El reciclaje da trabajo.

El cumplimiento de la Ley de Envases y Residuos ha sentado las bases para que se creen numerosos negocios basados en el reciclaje

  Nunca antes la basura había tenido tanto valor. La realidad económica espolea el ingenio, y la conciencia ecológica domina ya cualquier estilo de vida. El encarecimiento de las materias primas y de la energía ha convertido la moda medioambiental en una actividad cada vez más rentable. Con la mejora de la gestión de residuos y la aplicación de tecnología eficiente, el abanico de negocios basados en el reciclaje de residuos parece no tener límites. Particulares y empresas ingenian fórmulas para reinvertir lo desechable y devolverle utilidad.

Por MARTA MOLINA

  • Fecha de publicación: 16 de junio de 2009
  • Por ley

    – Imagen: Daniel Lobo

    Los negocios basados en el reciclaje son casi infinitos: desde el trabajo artesanal del papel para la confección de papelería y obras de arte ecológicas, hasta la constitución de importantes y novedosas industrias que contemplan la posibilidad de reutilizar componentes desechados que pueden utilizarse para la fabricación de nuevos aparatos electrónicos. Tal es el entusiasmo económico que despierta la basura que la Federación Española de la Recuperación (FER) -patronal de las empresas de reciclaje de metales- ha puesto en marcha un registro de profesionales para evitar la aparición de intrusos animados por el alto precio que alcanzan en el mercado materiales reciclables como el cobre. Además de resultar un bien para el medio ambiente, la industria del reciclaje repercute generosamente en la creación de puestos de trabajo, promovidos tanto por el sector público como por el privado. Desde el primer eslabón de la recogida hasta el último de la cadena para transformarla, la basura da pie a multitud de actividades. De un coche puede sacarse una olla o una bici; de unas latas de refresco, un juego completo de bisutería…

    El cumplimiento de la Ley de Envases y Residuos, que obliga a todas las autonomías a reciclar entre el 25% y el 45% de los envases, ha sentado las bases para la aparición de numerosos negocios basados en el reciclaje. El sector público, obligado a aplicar la normativa, ha generado una importante red de pequeñas empresas; desde la iniciativa privada las posibilidades son infinitas, y depende de la imaginación y del capital de que disponga el emprendedor que, sin duda, no encontrará mejor momento para iniciar un negocio que el actual. El Ministerio de Medio Ambiente, además, alienta la constitución de empresas de reciclado a través de ayudas a la ecoinnovación.

    Industria en desarrollo

    En la actualidad ya es posible reutilizar electrodomésticos, vehículos, plomo, acero, vidrio, plásticos y una larga lista de materiales, incluyendo los teléfonos móviles. Sin embargo, todavía queda camino por andar en la investigación de métodos de reciclaje de determinados productos que, aún hoy, se consideran desechos imposibles de reconvertir. El sector económico que se erige alrededor de la basura está, pues, a la espera de nuevas tecnologías que contribuyan al desarrollo de la industria y permitan la reutilización de más materiales a menores costos. Algunas de estas novedades fueron presentadas en la última feria de reciclaje Entsorga-Enteco donde se dio a conocer un robot que clasifica la basura separando la reutilizable y clasificándola. El principal desafío con vistas al futuro es reciclar más y mejor con una reducción en los costos para obtener mayores beneficios económicos y ecológicos, ya que el reciclaje de una tonelada de residuos acarrea un coste de entre 36 y 40 euros.

    El alto precio que alcanzan algunos materiales favorece la aparición de intrusos en el mercado del reciclaje

    En el reciclaje de vidrio y papel es posible reconvertir cerca del 90% de los desechos; en el caso del plástico la cifra apenas se acerca al 54%, aunque su futuro es muy prometedor, y sólo se necesita tiempo para que los ciudadanos lo conciban como de reciclado ineludible, al igual que ya hicieron con el vidrio o el papel. España cuenta con más de cien empresas dedicadas al reciclaje de residuos plásticos ocupadas en la fabricación de bolsas (14%), láminas (19%), tuberías (20%), piezas industriales (13%), botellas y bidones (4%), y calzado, mobiliario y perchas entre otros (30%). Y aún queda mucho campo por explotar; los emprendedores que estén interesados en montar un negocio basado en el reciclaje sólo deben contar con gran capacidad de trabajo, mucha dedicación y alguna dosis de paciencia, según señala Jon Olaeta, presidente de la Federación Española de Recicladotes (FER).

    Sistemas integrados de gestión (SIG)

    En España, los residuos de envases y embalajes son gestionados en su mayor parte por Ecoembes, las bombillas y fluorescentes por Ambilamp, los teléfonos móviles por Tragamóvil y los electrodomésticos por Ecotic o ERP. Todos estos sistemas integrados de gestión (SIG) reciben, trimestralmente o cada año, el dinero pagado por los consumidores y lo emplean en el reciclaje. Un buen negocio. Signus Ecovalor, un sistema integrado de gestión de neumáticos usados que sólo lleva dos ejercicios en activo, tiene ya acumulado un excedente de ingresos de 11.836.969 euros, como consta en el informe de auditoría que SIG publica en su memoria 2007. Ecovidrio admite en su informe de auditoría que, a 31 de diciembre de 2007, llevaba acumulados casi 31 millones de euros en fondos procedentes de ejercicios anteriores.

    Un particular o empresa también pueden erigirse en un pequeño SIG. El depósito de determinados materiales reporta algunas ganancias, aunque no signifiquen grandes ingresos. Por ejemplo, aunque el precio del papel fluctúa bastante, con su venta podrá conseguir unas seis pesetas por kilo.

