Involució versus Renovació = Innovació.

vicent-frias

 

Aquesta setmana, abans del dia 15 de desembre, als socialistes ens arriba l’hora de la veritat. Una vegada acabats i tancats tots el procesos congressuals, nacional i provincials del PSPV-PSOE, entrem en la recta final de tota aquesta cursa de reunions i conclaus interns per tal d’aclarir i plantejar el futur del partit socialista i m’agradaria fer unes reflexions en veu alta. La quadratura del cercle és difícil però en l’art de la política res hi ha impossible.

Als últims mesos hem tingut l’oportunitat d’observar i de viure al si de les agrupacions locals quines han estat les forces de les diferents sensibilitats, opinions, faccions i famílies del partit.

Ara és el moment de dilucidar entre els que volen quedar-se com estan, sense entendre tots els canvis produïts dins l’organització del partit socialista o aquells que aposten pel discurs de la permanent renovació, moltes vegades de paraula i no de fets, que no arriben enlloc. Però potser hi haja una altra posició i davant d’aquesta tessitura voldria apostar per un concepte clau com és el de la innovació per tal d’afrontar aquesta cita que s’ens presenta.

Innovar és arriscar. La política ha de recolzar als que volen presentar idees per als propers anys, no només als que volen el no pel no. No em val la idea del descart, cal ser conseqüents i assumir responsabilitats.

Realment em preocupa que farem a les nostres agrupacions locals, quan posem en marxa totes les noves atribucions, segons el model aprovat pels Congresos Federal i Nacional, en referència especial a l’acció electoral i les noves tecnologies. Al cap i a la fí som els que som i processos com els viscuts fins ara, on la sensibilitat està a flor de pell, ens deixen moltes ferides, de vegades, incurables.

Davant del procés de conformació de les noves executives locals, que no haurien de ser molt nombroses, hem de procurar una integració real perquè amb la unió tindrem la força de presentar-nos a la societat amb un projecte creïble i guanyador. No el podem tancar en fals i ahí tenem el repte.

Els ciutadans i les ciutadanes esperen de la nostra part respostes fermes i contundents als seus problemes perquè el cansanci i la inoperància de la dreta ja es fa palesa. No entenen res de la proliferació de grups, col.lectius, fòrums, plataformas, etc, ja que volen respostes uniformes, des de la pluralitat, però sense que semble un guirigai.

Potser arribe l’hora per als que portem molts anys de militància peguem un pas enrere i deixem passar a altres generacions i companys amb visions diferents i més il.lusionadores. Com la cançò potser siga l’hora de l’adéu.

Per a la qual cosa apunte un vell i bell principi de la sociología sintetitzat en tres virtuts: tenir prou lucidesa per a acceptar les coses que no es poden canviar; tenir prou coratge per a intentar canviar les coses que es puguen i tenir prou saviesa per a ser capaços de distinguir les unes de les altres. Ahí emplace els meus companys del partit socialista. Ànim i sort.

 

 

 

 

 

                                                                                              Vicent J. Frías Diago

                                                                                              Militant socialista.

                                                                                  Agrupació local de La Vall d’Uixó

 

Francesc Romeu: Capitalizar la experiencia, poner en valor el presente, preparar sólidamente el futuro. Desde la izquierda.

Han sido muchos meses de trabajo para elaborar un cuerpo homogéneo de ideas, un paquete de propuestas sólidamente ancladas y pensadas desde, para y por el País Valenciano, un discurso que se ha ido nutriendo de las opiniones de los miles de militantes que han asistido a las intervenciones de Francesc en la práctica totalidad de las agrupaciones socialistas y que le han dado solidez y sensatez a lo que podia en principio se podía percibir como un producto elaborado entre cuatro paredes y conducido por una buena campaña de propaganda.

Quizás los prejuicios de épocas preteritas me hubieran posicionado de manera distinta. Hoy, después de 35 años de militancia socialista y una buena dosis de responsabilidades institucionales y desde el respeto a todos los candidatos a liderar el PSPV-PSOE, mi opción personal después de muchas horas de trabajo y de reencontrarme con la gratificante sensación de la utilidad de que la experiencia y el futuro son convergentes, quero colgar este post de adhesión a la candidatura de Francesc Romeu con el agradecimiento de el rencuentro con la participación efectiva en la construción de un proyecto político de izquierdas y de futuro pensado y elaborado con la complicidad de las personas que son, en definitiva, la base y el fundamento de cualquier acción política. La democrácia interna del PSPV-PSOE dirá el resto y creo que el futuro nos puede deparar agradables sorpresas porque la primera victoria moral ya está conseguida: las enmiendas a la Ponencia Marco son el tronco de un proyecto potente para modernizar el Pasís Valenciano desde la izquierda y abrir de par en par las puertas del futuro.

