inodoro por uno de doble descarga requiere una mayor inversión. También se puede optar por sistemas para reutilizar el agua. Según empresas especializadas consultadas, un sistema para tratar las aguas residuales con un filtro biológico y así poder reutilizarlas en el riego cuesta unos 3.000 euros, mientras que un sistema para tratar las aguas grises (de la cocina y el baño, pero no del retrete) y reutilizarlas en el retrete, la lavadora o el riego, supone una inversión de unos 6.000 euros. El coste de la instalación puede variar en función de si la casa es nueva o lleva construida muchos años (es más fácil la instalación en una obra nueva).

De cualquier forma, la inversión se amortiza a largo plazo y el ciudadano puede solicitar las diferentes subvenciones que proporcionan las administraciones autonómicas para este tipo de instalaciones. Ahora bien, estas iniciativas no servirán de nada si no se acompañan de unas buenas prácticas en su uso.


LA UNIÓN EUROPEA PRESENTA SU PLAN ENERGÉTICO PARA 2020.

Cambio Climático
LA UE PRESENTA SU PLAN ENERGÉTICO PARA 2020

España tendrá que doblar el uso de renovables y emitir un 10% menos de dióxido de carbono

  • Durao Barroso cifra el proyecto en tres euros semanales por europeo
  • Los ecologistas denuncian que los objetivos son arbitrarios
  • Las metas quedan por debajo de lo que exigió la UE en Bali
Aerogeneradores en el monte Oiz, Vizcaya. (Foto: El Mundo)

Ampliar foto

Aerogeneradores en el monte Oiz, Vizcaya. (Foto: El Mundo)

Actualizado miércoles 23/01/2008 17:48 (CET)
ImprimirEnviar noticiaDisminuye letraAumenta letra
MARÍA RAMÍREZ (Bruselas)

BRUSELAS.- En 2020, España deberá producir el 20% de su energía con el Sol, el viento, el agua o la materia orgánica y tendrá que haber cortado sus emisiones de dióxido de carbono al menos un 10% respecto a 2005, según el plan presentado hoy por la Comisión Europea.

Esto supondrá doblar el nivel de energía renovable, que ahora apenas supera el 8%, y pasar del aumento controlado de CO2 a una clara reducción. Según el Protocolo de Kioto, la UE debe rebajar sus gases de efecto invernadero un 8% antes de 2012 en relación a 1990, pero España, por su retraso industrial, puede aumentarlos un 15% -en la actualidad, sin embargo, es el país que más incumple Kioto y ha incremento su producción de dióxido de carbono hasta un 45%.

La receta de la Comisión para la lucha contra el cambio climático es ahora ’20-20-20 para 2020′: no es una cábala, sino el plan para que los Veintisiete consigan en la próxima década ser más limpios, con un 20% de su energía de fuentes renovables, más eficaces, con un quinto de menos de consumo, y menos contaminantes, con una bajada del 20% las emisiones de dióxido de carbono.

En marzo de 2007, los líderes de la UE, presididos por la canciller Angela Merkel, se comprometieron a objetivos vinculantes para la lucha contra el cambio climático, pero su desarrollo concreto por sectores y países ha suscitado la resistencia de los Estados miembros, que quieren que les toque menos en el reparto de medidas con un coste inmediato anual de entre 50.000 y 120.000 millones de euros, es decir hasta el 1% del PIB europeo, y de los grupos ecologistas, que se quejan de la escasa ambición en Bruselas.

“Éste no es un plan por el medioambiente y contra la economía”, aseguró ayer José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión, en una comparencia en la Eurocámara, tras una larga e intensa discusión entre sus comisarios. “Deberíamos hablar más de ganancias que de costes. Estas propuestas van a crear puestos de trabajo y no destruirlos; van a dar a nuestras compañías la ventaja de los primeros en llegar”, dijo en rueda de prensa.

El portugués, que estima el coste del plan en tres euros semanales o lo que cuesta llenar el depósito tres veces al año, recordó que “la inacción” pasaría una factura de entre el 5% y 20% del PIB, de acuerdo al informe del economista Nicholas Stern para el Gobierno británico.

Se calcula que el coste anual del proyecto será de 120.000 millones de euros


Según la batería de propuestas, conocidas entre los funcionarios comunitarios como ‘el paquete’, las industrias más contaminantes, como las eléctricas, las papeleras o las cementeras, estarán obligadas a reducir en toda la UE sus emisiones un 21% respecto a 2005, aunque la Comisión no se ha puesto de acuerdo sobre si tendrán que pagar más por sus permisos de contaminación a partir de 2013 (ahora sólo lo hacen si emiten más del tope asignado en un sistema que, según la propia Comisión, no está funcionando bien); el resto de sectores sectores, como el transporte, la agricultura, la construcción o la gestión de basuras, estarán sometidos al máximo paneuropeo del 10%, dividido por países según su riqueza y sus posibilidades.

Tras las presiones de la industria alemana, bien protegida por su comisario, Günter Verheugen, Barroso reconoció que existe un “riesgo” de que algunas empresas europeas muevan sus divisiones a China u otros países con estándares medioambientales bajos. Por ello, la obligación para algunas industrias de comprar permisos dentro del mercado de emisiones se decidirá en 2010, en función de si existe o no un nuevo acuerdo global para la reducción de emisiones que también obligue a los países en vías de desarrollo.