    FRANQUICIAS DE RECICLAJE

    España registró en 2008 la apertura de 438 franquicias de reciclaje nuevas, que movieron un volumen de 46.899.000 euros. La inversión por local alcanzó los 34.974 euros y una facturación de 107.075 euros. El negocio resulta goloso para unos y otros. Las empresas que adquieren cartuchos de tinta reciclados disfrutan de ventajas como el abaratamiento de los costes (1.200 euros anuales por máquina), un ahorro en el mantenimiento de la impresora (gozan de una limpieza periódica gratuita), mantienen una alta calidad en sus impresiones, conservan la garantía intacta y ayudan a conservar el medio ambiente. Aparte de las ventajas para los clientes, los franquiciados no suelen tener problemas para cubrir gastos.

    Desde la consultora especializada en franquicias Tormo&Asociados, calculan que la inversión inicial para poner en marcha un negocio de este tipo se sitúa en torno a los 500.000 euros. Recomiendan al franquiciado alquilar un local de unos 60 metros cuadrados para oficina y almacén, y una furgoneta que puede ser de segunda mano si no quiere realizar un gran desembolso. También sugieren hacerse una partida de unos 100 contenedores y un programa informático para llevar control de entregas y recogidas.

    En todos los sectores

    – Imagen: George Bosela

    Según un estudio del Instituto de Economía Alemana, la conversión de material de desecho de la economía nacional en materia prima supuso un ahorro de 3.700 millones de euros en 2008. Con estas cifras es imposible dejar de mirar la basura con visión de negocio. Envolturas de caramelos, paquetes de alimentos, latas de gaseosas o etiquetas de bebidas pueden esconder la gallina de los huevos de oro.

    Aparatos electrónicos

    Se estima que anualmente cada ciudadano genera en España 16 kilos de residuos tecnológicos, según el Registro de Aparatos Electrónicos y Eléctricos (REI-RAEE), del Ministerio de Industria. A simple vista, la cifra puede parecer menor y de poco impacto. Pero multiplicar ese número por los más de cuatro millones de personas residentes en nuestro país convierte el promedio anual en 752.000 toneladas de basura electrónica que, en caso de no recibir un tratamiento adecuado, son potenciales contaminantes del medio ambiente. España sólo recicla el 15% de los residuos tecnológicos; una parte corresponde a los cartuchos de impresión. Con el objetivo de reducir la contaminación ocasionada por estos productos se ha liberalizado y favorecido su reciclaje: ahora el consumidor no se ve obligado a comprar el cartucho al fabricante de impresoras ya que numerosos negocios se dedican a esta actividad bajo la fórmula de la franquicia.

    Los aparatos eléctricos y electrónicos no deben ser arrojados con la basura común, pues contienen plomo y mercurio que son altamente contaminantes y peligrosos para el medio ambiente; incluso algunos aparatos más antiguos, al ser quemados, liberan gases altamente venenosos, como el PVC, como informa Joan Riva, presidente de la Fundación Ecotic. Pero, además, estos aparatos son fuente de materias primas muy valiosas como la plata, acero y, el más popular, el cobre.

    Con la entrada en vigor del Real Decreto 2008/2005 que regula la recogida y el reciclado de los aparatos eléctricos y electrónicos al final de su vida útil, la Federación Gallega de Asistencia Técnica de Electrodomésticos (Fegate) cambió de razón económica y pasó a denominarse Xestión Galega Ambiental e Loxística (Xesgal). Xesgal aprovechó su red de cobertura en Galicia y la experiencia en manipulación de aparatos para constituir en 2006 una empresa que diera servicio al reciclaje de productos electrónicos; logró salir bien parada de los cambios legislativos y de consumo de la última década con un pie puesto en el reciclaje, y el cambio de modelo de la empresa gallega permitió mantener los puestos de trabajo de la antigua Fegate.

    Metales

    Los asaltos al ecoparque de Valencia han dejado al descubierto un negocio escondido entre la basura: el reciclaje. Durante décadas enteras la chatarra ha sido el medio de subsistencia de numerosas familias; sin embargo, de un tiempo a esta parte, la balanza de los quincalleros ha caído de parte de otros metales que ofrecen enormes beneficios, muy superiores a los del plomo y, sobre todo, el cobre. Los ladrones no sólo buscaban metales. Las baterías de vehículos son otro de sus botines preferidos. La razón es que contienen mucho plomo, ahora tan demandado porque cada vez hay menos, además de plástico de buena calidad que luego se reutiliza, según explica Ramón Díaz, gerente de la empresa de recuperación de residuos sólidos EcoAlum.

    Los nuevos chamarileros venden directamente las baterías enteras por el nada desdeñable precio de hasta 2,40 euros. Otra de las piezas estrella entre los amigos de lo ajeno reciclado son los ordenadores y electrodomésticos: quincalla doméstica como cocinas, lavadoras y microondas se paga entre 8 y 9 céntimos de euro el kilo.

    Automóviles

    España ha generado los últimos años más de un millón de toneladas de residuos procedentes de vehículos fuera de uso. En concreto, de las 1.134.815 toneladas que se obtuvieron en 2006, el 15,15% (171.870 toneladas) procedieron de Andalucía, la tercera comunidad que más residuos produjo tras Cataluña (187.613 toneladas) y Madrid (180.718 toneladas). Estos datos demuestran que el reciclaje ecológico de los vehículos fuera de uso es necesario. Desde que entran en un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT), los coches -siempre turismos o vehículos comerciales de menos de 3.500 kilos- reciben diferentes tratamientos para aprovechar los componentes y las piezas de cada unidad.

    Una vez que los vehículos llegan al CAT se inicia una cadena de trabajo sobre los automóviles, al mismo tiempo que surgen diferentes oportunidades de negocio para cada uno de los intermediarios del proceso. Se recuperan piezas que pueden ser vendidas individualmente, como los neumáticos si están poco gastados, retrovisores o algunas piezas de motor que, según explica Olaeta, “son piezas que luego se venden en el mismo CAT. Los componentes del automóvil no son el único ingreso de los desguaces, ya que después, tras la descontaminación de los vehículos -eliminando los aceites y combustibles peligrosos junto a las baterías, el líquido de frenos y los airbags-se compactan los restos del coche para venderlos a una planta fragmentadora.