Vicent Vercher Garrigós.

Militanta del PSPV-PSOE

Agrupación de L’Alcúdia de Crespins/ La Costera-Canal de Navarrés.

 

Estimado Vicent;

Como bien sabes, durante los últimos meses he recorrido todas las agrupaciones del PSPV, incluida la tuya, para mirar a los compañeros a la cara y plantear mi proyecto de futuro para los próximos años, un cambio en la forma de hacer las cosas que nos llevará a recuperar la confianza de la sociedad valenciana y, sobre todo, a volver a ocupar la presidencia de la Generalitat Valenciana.

Con esa intención, y como muestra de que mi forma de hacer política es diferente, he escuchado tus ideas y, sobre todo, tus problemas y dificultades en el día a día, que para mí son la base a tener en cuenta a la hora de elaborar mi proyecto, porque al fin y al cabo será el de todos nosotros. Estas conversaciones me han llevado a lanzar más de una decena de nuevas propuestas en las que contemplo órganos de asesoramiento permanente para concejales, una plataforma de la experiencia desde la que los compañeros con mayor trayectoria dentro del partido pueda sentirse parte importante del proyecto de futuro y, por supuesto, una secretaría para la juventud, quienes también tienen mucho que aportarnos.

Para recordarte todas estas ideas, así como mis objetivos más fundamentales, hemos elaborado este video que ahora mismo te presento. Con él espero llegar una vez más a tí, sobre todo para recordarte que esas ideas de futuro que harán que la mejor época del socialismo valenciano llegue a partir del próximo 29 de septiembre han sido fruto de mis conversaciones contigo y con el resto de compañeros, que sois la pieza más importante del PSPV.

Muchas gracias por tu confianza en mí y por el futuro que se abre para los socialistas valencianos.

Atentamente,

        Francesc Romeu

http://es.yutube.com/francescromeu

Propuestas:
http://www.francescromeu.es/propuetas
Declaración Política:
http://www.francescromeu.es/declaracion-politica

El hombre que saca de sus casillas a Carlos Fabra.

JOAN GARÍ – CASTELLÓN – 26/08/2008 19:16
Francesc Colomer (Castellón, 1966) es el líder de la oposición socialista en la Diputación de Castellón. Como tal, es el encargado de enfrentarse al poder absoluto de Carlos Fabra, un apellido ilustre del caciquismo castellonense y ahora mismo el político imputado más poderoso de España, amén de ejemplo de mala educación.

Colomer no quiere responder al improperio “porque considero que la política es algo noble y Fabra la ensucia”. Para los hombres “ejemplares”, como Fabra (Rajoy dixit), Colomer no puede ser más que un advenedizo. Aunque sea alcalde de Benicàssim por el Partido Socialista del País Valenciano y antes lo fuera con Esquerra Unida, formación que abandonó en los tiempos de Nueva Izquierda para convertirse en uno de los líderes con más proyección del PSPV.

El azar lo ha llevado a tener que convertirse en la pequeña pesadilla de Fabra en la Diputación, una institución que en su opinión es “de otros tiempos” y que Fabra ha convertido “en un imperio de arbitrariedad”. Hace dos legislaturas, ese honor le cupo a Ximo Puig, a quien Colomer apoya ahora como candidato a liderar el socialismo valenciano.

Reducto socialista

Para el PP, no es de recibo que Benicàssim esté gobernado por la izquierda. Este pueblo turístico, que tiene poco más de 16.000 habitantes en invierno, los duplica de largo en verano. Aquí acude en masa la burguesía castellonense -la misma que le ríe las gracias a Fabra- a sobrellevar los calores estivales. Aquí tienen sus villas y sus clubes de recreo.

