Discurso íntegro de Obama en Egipto.

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Obama: el discurso íntegro de ayer en el Cairo

El presidente estadounidense Barack Obama abogó ayer jueves, 4 de junio, en El Cairo por un “nuevo comienzo” en las relaciones entre Estados Unidos y el mundo musulmán, que permita dar vuelta a la página “de la desconfianza y los desacuerdos” y resolver el conflicto israelo-palestino.

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La llegada del demócrata debería impulsar la adopción de medidas keynesianas a largo plazo por parte de Zapatero.

POLÍTICA

 

La llegada del demócrata debería impulsar la adopción de medidas keynesianas a largo plazo por parte de Zapatero

Las primeras medidas de Obama: ayudar a los más desprotegidos y extender el sistema de salud

El mero aunque trascendental hecho de que Barack Hussein Obama se instale en la Casa Blanca contribuye a que el clima de desconfianza económica se alivie un poco dentro de la gravedad. No obstante el simbolismo que encarna el nuevo presidente de los Estados Unidos se “descuenta” rápidamente y ahora lo que cuenta no es tanto su carisma como sus criterios para afrontar la crisis económica que ha adelantado en parte.

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Los milagros no existen en economía y por muy mesiánico que sea Obama no es razonable esperar una solución rápida y sin costes a la gran crisis que sufrimos. Me parece detectar en las declaraciones formuladas hasta ahora una preocupación, casi diría una angustia, ante la exigencia ciudadana de soluciones rápidas.

Dos años de plazo
Obama no pierde ocasión de enfriar el entusiasmo, cuyo mejor indicador es el apoyo de casi el 80 por ciento de la población, un porcentaje sin precedentes en la historia de los Estados Unidos. El presidente pide al menos dos años de gracia hasta que pueda fructificar su política.

Decisiones estructurales
¿Cuál es en realidad esa política? Lo que más se ha destacado es su plan de creación directa de puestos de trabajo en la tradicional línea de las políticas activas de empleo. Era una decisión imprescindible pero no la más importante. En mi opinión, lo que hay que destacar en el análisis hecho por la nueva Administración son sus planteamientos estructurales, que van dirigidos a corregir deficiencias de fondo en el modelo económico y social de desarrollo, cuyos efectos en la generación de empleo tardarán en percibirse pero que representarán un salto cualitativo en las exigencias de calidad de la estructura productiva, en el crecimiento sostenible y en la armonía social.

Cuarteto prioritario
En definitiva Barack Obama ha puesto las luces largas pensando en el medio y largo plazo, lo que se refleja significativamente en la selección de su cuarteto prioritario, Energía, Educación, Atención Sanitaria y Nuevas Infraestructuras, así como en su preocupación por la modernización productiva basada en estímulos a la renovación del equipamiento tecnológico en las empresas y de la administración que, aunque parezca mentira en un país puntero en la investigación, se había quedado atrasado y en algunos sectores obsoleto. El hecho de que la Casa Blanca arrastre una informática tercermundista refleja muy expresivamente la dejadez sufrida en las dos administraciones de George Bush, consecuente con su doctrina neocon de Estado pequeño y liberalismo salvaje.

Lo financiero y lo real
La crisis golpea de distinta forma aunque con toda ferocidad en todo el mundo; también en todo el globo las prioridades básicas están claras: lo primero, salvar el sistema financiero y conseguir que la gente vuelva a confiar en él y, lo segundo, reactivar la economía de forma que pueda generar empleo. Lo esencial es esto último pero sin la primera premisa no puede hacer nada. Obama tiene todavía mucha tarea respecto al primer objetivo, condición sine quan non, pero insuficiente. Sin embargo una buena parte de esa tarea, el trabajo sucio, se lo ha hecho George Bush consiguiendo un apoyo de los republicanos, aunque fuera in extremis para un “Plan de Rescate Financiero” a base de chorros de dinero y nacionalizaciones bancarias más difícil de conseguir por un demócrata que por el patrón del liberalismo y del sálvese quien pueda.

“No echaré dinero sobre los problemas”
Obama ha empezado por el principio: la adopción de urgentes medidas que protejan a los más desprotegidos aumentando los subsidios de desempleo y otras atenciones sociales de primera necesidad y parece que se ha tomado en serio extender el sistema de atención sanitaria, un déficit vergonzoso para el país más poderoso de la Tierra. El segundo paso es sacar adelante un “Plan de Estímulo Económico” ambicioso y realista. Ha pedido al Congreso una inyección de 825.000 millones de dólares de dinero público, de los que 550.000 estarán dedicadas a modernizar y reactivar la economía de modo que genere empleo. Los restantes 275.000 millones estarán destinados a compensar una reducción de impuestos selectiva, aplicada a las clases medias y bajas a fin de estimular el consumo.