    Una vez separados los elementos, la planta vende el hierro a empresas siderúrgicas, mientras que los otros materiales son comprados por plantas de medios densos, donde se separan el resto de metales (aluminios y cobres sobre todo), que son enviados a su vez a las fundiciones y a la industria metalúrgica.

    Envolturas de caramelos, paquetes de alimentos, latas de gaseosas, o etiquetas de bebidas pueden esconder la gallina de los huevos de oro

    Aceites

    ‘Reciclabien’ es una micropyme ubicada en Torrejón de Ardoz (Madrid) que presta un servicio de recogida de aceite vegetal usado -procedente de sartenes, freidoras y latas de conserva- a domicilio. Luego, lo transportan a una planta recicladora, que se encarga de separar la parte útil del lodo que queda debajo como aguas, restos de aceite con pan y harina… En la planta recicladora se trata para su posterior transformación en jabón, cosméticos, pinturas o incluso carburante para automoción biodiesel, menos contaminante que el diesel.

    Además, se está desarrollando una tecnología que permita que los residuos no metálicos -textiles y espuma, con un alto poder calorífico- sean aprovechados como combustibles alternativos.

    Bioconstrucción

    Uno de los sectores más vapuleados por la crisis, y al que se acusa de haberla solidificado en España -la construcción- también ha empezado a utilizar materiales reciclados o con la menor elaboración posible. A este modo de edificar sin dañar al medio ambiente se lo conoce como bioconstrucción. Galicia acoge la primera planta de reciclaje de materiales de construcción. El material que llega a la planta es de muy distinto tipo, desde ladrillo, hormigón, materiales cerámicos o madera, hasta el vidrio, plástico y materiales mezclados (aluminio, piedras o tierra).

    Lonetas

    ‘Marca Reciclada’ son tres diseñadores gráficos que elaboran mochilas, bolsas, carteras y cojines con la lona que se retira de los anuncios de grandes dimensiones, como los de Telcel, que han sido retirados de las mamparas o edificios de distintos puntos de la Ciudad de México.

    ECOUNIVERSIDAD, ECODISEÑO

    El Ecodiseño lleva la carrera de convertirse en una de las disciplinas más demandas en las universidades españolas. Sin embargo y de momento, quien quiera dedicarse profesionalmente a concebir productos no contaminantes o basados en el reciclaje solo cuenta con algunos cursos de especialización dictados por las Escuelas de Arquitectura y Diseño Industrial. La oferta irá “in crescendo”, según auguran desde la Ecouniversidad, una iniciativa adscrita a la Universidad Oberta de Catalunya (UOC).

    Anuncios

    La cumbre del ‘enfriamiento’ climático

     

    poznan-polonia-12-de-diciemb-31

     

    15-12-2008
     
    La Cumbre del Clima de Poznan acabó la madrugada del sábado con un acuerdo de mínimos y con la demostración de que la negociación en 2009 para conseguir un acuerdo que sustituya al Protoclo de Kioto será a cara de perro. Los 187 países reunidos en la ciudad polaca lo dejaron casi todo para 2009, para que sea la Administración de Obama la que negocie el texto que debe estar listo en diciembre próximo en Copenhague. En Bali, hace 12 meses, la cumbre se dio dos años para renovar Kioto. Ha pasado uno sin avances y ahora el plazo para alcanzar un acuerdo tan complejo parece insuficiente, según muchos delegados.
     

    Fuente: El Páís
    RAFAEL MÉNDEZ (ENVIADO ESPECIAL) – Poznan – 14/12/2008

     
    Los países ricos se negaron a aumentar las ayudas a un fondo de adaptación para los países pobres, que reaccionaron airados ante el plenario. La protesta alargó la cumbre hasta pasadas las tres de la madrugada.

    Una vez claro que no saldrían de Poznan cifras de reducción de emisiones, los países en desarrollo, de China a Gabón, insistieron en salir con un Fondo de Adaptación con el que pagar obras (desaladoras o diques, por ejemplo) contra los impactos del calentamiento. Los países ricos cedieron sólo a medias. Aceptaron poner en marcha ese fondo en 2009 (oficialmente ya existía pero no funcionaba).

    El fondo se nutre del 2% del dinero que supone el ahorro en emisiones mediante la inversión en energías limpias en países en desarrollo (entre 80 y 300 millones de dólares al año). La ministra española de Medio Ambiente, Elena Espinosa, calificó ayer de éxito la puesta en marcha de este fondo. Al alcabar, la sala rompió en aplausos. Duraron poco. Venía la bronca.

    Los países pobres pedían sacar otro 2% de otros mecanismos de reducción de emisiones, algo a lo que se negaron los ricos. “Llevo 12 conferencias y este es uno de los momentos más tristes que he vivido. Algunas partes se han negado a sufrir una mínima pérdida del mercado de carbono, mientras millones de personas pierden sus vidas y sus hogares debido al cambio climático”, espetó el delegado de India, entre aplausos. El representante de Gabón criticó la responsabilidad histórica de “los golden boys del calentamiento”. Siguió Pakistán: “No sé qué política es esa de negarse a pagar por lo que uno ha contaminado”. Colombia, Suráfrica, Costa Rica, Brasil, India, Bolivia y Maldivas hablaron en el mismo sentido.

    Como explicó el secretario de la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático, Yvo de Boer, la negativa a pagar más es, sobre todo, una táctica negociadora: “Para que haya un acuerdo en Copenhague hay que integrar a los países en desarrollo. Y muchos países desarrollados pensaron que no era el momento de aumentar el fondo”. En Poznan, todos los países hablan de reducir o limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. La clave está en cuánto paga cada uno, en cuánto va de los ricos a los pobres. “La cumbre ha ido bien porque no hemos acordado nada”, resumió en los pasillos un delegado de un gran país asiático.

