Discriminación de las personas discapacitadas.

Discriminación de las personas discapacitadas

A partir de hoy, cualquier vulneración de las normas de accesibilidad o igualdad de oportunidades podrá acarrear multas de hasta un millón de euros

“Cualquier discriminación que afecte o tenga como víctima a una persona con discapacidad puede y debe ser denunciada”. Así de rotundo se muestra el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) en un informe elaborado por el departamento de Asesoría Jurídica. La consigna trata de defender los derechos de los 3,5 millones de personas con alguna discapacidad física, sensorial o psíquica que viven en España. A partir de hoy, tres meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), la sociedad cuenta con un nuevo instrumento para alcanzar la igualdad real y efectiva: la Ley 49/2007, de 26 de diciembre, que establece el régimen de infracciones y sanciones en materia de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.

  • Autor: Por AZUCENA GARCÍA
  • Fecha de publicación: 27 de marzo de 2008

Contenido de la norma

El actual ordenamiento legal cuenta con varias normas para garantizar la igualdad de las personas discapacitadas. La Ley de Integración Social de Minusválidos (LISMI) y la Ley de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad (LIONDAU) son las más destacadas. Sin embargo, a partir de hoy se une a ellas un nuevo instrumento: la Ley que establece el régimen de infracciones y sanciones en materia de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad. Su entrada en vigor es acogida con tanta esperanza como cautela, tras varias denuncias de incumplimiento de la normativa existente. “Es un avance que haya una ley de sanciones, pero pedimos que se cumpla y, sobre todo, que se aplique”, subraya el presidente de la Federación de Asociaciones de Personas con discapacidad física y orgánica de la Comunidad de Madrid (FAMMA), Javier Font.


(Imagen: Daniel Lobo)

El objetivo de la nueva norma es, como su nombre indica, establecer un régimen sancionador “eficaz” ante las infracciones que vulneren la Ley de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad. Se considera que estos principios se incumplen cuando se producen acosos, vulneración de las exigencias de accesibilidad, falta de respeto a las medidas de acción positiva y discriminaciones directas o indirectas, esto es: cuando en una situación análoga o comparable una persona con discapacidad es tratada de manera menos favorable que otra que no lo es o cuando una disposición legal, una decisión unilateral o un criterio colocan en desventaja a una persona discapacitada.

Las personas discapacitadas buscan terminar con cualquier resquicio de hostilidad o entorno “intimidatorio, degradante, humillante u ofensivo”

La elaboración de la norma contó con la participación del Cermi estatal como transmisor de las peticiones de las personas discapacitadas, interesadas en terminar con cualquier resquicio de hostilidad o entorno “intimidatorio, degradante, humillante u ofensivo”, según recuerda el Cermi. De acuerdo a este principio, la Ley reconoce la posibilidad de denunciar la actitud tanto de personas físicas como jurídicas. Incluso, si los responsables de la infracción son varios y resulta difícil determinar el grado de participación de cada uno de ellos, la normativa ve posible imputar a todos una responsabilidad solidaria.

Régimen de infracciones y sanciones

Las sanciones muy graves podrán ascender a un millón de euros o acarrear la suspensión total de ayudas oficiales

El texto de la Ley establece que las infracciones pueden hacer referencia a los ámbitos de las telecomunicaciones y sociedad de la información, espacios públicos urbanizados, infraestructuras y edificación, transportes; bienes y servicios a disposición del público, y relaciones con las administraciones públicas. Quedan excluidas las consultas en el ámbito del empleo y la ocupación. En cuanto a los denunciantes, reconoce que pueden ser personas con discapacidad, sus familias y representantes legales, así como las organizaciones representativas y asociaciones en las que se integran. Por último, según la importancia de la infracción, ésta se considerará leve, grave y muy grave.

  • Las infracciones leves serán aquéllas que incumplan los principios de la LIONDAU y supondrán multas desde un mínimo de 301 euros hasta un máximo de 30.000 euros.
  • Se considerarán infracciones graves los actos discriminatorios, el incumplimiento de un requerimiento administrativo o de las exigencias de accesibilidad y cualquier forma de presión que se ejerza sobre aquella persona -con discapacidad, física o jurídica- que haya entablado o pretenda entablar una acción legal. Estas infracciones se penalizarán con sanciones de hasta 90.000 euros.
  • Las infracciones serán muy graves cuando se dé una conducta de acoso, el incumplimiento reiterado de los requerimientos administrativos específicos y cualquier forma de presión sobre las autoridades que pretendan ejecutar las medidas previstas en la LIONDAU. Las sanciones podrán ascender a un millón de euros y, en algunos casos, acarrearán también la supresión, cancelación o suspensión total o parcial de las ayudas oficiales relacionadas con el ámbito en el que se produce la infracción.