Colomer estudió Filosofía y se doctoró en el año 2000 con una tesis sobre Bartolomé de Las Casas. Ahora precisamente está a punto de salir un libro sobre la investigación, prologado por Zapatero y titulado Un diálogo sin fronteras: desde Las Casas a la alianza de civilizaciones.

Con Fabra, gracias al cual, según Colomer, la Diputación “no ha culminado la Transición”, no es posible el diálogo. Lo suyo es el acatamiento o el ostracismo. Colomer no ha optado, inconformista y perfeccionista como se define, ni por lo uno ni por lo otro. Aunque le mienten la madre.

¿Adiós al País Valenciano?

El posible cambio de siglas del PSOE en Valencia reabre el debate que durante décadas ha dividido a izquierda y derecha

 

 

BELÉN TOLEDO – Valencia – 16/08/2008 07:30
Murcia es Región de Murcia o Murcia a secas y no pasa nada. El País Vasco o Euskadi también dos denominaciones para un mismo territorio. El caso de Valencia es diferente. Aquí la elección de uno u otro nombre (País Valenciano, Comunidad Valenciana o Antiguo Reino de Valencia) nunca es inocente.

Lo saben bien en el PSOE, que se ha encontrado con un apasionado debate en sus propias filas después de que algunos de sus dirigentes propusieran un cambio de siglas para la formación: de Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) a Partido de los Socialistas de la Comunidad Valenciana (PSCV). La idea deberá ser aprobada o desechada en el congreso del próximo mes de septiembre. Dos de los aspirantes a dirigir el partido, que ahora está gobernado por una gestora, ya han rechazado el nuevo nombre y no es seguro que la militancia socialista valenciana lo respalde.

Tanta susceptibilidad no obedece sólo a un cambio de siglas. Con la eliminación de País Valenciano, “se renuncia a lo mejor del empuje político de la izquierda valenciana durante el siglo XX”, según Vicent Garcés, eurodiputado socialista y uno de los fundadores del PSOE-PSPV a finales de la década de los 70. Para él y muchos otros, la expresión simboliza las aspiraciones de autogobierno, de defensa de la lengua y la cultura valenciana entendida como un todo compartido con Catalunya y Baleares, y de los valores de la izquierda que fueron defendidos durante la transición.

Costumbre o futuro

No sólo lo entiende así gran parte de los políticos socialistas. La mayoría de los colectivos de izquierda conservan esa referencia en su nombre. Algunos, como CCOO o UGT, reconocen que es “por tradición” o por el “carácter histórico y cultural del término”. Para otros, como Enric Morera, del partido Bloc Nacionalista Valencià, sigue siendo “una idea de modernidad para avanzar en el autogobierno”.

La expresión País Valencià hizo fortuna en la Transición. Se usaba desde mucho antes, pero fue el escritor valenciano Joan Fuster el que en los últimos años del franquismo le otorgó el cariz de izquierdas y de vinculación cultural con el resto de territorios en los que se habla el catalán. En el otro extremo, los tradicionalistas defendían el nombre histórico de Reino de Valencia.

Un viejo debate

Durante la transición Valencia fue el escenario de una a veces violenta guerra de nombres y símbolos entre izquierda y derecha. El PSPV y la UCD pactaron en el proyecto de Estatut que se respetaría el nombre de País Valenciano y a cambio la izquierda apoyaría la señera con la franja azul como bandera oficial de todo el territorio (la derecha no quería una enseña demasiado parecida a la catalana).

Pero en el trámite en el Congreso, el entonces vicepresidente del Gobierno, el valenciano ya fallecido Fernando Abril Martorell, vetó el nombre y obligó a la izquierda a apoyar la fórmula aséptica de Comunidad Valenciana, ideada por Emilio Attard, como denominación oficial. Eso sí, en el preámbulo se hizo referencia a País Valenciano como “nombre moderno” del antiguo reino.

Con el paso de los años el nombre oficial ha calado entre la población, pero el mundo cultural y académico continúa utilizando la fórmula País Valenciano. El PP ha perseguido con saña cualquier intento por normalizar ese nombre y lo ha prohibido en los libros de texto y en Canal 9. Y ahora se jacta de que los socialistas quieren renunciar al nombre. El debate interno es entre los que lo consideran una claudicación y los que creen que ya forma parte del pasado y hay que adaptarse a la realidad.