El medio plazo
Pero el presidente ha dejado sus intenciones claras desde el primer momento: “No vamos a echar dinero sobre los problemas, vamos a invertir en lo que funcione” y ha tenido buen cuidado en avisar de la necesidad de medidas legales y económicas a más largo referidas a la educación, las infraestructuras y las energías renovables, que no tendrían efectos palpables, aun forzando mucho la máquina, antes de un año y en algunos programas antes de un bienio.

Coincidencias y discrepancias con ZP
Zapatero, que está muy contento con Obama y que ha celebrado su victoria como “muestra de la capacidad de la política para producir nuevos comienzos”, puede felicitarse de la coincidencia de ambos gobiernos en la adopción de medidas sociales. No es la única coincidencia: España estuvo presente en la campaña electoral de Obama, quien criticó la actitud rencorosa de Bush por la retirada de nuestro país de Iraq. En realidad, la retirada de este país es un firme compromiso del presidente americano así como el cierre de Guantánamo.

El plan de estímulo
En el terreno económico, Obama ha reconocido el liderazgo español en el desarrollo de las energías renovables y ha señalado que ese es también su objetivo. Sin embargo Zapatero debería reflexionar sobre otros aspectos de la política del presidente USA más allá de su coincidencia en acuñar un “Plan E de Estímulo de la Economía”.

Diagnóstico equivocado
En primer lugar, en el terreno del diagnóstico, en el que el dirigente español ha errado desde el principio y en el que el norteamericano ha optado por no generar falsas expectativas de soluciones rápidas a lo que va a ser una crisis de envergadura. Creo que ZP se equivoca al indicar que esta primavera notaremos una mejora sensible, lo que niegan todos los analistas serios.

Medidas cuestionables
También yerra en fijar su atención en exceso en medidas a corto y cortísimo plazo, algunas necesarias y otras de mera propaganda que no van a evitar el panorama que se nos presenta para el próximo bienio, con un paro que se acerca al 20 por ciento, un déficit público que pronto se situará en las proximidades del 10 por ciento y con un crecimiento del PIB que salvando la fuerte caída que se producirá este año – en torno al 2 por ciento – no subirá en algún tiempo por encima del 2 o 2.5 por ciento.

Por qué envidiamos a Obama aquí
El diagnóstico ha de ser preciso, pues nunca se han arreglado los problemas por el mero hecho de negar la gravedad de los mismos. Precisamente porque la tarea es difícil hay que empezar cuanto antes con medidas estructurales, con un cambio efectivo del modelo de crecimiento.

Sin cantinela liberal
Naturalmente, al mencionar las medidas estructurales no me refiero a la cantinela liberal de facilitar el despido que en estas circunstancias potenciaría el paro. España tiene todavía un buen margen en las medidas keynesianas clásicas, como la inversión en infraestructuras, especialmente a través de los trenes de alta velocidad, pero además debería afrontar el gran problema crónico que este país tiene con su excesiva dependencia energética. Y, por supuesto hacer un esfuerzo aún mayor del realizado en educación.

Imposible pacto nacional
Desgraciadamente, en España es muy difícil seguir la decisión más envidiable de Obama: ligar al adversario político en el empeño logrando un verdadero frente interpartidario que se ha manifestado en el nombramiento de altos cargos a notables republicanos. En España si alguna vez se ha necesitado un gran acuerdo nacional es ahora pero es impensable que el PSOE y el PP den un paso tan necesario y que la ciudadanía aplaudiría hasta romperse las manos.

José García Abad es periodista, escritor, director de El Siglo y analista político.

Obama no defrauda: “Una nación no prospera si favorece sólo a los ricos

POLÍTICA

 

“Proclamamos el fin de los dogmas caducos”

El desahucio de la doctrina neocon fue decretado ayer por Barack Obama con estas inequívocas palabras: “Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que, durante demasiado tiempo, han estrangulado nuestra política”. En Estados Unidos ha empezado, en efecto, una nueva era.

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No parece una circunstancia en absoluto gratuita, o casual, que Obama subrayara, con brío y solemnidad, que “empezando desde hoy, debemos levantarnos del suelo, sacudirnos el polvo y comenzar de nuevo la tarea de rehacer EEUU”.

“Compañeros ciudadanos”
Ni tampoco puede pasar inadvertido este mensaje, dirigido a sus compatriotas, a los que llamó “compañeros ciudadanos”: “Hemos elegido la esperanza sobre el temor, la igualdad antes que el conflicto y la discordia”.