    De Boer opinó que resumir la cumbre en esa bronca final es “como ir al cine y sólo recordar un fotograma triste”. Porque aparte de eso, se han cumplido los modestos objetivos que se esperaban. Hay un calendario concreto de negociación para 2009 y de todos los continentes se escucharon discursos parecidos. China, India, México y Brasil, que hasta hace años descargaban todo el esfuerzo en los ricos, presentaron planes voluntarios de limitación de emisiones. Pero el secretario de Medio Ambiente de México, Juan Rafael Elvira, explicó que no aceptarían imposiciones: “Queremos reducir emisiones, pero tenemos prioridades, como la pobreza, y no vamos a atarnos la soga al cuello. Sólo aceptaremos objetivos voluntarios”.

    Además, la UE comunicó que pretende reducir las emisiones un 20% en 2020 respecto a 1990. Barack Obama, se ha comprometido a un esfuerzo similar.
    ¿Y en 2008?
    Las organizaciones ecologistas han visto la Cumbre de Poznan como la prueba de la parálisis. Heikki Willstedt, de WWF criticó: “Mientras los países más desfavorecidos han puesto sobre la mesa las víctimas y los impactos del cambio climático, para pedir ayuda a los industrializados, la UE se ha regalado 200.000 millones de euros en su paquete de energía y ha dejado sólo unas migajas para los países en desarrollo”.

    Joaquín Nieto, de Sustain Labor y veterano de estas cumbres, señaló: “No ha habido avances pero tampoco retrocesos”. Stephanie Turnmore, de Greenpeace, se mostró decepcionada: “Qué hemos hecho en 2008? Nada. Las ONG ambientalistas resaltaron el papel constructivo de China e India, Brasil o México. Todos ellos han llegado a Poznan con planes de limitación de emisiones pese a no tener ninguna obligación.

    Despues de la Cumbre de Poznan, el turno de Obama.

    1229107483_072765_fotonoticia_normal_1

    El turno de Obama

    • Lo mejor de esta COP14 han sido los compromisos de algunos países en desarrollo
    • La adopción de un plan concreto de reducción en la UE obliga a EEUU a mover ficha
    • España debe reducir el CO2 en transporte y residencia un 10% en 2020
    • Se abre ahora una cuenta atrás de un año para lograr un acuerdo en Copenhague
    Por CLEMENTE ÁLVAREZ (SOITU.ES)
    Actualizado 13-12-2008 03:03 CET
    Foto. REUTER

    POZNAN (POLONIA).-  Primero fue el mediático Al Gore el que utilizó las palabras preferidas de su presidente electo Obama para acabar, en un Plenario a rebosar, un discurso efectista: “Yes, we can”. Y todo el auditorio aplaudió como no se había oído en esta cumbre del clima (COP14). Por la tarde, la UE le respondía en boca del ministro de Ecología de Francia, Jean-Louis Borloo, tras dar los detalles del acuerdo de los 27 Jefes de Estado de la UE en Bruselas. Acababan de aprobar el primer plan concreto de reducción de emisiones de CO2 para después de 2012. El francés enviaba entonces un mensaje “a los amigos americanos”: “Yes, we can”. Los términos de ese acuerdo no gustan a los ecologistas, pero el guiño de Borloo resulta muy indicativo: Ahora es el turno de Obama.

    Era lo más significativo de una cumbre del clima de transición que terminaba a las 3 de la madrugada del sábado con un pobre balance: una agenda hasta Copenhague (cuatro precumbres en 2009, la primera en marzo en Bonn) y un avance en financiación (la activación del Fondo de Adaptación). Una cumbre donde para sonrojo de los más ricos lo mejor vino del lado de los países en desarrollo, algunos de los cuales (como México, Indonesia o Brasil) adoptaron incluso, sin estar obligados, compromisos para limitar el crecimiento de sus emisiones y donde se esboza cuál puede ser la participación de los países emergentes en el esfuerzo global (limitar su crecimiento de emisiones entre un 15 y un 30% en el año 2020).

    En realidad, tampoco se podía aprobar mucho más por la ausencia aquí del equipo del presidente electo de EEUU, Barack Obama, pues los europeos no se pueden arriesgar a dar pasos que les vuelvan a dejar solos como ocurrió en el Protocolo de Kioto al que se quiere dar ahora continuidad a partir de 2012. Lo que está en juego es lograr un acuerdo global en la próxima cumbre de Copenhague (COP15) que evite que suba más de 2 grados la temperatura media del planeta (como así se decidió en Bali).

    Lo aprobado de forma paralela en Bruselas era el paquete de medidas propuesto el pasado mes de enero por la Comisión Europea, el llamado 20-20-20: una reducción del 20% de las emisiones de CO2 (respecto a 1990), un aumento de las energías renovables para que supongan el 20% en el consumo de energía y todo ello en el año 2020. “Esto son ya objetivos evaluables sector por sector, año a año, y país a país”, comentaba satisfecho el ministro francés, que recordaba que la UE quiere ampliar este mismo objetivo de reducción para 2020 hasta el 30% si le siguen los demás países desarrollados en el futuro acuerdo que se llegue el año que viene en Copenhague (lo que entraría en el rango 25-40% que se pide que asuman los países desarrollados). “La UE no sólo confirma sus objetivos, sino que no hay nadie que haya realizado algo equiparable”, incidía el galo, que también reconocía las dificultades surgidas en el mes de octubre: “Después de haber dudado algunos días por la crisis, los europeos estamos convencidos de que la crisis económica pasará, pero la ecológica no“.