No obstante, la Ley prevé unos plazos de prescripción de las infracciones. En concreto, las leves prescribirán al año, las graves a los tres años y las muy graves a los cuatro años. Por su parte, las sanciones impuestas por faltas leves prescribirán al año, las impuestas por faltas graves a los cuatro años y las impuestas por faltas muy graves a los cinco años. “De cualquier modo, el abono de las multas impuestas no exime del cumplimiento del resto de las obligaciones que impone la Ley de Igualdad de oportunidades y accesibilidad universal”, recuerda la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE).

Dónde presentar las denuncias

Si bien la nueva norma de infracciones y sanciones entra en vigor a partir de este momento, las personas con discapacidad cuentan desde 2005 con la Oficina Permanente Especializada (OPE). Constituida como un órgano de carácter consultivo, permanente y especializado dentro del Consejo Nacional de la Discapacidad, la OPE realiza funciones de asesoramiento, análisis y estudio de denuncias y consultas presentadas por personas discapacitadas. Este organismo aconseja sobre la vía de actuación más adecuada, remite a la Comisión Permanente del Consejo Nacional de la Discapacidad un informe sobre los hechos y propone al Pleno del Consejo una serie de recomendaciones para prevenir o lograr que cese la acción considerada discriminatoria.

Este órgano aconseja sobre la vía de actuación más adecuada para realizar una consulta o presentar una denuncia

La OPE no es, por lo tanto, un órgano resolutivo. Se limita a prestar asesoramiento y apoyo legal, sin tratar de sustituir la labor profesional de los abogados. Su creación se basa en la necesidad de atender a las personas que son objeto de discriminación o consideran vulnerado su derecho a la igualdad de oportunidades por tener reconocida una discapacidad. En este sentido, las personas físicas que solicitan ayuda deben acreditar un grado de minusvalía igual o superior al 33% o bien percibir una pensión de incapacidad permanente total, absoluta o de gran invalidez, así como una pensión de clases pasivas de jubilación o retiro por inutilidad para el servicio.

Una vez estudiada la consulta, la OPE decide si puede ser admitida a trámite o no, es decir, “si los hechos denunciados pueden ser investigados o no”. Si se admite a trámite, informa a la persona denunciante sobre todos los pasos que conforman el procedimiento y le permite conocer, en cualquier momento, el estado de tramitación de su expediente. Las formas de contactar con la OPE son mediante:

  • Correo ordinario o presencia física, en la oficina central (Paseo de la Castellana 67, Madrid)
  • Fax 91 363 50 74
  • Teléfono 91 363 51 86
  • DTS 91 363 50 93
  • Correo electrónico ope@mtas.es

Las llamadas telefónicas se atienden en horario de 9:00 a 14:00 horas, mientras que la información presencial requiere cita previa. Además, la OPE cuenta con un plazo de un mes para dar respuesta a las consultas planteadas y un periodo de dos meses para concluir el expediente informativo.

“Estamos preparando las ciudades para futuros discapacitados”, afirman desde FAMMA

Otros lugares a los que se puede acudir son las Inspecciones provinciales de Trabajo y Seguridad Social, los Juzgados de guardia y la Oficina de Denuncias de Accesibilidad y Ayudas Técnicas (ODAT), inaugurada por FAMMA en 2001. Hasta ella llegan cada año medio millar de consultas relacionadas con cuestiones de accesibilidad en edificios y responsabilidad de las comunidades de propietarios. Su creación se debió a la gran demanda de personas que, según Font, “no sabían adónde dirigirse para reclamar”. La función de la ODAT es asesorar y prestar ayuda. “Reivindicamos la accesibilidad y la eliminación de barreras arquitectónicas para nuestra integración, pero, en realidad, estamos preparando las ciudades para futuros discapacitados, personas que por edad u otra circunstancia padecerán algún tipo de discapacidad a lo largo de su vida”, agrega Font.

Adaptación de la OPE

En cumplimiento de la normativa vigente de accesibilidad, las dependencias de la Oficina Permanente Especializada cumplen todos los requisitos para ser accesibles. Existe un sistema de comunicación multidisciplinar que abarca desde la información telefónica, incluidos un dispositivo telefónico para sordos (DTS) y fax, hasta la información presencial, con un sistema de apoyo a la comunicación oral a través de bucle de inducción, labiolectura y lengua de signos básica.

Sus dependencias disponen de un sistema de comunicación multidisciplinar, plazas de aparcamiento reservadas y un interior totalmente accesible

Además, se ha comprobado la accesibilidad de los transportes públicos que llegan hasta la OPE, existen plazas reservadas a quienes tienen tarjeta de aparcamiento para minusválidos y el interior del edificio es accesible a todas las personas con discapacidad en un grado alto: se han instalado rampas alternativas a las escaleras, los baños y aseos son adaptados, los ascensores están previstos para personas usuarias de sillas de ruedas, las botoneras están a una distancia mínima, los pulsadores están en bajorrelieve y en braille, y el interior del despacho al que acceden las personas con discapacidad tiene espacio suficiente de maniobrabilidad.

Publicado en CONSUMER Eroski.

