DIALOGAR Y DIALOGAR, ESA ES LA FORMULA.


·         ANDRÉS VILLENA OLIVER

31/12/2006

Comentario impertinente

¿Por qué no se rompe el proceso de paz?

El día de ayer nos trajo la noticia del fatal atentado en el aeropuerto de Barajas. Cientos de kilos de explosivos han podido causar la muerte de dos ciudadanos, que han de sumarse a los múltiples heridos como consecuencia de este ataque traidor. La desazón se añadía a la temprana y amarga sorpresa cuando las declaraciones del dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi no suponían una condena contra la devastadora acción. Frente a la frialdad de quienes siguen amparando el asesinato como modo de acción política, el presidente del Gobierno mostró la firmeza del Ejecutivo con respecto a las resoluciones parlamentarias: hasta que no cese la violencia, el proceso de paz queda suspendido.

A pesar de la dureza y la claridad en las declaraciones de José Luis Rodríguez Zapatero, resulta del todo imposible pensar en una ruptura definitiva del proceso de paz. ¿Cómo se sostiene, bajo estas condiciones, la confianza en el proceso? Una situación violenta ha de tender, por lógica, a su desaparición y a la consecuente paz. No hay conflicto que se mantenga eternamente: los hay que duran más y menos, pero una de sus características inherentes es la de tener un final. De este modo, y como escribiera acertadamente hace unos días en este diario el insigne Eduardo Madina, vivimos en un proceso de paz que dura ya unos treinta años y cuyo final tendremos que encontrar de algún modo. Sabiendo que ese final existe por definición, la acción humana deberá buscar la vía que suponga un menor coste para la sociedad.

Rechazada la represión policial como único recurso –propuesto por quienes, probablemente por ascendencia familiar, no conocen otro modo de solucionar los problemas-, una fuerte dosis de diálogo se supone imprescindible para que este proyecto pueda dar sus frutos. En todos los conflictos, la conversación ha jugado un papel importante e incluso definitivo. Y es que el fuego se apaga con agua, no con gasolina.

Es aquí cuando, aplicados al caso actual, llegamos a un bucle o círculo vicioso: el Gobierno, en cumplimiento de lo acordado democráticamente, en el Parlamento, se niega al avance en el proceso hasta que no cese la violencia por parte de ETA. Por su parte, el entorno de ETA/Batasuna parece pretender continuar actuando violentamente hasta que el Ejecutivo no dé una serie de pasos adelante. ¿Cómo salir de esta trampa? Tal y como están las cosas, una escisión dentro del mundo abertzale supondría una importante alternativa.

A colación de esto vienen unas declaraciones de Otegi de las que los medios se hacían poco eco en el día de ayer: que el portavoz no diera por hecho que el atentado se debiera a ETA –como se puede deducir de su discurso de ayer por la tarde- permite una interpretación: es posible que en la izquierda independentista no haya sentado bien este tremebundo error cometido por su brazo armado. Nuestra tendencia a considerar el entramado ETA/Batasuna como un todo nos impide contemplar la posibilidad de distintas sensibilidades en ese ámbito con respecto al proceso de paz. ¿Qué posibilidades hay de divergencias dentro de la banda? ¿Cuántos nuevos Aralar podrían desprenderse de este entorno al contemplar el horrendo comportamiento de ciertos militantes de ETA? ¿Qué control tenía el aparato central sobre este atentado? Estos, como otros, son interrogantes que hemos de considerar para contemplar un final para el terrorismo y una consolidación definitiva de una sana democracia. Es irrelevante que la paz se culmine desde Ferraz o desde Génova; lo importante es que la serpiente, deshechos sus nudos, quede seca y para museo.

 

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DE LA “VIA MUERTA” A LA MUERTE. LA PEOR APUESTA DE ETA.

31/12/2006

De la “vía muerta” a la muerte

Zapatero ha hecho lo que debía, ante una ETA/Batasuna que sigue instalada en la violencia

“Hoy estamos peor, mucho peor que ayer”, ha subrayado Zapatero. “ETA ha tomado un camino que sólo conduce al dolor”, ha añadido. El proceso de paz, en los últimos meses, había sido bloqueado y ubicado en “vía muerta”, según ETA/Batasuna. La situación ahora se ha emponzoñado hasta el paroxismo. El terror ha vuelto a funcionar con similar brutalidad a la que ETA nos tiene -desde hace casi cincuenta años- acostumbrados. En la “vía muerta”, dos ciudadanos ecuatorianos han desaparecido. Es probable que aparezcan sus restos mortales en cualquier momento. No pudieron bautizar mejor a esta vía los pretendidos redentores del pueblo vasco, expertos desgraciadamente en el manejo de la muerte.

La sombra obscena de los crímenes y del sufrimiento inútil ha regresado a lomos de ETA. De poco sirven los esfuerzos de maquillaje que ha prodigado Otegi. De Juana está ciertamente en el límite de su vida. Pero él así lo ha decidido. Aquellos a los que mató no pudieron decidir absolutamente nada. Los dos ecuatorianos, tampoco. Ninguna víctima del terror eligió su destino. Comparar el resultado de las siniestras actividades de ETA con los padecimientos, dicen, de la “izquierda abertzale” en el ámbito policial, judicial y político es, como mínimo, un sarcasmo de mal gusto.