    “Esto ya no se puede llamar el plan 20-20-20”, replicaba poco después la reponsable de Energía de Greenpeace Francia, Karine Gavand, “se ha quedado en 4-4-4: 4% de la reducción real de emisiones en Europa (sin el uso de mecanismos suplementarios a la reducción), 4% es la parte del sector industrial que sólo tendrá que ir a subasta y 4 los grados que se alcanzarían en el planeta si el resto de países siguen el mismo camino”. Las rebajas realizadas en Bruselas en el texto para contentar a todos los países temerosos de la crisis económica, principalmente a Polonia, no han gustado en nada a los grupos ecologistas, que piden que los eurodiputados voten en contra cuando pase por Estrasburgo.

    ¿Por qué? Esta nueva política europea divide las fuentes de emisiones de CO2 en dos bloques: el sector difuso (transporte, agricultura y sector residencial) y la industria. En el primer bloque existen una serie de objetivos de reducción concretos para cada país en función de su PIB (en el caso de España un 10% respecto a los niveles de 2005, un compromiso bastante moderado teniendo en cuenta los altos niveles de emisiones del país en ese año de referencia). Sin embargo, para el segundo no se distribuyen objetivos de reducción entre los países, sino que todas las empresas europeas deben repartirse unos derechos de emisión limitados.

    Y aquí viene el principal punto de conflicto, en principio se quería que los países no repartieran de forma gratuita esos derechos (como hasta ahora) sino acudir a subasta. Sin embargo, por la presión de Polonia, y otros países de la ampliación europea, al final sólo acudirán a la subasta el 100% de las empresas eléctricas de los Quince, pero las del resto de países se incorporarán gradualmente desde un 30% hasta llegar al 100% del sector en 2020.

    Con o sin rebajas, y a la espera de lo que pueda pasar en el Parlamento Europeo, sí era cierto que los países europeos daban nuevamente un paso que les ponía por delante del resto de países desarrollados. Además, el comisario europeo de Medio Ambiente insistía en Poznan en recordar que la verdadera propuesta de la UE es llegar al 30% de reducción en 2020. “30%, eso es lo que queremos, miramos al futuro, tenemos que reducir al 30%, eso es lo que los países europeos proponemos”, reiteraba de forma machacona un comisario que pedía a la sociedad que no bajara la presión sobre los gobiernos.

    Fondo de Adaptación

    Entre los acuerdos alcanzados en Poznan ya de madrugada, destacaba la activación del Fondo de Adaptación para el reparto de las ayudas para la adaptación a los efectos del cambio climático (inundaciones, sequías…). Estas ayudas vienen del 2% de los intercambios de créditos de CO2 conseguidos por los proyectos de reducción de emisiones llevados a cabo por los países desarrollados en naciones en desarrollo (los llamados Proyectos de Desarrollo Limpio) y suponen entre 80 y 300 millones de dólares al año. Demasiado poco. Los países en desarrollo querían ampliar este fondo con otro 2% procedente del mercado de emisiones y se esperaba que la reunión de Bruselas lo facilitara, pero eso tendrá también que esperar para decepción de estas naciones, que no dejaron de expresar su descontento.

    “Esto no es un problema financiero, ni climático, esto es un problema ante todo humano”, criticaba con dureza el representante de Gabón superadas las 2 de la madrugada en el Plenario, “cada vez es más grande la fractura entre los países ricos y pobres”. “Hace falta más honestidad”, que se dirigía así a los que calificaba como ‘”golden boys’ del cambio climático”. Fueron muchas las intervenciones de decepción de los países en desarrollo por unas y otras causas. Pero ya no había tiempo para más en esta cumbre del clima. La conferencia se daba por cerrada y en las pantallas aparecía la cuenta atrás para Copenhague: 352 días, 6 horas y 59 minutos.

    Los otros artículos sobre esta cumbre:

    11 de diciembre, Día Contra el Cambio Climático.

    banner_s

    En el Día contra el Cambio Climático

    En el día Contra el Cambio Climático, y mientras se celebra en Poznan la última cumbre del clima antes de la decisiva COP15 del año próximo en Copenhagen, lanzamos al Presidente del Gobierno las siguientes preguntas:

    ¿Qué va a hacer para reducir las emisiones de uno de los países que más se alejan de sus compromisos según el protocolo de Kioto?

    ¿Qué postura va a adoptar España ante la Unión Europea y ante el mundo en las trascendentales negociaciones internacionales sobre cambio climático del año 2009?

    ¿Cómo va a encajar todas estas piezas en la actual crisis económica y financiera?

    Nos encontramos en un momento crítico en el que a la urgencia por la acción para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero y así la magnitud del calentamiento global, se suma la dificultad de lograr un acuerdo internacional en un momento de crisis económica y financiera global. Incluso la Agencia Internacional de la Energía acaba de hacer un llamamiento por una revolución global en el modelo energético de los países de la OCDE.

    Pero pensamos que la crisis económica y la crisis climática van de la mano y que debemos buscar soluciones conjuntas, aprovechando la crisis económica para arreglar el clima, aprovechando la necesaria acción frente al cambio climático para reactivar la economía.

    Sabemos que esa revolución será difícil, pero ya podemos imaginar que es posible. Las principales medidas de reducción de emisiones, como el ahorro energético, conllevan directamente un ahorro económico. Por otra parte, las tecnologías limpias, lejos de ser un lujo que no podemos permitirnos en este momento, son necesarias para reducir las emisiones de carbono y mejorar la eficiencia energética, una medida a su vez imprescindible para recuperar la economía asumiendo las limitaciones que impone la fragilidad de la atmósfera de nuestro planeta. Un 70% de las tecnologías necesarias para esta revolución ya existen y además son rentables a medio plazo. A esto se sumarían los necesarios cambios de hábitos, no tecnológicos. Por tanto, no es cuestión sólo de economía, sino de liderazgo.

    Por ello,

    Pedimos a nuestro Gobierno que se adhiera a otros gobernantes internacionales que decidan asumir el liderazgo en la acción frente al cambio climático.