Tono positivo
Manteniendo siempre un tono positivo, Obama señaló también: “Ha llegado el momento (…) de elegir nuestra mejor historia; de llevar adelante ese valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena”.

Confianza vital
Abogó por “restablecer la confianza vital entre el pueblo norteamericano y su Gobierno”. Y precisó que el Gobierno sí “funciona” cuando ayuda “a las familias a encontrar trabajos con sueldo decente, cuidados médicos que puedan pagar y una jubilación digna”.

El mercado
Significativa además la reflexión sobre si “el mercado es una fuerza del bien o del mal”. Sostiene el nuevo presidente de EEUU que “su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha recordado a todos que sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos”.

La seguridad y el imperio de la ley
Otro importante capítulo del discurso de Obama fue el siguiente: “En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre seguridad y nuestros ideales. Nuestros padres fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, redactaron una carta para garantizar el imperio de la ley y los derechos humanos (…) Esos ideales aún alumbran al mundo y no renunciaremos a ellos por conveniencia. Y a los otros pueblos y Gobiernos que nos observan hoy (…) sabed que América es la amiga de cada nación y cada hombre, mujer y niño que persigue un futuro de paz y dignidad”.

Fortaleza, no debilidad
Apostó claramente el sucesor de Bush de “nuestra herencia multiétnica”, que definió como “una fortaleza” y “no una debilidad”. Declaró Obama: “Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes y de no creyentes. Estamos formados por todas las lenguas y culturas, procedentes de cada rincón de esta Tierra”. Y se refirió a los negros citando a su padre: “Un hombre cuyo padre, hace menos de 60 años, no habría sido servido en un restaurante ahora está ante vosotros para prestar el juramento más sagrado”.

Los enemigos comunes
En su primera alocución como presidente, Obama no ha defraudado. Podría decirse -oyendo con detenimiento el discurso presidencial- que el orador se habría inspirado, al menos de forma parcial, en el histórico discurso de John F. Kennedy, aquel 20 de enero de 1961. Kennedy, por ejemplo, invitó a sus conciudadanos a emprender una “lucha contra los enemigos comunes del hombre: la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra misma”.

La exhortación de Kennedy
De modo que cuando Obama aludió -ante los ciudadanos de América del Norte- a “la tarea de rehacer EEUU” sus palabras parecían una evocación de la exhortación de Kennedy: “Así pues, compatriotas, preguntad no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país”.

Los profetas de las calamidades
Los profetas cavernarios argüirán probablemente que Kennedy no cumplió sus promesas. Pero habrá que contestarles que no le concedieron el tiempo necesario para ello. Y que por eso precisamente lo mataron. Dirán también que lo de Obama es buenismo –lo que reprochan asimismo a Zapatero- y que el nuevo presidente acabará sucumbiendo a la lógica de los grupos de presión norteamericanos. En todo caso, lo que parecía imposible ha sido ya posible. Un negro progresista, llamado Obama, es democráticamente el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Enric Sopena es director de El Plural.

A Obama le piden por Reyes paz en Irak, salud y un mundo más verde.

EFE. 21.12.2008 – 17:39h

A Obama le piden por Reyes paz en Irak, salud y un mundo más verde

  • Una encuesta de ‘The Washington Post’ revela qué esperan los estadounidenses del gobierno de Obama.
  • Tres de cada cuatro ciudadanos creen debe combatirse el calentamiento global y mejorarse el sistema de salud.
  • El fin de la guerra en Irak también es deseado por la mayoría.
  • Las medidas económicas que deberá tomar son el principal punto de controversia.

Minuteca todo sobre:

La mayoría de los estadounidenses son optimistas sobre las medidas políticas que adoptará el presidente electo, Barack Obama, cuando llegue al poder el próximo 20 de enero, según una encuesta que publica hoy el diario The Washington Post.

Según el sondeo, el 75% de los ciudadanos cree que el futuro gobernante debe poner en marcha medidas para reducir el calentamiento global, y el 77% opina que debe aplicar cambios drásticos en el sistema de salud.

Asimismo, una amplia mayoría espera que Obama pondrá fin a la guerra en Irak y mejorará la imagen de EE UU en el exterior.

El 65% de los encuestados dan su apoyo a la política económica de Obama

Dos tercios de los estadounidenses creen que el presidente electo debe centrarse en primer lugar en la economía, algo que el que será el primer mandatario negro del país ya ha asegurado que será su prioridad absoluta.

