Mas derechos, menos pobreza.

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  29-05-2009 – 2.400.000 suscriptores
 
   Si tus ingresos son de uno o dos dólares al día te dicen que eres pobre, pero tus derechos pueden ser incluso menos aunque nadie se moleste en calcularlos. No tienes derecho a la vivienda, porque te desalojan a la fuerza de dónde has vivido siempre para que una multinacional explote los recursos naturales a sus anchas. No tienes derecho a la salud, porque tu bebé muere por una pequeña complicación en el parto. Tus hijos e hijas no tienen derecho a la educación porque no pueden ir a la escuela. Para denunciar esto, ¿dónde reclamas?, ¿quién te escucha?

La crisis económica, que centra la atención y los esfuerzos de los gobiernos, está agravando lo que ya era una crisis de derechos humanos explosiva. Por eso, junto con su Informe Anual, que pone datos y rostros a esta crisis, Amnistía Internacional acaba de lanzar la campaña Exige Dignidad. Nuestro reto es romper el círculo de falta de participación, de exclusión y de injusticia para las personas a las que los gobiernos han dejado en la cuneta al incumplir sus obligaciones con los derechos humanos.

Porque la pobreza no es inevitable: es  consecuencia de políticas y prácticas concretas. Exigimos a los países del G-20, que se han proclamado líderes para abordar la crisis económica, que pongan los derechos humanos en el centro de su liderazgo. Si han sido capaces de coordinarse y reunir sumas incalculables para reactivar la economía, ¿por qué no ponen el mismo esfuerzo para hacer frente a su responsabilidad con los derechos de las 963 millones de personas que pasan hambre o los 1000 millones que viven en asentamientos precarios?

Y a ti, te pedimos que no te quedes indiferente y que difundas nuestra campaña, exigiendo más derechos y menos pobreza. Y si puedes, únete a Amnistía Internacional  en esta lucha. ¡Exige dignidad!

Gracias por no mirar a otro lado,

Eva Suárez-Llanos
Directora. Amnistía Internacional

P.D. Infórmate de la situación de los derechos humanos en todo el mundo a través de nuestro Informe Anual. Ya está disponible la edición de 2008. ¡Suscríbete o cómpralo!

 

 

 
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  Exige dignidad
  Unas 80 familias corren peligro inminente de ser desalojadas de sus viviendas en Camboya. Violando su derecho a la vivienda, estas personas pueden ser reubicadas a la fuerza en un nuevo lugar totalmente inadecuado, sin agua potable, electricidad, alcantarillado ni atención sanitaria.Exige dignidad para estas familias.
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  Pobreza e impunidad
  La pobreza no es inevitable ni un fenómeno natural. Es consecuencia directa de la falta de compromiso de los gobiernos para hacer respetar, proteger y hacer cumplir los derechos.Gobiernos y empresas deben rendir cuentas, responsabilizarse de las políticas y prácticas que generan pobreza, y responder de estos abusos.
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  Sea el primero
  El 10 de diciembre de 2008, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó el Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales por el cual las víctimas pueden solicitar protección y reparación. Para que entre en vigor, al menos 10 Estados deben ratificarlo.¡Pide al presidente Zapatero que sea el primero en firmarlo!
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La soledad del corredor de fondo.

 

 

Pep_Guardiola_rueda_prensaJUAN CRUZ  27/05/2009

Hay algo en Pep Guardiola que lo hace irrepetible. Es la fidelidad. A una historia, a una familia, a un gesto. Fue siempre así y ha cambiado: se ha hecho una persona más honda y acaso más feliz. Y le acribillaron. Un día me dijo, en Barcelona, en torno a 1999, cuando le aplaudían mucho: “No te fíes. En cuanto empiece a fallar el equipo me tirarán piedras”. En sentido figurado, se las tiraron, y también desde la directiva. En aquella época atroz en que Figo tomó el derrotero de Madrid, abriendo una herida que el tiempo convirtió tan sólo en una metáfora, el vestuario tenía a Guardiola como baluarte de todo el equipo y también de su imagen. Era tanto su poder moral que la directiva, a la deriva en aquel verano de 2000, organizó contra él todo tipo de insinuaciones malignas. Aguantó. Otros futbolistas de su talante estuvieron tentados de seguir el camino de Figo. Y Guardiola guardó silencio. Y su lealtad.

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Un día oscuro de primavera de 2001 anunció que dejaba el Barça. Detrás quedó el principio de una leyenda interrumpida por la mezquindad de los que, en efecto, cruzaron sus brazos viéndole irse. Esa semana de su anuncio, la televisión siguió sus pasos en el campo y ahí se vio a Guardiola en estado puro. Lo que se vio en ese reportaje exhaustivo de su actuación era que Guardiola mandaba, discutía, corregía posiciones. Era el entrenador que jugaba. Estaba yéndose, su destino estaba ya escrito en la maldita nada que les espera a los futbolistas después de la gloria, o del fracaso, y seguía allí como si fuera todavía un recogepelotas signado por la mano de Cruyff para ser, quizá, su sucesor o nada. La peregrinación posterior de Guardiola no le convirtió nunca en un resentido; por su memoria habita un sentimiento de gratitud que no es común en los seres humanos acostumbrados a la competición, que parece conducir a los hombres al olvido de sus orígenes, a veces humildes.

Esa peregrinación la hizo en silencio. En efecto, aquéllos que le aplaudieron en el Camp Nou cuando era el noi victorioso de Santpedor ya tenían otros ídolos y él quedaba en la memoria como el 4 que una vez los hizo dichosos, pero ya había genios de repuesto. Esta ascensión de Guardiola a lo mejor de la historia del club, en este momento, devuelve a la memoria la pasión con la que ha vivido la sensibilidad de su silencio. Y su triunfo, pase lo que pase hoy, se lo ha ganado con la humildad que ahora pide para que sus futbolistas no olviden que algún día, también, serán despedidos como si no hubieran sido los genios a los que ahora aclaman los que están destinados a ser olvidadizos.