LA IGLESIA ESPAÑOLA QUIERE SER UN PROBLEMA.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • LUIS SOLANA

    31/12/2007

 

La Iglesia Católica quiere ser un problema

Se envía a la Vicepresidenta del Gobierno -Mª Teresa Fernández de la Vega- al Vaticano para acordar nuevas aportaciones del Estado a las arcas de la Iglesia Católica. Se nombra Embajador ante la Santa Sede a un socialista católico practicante. Se evita plantear la renegociación de un Concordato de dudosa constitucionalidad. Inútil: la Iglesia ha decidido que quiere ser un problema para España, en general, y para el Gobierno de España, en particular.

La Conferencia Episcopal Española ha decidido terminar el año 2007 como lo empezó: en la calle, con banderas e insultando al Gobierno de España y -especialmente- a su Presidente José Luis Rodriguez Zapatero.Esta vez no había ninguna razón concreta por la que protestar. Daba igual. Obispos, Cardenales, curas, fieles y radicales de toda índole se han reunido en la Plaza de Colón de Madrid para corear consignas contra ciertas votaciones mayoritarias producidas en las Cortes Generales y que no gustan a la jerarquía eclesiástica.

Estos movimientos de un sector de los católicos españoles sólo tienen razones políticas: no aceptan algunas decisiones que está adoptando éste Gobierno, los partidos que lo sustentan y los Diputados y Senadores que las votan.

Pero en vez de organizar un partido que se encargue de representar esas concepciones encontradas, en vez de refunda la Democracia Cristiana, prefieren manifestarse periódicamente por las calles de Madrid. (Sería interesante analizar la cantidad de partidos políticos que cobija el Partido Popular; desde la Democracia Cristiana, hasta los de Fuerza Nueva, pasando por los Conservadores clásicos, todos se encuentran cómodos en el actual Partido Popular).

Los discursos de los prelados fueron duros y beligerantes, especialmente el de ese líder político de la derecha más reaccionaria española que es el Cardenal de Valencia, Monseñor Gasco.

Al final del año 2007, el año de las tensiones y los desencuentros derecha-izquierda, ya sabemos qué pretende a Jerarquía Católica española: quiere ser un problema. Quiere ser un problema para la democracia. Quiere ser un problema para la convivencia.

Espero que todos los españoles demócratas y progresistas tomen nota de esta actitud de la Iglesia y esperen al mes de marzo de 2008 para empezar a pensar qué se hace con un colectivo que está obsesionado con ser un problema.

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