‘Credit crunch’, ni se le ve, ni se le espera

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VIRGINIA ZAFRA – 22/03/2008 19:42

En el mercado financiero asusta casi todo en estos momentos, pero hay una circunstancia más temida que el resto por la catástrofe que puede provocar en la economía real, la que afecta a los ciudadanos de a pie. Es el fenómeno conocido como credit crunch (restricción severa del crédito), en el que las entidades dejan de financiar a las empresas. Eso provoca inevitablemente su paralización y, por ende, la del conjunto de la economía.

La crisis mundial derivada de las hipotecas subprime ha limitado sustancialmente las vías de la banca para conseguir fondos que prestar a sus clientes. Por eso, han saltado las alarmas sobre el riesgo de un credit crunch en Estados Unidos y en Europa.

Pero ¿estamos realmente al borde de esa situación? Los últimos datos conocidos en la Unión Europea (UE) y en España sobre el crédito a empresas dejan claro que no hay indicios del fenómeno y reflejan que tendrían que darse circunstancias mucho más negativas que las actuales para que pudiera llegarse a esa situación. De hecho, la financiación al sector empresarial creció en la UE un 14,6% entre enero pasado y el mismo mes de 2007, la mayor tasa desde la creación del BCE.

En España, creció en el mismo periodo el 18,8%, muy lejos también de un credit crunch, aunque en este caso con una evolución diferente al conjunto de la zona del euro. Los bancos y cajas nacionales han frenado en doce meses la financiación a las empresas, sobre todo por la menor actividad de constructoras e inmobiliarias. Hace sólo un año, las tasas de incremento superaban el 30% y desde agosto se han reducido ocho puntos. Y la moderación irá a más en el año, hasta cerrar con subidas de entre el 12% y el 14%, según las previsiones.

El grifo sigue abierto

De ahí hasta cerrar el grifo a las empresas queda mucho trecho, recuerdan en el sector, donde explican que la menor financiación que están dando ahora se debe más a la menor demanda (por la desaceleración económica) que a una negativa por su parte a conceder nuevos préstamos. Aunque reconocen su mayor prudencia, sobre todo, con el ladrillo.

Los bancos y cajas no dejarán de financiar a las empresas entre otras cosas porque no pueden o no les interesa. Los hogares compran ahora muchas menos viviendas que antes y firman, por tanto, menos hipotecas, lo que obliga al sector financiero a buscarse las habichuelas en otros ámbitos, como los préstamos corporativos, que son muy rentables.

Apoyo del BCE

Una vez que las entidades españolas tienen claro que van a seguir financiando a las empresas, la cuestión radica en si tienen fondos para hacerlo. De momento, aseguran que disponen de la liquidez necesaria para seguir operando con normalidad sin acudir a los mercados de emisión de deuda, como hacían hasta que saltó la crisis y que ahora están cerrados.
Mientras las condiciones vuelven a su ser, la fórmula que están utilizando para conseguir fondos son las subastas del BCE, que hasta el pasado agosto utilizaban mínimamente. Aunque no todos lo hacen –BBVA, Santander y Popular, los tres bancos más grandes, dicen que no han ido por el momento– y algunos de los que lo han hecho, aseguran los expertos, no lo necesitan y únicamente recurren a esta financiación porque es barata y les permite obtener unos rendimientos añadidos prestando esos fondos a otras entidades.

Para acudir a esas subastas, las entidades empaquetan sus garantías –bonos, créditos a clientes o cédulas hipotecarias– y las depositan en el Banco de España, que las analiza y les aplica el correspondiente descuento para limitar al máximo el riesgo que asume el BCE. El sistema es tan duro que a los activos entregados se les aplican recortes entre el 0,5% y el 18%.

Las titulizaciones hipotecarias, las más utilizadas por la banca española, se reducen entre un 12% y un 18%, aunque la posibilidad de resultar fallidas es en la mayoría de los casos inferior al 0,1%. Por tanto, si una entidad presenta un paquete de 1.000 millones de euros de hipotecas, sólo podrá obtener con ellas 820 millones de financiación.

Con este sistema, las entidades españolas recibieron 44.067 millones en febrero, prácticamente lo mismo que en diciembre, el mes en que se suele recurrir más al BCE para mostrar unas cifras de liquidez holgadas en las fotos de fin de año. Esa cifra duplica a la del mismo mes de 2007. Esto refleja, según un banquero español, un mayor uso de esa fórmula, pero no problemas de fondo –como dijeron diarios británicos y algún banco de inversión–.

Es la misma vía de financiación que tradicionalmente ha utilizado el sector financiero alemán, al que nunca se ha criticado por ello. Afirma, además, que la banca española tiene capacidad para multiplicar su recurso al BCE y cuenta con los mejores ratios de morosidad de la UE, pese a su aumento reciente y las mayores coberturas por posibles fallidos.

Al cierre de 2007, la mora era del 0,922% y en enero, del 1,036%, frente al 2,2% de la zona del euro, según los datos de septiembre, los últimos publicados.

Ante esas cifras y dada la aparente ausencia de problemas de liquidez, el credit crunch ni ha asomado ni se le espera.