ROUCO INVIERTE EN VIAGRA.

ART. OPINIÓN

  • cromo Juan Luis
  • JUAN LUIS VALENZUELA

    06/03/2008

El olivo

Rouco invierte en viagra

Todos los secretos acaban siendo confesables, incluso los de la Iglesia. Conocemos hoy que Rouco y su Arzobispado de Madrid y otros, han invertido en Bolsa y sus fondos han servido para financiar al laboratorio farmacéutico Pfizer. Nada que objetar me parece que la Iglesia debe administrar sus fondos como desee. Y si puede con ello llegar a la autofinanciación, pues muchísimo mejor.

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Además la multinacional francesa es pionera en estos productos así como en anticonceptivos y tiene fama de empresa seria y solvente. En julio de 1998, el laboratorio Pfizer, como su web indica, presentó la medicación oral para la disfunción eréctil conocida como Viagra (citrato de sildenafil). O sea que son los pioneros de la pastillita que hace “crecer” pasiones –y otras cosas menos prosaicas – y “mantienen” la ilusión del sexo a personas con problemas o avanzada edad.

Desde una óptica hedonista como la mía, que pienso que a esta vida tendríamos que venir a disfrutar y no a un “valle de lágrimas”, creo que la decisión de Rouco es acertada. Ha invertido bien los dineros de sus feligreses, los ha puesto a buen recaudo y con unos fines, que aunque terrenales, pasajeros y efímeros, son encomiables. (Lo de efímeros va sin segundas). Que la Iglesia promueva con sus inversiones la globalización y extensión del placer más mundano es un punto, todo un puntazo.

Cuestión distinta es la contradicción en la que cae Rouco y asociados, que con dinero y sin palabras apoya e invierte en la producción y venta del viagra, y con gruesas palabras, critica el uso de los anticonceptivos, las relaciones sexuales abiertas y el uso de este afrodisíaco del siglo XXI.

Contradicción flagrante e incuestionable que da que pensar en la falsedad de muchas de las acciones de la jerarquía católica y de la hipocresía social que subyace en materias de moral.

Rouco está “a Dios rogando y con el mazo dando” y “en misa y viagra fabricando ” al mismo tiempo. Eso es una contradicción que debería explicar a sus miembros, si la estructura de la Iglesia fuera democrática, o simplemente en este caso, empresarial y tuviera que rendir cuentas ante la junta general de accionistas. Ya sabemos que las cuentas vaticanas son bastantes opacas.

Rouco en materia de sexualidad siempre ha sido integrista en sus recomendaciones y contradictorio en sus hechos. Conviene recordar que en 2007 el Tribunal Supremo confirmó la condena al Arzobispado de Madrid por no ejercer vigilancia y control sobre los párrocos de las diócesis. La sentencia estableció que el Arzobispado de Madrid, era el responsable civil subsidiario por un caso de abusos continuados a un menor perpetrados por un sacerdote del barrio madrileño de Aluche. Dicha condena consideraba probado que, tanto la persona de Rouco Varela como el arzobispado, conocían los hechos y los ocultaron.

No causa sorpresa ahora que se descubran qué “excitantes” inversiones económicas realizan. Solo hubiera faltado que el sacerdote condenado en Aluche y que daba clases al niño “para mejorar su rendimiento asiduamente”, hubiera alegado en el juicio, que realmente lo que impartía eran clases de Educación para la Ciudadanía. No me hubiera extrañado, entra en el juego de la doble moral.

Juan Luis Valenzuela es Coordinador de la edición andaluza de ElPlural.com

jlvalenzuela@elplural.com