Eliseu Climent, presidente de Acció Cultural del País Valencià e histórico del nacionalismo valenciano de izquierdas, resumió con ironía esta decepción poco después de conocer el posible cambio de nombre del PSOE: “Si llego a saber que nos quedamos en comunidad, habría apoyado el nombre de Antiguo Reino”.

 

TRES NOMBRES PARA UN MISMO TERRITORIO

Antiguo Reino de Valencia // Hace referencia al periodo transcurrido desde la conquista de Jaime I en 1238. El monarca dotó al territorio de estructura política propia pese a incorporarlo a la Corona de Aragón junto a Catalunya y Baleares. La victoria de Felipe V en 1707 en la Guerra de Sucesión acabó con el autogobierno. En la transición, esa denominación fue recuperada por la derecha, que defendía el nombre de Antiguo Reino de Valencia.

País Valenciano // La denominación tuvo gran auge en la II República. Fue usado por Joan Fuster, inspirador del nacionalismo valenciano de izquierda, en el tardofranquismo. En la Transición, los sectores progresistas lo recuperaron.

Comunidad Valenciana // Fue la solución de compromiso alcanzada en 1982 ante el rechazo de la derecha al término País Valenciano que figuraba en el proyecto de Estatuto. Se trató así de cerrar la discusión que enfrentó durante los años anteriores a izquierda y derecha por los símbolos autonómicos. 

 

LOS CANDIDATOS

Ximo Puig // “No debemos cambiar si significa un giro al centro. Hay que ir a lo contrario, a una ambición más socialista y valencianista. Pero si hay cambio, debe ser con consenso”, afirma Ximo Puig, uno de los cuatro aspirantes a liderar el PSPV.

José Luis Ábalos // Ábalos se cuenta entre los partidarios del cambio: “Si hay que cambiar, lo normal es que se ponga Comunidad Valenciana. No significaría un giro al centro sino una adaptación al nombre oficial. Y sólo si lo pide la mayoría”.

Jorge Alarte // Opina Jorge Alarte que el hipotético cambio de siglas es una decisión de los militantes que no constituye el debate más importante: “Ni perdimos por el nombre ni ganaremos por el nombre”. Rechaza el giro al centro.

Francesc Romeu fue el primer candidato que rechazó el cambio de nombre y también el cambio ideológico que podría conllevar: “No hace falta cambiar nombres, hay que cambiar los contenidos”, sostiene tajante.  

Ante la dejación de Camps.