Un 65% de los consultados declara su apoyo a un plan de estímulo económico similar al que Obama afirma que pondrá en marcha cuando llegue a la Casa Blanca, y que prevé la creación o conservación de cerca de tres millones de empleos e inversiones en infraestructura, nuevas tecnologías y fuentes alternativas de energía.

Sin embargo, el apoyo a Obama, según la encuesta, se encuentra muy dividido en función de las simpatías políticas de los consultados.

Los estadounidenses no tienen mucha prisa en que se cierre Guantánamo

Así, la mayoría de los demócratas y los independientes son partidarios de que el futuro presidente retire las tropas estadounidenses de Irak, mientras que la mayoría de los republicanos se opone a la idea.

Una mayoría de los republicanos, igualmente, se opone a ampliar los fondos federales para la investigación con células madre procedentes de embriones, algo que la mitad de los independientes y la mayoría de los demócratas reclaman que el nuevo Gobierno haga de inmediato.

Más apoyo dan los republicanos a una moratoria en las ejecuciones de hipotecas. Obama se ha mostrado muy crítico contra el Departamento del Tesoro por no haber destinado más fondos a ayudar a los propietarios de viviendas con problemas para hacer frente a sus pagos.

Un 52% de los republicanos y un 55% de los demócratas quieren que Obama establezca un periodo durante el cual los bancos no puedan ejecutar las hipotecas atrasadas.

Una promesa de Obama a la que los estadounidenses no parecen conceder demasiada premura es el cierre de la prisión en la base naval de Guantánamo.

Independientes y republicanos se muestran contrarios e incluso entre los demócratas, que sí favorecen la clausura, la mayoría opina que debe dejarse para más adelante.

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Despues de la Cumbre de Poznan, el turno de Obama.

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El turno de Obama

  • Lo mejor de esta COP14 han sido los compromisos de algunos países en desarrollo
  • La adopción de un plan concreto de reducción en la UE obliga a EEUU a mover ficha
  • España debe reducir el CO2 en transporte y residencia un 10% en 2020
  • Se abre ahora una cuenta atrás de un año para lograr un acuerdo en Copenhague
Por CLEMENTE ÁLVAREZ (SOITU.ES)
Actualizado 13-12-2008 03:03 CET
Foto. REUTER

POZNAN (POLONIA).-  Primero fue el mediático Al Gore el que utilizó las palabras preferidas de su presidente electo Obama para acabar, en un Plenario a rebosar, un discurso efectista: “Yes, we can”. Y todo el auditorio aplaudió como no se había oído en esta cumbre del clima (COP14). Por la tarde, la UE le respondía en boca del ministro de Ecología de Francia, Jean-Louis Borloo, tras dar los detalles del acuerdo de los 27 Jefes de Estado de la UE en Bruselas. Acababan de aprobar el primer plan concreto de reducción de emisiones de CO2 para después de 2012. El francés enviaba entonces un mensaje “a los amigos americanos”: “Yes, we can”. Los términos de ese acuerdo no gustan a los ecologistas, pero el guiño de Borloo resulta muy indicativo: Ahora es el turno de Obama.

Era lo más significativo de una cumbre del clima de transición que terminaba a las 3 de la madrugada del sábado con un pobre balance: una agenda hasta Copenhague (cuatro precumbres en 2009, la primera en marzo en Bonn) y un avance en financiación (la activación del Fondo de Adaptación). Una cumbre donde para sonrojo de los más ricos lo mejor vino del lado de los países en desarrollo, algunos de los cuales (como México, Indonesia o Brasil) adoptaron incluso, sin estar obligados, compromisos para limitar el crecimiento de sus emisiones y donde se esboza cuál puede ser la participación de los países emergentes en el esfuerzo global (limitar su crecimiento de emisiones entre un 15 y un 30% en el año 2020).

En realidad, tampoco se podía aprobar mucho más por la ausencia aquí del equipo del presidente electo de EEUU, Barack Obama, pues los europeos no se pueden arriesgar a dar pasos que les vuelvan a dejar solos como ocurrió en el Protocolo de Kioto al que se quiere dar ahora continuidad a partir de 2012. Lo que está en juego es lograr un acuerdo global en la próxima cumbre de Copenhague (COP15) que evite que suba más de 2 grados la temperatura media del planeta (como así se decidió en Bali).