Ni una sola palabra de condena
Está bien que Otegi hable de solidaridad con los afectados a causa del trágico suceso de la T-4. Y suena a música con ribetes celestiales que defienda el proceso de paz y que señale que éste “es más necesario que nunca”. Pero Otegi no pronunció –ayer tampoco- ni una sola palabra de condena a la salvajada. Quienes insisten en que su objetivo es hacer política como los demás partidos, tendrían que haber aprendido ya que la política –en democracia- se hace sin violencia. Sin kale borroka, sin extorsiones, sin amenazas, sin atentados. Las bombas acabaron con Gernika. Los votos recuperaron Gernika.

En las dos próximas décadas
El presidente del Gobierno ha suspendido las iniciativas que hubieran quizá llevado al final dialogado de la violencia. O del terrorismo. Ha hecho Zapatero lo que debía hacer. Al fin y al cabo, tiene toda la razón al diagnosticar que “el de hoy es el paso más equivocado e inútil de los terroristas”. Si en verdad quieren volver al territorio de la negociación y de la paz, ETA/Batasuna ha de demostrar su determinación de abandonar las armas y, por consiguiente, la cobertura política de las mismas. Si el mundo del radicalismo violento no rectifica, es muy difícil –por no decir imposible- que al menos en las próximas dos décadas encuentren un presidente como Zapatero con voluntad de hallar el camino de la concordia, a pesar de todos los insultos y todos los obstáculos que le han montado desde el PP.

Se relamen de gusto
¿Alguien ha oído por cierto, desde las tribunas genovesas y sus voceros mediáticos, la más leve petición de disculpa presentada a Zapatero? ¿Pero no decían, y han seguido diciendo, que Zapatero se había rendido ante ETA, arrodillado, postrado, arrastrándose por los suelos, una vez concedidos a los terroristas Euskadi, Navarra y hasta Puerto Rico, con la autodeterminación de prólogo y para ir haciendo boca? Lo decían, claro que lo decían. Desde ayer están eufóricos, hacen bromas, se relamen de gusto.

“¡Volvemos, volvemos!”
¡Volvemos, volvemos! Se carcajean de Zapatero, se burlan de cuantos –millones y millones de españoles- hemos apoyado, y lo seguiremos haciendo, los proyectos del presidente en este campo. No porque sea él, sino porque es mejor para este país que el sendero –por el que un día u otro habrá que transitar de nuevo, que nadie lo dude- sea una vía viva. Estamos hartos de que la muerte se haya instalado incluso en la vía de la esperanza. En todo caso, los que ayer brindaron de obra o de pensamiento tras el atentado han vuelto a exhibir su verdadera faz. Aquella que entronca con el lema legionario de Millán Astray “¡Viva la muerte, muera la inteligencia!”

Enric Sopena. El Plural. 31.12.2006

A los que nos quitan los sueño y la vida.

Acabo de recibir un SMS de mi amigo Odon Elorza. Son las 6 de la tarde y espero, despues de las decleraciones de Otegui, las palabras de Zapatero. Odón, luchador por su pueblo, por la vida y por la justicia desde su alcaldía de San Sebastian de dice “…mal día para soñar. Nos han roto esos sueños a millones de personas. Que tristeza. Un abrazo”.

Ya han pasado bastantes horas desde que esta mañana la noticia se me clavara en el pecho y en el cerebro como un hacha, la que utiliza ETA como simbolo y que, de manera esperanzad, creiamos enterrada en son de paz. Odon me la ha sacado con su mensaje desde Donosti para que fluyera a raudales la inmensa tristeza proporcional a los deseos de paz alimentados duranto tantos meses por la esperanza y por mas de treinta años de lucha por la paz desde el socialismo pacifista.

Mal dia para los sueños, pero un dia más para la lucha y la esperanza. Presidente, compañero, no rompas puentes, deja que se produzca la rebelión imparable de la ciudadana que habita cada una de las regiones o naciones del Estado, dejanos construir el puente humano que, más allá del odio, consiga el fin de toda violencia con una apuesta cívica y radical por la vida de las personas, de las identidades, de las culturas, de la tierra. Somos muchos más que los violentos y los que alimentan desde una derecha incomprensiblemente ciega y, en este momento no te vamos a fallar. Es demasiado lo que se juega en esta partida.

Mientras escribo dejo sonar la voz profunda y potente de Bruce Springsteen. Es la vispera de fin de año y me llena de esperanza y de coraje. Seguro que nos hace falta porque esto va a ser largo, duro y complicado.

Gracias por el esfuerzo de tanta buena gente. Mas allá de los tópicos os deseo una vida esperanzada para continuar en el tajo del suéño y la utopía.

Vicent Vercher Garrigós