FRANCISCO CAMPS SE COME EL TRANSVASE CON PATATAS; EL PP LO DEJA FUERA DEL PROGRAMA ELECTORAL.

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EL PRESIDENTE VALENCIANO DEL PP, FRANCISCO CAMPS, SE TIENE QUE “COMER CON PATATAS” EL CACAREADO TRASVASE DEL EBRO, PORQUE SU PARTIDO LO SUPRIME DEFINITIVAMENTE DEL PROGRAMA ELECTORAL…

El programa del PP no incluirá finalmente una referencia al trasvase del Ebro. Así lo aseguró hoy el presidente del PP-Aragón, Gustavo Alcalde, en una rueda de prensa que convocó de urgencia para presentar el programa electoral del PP sobre la política hidráulica, y despejar de paso las dudas en torno a la inclusión efectiva del trasvase del Ebro en este programa, algo que finalmente no ha sucedido. De este modo, Alcalde no dimitirá, tal como había anunciado, y quien pierde en el pulso entre “populares” de Aragón y Valencia es, Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana que hasta ahora había hecho del trasvase su bandera contra el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.

Corte de mangas del PP de Aragón a Francisco Camps. En su programa, el PP hace referencia a los acuerdos alcanzados por populares y socialistas en los Estatutos de Autonomía de Aragón y Comunitat Valenciana y, basándose en ellos, se propone “garantizar el derecho de todos a disponer de agua suficiente y de calidad atendiendo en primer lugar a las reservas estratégicas”, que en el caso de la comunidad aragonesa son los 6.650 hectómetros cúbicos de la cuenca que garantiza para uso de Aragón el Estatuto de Autonomía.

El cabeza de lista, González Pons, mudo. El documento electoral del PP incluye la posibilidad de realizar transferencias de “los sobrantes de agua” desde las cuencas excedentarias a las deficitarias siempre tras la realización del Pacto del Agua, si se mantiene el “principio de preferencia de uso de los territorios por donde transcurren las cuencas” y si se hacen “en aras al interés de sostenibilidad y del desarrollo de actividades sociales y económicas de los territorios”. De momento, el cabeza de lista del PP por Valencia, Esteban González Pons, guarda silencio, sin replicar a sus correligionarios aragoneses.

“Un gran pacto entre todos”. Asimismo el PP considera que la política hidráulica en España requiere “de un gran pacto entre todos” que contenga los criterios de unidad de cuenca, sostenibilidad medioambiental, prioridad de uso en la propia cuenca y garantía de las necesidades presentes y futuras, así como solidaridad interterritorial. El presidente del PP-Aragón insistió en que “cualquier planteamiento de transferencia de agua” pasa “ineludiblemente” por cumplir estos cuatro compromisos que figuran asumidos en el documento y “si hay sobrantes”, “si sobra agua”, recalcó, es la obligación que otros territorios pudieran usarla.

El Ebro no tiene excedentes. Y aun así, precisó, “habrá que demostrar” que hay caudales sobrantes, porque él no tiene “claro” que haya excedentes en el río Ebro. La transferencia de sobrantes -puntualizó Alcalde para remarcar que el documento no hace referencia expresa al Ebro- podría ser “del Miño, del Duero, del Guadalquivir, del Guadiana, del Sil”, porque lo que no ha hecho el PP, aseguró, es “pivotar su política hidráulica sobre un solo río”, sino sobre “todos y cada uno de los ríos españoles, incluido el Ebro, por supuesto”. En cuanto al “gran pacto” que propone el programa popular, Alcalde lo considera “imprescindible”, porque el agua “no puede ser un elemento de confrontación de por vida” entre los españoles o entre territorios vecinos.

Nada que decir de la coalición PSOE-PAR. Se refirió a las afirmaciones del vicepresidente aragonés, José Ángel Biel, sobre la posibilidad de que se trasvase a la Comunitat Valenciana el agua que el Ebro vierte al mar, una vez superado el Delta, y preguntado por si éstas pudieron deberse a un intento de acercamiento del PAR al PP en Aragón, Alcalde recordó que el Partido Aragonés y el Partido Popular “se han entendido en el pasado”.
Ambos “se mueven en un espectro político muy similar de centro, centro-derecha”, agregó Alcalde, quien rehusó opinar sobre si en el seno de la coalición del Gobierno en Aragón (PSOE-PAR) podría haberse abierto una brecha.

Contra Camps, pero con Rajoy. Alcalde había anunciado su dimisión en el caso de que el programa incluyera explícitamente el trasvase del Ebro y preguntado por sus intenciones instó a no tener en cuenta ya los rumores e insistió en que él está “en el presente, mirando hacia el futuro”, con el “único empeño” de dedicarse “en cuerpo y alma” a que Mariano Rajoy llegue a La Moncloa.

RECURSOS HIDRICOS: LA GESTION RESPONSABLE DEL AGUA.


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Recursos hídricos: La gestión responsable del agua

El consumo sostenible en el campo y la ciudad es clave para evitar el despilfarro de un bien cada vez más escaso

Para el año 2100, la escasez de agua puede afectar de 1.000 a 3.000 millones de personas, según uno de los últimos informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Esta reducción de los recursos hídricos vendrá marcada por una meteorología extrema. Se estima que lloverá entre un 20 y un 60 % menos, según la zona, y que esos períodos de sequía se alternarán con épocas de lluvias torrenciales. ¿Cómo gestionar mejor el agua en estas circunstancias? Más que la construcción de más embalses o desaladoras, la comunidad científica aboga por controlar el uso que se hace del agua y, sobre todo, no continuar derrochando el agua como hasta ahora.