Lo aprobado de forma paralela en Bruselas era el paquete de medidas propuesto el pasado mes de enero por la Comisión Europea, el llamado 20-20-20: una reducción del 20% de las emisiones de CO2 (respecto a 1990), un aumento de las energías renovables para que supongan el 20% en el consumo de energía y todo ello en el año 2020. “Esto son ya objetivos evaluables sector por sector, año a año, y país a país”, comentaba satisfecho el ministro francés, que recordaba que la UE quiere ampliar este mismo objetivo de reducción para 2020 hasta el 30% si le siguen los demás países desarrollados en el futuro acuerdo que se llegue el año que viene en Copenhague (lo que entraría en el rango 25-40% que se pide que asuman los países desarrollados). “La UE no sólo confirma sus objetivos, sino que no hay nadie que haya realizado algo equiparable”, incidía el galo, que también reconocía las dificultades surgidas en el mes de octubre: “Después de haber dudado algunos días por la crisis, los europeos estamos convencidos de que la crisis económica pasará, pero la ecológica no“.

“Esto ya no se puede llamar el plan 20-20-20”, replicaba poco después la reponsable de Energía de Greenpeace Francia, Karine Gavand, “se ha quedado en 4-4-4: 4% de la reducción real de emisiones en Europa (sin el uso de mecanismos suplementarios a la reducción), 4% es la parte del sector industrial que sólo tendrá que ir a subasta y 4 los grados que se alcanzarían en el planeta si el resto de países siguen el mismo camino”. Las rebajas realizadas en Bruselas en el texto para contentar a todos los países temerosos de la crisis económica, principalmente a Polonia, no han gustado en nada a los grupos ecologistas, que piden que los eurodiputados voten en contra cuando pase por Estrasburgo.

¿Por qué? Esta nueva política europea divide las fuentes de emisiones de CO2 en dos bloques: el sector difuso (transporte, agricultura y sector residencial) y la industria. En el primer bloque existen una serie de objetivos de reducción concretos para cada país en función de su PIB (en el caso de España un 10% respecto a los niveles de 2005, un compromiso bastante moderado teniendo en cuenta los altos niveles de emisiones del país en ese año de referencia). Sin embargo, para el segundo no se distribuyen objetivos de reducción entre los países, sino que todas las empresas europeas deben repartirse unos derechos de emisión limitados.

Y aquí viene el principal punto de conflicto, en principio se quería que los países no repartieran de forma gratuita esos derechos (como hasta ahora) sino acudir a subasta. Sin embargo, por la presión de Polonia, y otros países de la ampliación europea, al final sólo acudirán a la subasta el 100% de las empresas eléctricas de los Quince, pero las del resto de países se incorporarán gradualmente desde un 30% hasta llegar al 100% del sector en 2020.

Con o sin rebajas, y a la espera de lo que pueda pasar en el Parlamento Europeo, sí era cierto que los países europeos daban nuevamente un paso que les ponía por delante del resto de países desarrollados. Además, el comisario europeo de Medio Ambiente insistía en Poznan en recordar que la verdadera propuesta de la UE es llegar al 30% de reducción en 2020. “30%, eso es lo que queremos, miramos al futuro, tenemos que reducir al 30%, eso es lo que los países europeos proponemos”, reiteraba de forma machacona un comisario que pedía a la sociedad que no bajara la presión sobre los gobiernos.

Fondo de Adaptación

Entre los acuerdos alcanzados en Poznan ya de madrugada, destacaba la activación del Fondo de Adaptación para el reparto de las ayudas para la adaptación a los efectos del cambio climático (inundaciones, sequías…). Estas ayudas vienen del 2% de los intercambios de créditos de CO2 conseguidos por los proyectos de reducción de emisiones llevados a cabo por los países desarrollados en naciones en desarrollo (los llamados Proyectos de Desarrollo Limpio) y suponen entre 80 y 300 millones de dólares al año. Demasiado poco. Los países en desarrollo querían ampliar este fondo con otro 2% procedente del mercado de emisiones y se esperaba que la reunión de Bruselas lo facilitara, pero eso tendrá también que esperar para decepción de estas naciones, que no dejaron de expresar su descontento.

“Esto no es un problema financiero, ni climático, esto es un problema ante todo humano”, criticaba con dureza el representante de Gabón superadas las 2 de la madrugada en el Plenario, “cada vez es más grande la fractura entre los países ricos y pobres”. “Hace falta más honestidad”, que se dirigía así a los que calificaba como ‘”golden boys’ del cambio climático”. Fueron muchas las intervenciones de decepción de los países en desarrollo por unas y otras causas. Pero ya no había tiempo para más en esta cumbre del clima. La conferencia se daba por cerrada y en las pantallas aparecía la cuenta atrás para Copenhague: 352 días, 6 horas y 59 minutos.

