LLANERA: REDUCIR TAMAÑO, EL EUFEMISMO DEL DESPIDO INMISERICORDE DE LOS TRABAJADORES.

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La inmobiliaria Llanera planea reducir su tamaño para salvar la crisis

Llanera va a tener que convencer a los bancos de su viabilidad si quiere salvar la crisis. En la reunión de ayer tras el día de pánico entre empleados y proveedores, la dirección planteó la refinanciación de la deuda. Sin embargo, las dos cajas valencianas, principales acreedores, dudan de su futuro.

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Joaquim Clemente / VALENCIA (20-09-2007) Publicado en: Edición Impresa – Empresas

Llanera va a tener que convencer a los bancos de su viabilidad si quiere salvar la crisis. En la reunión de ayer tras el día de pánico entre empleados y proveedores, la dirección planteó la refinanciación de la deuda. Sin embargo, las dos cajas valencianas, principales acreedores, dudan de su futuro.Llanera, la inmobiliaria valenciana propiedad de la familia Gallego, está estudiando fórmulas para salir de la profunda crisis en la que está inmersa después de que haya fracasado su modelo ambicioso de urbanismo. La compañía, que cobró notoriedad con una potente campaña de publicidad nacional e internacional, tendrá que replegarse en todos los frentes: renegociación de deuda, venta de activos y reducción drástica de personal.

De las medidas que deberá afrontar la compañía y que ayer estudió el comité directivo, la que mayor dificultad puede tener es la renegociación de la deuda con los bancos, que según la empresa asciende a 304 millones de euros. Fuentes financieras apuntaron ayer que tanto el Grupo Bancaja como la CAM, principales acreedores de la compañía, no están dispuestos a seguir financiando una empresa de cuyo negocio duda.

De momento, la empresa de la familia Gallego no tiene en su agenda inmediata presentar un proceso concursal, pese a que en un futuro inmediato podría verse abocada a ello si no consigue recuperar el favor de los bancos. Eso pasaría no sólo por redimensionar la compañía, buscando actividades recurrentes y rentables que le garanticen ingresos para afrontar los pagos financieros, al margen de las nóminas de sus 650 empleados y las facturas de sus proveedores. La inmobiliaria también debería salvar las corrientes internas de las dos principales entidades financieras valencianas, encabezadas principalmente por los técnicos de las cajas, que ya no confían en la empresa y buscan fórmulas para recuperar la inversión. En el otro lado estaría la vertiente política de las cajas que no ven con buenos ojos la suspensión de pagos de la compañía.

Fuentes de la empresa garantizaron ayer que Llanera pagará los sueldos de sus empleados este mes y el próximo. Esos dos meses son el plazo que parece se ha fijado la empresa para intentar salir de la crisis. La reducción de empleados o la cancelación de contratos con determinadas subcontratas son algunas de las medidas inmediatas para reducir costes. Pero todo apunta a que el ‘plan de transformación’ irá más allá.

Según fuentes conocedoras de la compañía, todo pasa por devolver a la empresa casi a su punto inicial, es decir, una pequeña promotora ‘con actividades recurrentes y rentables’, capaces de recuperar la confianza tanto del sector como de los bancos. ‘Eso pasa por olvidar los macroproyectos que le han abocado a esta situación’, aseguran.

Y es que el apuro que atraviesa Llanera no es tanto fruto del frenazo inmobiliario general, que también ha influido, si no de un modelo de negocio ‘poco riguroso en la planificación’, explicaron a Cinco Días fuentes del sector. Llanera optó por una estrategia consistente en buscar suelo rústico sobre el que planear grandes desarrollos urbanísticos, especialmente resorts con campos de golf. El plan de la empresa pasaba por convertir ese suelo agrícola en urbanizable en un plazo de dos años mediante una agresiva política de negociación con los ayuntamientos para que le aprobasen los planes.

Mientras, la empresa iba tomando posiciones en los terrenos, con opciones de compra sobre el suelo, que implicaban el pago de una señal; proyectaba hasta 24 complejos en todo el mediterráneo, incorporó a mucho personal a la compañía y realizó fuertes campañas de publicidad. Ese gasto estaba apoyado en créditos que la empresa pensaba devolver al comercializar pronto los complejos. Sin embargo las recalificación de suelo se suelen alargar hasta seis años, con lo que no ha podido sacar adelante los proyectos y no ha tenido ingresos por venta de viviendas.