    Pedimos a nuestro Gobierno que haga lo posible por poner en marcha lo que Ban Ki-moon ha llamado el “Green New Deal“, un gran acuerdo mundial para llevar a cabo una revolución global hacia las energías limpias. Una reforma mundial que eliminaría algunas de las causas de la crisis y que a su vez reactivaría la economía en su conjunto.

    Y pedimos que en todos los paquetes de medidas anticrisis de nuestro Gobierno se prioricen las inversiones en energías limpias y la reducción de las emisiones de carbono.

    Rellena este breve formulario y te enviaremos a tu cuenta de correo electrónico un mensaje para que tú, directamente desde tu ordenador, puedas enviárselo al Presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Solo tendrás que “darle a responder”.

    http://www.ecodes.org/pages/dia_contra_el_cambio_climatico/index.asp

    logos

    Los supermercados no podrán regalar las bolsas en Catalunya a partir de 2009.

    super
    La medida pretende reducir su uso un 30% en 2009 y hasta el 50% en 2012

    Redacción
    27-11-2008

    Las cadenas de supermercados y comercios situados en Catalunya no podrán distribuir el próximo año bolsas de plástico de forma gratuita, ya que tendrán que cobrar por ellas o bien descontar su coste en la factura de la compra en caso de que el cliente renuncie a utilizarlas.

    Según publica La Vanguardia, el diputado de ICV-EUiA Daniel Pi ha explicado en rueda de prensa que el Parlament catalán aprobará en el último pleno del año una enmienda a la ley de acompañamiento de los Presupuestos propuesta por ICV y que cuenta con el apoyo de PSC y ERC. Esta enmienda tiene como objetivo “visualizar el coste” de las bolsas de plástico con asas distribuidas en los comercios y contribuir al objetivo de reducirlas hasta un 30% en 2009 y hasta el 50% en 2012.

    Actualmente, algunos cadenas de supermercados ya descuentan o hacen pagar el precio de las bolsas de plástico, después de acordarlo voluntariamente con la Agencia de Residuos de Catalunya. Según Daniel Pi, cada comercio establecerá sus propios mecanismos para adaptarse a la medida, que se prevé que entre en vigor a principios de 2009.

    Pi también ha añadido que con esta medida “no se cierra el proceso” para reducir las bolsas de plástico y que, en función de los resultados obtenidos, se estudiarán otras herramientas que permitan una “regulación específica”.

    La importancia de reciclar papel y cartón.

    España recupera y recicla cada vez más papel, aunque la crisis pone en peligro este sector

    Un gesto tan sencillo como reciclar un residuo de papel o cartón supone importantes beneficios para el medio ambiente. Por ello, los consumidores son determinantes en la mejora de su entorno utilizando correctamente los contenedores azules. En este sentido, las cifras de recogida y reciclaje en España han aumentado en los últimos años, aunque los responsables de este sector aseguran que la actual crisis económica podría poner en peligro esta tendencia.

    • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA

    Cómo se recicla y por qué beneficia al medio ambiente


    – Imagen: Tim Meijer

    Las ventajas medioambientales de reciclar papel y cartón son muy diversas. Por cada tonelada de papel que se recoge y se recicla se ahorran dos metros cúbicos de vertedero, 140 litros de petróleo, 50.000 litros de agua y la emisión de 900 kilos de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero causante del cambio climático.

    Ahora bien, para lograr una correcta recuperación y reciclaje del papel y del cartón usado, el consumidor tiene que concienciarse del procedimiento adecuado a seguir. Para empezar, hay que conocer qué residuos se pueden depositar en el contenedor azul y cuáles no. Los restos de periódicos, revistas, cajas o embalajes de cartón y bolsas de papel son los indicados, mientras que el papel de cocina, las servilletas de papel manchadas, los tetra bricks, el papel de aluminio o sanitario, así como las etiquetas adhesivas no son válidos.

    Por cada tonelada de papel que se recoge y se recicla se ahorran dos metros cúbicos de vertedero, 140 litros de petróleo, 50.000 litros de agua y la emisión de 900 kilos de CO2

    En definitiva, el papel y el cartón usados no deben llevar restos de otros residuos, porque de lo contrario contaminarán el conjunto y dificultarán su reciclaje, ya que tienen que ser separados en las plantas de recuperación. En este sentido, se estima que entre un 3% y un 5% del material arrojado a los contenedores azules no es papel ni cartón.

    Por otra parte, no hay que olvidar que el reciclaje es la tercera opción en importancia de las famosas tres erres, más si cabe en el caso de este material: se cree que un 19% del papel consumido es irrecuperable, bien porque se almacena en forma de libros, revistas, documentos, etc., o bien porque su uso hace inviable su recuperación. Asimismo, la fibra de celulosa puede ser reutilizada sólo una media de seis veces, impidiendo así su posterior reciclaje.


    – Imagen: mia

    Por ello, hay que incidir en la reducción o el ahorro en el uso del papel y el cartón, así como en su reutilización. En primer lugar, hay que utilizar productos de papel sólo cuando sea necesario, aprovechándolos al máximo. Por ejemplo, se pueden evitar los embalajes innecesarios o recargados, los folios se pueden utilizar por ambas caras, y siempre que se pueda, evitar imprimir documentos que se puedan consultar en el ordenador.

    Asimismo, también se pueden reutilizar los papeles de regalo, y las bolsas de papel pueden servir para almacenar los restos de papel y cartón. Por su parte, se puede reducir e incluso eliminar el uso del papel de cocina al sustituirse por trapos de tela o bayetas. Los periódicos y revistas se pueden compartir, o consultar en las bibliotecas, y también se puede evitar coger publicidad innecesaria. Y como una manera de concienciar a los más pequeños, se puede fabricar artesanalmente en casa papel reciclado.