Los otros artículos sobre esta cumbre:

Saramago proclama el “suicidio” del capitalismo

POLÍTICA

 

 

 

 

“Obama ha despertado tantas esperanzas que será muy fácil decepcionar”

 

ELPLURAL.COM

Si hace años Nietzsche diagnosticó la muerte de Dios, hoy José Saramago ha hecho lo propio con la religión del mercado. “El capitalismo se suicidó”, ha indicado el premio Nobel en una entrevista concedida al diario Público. A sus 86 años, el escritor sigue apostando por las nuevas generaciones en las que delega la revolución pendiente: “volver a la ética”, aunque suene “antiguo”. En su opinión, sólo ellas pueden regenerar el sistema.

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José Saramago se está recuperando de una larga convalecencia, pero vuelve con las pilas cargadas. El literato tuvo una neumonía que le mantuvo ingresado durante un par de meses. Ahora, no obstante, regresa a los ruedos con un libro nuevo que saldrá a las librerías mañana. “El viaje del elefante” es el título de su última obra, en la que se narra el viaje de este animal desde Lisboa hasta Viena. El motivo de su peregrinación es que “no tiene oficio ni beneficio, ni esperanza de provecho”. Un leitmotiv totalmente capitalista al que Saramago se refiere como una “metáfora de la vida”, si bien se desmarca de esta ideología. En su opinión, no somos lo que producimos, “somos lo que hacemos”, lo cual “tiene un sentido más digno”.

Descomposición del sistema
Al hilo del sistema capitalista, el escritor admite que ha sufrido un “proceso de descomposición” del que “no nos dimos cuenta”. “Las hipotecas basuras fueron el primer síntoma de lo que ocurrió”, apunta. La degradación sistémica “incluso sorprendió a aquellos que defendían la idea peregrina del señor Fukuyama de que la historia se había acabado, que habíamos llegado a un punto en el que no habría cambios”. En este aspecto, Saramago opina que la transformación que hace falta ahora mismo es aquella que permita “volver a la ética”.

No basta con refundar el capitalismo
El escritor reniega de la pretendida refundación del capitalismo, objetivo de la pasada cumbre de Washington. Refundar implica “cambiar algo para que todo siga igual”, una reacción, por tanto, insuficiente: “el trauma ha sido suficiente como para pensar que con una mano de pintura no basta. No sé qué pasará, pero tengo claro que el capitalismo se suicidó”, remarca. Sobre el futuro, tiene más incertidumbres que certezas. “Supongo que ocurrirá la creación de instrumentos de control para supervisar las operaciones financieras. Pero si no se acaban los paraísos fiscales, si no se aplica la tasa Tobin, etc… no sé qué pasará”.

El poder de las generaciones
Preguntado sobre si necesitamos a Marx, el literato admite que se le está “resucitando” y “reeditando”. “Pero, ¿estaremos en condiciones de estudiar a Marx desde nuestra época?”, inquiere retóricamente. Una vez más, traslada a las generaciones venideras la misión de regenerar el sistema. “Creo en las generaciones. Creo que hay generaciones capaces de crear, de generar y de construir. Si la generación a la que vosotros pertenecéis es capaz de tomar la decisión de reaccionar y de expresar las dudas que hay que mantener vivas, porque la seguridad es engañosa, podréis ser una de las generaciones necesarias. Yo no creo que la literatura salve nada, porque si pudiera hacerlo ya lo habría hecho. Todo eso quedó en el pasado y no cambió nada”.

Sobre Garzón
Saramago valora positivamente la iniciativa del magistrado para investigar a los desaparecidos del franquismo y la guerra civil. “No estamos desamparados: el juez ha hecho lo que tenía que hacer, ahora otros tendrán que seguir la tarea. Y, desde luego, la sociedad no puede bajar la guardia, porque la amnesia es mala para las personas y también para las sociedades. Tenemos que saber quiénes somos para vivir con conciencia de estar vivos. Sigamos preguntando y buscando. Este movimiento ya no lo para nadie”.

Preparados para juzgar a Franco
El escritor cree que España sí está preparada para juzgar a Franco. “Todos los pueblos pueden mirar su pasado y juzgarlo de acuerdo con sus exigencias éticas”, valora. El mérito de la investigación del franquismo, no obstante, no es sólo del magistrado. “No fue él quien puso en movimiento las alas de la mariposa: el movimiento estaba, él le dio curso legal y lo amplificó”, remarca.