Además, también se reparte la meta general de lograr que el 20% de la energía renovable. Los países más ricos y que más han desarrollado la tecnología hasta ahora se convertirán en los más limpios, como Suecia, cuya mitad de la energía tendrá que ser renovable –ya roza el 40%-, Dinamarca o Finlandia. Entre los ricos, destaca por su punto de partida tan deficiente, Reino Unido, que deberá llegar sólo al 15% de renovables, porque ahora menos del 2% de su energía deriva de estas fuentes limpias.

Los países del Este son los que, dado su retraso, tendrán las metas más modestas tanto en renovables como en emisiones totales, aunque a ninguno se le permitirá aumentar sus gases más de un 20% -el caso de los más pobres, Rumanía y Bulgaria. Según el nuevo sistema de comercio de renovables, además, los países que no lleguen a su objetivo, podrán comprar certificados limpios en otros de la UE.

Las industrias más contaminantes tendrán que reducir sus emisiones respecto a 2005


“Si a Luxemburgo, el ejemplo clásico por su tamaño, le sale muy caro instalar un parque eólico, puede gastarse menos financiando la energía renovable en Rumanía”, explica un experto comunitario, responsable del ‘paquete’. Este sistema, que criticaba España, porque quiere seguir manteniendo su modelo de subvención de las renovables y que la distribución quede en manos del Estado y no las industrias, será optativo.

Además, la Comisión añade conserva dos propuestas criticadas, una directiva para permitir que se filtre el carbón de las emisiones y se entierre bajo el suelo y el fondo marino y el 10% obligatorio de biocombustibles para el transporte, pese a la polémica sobre su eficacia y el impacto en el medioambiente.

La Cámara de los Comunes británica critica en un informe la elección “prematura” vistos “los riesgos medioambientales importantes asociados con las tecnologías actuales”. Aunque, la semana pasada, se filtró un informe interno de expertos de la Comisión donde se alertaba de los mismos peligros, el comisario de Energía, Andris Piebalgs, sigue defendiendo la opción, “la única alternativa al petróleo”, que produce más CO2 en su extracción y transporte, daña las economías europeas por su precio en ascenso y, según Barroso, está en manos “de países que no son nuestros amigos”.

Greenpeace se queja de que cuando los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete acordaron, hace casi un año, el objetivo de biocombustibles lo ligaron a que fueran “sostenibles”. “Crecen las evidencias de que esta condición no se puede cumplir”, escribe el grupo, en un análisis de las propuestas de la Comisión, que exige emplear tipos de biocombustibles que supongan un ahorro “sustancial” de emisiones respecto al petróleo, es decir al menos un 35%. Los ecologistas y el Parlamento Europeo recomiendan, al menos, un 60% para que merezca la pena su uso.

Además, Greenpeace y otras ONG aseguran que el “20-20-20” es igual de pegadizo que arbitrario, porque los líderes de la UE se comprometieron a rebajar al menos un 30% las emisiones de efecto invernadero si había un acuerdo global para 2012, cuando caduca el Protocolo de Kioto. Las metas de la UE ahora quedan lejos de los recortes barajados en la conferencia mundial sobre el cambio climático en Bali, en diciembre, entre el 25 y 40%.

El director del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de Naciones Unidas, el programa receptor del Premio Nobel con Al Gore, considera que el plan europeo aún se ha quedado corto. “Lo que parecería aceptable ahora podría no serlo dentro de cuatro años”, aseguró Rajendra Pachuri en el World Economic Forum de Davos.

En cualquier caso, el plan aún admite debates y cambios, ya que los gobiernos de los Veintisiete y la Eurocámara deben aprobarlo, posiblemente entre este año y el siguiente, en una negociación que los veteranos bruselenses prevén muy larga y de resultado incierto.

LOS ESPAÑOLES, DISPUESTOS A CAMBIAR SUS HABITOS PARA ADAPTARSE AL CAMBIO CLIMÁTICO.

734158.jpg

Los españoles, dispuestos a cambiar sus hábitos para adaptarse al cambio climático

EFE. 28.12.2007 – 16:11h

  • Sólo el 2,7% asevera con rotundidad que no está dispuesto a modificar su estilo de vida a causa de ese fenómeno.
  • La opinión generalizada es que lo que cada uno hace no tiene ningún impacto si el resto de los ciudadanos no hacen lo mismo.

Minuteca todo sobre:

La mayoría de los españoles (el 87,6%) está dispuesto a modificar sus hábitos de consumo y su estilo de vida para adaptarse al cambio climático. El 4,9% de los españoles no se plantea sin embargo cambiar esos hábitos para adaptarse al calentamiento global, y sólo el 2,7% asevera con rotundidad que no está dispuesto a modificar su estilo de vida a causa de ese fenómeno.Son algunos de los datos que pone de manifiesto el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que incluye numerosas preguntas que revelan la opinión de los españoles ante materias como el medio ambiente o las diferentes fuentes energéticas.El muestreo, realizado a partir de 2.462 entrevistas en 237 municipios, refleja la opinión generalizada entre los españoles de que lo que cada uno hace no tiene ningún impacto si el resto de los ciudadanos no hacen lo mismo, y sobre todo si las empresas y las industrias más contaminantes no hacen más esfuerzos para proteger el medio ambiente.

Artículos relacionados