Agricultura sostenible

Una de las estrategias fundamentales para enfrentar este problema es la subvención de los cultivos más ecológicos y sostenibles. En España, la agricultura es el sector que consume más agua (se lleva entre el 75 y el 90 % del consumo total) y gran parte se está consumiendo de forma innecesaria. No obstante, el objetivo no pasa por “castigar” al agricultor sino por facilitar las herramientas para ayudar al desarrollo de cultivos sostenibles.

En este concepto no entran las subvenciones para el agua, que han transformado algunos cultivos de secano, como los olivares y los viñedos, en cultivos de regadío. Con esta fórmula se consigue hacerlos un poco más productivos, pero sólo porque el agua está subvencionada. También se subvencionan cultivos que necesitan grandes cantidades de agua, como el de algodón (que consume 10.000 metros cúbicos por hectárea) o los arrozales (que necesita 14.000 metros cúbicos por hectárea). Además, muchos cultivos no cuentan con sistemas eficientes de riego. El riego por inundación no sólo gasta más, sino que contamina más, ya que precipita a los acuíferos un mayor número de nitratos de los abonos, lo que repercute en una menor calidad del agua y un problema sanitario. Esta es la razón por la que los ecologistas defienden la eliminación de esas subvenciones que contribuyen al derroche del agua y proponen que se impulse la agricultura del ahorro hídrico.

A nivel urbano, un punto débil es la red de distribución. Un informe de Adena calcula que la modernización de las redes permitiría ahorrar hasta 1.500 hectómetros cúbicos de agua anuales en toda España, que equivalen a 1.500.000 millones de litros. Según ese mismo informe, Barcelona consiguió un ahorro en el gasto de agua del 8% con la mejora de la red de distribución. Y un ejemplo más lejano pero muy espectacular es el de la ciudad sudafricana de Durban, que tenía canalizaciones muy obsoletas y perdía hasta el 42 % del agua. Actualmente, con la renovación de la red de tuberías, el consumo de agua ha bajado un 50%.

La polémica del precio

Otra estrategia que puede ayudar a minimizar el gasto del agua es el incremento de su precio, aunque este punto genera opiniones encontradas se multiplican las opiniones más diversas. No son pocos quienes interpretan que el agua es una primera necesidad y que la subida de su precio pone en dificultades a las familias más humildes, mientras que otras familias sin dificultades económicas continúan consumiendo grandes cantidades de agua porque pueden pagarla. La UE aboga por que se cobre en proporción al coste real que supone llevar el agua hasta el hogar, lo que equivale a un incremento del precio en el caso de grandes y costosos trasvases, y precios más baratos en lugares donde el uso del agua sea sostenible.

De momento, lo que se aplica en muchas ciudades españolas en el agua de uso doméstico son los precios por “bloques”: un consumo básico que se considera de primera necesidad tiene un precio determinado y por encima de ese consumo el precio se encarece.

Aprovechar la lluvia

Muchos núcleos urbanos han sufrido y sufrirán las inundaciones por lluvias. El agua no halla su cauce natural, pero tampoco puede pasar al subsuelo para rellenar los acuíferos, de forma que no sólo causa fuertes inundaciones, sino que además fluye de forma muy rápida. Pero cuando el agua se mantiene en el cauce natural del río o en los humedales, circula con más lentitud, rellena los acuíferos y aporta beneficios para toda la biodiversidad del entorno. En los lugares en los que esta última opción ya no es posible se necesita poner en marcha otras alternativas. Una forma de aprovechar ese exceso de agua repentino son los depósitos de aguas pluviales.

En los domicilios particulares también se puede aprovechar la lluvia si se dispone de espacio para instalar un equipo mínimo. Por ejemplo, se puede instalar un bidón en el jardín y colocar un canalón de forma que se recoja el agua del tejado y ésta se destine al riego. Incluso esa misma agua se puede destinar al consumo propio si se instala un equipo que trata el agua combinando la ósmosis y los rayos ultravioleta. Un equipo con capacidad para unos 100 litros al día cuesta unos 1.200 euros, sin contar el depósito.

Ahorro en casa

Cualquier ciudadano puede aplicar prácticas y técnicas para ahorrar agua. Por ejemplo, la apertura del grifo de la ducha implica una cantidad considerable de agua fría antes de que brote caliente. ¿A dónde va a parar toda esa agua? Una práctica sencilla y económica es recogerla con un cubo para aprovecharla. No mantener los grifos abiertos de forma innecesaria y no poner la lavadora y el lavavajillas hasta que estén llenos son otras prácticas habituales recomendadas.

Cambiar la grifería, instalar sistemas de reducción de flujo en los grifos para conseguir un ahorro en el consumo de agua de hasta un 50%, o sustituir el depósito del inodoro por uno de doble descarga requiere una mayor inversión. También se puede optar por sistemas para reutilizar el agua. Según empresas especializadas consultadas, un sistema para tratar las aguas residuales con un filtro biológico y así poder reutilizarlas en el riego cuesta unos 3.000 euros, mientras que un sistema para tratar las aguas grises (de la cocina y el baño, pero no del retrete) y reutilizarlas en el retrete, la lavadora o el riego, supone una inversión de unos 6.000 euros. El coste de la instalación puede variar en función de si la casa es nueva o lleva construida muchos años (es más fácil la instalación en una obra nueva).

De cualquier forma, la inversión se amortiza a largo plazo y el ciudadano puede solicitar las diferentes subvenciones que proporcionan las administraciones autonómicas para este tipo de instalaciones. Ahora bien, estas iniciativas no servirán de nada si no se acompañan de unas buenas prácticas en su uso.