La “revolución” de Obama
“El problema que va a tener Obama es que ha hecho despertar tantas esperanzas, tantas ilusiones, que será muy fácil decepcionar. Es una especie de Superman de la inteligencia, la sensibilidad, el sentido común, etc. En todo caos, ya sabemos que un presidente negro en Estados Unidos es una revolución, así que ¿por qué no va a ocurrir otro milagro? Además, Obama es inteligente y no es una característica habitual de los políticos”, considera.

IU está “muy enferma”
“No entiendo nada e lo que pasa en IU. Gaspar Llamazares ha hecho lo que podía, pero el partido está muy enfermo, muy enfermo. Es una pena. Hay un factor duro, los del PCE, en un momento en el que ya no tiene sentido, porque si el riesgo es la disolución de IU hay que dialogar y pactar, hacer algo para que eso no ocurra. Es increíble, ¿dónde está la izquierda? El sindicalismo está domesticado y esa ha sido la gran operación del sistema capital: la domesticación. Y a la vez nos dice que somos libres, eso sí que es cruel”, concluye

La devastación de la era Bush.

POLÍTICA

 

Obama, producto de los excesos de una administración arrogante cuyos mentores están en desbandada

ENRIQUE VÁZQUEZ*

El balance del gobierno Bush (ocho años) en política de seguridad e internacional, lo que más interesa a los ciudadanos no americanos, es un desastre que puede cuantificarse.

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A grandes rasgos es el siguiente:
Ha enviado a ultramar unos ciento ochenta mil soldados y una impresionante fuerza aeronaval para acabar con los regímenes de Iraq (Saddam Hussein) y afgano (talibán).

De ellos han muerto casi cinco mil y unos 20.000 han resultado heridos, de los que un cuarto mantendrán graves secuelas de por vida.

Ha gastado en esta aventura (según los cálculos moderados del acreditado dúo Stieglitz- Bilmes) unos tres billones (millones de millones) de dólares y a día de hoy el Pentágono devora unos diez mil millones de dólares mensuales.

Deja un déficit fiscal de unos 600.000 millones de dólares y agrava fuertemente la poco envidiable situación de quien depende de la financiación exterior, es decir de la compra de sus bonos por terceros Estados y/o sus fondos soberanos.

Todo esto ha contribuido a aumentar la desigualdad social y los ricos son una vez y media más ricos que antes y el número de pobres, ahora de unos 37 millones de personas, ha subido un 26 por ciento desde 2000 (Grupo de medios McClatchy en 2007).

Ha bajado a niveles sin precedentes la aceptabilidad internacional de los Estados Unidos, que registra muy altos porcentajes de hostilidad (los sondeos de Pew International) y no consigue estima en un ningún país, salvo Israel.

La aprobación de la gestión de Bush por el público ha caído sin cesar, está ahora en una media del 27 por ciento y tiende a agravarse por el estallido de la crisis financiera, que empezó en Nueva York en la atmósfera favorecida por los neocon de los medios de negocios. Su desaprobación cuando en enero sea sustituido en la Casa Blanca podría alcanzar una cifra nunca vista.

Hasta un 84 por ciento de la opinión cree ahora que “el país va en la dirección equivocada” (RealClearPolitics del lunes).

El fiasco del “Nuevo Siglo Americano”
El diseño de la política exterior y de seguridad de Bush es muy anterior al triunfo republicano y el acceso a la Casa Blanca en enero de 2000. Exasperados por el realismo constructivo de la administración Clinton, los nuevos conservadores (en el campo académico deudores de la obra de su maestro el filósofo Leo Strauss) prepararon el terreno y hay al menos tres documentos que tienen la ventaja de explicarlo a fondo y, al tiempo, hacer la nómina de lo que sería el desdichado equipo neocon.

Son el “Proyecto para el Nuevo Siglo Americano” de 1997; el llamado “Papel Netanyahu” (la plataforma de seguridad militar redactada en 1998 para el entonces jefe del Likud en Israel por sus amigos americanos); en 1997; el memorándum enviado a Clinton en enero de 1998. Los autores y abajofirmantes son prácticamente siempre los mismos o intercambiables. Todos ocuparían cargos de importancia, pública o entre bastidores tras el triunfo de Bush.

El pretexto del 11-S
La Administración republicana llevaba un año y dos meses en función cuando se produjeron los atentados del 11 de septiembre de 2001. Como escribió Bob Woodward, y la precisión es sustancial, cuando esto ocurrió hacía meses que el Pentágono y la Casa Blanca habían comenzado a examinar el plan llamado “The Greatest Middle East” (“El gran Oriente Medio”) cuyo pilar era el cambio en Iraq. Se puede creer que sin once de septiembre se habría ido también a la invasión y en el mismo escenario creado ad hoc: la pretendida disposición de un arsenal secreto de armas de destrucción masiva.