Poco suelo, muchas opcionesLa idea de Llanera para desarrollar sus complejos urbanísticos pasaba por actuar sobre suelo rústico. Ese aspecto era clave para poder ofrecer precios baratos, ya que comprar suelo urbanizable es mucho más caro que recalificar. Ese detalle es clave en la historia de la empresa, ya que al no contar con suelo finalista suficiente no ha podido ir realizando promociones de entidad que le garantizasen unos ingresos suficientes mientras esperaba el cambio de uso del suelo.Sin embargo, Llanera no es un gran propietario de suelo. Con la excepción del terreno agrícola que le compró a Reva en Riba-roja de Túria (Valencia), y que está apalancado por Lehman Brothers, la empresa lo que tiene son numerosas opciones de compra. En 2005 reconoció compromisos por 97,29 millones. Estas opciones llevan implícitas una señal que la empresa podría haber perdido ya al no ejecutar la compra en los plazos previstos.Respecto a planes aprobados de cierta entidad, Llanera cuenta con un PAI en Valencia, en colaboración con la Generalitat, y un complejo con golf en Murcia que ya comercializa. En ninguno de los dos se han iniciado las obras.

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ANALISIS: “CUANDO EL BANQUERO MÁS PODEROSO RECTIFICA A RAJOY”

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07/09/2007

Cuando el banquero más poderoso rectifica a Rajoy

Botín no se ha hecho progresista, es un pragmático y sabe que con las cosas de comer no se juega

Salen en tromba Mariano Rajoy y sus acólitos mediáticos impartiendo –con una zafiedad que provoca vergüenza ajena- clases de economía y, de pronto, aparece en el escenario Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, y rectifica implícitamente a Rajoy. Dijo una obviedad: la economía española es un “éxito”.

No consta que Botín, el banquero más poderoso de España, se haya afiliado al PSOE, ni encontramos indicio alguno que permita suponer que ideológicamente se nos haya hecho progresista. Botín, simplemente es un pragmático, más cerca sin duda de la derecha que de la izquierda, pero eso sí sabe -como mínimo- que dos y dos son cuatro y que conviene no jugar, ni en broma, con las cosas de comer.

De la noche a la mañana
Tampoco parece indicar que José Luis Rodríguez Zapatero no ha sufrido una súbita caída de caballo. No se nos ha convertido de la noche a la mañana en un adalid del liberalismo económico o en un fervoroso conservador. Zapatero –al que no pocos ultramontanos y canallas pintan como un demonio con cuernos, uno rojo y el otro separatista- no es un iluso sin ideas, ni un ingenuo bobalicón, ni un maniqueo fundamentalista, ni un inane analfabeto o casi.

Sine qua non
Es un convencido socialdemócrata que intenta compaginar la lógica del mercado con la lógica de la cohesión social, de modo que sea posible llevar a cabo una más justa distribución de la riqueza. ZP no ha perdido de vista que, para repartir riqueza, la condición previa, sine qua non, es disponer de esa riqueza.

Felipe González
En ese sentido, el actual presidente es pragmático, como lo fuera en su tiempo Felipe González, bajo cuyo mandato se pusieron en marcha las más profundas reformas sociales habidas en la historia de España –teniendo en cuenta que a la II República la asesinaron los facciosos muy pronto- en orden, por ejemplo, a la educación y a la sanidad.

“Un pequeño país del Sur”
“La economía española –ha puntualizado Botín- sigue mostrándose trimestre a trimestre como una de las más fuertes de Europa”. Una fortaleza que se mantendrá en el futuro con “elevadas tasas de crecimiento. España ha pasado a ser un pequeño país del Sur de Europa a convertirse en un ejemplo para muchos de los países de nuestro entorno”.

Muestra inequívoca
Confundir un pinchazo en una rueda con un aparatoso accidente de tráfico es propio de necios o de demagogos. Predicar que un bache es similar a un abismo es una muestra inequívoca de estolidez o de política montaraz. Rasgarse las vestiduras anunciando el fin de un ciclo positivo, cuando sólo se ha producido -mientras no se demuestre fehacientemente lo contrario- un ligero desajuste en el proceso de crecimiento holgado de la economía española no es más que una ruindad.

Se pasa muchos pueblos
Esta derecha, que comanda Rajoy (?), siempre tiende a pasarse muchos pueblos en sus críticas al Gobierno. Hacer de la desmesura un ejercicio dialéctico habitual conduce al descrédito de aquellos que la practican como norma. Gritan constantemente que “viene el lobo, que viene el lobo”. Y no viene. Lo peor es que son incapaces de enterarse de que, actuando de semejante guisa, los lobos son ellos.

E.S.