FRANCESC ROMEU MARTÍ

 Según Xavier Adserà, presidente de Natraceutical, empresa biotecnológica valenciana, estamos ante una crisis que nos ha sorprendido a todos, crisis procedente del otro lado del Atlántico, y que afecta de manera principal a una economía como la nuestra que ha invertido en los últimos años más allá de sus posibilidades. Nuestra dependencia del ahorro exterior, que ha financiado el extraordinario ritmo de crecimiento, nos coloca ahora en una situación delicada, de enorme falta de liquidez, que afecta al consumo y a la economía en general.
A la Comunidad Valenciana la crisis financiera internacional nos ha pillado con el pie cambiado, y con un gobierno autonómico inactivo y muy endeudado. Una excesiva dependencia de la construcción que empezaba a dar signos de agotamiento, unos sectores productivos tradicionales que llevan una década en progresivo desmantelamiento por la competencia de países emergentes como China, sin ningún plan de potenciación y priorización por parte del Consell, y un sector turístico que se pretende diversificar con la realización de grandes eventos elitistas pero sin prever las consecuencias futuras.
La economía valenciana presenta factores que complican la situación con respecto al resto de España. Antes del estallido de la crisis financiera internacional, nuestro peculiar modelo industrial, PYMEs en sectores tradicionales muy dependientes del factor precio en su competitividad internacional, ya estaban en crisis y el gobierno valenciano no ha tomado aún ninguna medida. En 2007 el crecimiento de la industria valenciana fue sólo del 0,2% frente al 3,1% de crecimiento de la industria española. La industria valenciana sigue su creciente proceso de desmantelamiento fruto de sus debilidades competitivas en un entorno globalizado sin que el gobierno valenciano tome alguna decisión. Y sobre todo a la provincia de Alicante, donde a la crisis que ya sufría la industria tradicional manufacturera del textil y el calzado se ha unido una mayor dependencia de la vivienda vacacional. En pleno periodo estival la desocupación repunta al alza por primera vez en 18 años en Alicante. Y hasta abril el número de trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo en la provincia de Alicante se han incrementado en un 61,5%, frente al 40,2% de Castellón y el 34,2% de Valencia. A Camps le debería caer la cara de vergüenza de que el paro en la Comunidad haya subido un 37% en el último ejercicio.
Si Camps no hubiese despilfarrado los recursos públicos, escondido facturas en los cajones para pagar en el 2011 y no hubiese convertido a nuestra Comunidad en la más endeudada, ahora estaríamos mejor preparados para ayudar a nuestras empresas y trabajadores. Si Camps hubiese considerado a la agricultura, el tejido productivo propio, la industria y agroalimentaria, el turismo y la pesca como sectores estratégicos y los hubiera tratado como piezas fundamentales, hubiera conseguido un equilibrio territorial y no una total dependencia del urbanismo. Si Camps hubiese llevado el debate del agua, singularmente importante para Alicante en términos coherentes y de futuro, apostando por la modernización de la gestión del agua, la optimización de infraestructuras hídricas, ahorro de consumo y apuesta por la desalinización, optimización de regadíos y atención a los acuíferos, tendríamos más garantizada agua para todos sin batallas institucionales ni atentados a la inteligencia de la ciudadanía. Si Camps hubiese dotado a los ayuntamientos de la suficiente financiación para que sus servicios a los ciudadanos estén garantizados, no tendrían la enorme dependencia del urbanismo que tienen actualmente. Si Camps no se hubiese enfrentado a las universidades valencianas, si hubiese reconocido el papel que deben jugar las universidades en el modelo productivo valenciano que necesitamos basado en el conocimiento y el emprendimiento y hubiese dispuesto un sistema de becas que permita el estudio, dentro y fuera de España, de los valencianos, ninguna capacidad se quedaría sin desarrollar.

Si Camps no hubiese asfixiado a las universidades, las hubiese dotado de la debida financiación pública, los avances tecnológicos y la innovación serían una característica de nuestro territorio.
Porque sin innovación no podemos mejorar la productividad. El esfuerzo en desarrollar la investigación que ha hecho el Gobierno de España en los últimos cuatro años, no ha sido correspondido por la implicación del PP en la Comunidad Valenciana. Así, nuestro tejido productivo está desfasado, los porcentajes de recursos dedicados a la I+D+i en relación al PIB, tanto públicos como especialmente privados, no alcanzan al 40% del total, lejos de la media de las comunidades autónomas con mayor gasto en innovación. Hoy, más que nunca, la Red de Institutos Tecnológicos, puesta en marcha por los gobiernos socialistas, deben ser una prioridad.
Hace falta que la sociedad progresista de la Comunidad Valenciana lidere un nuevo modelo económico que nos asiente en el lugar que nos corresponde. Un nuevo modelo alternativo al de esta derecha que sólo descalifica y engaña. Un proyecto, unas propuestas, que sitúen el futuro de nuestra Comunidad con significativo protagonismo en España y, también, en Bruselas. Un nuevo modelo productivo donde el conocimiento, la productividad y la competitividad se conviertan en los motores claves del crecimiento económico. Tenemos la suerte de vivir y convivir en una tierra singular, de gentes comprometidas y trabajadoras, de gran capacidad intelectual y creativa. Y también tenemos la mirada puesta en el mar, del que hemos aprendido tantas cosas a lo largo de nuestra historia como pueblo. Y, sobre todo, tenemos nuestras propias señas de identidad puestas en el alma.
De nuevo, nos corresponde a los socialistas inventar el futuro, un futuro apasionante en un nuevo siglo que, para nuestra tierra, pide un partido socialista, una izquierda valenciana moderna para el siglo XXI, comprometida con su territorio, representante de sus deseos y esperanzas. Un proyecto que no olvide que está dirigido al conjunto de las personas que conforman la sociedad valenciana. Por eso, el próximo Congreso del PSPV-PSOE es fundamental no sólo para articular un partido moderno e inteligente para una sociedad valenciana moderna e inteligente. Creo firmemente que este es el congreso del debate, de la propuesta que nos dará nuestra fuerza para recuperar el gobierno.
Mi esfuerzo y mi empeño para protagonizar y liderar el cambio de ciclo dentro del partido para que provoque un cambio de ciclo político en la sociedad valenciana que vuelva a ver a los socialistas con las ideas claras, la decisión firme, la fuerza del discurso y, sobre todo, con garantía de futuro, de progreso y de gobierno. o

Francesc Romeu Martí es candidato a la Secretaría General del PSPV-PSOE

La señora Sagrario Sánchez y las plataformas, o la simpleza de la viga evangélica en el ojo político.