La tragedia, que conmovió y turbó al pueblo americano, fue una ocasión de oro para permitirse todos los excesos en un programa que se resume en una inquietante militarización de la política exterior, el paso conceptual, mientras se acuñaba el concepto de país en guerra, de garantizar la seguridad mudando el papel de superpotencia benigna al de la primacía imperial. El 11-S dio el móvil y la oportunidad.

La incompetencia y el fracaso
La invasión de Afganistán, el país que albergaba a Bin Laden, se produjo pronto (unas nueve semanas después del 11-S) y permitió hacer una exhibición de poder militar en una región convulsa que tuvo un terrible efecto indirecto: creer que hacer algo parecido en Iraq sería tan rápido y sencillo como resultó echar a los talibán de Kabul e instalar allí un gobierno amistoso.

Como acaba de decir Stella Remington, la legendaria ex-jefa de los servicios británicos de Inteligencia (MI-6), la respuesta al 11-S fue excesiva, desproporcionada, una sobreactuación. Esta apreciación, tan digna de interés, no atiende a lo que la operación tenía como anticipación de lo que vendría después: el montaje falso y la preparación para invadir Iraq, acercarse a sus grandes reservas de petróleo y blindar a Israel, siempre presente en toda la aventura.

Adicionalmente los Estados Unidos buscaban – y aún buscan, vía “Status de Acuerdo sobre Fuerzas”, en negociación – bases militares permanentes en el país árabe y, si se puede, un gobierno amistoso con Israel.

El nuevo imperialismo democrático
El 19 de marzo de 2003 empezó la invasión del país sin respaldo de la ONU y con una gran fuerza expedicionaria americano-británica más una pretendida “Coalición de voluntades” en la que estuvo efímeramente España, la del segundo gobierno Aznar.

Todo muy sabido y devastador para la genuina cooperación euro-norteamericana que atendía sobre todo al nuevo diseño internacional inherente a la caída del Muro de Berlín, el fin de la Unión Soviética o los desafíos energéticos y de cambio climático.

Se cometía así el peor de los pecados estratégicos (fomentar la división en la OTAN, que se negó a estar en la operación y ni siquiera quiso ocuparse de funciones militares en Iraq a posteriori) y de abrir un foso sin precedentes con Francia, Alemania y otros aliados arruinó la credibilidad americana, como se evidenció en manifestaciones sin precedentes en medio mundo.

La increíble reelección
El descrédito de Bush, su incompencia su amateurismo como mentor de un pretendido imperialismo democrático alcanzaron su cenit. Pero, aunque el desastre era ya visible (aún se recuerda al Bush del portaviones en mayo de 2003 dando por prácticamente concluida la guerra bajo la pancarta inolvidable de misión cumplida)en noviembre de 2004 el pueblo americano reeligió al dúo Bush-Cheney.

Visto desde Europa el hecho pareció incomprensible: permitió seguir cuesta abajo, empeoró la situación en Iraq hasta finales de 2007 y, la gran sorpresa, mucho más en Afganistán, donde la insurgencia talibán ha ganado terreno y plantea ahora un problema militar que empieza a ser considerado como susceptible de ser abordado también, si no principalmente, con medios políticos: Washington anda en busca de talibanes moderados que, al parecer, existen…

Fin de partida
Ha tardado en llegar la derrota, pero ha tomado, al fin, la forma de un desdén y un descrédito que ha impuesto, por ejemplo, la necesidad de que Bush se abstuviera por completo de aparecer junto al candidato de su partido, John McCain o ha obligado casi al silencio total al vicepresidente Cheney, uno de los arquitectos en la sombra de la política de seguridad y sombrío agente político de gabinete.

Tras el solar político, económico y moral que deja Bush hay, en cambio, algo que contrapesa los inolvidables ocho años: el público ha optado por quien parece ser exactamente lo contrario, ha abonado el terreno para un cambio de visión, lo que habría sido imposible si la aventura insensata de los neocon hubiera terminado medio bien.

Sorpresas que da la vida: el desastre y el burdo ultraismo de Bush, adobado con su hostilidad a combatir a fondo el cambio climático o a adherirse al Tribunal Penal Internacional, han hecho posible a Obama, producto directo de los excesos de una administración arrogante cuyos viejos mentores están casi en desbandada en los días de lo que algunos observadores benévolos llaman el último Bush, el que no ha podido impedir ni siquiera atenuar la victoria del senador por Illinois.

*Enrique Vázquez es periodista y analista político.