    Diferentes tipos de papel ecológico y reciclado

    El actual sistema de fabricación de papel reciclado ha mejorado su calidad con respecto a las primeras producciones, por lo que se puede utilizar con total normalidad para cualquier uso.

    Se estima que entre un 3% y un 5% del material arrojado a los contenedores azules no es papel ni cartón

    En cualquier caso, conviene reconocer los diferentes tipos de papel para utilizarlo en consecuencia. Para empezar, el papel de primer uso o convencional, elaborado con celulosa de madera, requiere un proceso productivo muy contaminante, si bien la industria asegura haber reducido su impacto en los últimos tiempos. Asimismo, su materia prima puede haber procedido de explotaciones forestales no sostenibles, lo que incide en el aumento de la deforestación.

    Por su parte, el papel reciclado, que utiliza papel usado, si ha sido blanqueado con cloro, resulta también contaminante. Por ello, conviene fijarse también en este aspecto, y en definitiva, decantarse por el papel ecológico y reciclado, es decir, que haya sido producido a partir de madera con certificación sostenible, y libre de cloro.

    Recogida y reciclaje de papel en España


    – Imagen: George Bosela

    En 2007 se recogieron en España 4,9 millones de toneladas de papel y cartón, de las que un 10,5% se destinaron a la exportación, principalmente a China. En este sentido, la tasa de recogida se situó en un 63,7% (similar a los 64% de la media europea), según la Asociación Española de Recuperadores de Papel y Cartón (Repacar). La recogida de esta cantidad evitó así su abandono en vertederos, que hubieran necesitado un espacio equivalente a 49 estadios de fútbol, y la emisión de 4,4 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Por su parte, la industria papelera recicló 5,68 millones de toneladas, de las que el 22,5% fueron importadas.

    Gracias a este volumen de recogida, España se sitúa en cabeza del reciclaje de papel usado en Europa: por cada diez kilos de papel que se elaboran, ocho kilos y medio son fabricados con papel recuperado como materia prima. Su destino principal es la producción de papel de periódico y envases de cartón industrial.

    En 2007 se recogieron en España 4,9 millones de toneladas de papel y cartón

    Ahora bien, las cifras son desiguales por provincias, según los datos de Repacar. Las comunidades autónomas que más reciclan son País Vasco, Baleares y Madrid, mientras que en el otro extremo se encuentran Extremadura, Cantabria y Asturias. En este sentido, algunas localidades apenas alcanzan una tasa de reciclaje del 10%.

    Por ello, el siguiente objetivo del sector es lograr que el 100% del papel que se consume proceda del reciclaje. Los responsables de Repacar, que agrupa a la gran mayoría de empresas de la recuperación de papel, aseguran que el crecimiento actual de la tasa de reciclaje de papel “permitiría en condiciones normales que España sea autosuficiente en dos años”.


    – Imagen: Zelda Richardson

    No obstante, esta asociación ha reconocido recientemente que la crisis económica ha provocado en este último mes una reducción “drástica” de los pedidos de la industria papelera, “hasta niveles muy por debajo de los volúmenes que se están reciclando”. Desde Repacar se afirma que los precios de venta de papel y cartón recuperado para su reciclaje “se han desplomado un 50%”, los “más bajos de los últimos 15 años.” Por ello, sus responsables afirman que este sector “está condenado a su extinción si no se corrige esta situación en breve.”

    Campaña multimedia para reciclar papel

    Los precios de venta de papel y cartón recuperado para su reciclaje se han desplomado un 50%, según Repacar

    Repacar, con la ayuda del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM) ha puesto en marcha la campaña “La Vida del Papel: un viaje en el que tú decides el destino final”. Su objetivo es la sensibilización de los jóvenes de entre 9 y 29 años sobre los beneficios medioambientales de recuperar y reciclar papel y cartón.

    Para ello, la campaña cuenta con diversas herramientas multimedia, como una mini serie de dibujos animados y una web en las que se explica cómo separar, recuperar y reciclar el papel y cartón, así como sus ventajas para la naturaleza y la importancia de que sus familiares, amigos y profesores se involucren también en el proceso.

    Paginación dentro de este contenido

    Pautas de consumo en favor del medio ambiente.

    Los hábitos de los consumidores resultan esenciales en la lucha contra los problemas medioambientales

    Cada vez más expertos aseguran que los principales problemas del medio ambiente necesitan actuaciones inmediatas antes de que sea demasiado tarde. En este sentido, los consumidores pueden ser fundamentales, ya que pueden asumir una serie de acciones ecológicas en su vida cotidiana que mejoren su entorno y marquen las decisiones de las empresas e instituciones. Los consejos que pueden llevar a la práctica los ciudadanos son muy diversos y, además de contribuir a proteger su entorno, les permitirán importantes ahorros de dinero.

    • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
    • Fecha de publicación: 13 de noviembre de 2008

    Actuar por el medio natural


    – Imagen: particlem

    La Tierra es una fuente inmensa de recursos, pero no es inagotable. De hecho, basta con comprobar la “huella ecológica” para percatarse de que la humanidad está superando la capacidad de generación de recursos del planeta. Los consumidores pueden contribuir a evitar las fatales consecuencias de seguir incrementando esta huella con algunas decisiones desde su vida cotidiana:

    • Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar, en este orden de prioridad), como se explica por ejemplo en la Escuela de reciclaje de CONSUMER EROSKI, ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación. Depositar los residuos en los puntos de reciclaje o en los puntos limpios facilita su correcto tratamiento. Esta acción es especialmente importante en el caso de productos peligrosos y tóxicos, ya que su abandonado incontrolado en el entorno natural puede causar graves consecuencias.
    • Llevar a cabo un consumo inteligente y responsable, lo que supone utilizar productos reciclados y reciclables, y productos y servicios eficientes en su uso de los recursos, aprovechándolos al máximo. Asimismo, interiorizar unos hábitos alimenticios más ecológicos también es de gran ayuda, como consumir productos locales y de temporada, no abusar de la carne, y en cualquier caso, que los alimentos sean elaborados de forma sostenible. Para ello, se pueden seguir unos consejos que permitirán elegir productos realmente ecológicos con un alto grado de certeza.
    • A la hora de viajar, se puede hacer de manera más respetuosa con el medio ambiente, eligiendo por ejemplo programas de turismo ecológico.

    Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación

    En otras ocasiones, conceptos como la biodiversidad pueden parecer alejados de los consumidores. Sin embargo, la pérdida de especies significa otra forma de poner en peligro nuestro futuro, ya que también dependemos de ellas. De hecho, los expertos relacionan directamente la biodiversidad con otro concepto no menos importante, el desarrollo sostenible, que implica que el desarrollo económico sólo podrá continuar si se respeta el medio ambiente.

    Dentro de los problemas que ponen en peligro la biodiversidad, los expertos destacan la destrucción del hábitat, consecuencia en gran medida de la extracción de recursos naturales. Los consumidores pueden reclamar productos elaborados de forma sostenible, o efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente ante la autoridad competente, ya sea de forma personal o a través de alguna asociación o grupo ecologista. Por ejemplo, los incendios forestales se podrían evitar, o combatir mucho más eficazmente, si los ciudadanos se concienciaran de una serie de medidas.


    – Imagen: Shubert Ciencia

    De la misma forma, el tráfico ilegal de especies (especialmente en España, por cuyas fronteras circula el 30% de todo el contrabando mundial) o el aumento de las especies invasoras suponen también graves peligros para la biodiversidad. Los consumidores también pueden actuar para contribuir a proteger a las especies naturales, sobre todo las consideradas en peligro. Por ejemplo, en caso de querer una especie exótica, conviene asegurarse de que se puede introducir legalmente, contactando con el Seprona o el Ministerio de Industria y Comercio, aunque lo mejor es que habiten en su medio natural. También se puede ayudar o formar parte de asociaciones especializadas en la conservación y recuperación de especies en peligro. Diversas ONG ecologistas, instituciones y hasta entidades bancarias proponen una variada oferta de programas de voluntariado medioambiental, y contribuyen a conservar y recuperar espacios naturales que no reciben a menudo suficientes recursos.

    Los consumidores pueden efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente

    Por otra parte, los consumidores como ciudadanos también pueden exigir a las administraciones locales, autonómicas o estatales que se cumpla la legislación medioambiental, y que se facilite una mayor información, educación y participación social, como así lo indica por ejemplo el Convenio de Aarhus. En este sentido, los ciudadanos pueden acudir a centros de documentación ambiental o a centros de educación ambiental, y en caso de no tener cerca uno, exigirlos a las instituciones.

    Actuar desde el medio urbano


    – Imagen: Thomas Duesing

    Los ciudadanos, desde sus hogares o su entorno urbano, también pueden tomar importantes decisiones a favor no sólo del medio ambiente, sino de su propio bolsillo. Por ejemplo, en casa se pueden asumir una serie de fáciles consejos que permiten reducir el consumo de energía o de agua. Igualmente, se puede conseguir una importante reducción de recursos naturales mediante la recogida selectiva de la basura en casa y su depósito en sus contenedores correspondientes. Incluso la materia orgánica se puede recoger selectivamente, de manera que se pueda tanto compostar también en casa, como valorizar en las plantas de biogás.

    Por otra parte, los consumidores también pueden compartir bienes de consumo como determinados electrodomésticos, libros, películas o intercambiar bienes que pueden ser útiles a otros, adquirir ropa ecológica y hasta casarse de manera respetuosa con el medio ambiente.

    Diversas tecnologías permiten a los españoles a crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero

    Las viviendas en sí también son importantes a la hora de actuar por el medio ambiente. Se puede optar por casas más ecológicas, que cuidan el medio ambiente y ahorran dinero. Del mismo modo, pueden exigir que las viviendas incorporen medidas para disminuir su impacto ambiental, como las apuntadas por ejemplo en el nuevo Código Técnico de la Edificación. Así, el aislante térmico de las viviendas o el uso de sistemas más eficientes de climatización, tanto en invierno como en verano, permite importantes ahorros energéticos. Además, diversas tecnologías permiten a los consumidores crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero y reducir su dependencia de la red eléctrica.

    En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales. Por ejemplo, los ciudadanos pueden implicarse activamente en combatir el cambio climático y hacer frente a sus posibles consecuencias.


    – Imagen: Daniel Lobo

    Por su parte, algunos expertos llaman la atención especialmente sobre la huella de carbono, que recuerda el aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero, y ofrecen consejos específicos para su reducción; los consumidores pueden contribuir a reducir el cambio climático compensando sus emisiones de CO2 mediante diversas iniciativas en Internet.

    La movilidad es uno de los caballos de batalla de las ciudades, y en la que los consumidores también tienen mucho que decir. Pueden apostar por el transporte público, exigiendo además que éste sea más ecológico. En caso de necesitar coche, se puede elegir un modelo lo menos contaminante posible, realizar una conducción eficiente o intentar compartir el vehículo privado y el parking. Y siempre que sea posible, podemos desplazarnos a pie o en bicicleta, ya sea privada o pública.

    En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales

    Los consumidores, en cuanto ciudadanos, también pueden reclamar a los responsables institucionales mayores esfuerzos en la lucha contra la contaminación urbana, como así lo indican, por poner un caso, las nuevas leyes que tratan de mejorar la calidad del aire, la gestión de los residuos o el ruido en los centros urbanos.

    En el ámbito laboral, los consumidores también pueden ser más ecológicos en su trabajo, y las empresas pueden hacer gala de buenas prácticas de responsabilidad social corporativa, de manera que la asunción de criterios de calidad ambiental permita mejorar su cuenta de resultados a la vez que el medio ambiente.