Sagrario Sánchez, secretaria de la Ejecutiva de Comunicación del PPCV.

La verdad es que mirando hacia atrás con el respeto debido, estoy satisfecho con mis ancestros, de los más próximos como mis padres y de mis queridos y entrañables abuelos. Julio, tintorero, lector empedernido y perfeccionista vital,  me contagió su pasión política republicana y los valores que ha de poseer cualquier demócrata en su vida cotidiana y en sus responsabilidades públicas; el abuelo Sento, ciego desde muy joven a causa de un accidente laboral, me enseño a ver claro desde la oscuridad, a no rendirme ante los infortunios y a cultivar la sana costumbre de escuchar mucho para poder opinar después. Los dos afrontaron su vida sin apenas conocerse y desde opciones políticas distintas; por eso, a pesar de mis errores, quizás haya heredado mi obsesión por la ecuanimidad y la justicia. Una buena herencia genética y vital que espero pueda legar a mis hijos.

Ciertamente los tiempos aquellos de convivencia familiar entrañable y un tanto caótica me sirven para opinar sobre algunas líneas que he podido leer en mi tiempo diario dedicado a tan apasionante menester y que la agencia de turno recoge; declaraciones agosteñas que, realizadas por la Secretaria de Comunicación del PPCV, Doña Sagrario Sánchez, en plena canícula y con los 40º reglamentarios del tiempo afectado por el viento sahariano que cumplió la previsión del Instituto Nacional de Meteorología, puse en un taper en la nevera por si, al hacerse sólidas, me parecían menos estrafalarias de lo que me parecieron a eso de las doce del mediodía; hora bendita del Angelus campsista, pero plúmbea en días de poniente bochornoso.

La prudencia que acompañó mi genuina intención refrigeradora de las palabras líquidas de la señora Sagrario no pudieron salvar ni un solo renglón de los que contenían las ocurrencias de la noticia de agencia del día anterior y que venían a enjuiciar, por su parte, el proceso político interno del PSPV-PSOE en el proceso hacia el XI Congreso de nuestra formación política.

Si mis ancestros hubieran compartido conmigo mi lectura a la sombra del frondoso jazmín que dominaba el corral de la casa de mi infancia, me hubieran propuesto la conseja valenciana que dice “de ser teues a ser meues, quantes t’en menjaries?; que en una traducción, un tanto libre, viene a cuestionar los análisis objetivos para situarlos en el ámbito de la subjetividad más oportunista.

La señora Sagrario lamenta la formación de plataformas de apoyo a personas que, de manera legítima, defienden de manera plural y respetuosa su derecho a liderar la federación territorial de un partido político y proponer libremente la adscripción de sus militantes a las propuestas que plantean para afrontar el futuro político; al mismo tiempo que proclama la letal influencia de Madrid sobre los intereses valencianos y suspende a la Gestora del PSPV-PSOE juzgando su actuación en términos de protagonismo robado y de poder impuesto. Fino sentido de la política y alta capacidad analítica le tenemos que suponer a esta señora que mientras enfila estas perlas, olvida tomar su dosis diaria de pasas para recordar la pesada carga que lleva en su espalda a cuenta de plataformas, zancadillas, navajazos, asonadas partidarias u otras cuestiones mayores que han protagonizado y protagonizan algunos preclaros dirigentes del PP en su corta historia pero intensas andanzas.

Entiendo que una plataforma es simplemente un espacio para compartir, sumar y proponer; otra cosa es que la señora Sagrario y con ella el PP tengan una forma un tanto especial de entender el significado de estos verbos nobles y le traicione el subconsciente a la hora de integrarlos en sus peroratas agosteñas en su función de cabo de guardia del partido conservador.

