OPINIÓN: “¿PUEDE CONVERTIRSE EL REGALO DEL PSOE A UPN EN UN BOOMERANG?.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • Enric Sopena
  • ENRIC SOPENA

    05/08/2007

 

Cuanto antes, mejor para todos

¿Puede convertirse el regalo del PSOE a UPN en un boomerang?

No hay que descartar tal hipótesis. Es posible que, pasados los primeros sofocones, se imponga entre los votantes socialistas la resignación. Pero también puede ocurrir que las aguas –que bajan crecidas estos días por la indignación- se acaben desbordando y produzcan alguna que otra inundación con efectos nocivos internos e incluso en otras partes de España. No deja de ser significativo que la protesta entre los socialistas navarros se haya extendido también por la ribera del Ebro.

Hay otro dato objetivo y, desde luego, relevante. La inmensa mayoría del Comité Regional del PSN estaba a favor del pacto con Nafarroa Bai y con IU. La inmensa mayoría quiere decir exactamente un 99 por ciento de los integrantes de este órgano de gobierno del PSN. Cuesta entender que hace unos meses Rajoy y compañía -con la anuencia y la efusiva colaboración de Miguel Sanz y de su Gobierno- montaran una manifestación en Pamplona para, envueltos en la bandera española, ciscarse en los socialistas y que ahora sean los socialistas los que permitan que UPN continúe gobernando.

Cuesta asumir además que gentes que rompieron hace años con el mundo de la violencia etarra o batasunera, y que se incorporaron a la legalidad democrática vigente –tal es el caso de Aralar, núcleo en cierto modo vertebrador de Nafarroa Bai-, no vean sus esfuerzos recompensados, sino en la práctica convertidos ellos en culpables o al menos en sospechosos. Estas atrocidades son habituales en el ámbito del PP o de la derecha extrema española. Produce desazón pensar que –aunque por miedo a repercusiones electorales negativas- el PSOE haya terminado pasando por el aro.

Y genera inquietud, por otra parte, que tan complejo escenario no haya sido gestionado con la eficacia exigible y con la delicadeza y buen tacto que se merecen los primeros afectados, que son obviamente los socialistas navarros y, naturalmente, Nafarroa Bai e IU. Asistimos a una situación complicada. No cabe la vuelta atrás. Pero sí cabe una reflexión a fondo para poner en marcha, sin excesivas demoras, los mecanismos pertinentes que traten de restablecer la serenidad y devuelvan la dignidad a los colectivos perjudicados. Y garanticen que, cuando llegue marzo, los progresistas navarros puedan celebrar como propia la victoria de Zapatero. Cuanto antes se ponga fin a la pesadilla actual, mejor para todos.

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OPINIÓN. NAVARRA, UNA DERROTA PARA LA DEMOCRÁCIA.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • Yusuf Fernández
  • YUSUF FERNÁNDEZ

    05/08/2007

 

Una derrota para la democracia

No cabe duda que la decisión de dejar gobernar a UPN en Navarra ha sido uno de los acuerdos más difíciles adoptados por la dirección federal del PSOE en esta legislatura. Dicha decisión creará sin duda un sentimiento de frustración no sólo entre la militancia socialista de Navarra y de toda España, sino también entre la gran mayoría de la población navarra, que había apostado claramente por un gobierno de progreso y un cambio en la fosilizada política de la comunidad. Algunos sectores advierten también que el acuerdo de la dirección federal podría tener un efecto negativo en las futuras expectativas de voto el PSN y llevar a un crecimiento aún mayor de Nafarroa Bai.

Sin embargo, la decisión de la dirección federal del PSOE está plenamente justificada desde un punto de vista electoral en el actual contexto político nacional. El partido mantiene una ventaja mínima sobre el PP en las encuestas y sabe que el resultado de las próximas elecciones generales depende ya en este punto más de su propia actuación que de lo que pueda hacer la oposición. Por lo tanto, Zapatero no desea comprensiblemente correr ningún riesgo.

Aunque algunos cargos del PP afirman sentirse satisfechos, es más probable que la decisión del PSOE les haya llenado de consternación, ya que ha abortado una nueva campaña demagógica sobre Navarra, que se iba a convertir en uno de los referentes electorales de la derecha. Un avance de la misma pudo verse recientemente en algunos puntos de la Comunidad de Madrid, donde algunos grupos de jovencitos se manifestaron gritando eslóganes como “Navarra no se vende.” ¿No se vende a quien?

En realidad, lo sucedido en Navarra es una consecuencia de la crispación que los círculos de la derecha extrema política y mediática han instalado en el seno de la política española y que ha llevado incluso a que las decisiones democráticas tomadas por los ciudadanos se vean ahora condicionadas y anuladas debido a los discursos incendiarios y demagógicos. La actual estrategia del PP de demonizar todo nacionalismo, incluso el democrático, como el que representa Nafarroa Bai, ha generado una nueva situación en la que cualquier pacto con los nacionalistas se convierte en un riesgo político.

Por supuesto, esta estrategia del PP es peligrosa por muchas razones. Por un lado, lleva a excluir del sistema a cientos de miles de personas que se identifican con el discurso nacionalista, lo cual provocará, sin duda, su radicalización. Además, el hecho de que una gran parte del electorado continúe apoyando a la derecha pese a su empleo de la calumnia y la mentira como armas electorales es una prueba que apunta a la existencia de una clara inmadurez democrática en grandes sectores de la población española.

En ningún país de Europa Occidental una dirigente de la oposición –en este caso María San Gil- podría afirmar impunemente que el primer ministro está apoyando una ofensiva nacionalista, en cuya vanguardia se halla un grupo terrorista. Alguien podría interpretar que la declaración de la dirigente popular equivale a acusar al presidente del Gobierno de un delito de traición contra el Estado. Si la Sra. San Gil tiene pruebas de lo que dice debería ponerlas a disposición de un tribunal. Si no, debería rendir cuentas de lo que ha dicho. El hecho de que tales declaraciones hayan sido realizadas precisamente en el momento en el que la dirección del PSOE decidió anular el pacto de gobierno con NaBai en Navarra sirve para poner de relieve no sólo su carácter calumnioso, sino, aún peor, que esta clase de mentiras tienen ahora la capacidad de influir decisivamente en la vida política del país.