Seguramente Doña Sagrario no consideraba una plataforma al entramado que dio origen al Sindicato del Crimen de los medios de comunicación que, al servicio del PP, se les indigesto la derrota inesperada de 1993 y se conjuraron de la manera que tan clara como relataron Luis María Ansón o Luís del Olmo, como tampoco lo era el entramado que dio origen al Caso Naseiro o el Clan de Valladolid montado a caballo entre los medios y los cachorros del PP –hoy un poco pellejos- para fulminar a Hernández Mancha y entronizar a José María Aznar. Tampoco lo serían entonces las plataformas políticas puestas en marcha con el pesebre incluido en el kit para destruir el valencianismo político de Unión Valenciana en beneficio del PP y poner en marcha el Pacto del Pollo pensado para el reparto proporcional del poder político y el enorme rendimiento económico que, para los padrinos del PP en la nostra terra valenciana, supuso la privatización de las empresas de la Diputación de Valencia para la gestión de los residuos, el agua o la gestión de los espacios verdes urbanos.

Como las plataformas estaban cumpliendo los objetivos de compartir, sumar y proponer, se montaron las correspondientes para la adjudicación privada de la Inspección Técnica de Vehículos en una operación rocambolesca solo igualada por el reparto de las 9.000 plazas de camas geriátricas, en las que las empresas dormidas, las despiertas y algunas entidades financieras ciertamente, compartieron, sumaron y propusieron; hasta el punto de que el poder político del Consell, desde entonces, es un elemento subsidiario de las decisiones de los correspondientes Consejos de Administración de las entidades plataformadas. En estos momentos, en puridad, deberíamos incluir la sanidad y muchos servicios básicos asistenciales. Tiene toda la razón la señora Sagrario cuando afirma con la rotundidad del que no se cree nada que es una pena que en el PSPV-PSOE se sucedan las “plataformas de apoyo a” y se olviden de la frase “haremos por”, pero creo que el subconsciente le ha jugado una mala pasada si le damos un vistazo a lo escrito más arriba y sustituimos a la formación socialista por el PP; entonces todo cuadra: plataformas, poder, protagonismo, intereses y reparto que ha ido devorando los valores nobles de la política y el espacio público en beneficio de unos cuantos que se han ido y otros que no lo han hecho porque todavía no les han devuelto el cambio.

La señora Sagrario debería protegerse del sol en estos meses de clima africano, tomar bastante líquido para hidratar las meninges y tomar las aguas en alguno de los magníficos balnearios valencianos para rebajar el nivel de bilirrubina. Como seguramente también tiene el móvil gratis total, podría hacerle una escuchita al Presidente Camps – que anda hecho un Boabdil,  el hombre –para decirle que lo del “Madrid me mata” era un slogan de la movida madrileña de los 80 que se inventaron Tierno y Leguina y que sería más razonable que tirara de cuaderno de memorias y guía de teléfonos para que hiciera una llamada a los espabilados que amamantó el PP con sus plataformas, partidillos, ONGs, grupos de presión, medios de comunicación, coches, velas y sainetes económicos para que devolvieran a las arcas públicas la mordida de tanto chalaneo político y económico que ha dejado la caja de la Generalitat con mas telarañas que un trastero y el territorio irrecuperable para nuestros hijos.

Seguramente caerá en la cuenta que su hostigamiento al Gobierno de España no tiene más sentido que hacer sombras chinescas para que el pueblo se encabrone con Zapatero a cuenta de esconder la verdadera razón de las cosas: la irresponsabilidad política, la cobardía institucional y el deterioro de la calidad democrática que hace cada vez más opaco el control de la gestión de un gobierno que una vez se entrego para siempre a los podres especuladores que son, en realidad, quienes le han metido en este jardín y de los que ya es difícil que escape mientras el Gobierno Valenciano, como los niños, se convierte en un acusica de guardería. Y les aseguro que ni la clase, ni el maestro están para bromas.

Dona Sagrario, hable con el Presidente Camps, váyase a descansar y déjenos tranquilos en nuestra casa, porque usted tiene la suya hecha unos zorros. Que me lo dijo Espe, que de plataformas sabe un rato,  el otro día en Madrid tomando unas cañitas en California y no eran las doce del mediodia, anochecía en la Gran Vía y hacía fresquito.  

Vicent Vercher Garrigos.08.08.2008.