LA IZQUIERDA VALENCIANA PIDE A LA GENTE QUE ACUDA A VOTAR DE FORMA MASIVA.

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sábado, 26 mayo 2007

LA IZQUIERDA VALENCIANA INSTA A PROGRESISTAS Y NACIONALISTAS A NO QUEDARSE EN CASA Y VOTAR MAÑANA POR EL CAMBIO; A LOS INDECISOS, LES PIDE EL VOTO PARA QUE GANE LA DECENCIA Y LAS FAMILIAS

La candidata de Compromís pel País Valencià a la Presidencia de la Generalitat, Glòria Marcos, invitó ayer a los votantes de izquierdas y nacionalistas a “no quedarse en casa” y acudir a las urnas mañana domingo. En su opinión, estos votos van a ser “decisivos para conformar las nuevas mayorías del Gobierno de la Generalitat”.
Marcos hizo estas valoraciones el último día de campaña electoral, en Elx, como broche y balance de la campaña que calificó de ” proximidad, de cultivar ilusiones y de plantear a la gente que después de doce años de este Gobierno de la derecha extrema ya tenemos bastante en el País Valencià”.

Con el cambio ganarán las familias, los jóvenes y los mayores. Por su parte, el candidato del PSPV-PSOE a la Genralitat Valenciana, Joan Ignasi Pla aprovechó el mitin de cierre de anoche en Valencia, acompañado por el secretario de organización del PSOE José Blanco, para pedir el voto de los indecisos y de quienes “honestamente votasteis al PP –dijo – y no queréis que por las obras públicas se pague tres veces lo que valen, ni que las instituciones sean cobijo para imputados por la corrupción”. El candidato a presidente de la Generalitat subrayó que “con el cambio ganarán las familias, ganarán los mayores, por eso pido a los que no tenéis decidido el voto, que votéis al PSPV”. 

El pueblo valenciano quiere el cambio. El líder del Bloc Nacionalista, Enric Morera, que forma coalición con Esquerra Unida en la plataforma “Compromís pel Pais Valencià”, destacó como hecho relevante de la campaña electoral la movilización ciudadana que se materializará el domingo “con el voto de todos los que queremos el cambio político en nuestro pueblo”, predijo.

mayo 26, 2007 en DOSSIERS

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ELECCIONES 2007: EL ENEMIGO ES LA ABSTENCIÓN

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • Carlos Carnicero
  • CARLOS CARNICERO

    22/05/2007

El Zumbido

El enemigo es la abstención

Cuando sólo quedan prácticamente tres días de campaña electoral, los resultados ofrecen pocos márgenes para la sorpresa, con la posibilidad de que el PSOE conquiste Canarias, Baleares o Navarra y con la probabilidad de que no pierda ninguna de sus plazas fuertes. La gran incógnita está en la abstención que se teme pueda ser importante.

El ejemplo francés con una participación record en cada una de las dos votaciones de las elecciones presidenciales debiera mover a una profunda reflexión de los líderes políticos españoles, porque esa movilización ha estado soportada en un profundo y apasionado debate político entre dos candidatos con profundos apoyos en la sociedad, que han discutido alternativas políticas desde una situación de profunda crisis de la sociedad francesa.

El debate político en España esta imposibilitado por el clima de confrontación política auspiciado por el PP, que ha impedido que ninguna propuesta del contrario sea observada de manera distinta de una simple llamada a la descalificación con la incapacidad absoluta de cualquier síntesis.

La llamada electoral de estas municipales tiene un tinte frentista en la que el Gobierno apela a la movilización de la izquierda para cerrar el paso al radicalismo del partido conservador, que solo pretenden erosionar a un Gobierno al que nunca ha querido reconocer legitimidad. Desde esos parámetros, la movilización de los incondicionales de cada bando corre el peligro de dejar fuera a los electores más independientes que no renuncian a un espíritu crítico de sus propias formaciones afines.

Los días que quedan de campaña son cruciales para sacar a los electores de izquierda de la tentación del abstencionismo porque cada voto que se queda en casa son dos de diferencia a favor de una derecha que necesita urgentemente una catarsis que solo podría venir de un varapalo electoral.

Luego, al día siguiente, habrá que reflexionar sobre los escenarios imprescindibles para la recuperación de la política desde los eriales de incomprensión en donde la ha situado la crispación.

EL CAMBIO EN LA COMUNIDAD VALENCIANA: UNA ESPERANZA COMPARTIDA.

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TRIBUNA: INMACULADA RODRÍGUEZ-PIÑERO

Razones para un cambio

INMACULADA RODRÍGUEZ-PIÑERO 21/05/2007

 

En democracia la ciudadanía elige el Gobierno. Los valencianos y las valencianas elegiremos el 27 de mayo qué tipo de sanidad queremos, la calidad de nuestra educación y de los servicios sociales, la preservación de nuestro territorio, el alcance de nuestros derechos y nuestra capacidad de crecimiento. Antes de votar, los ciudadanos hemos de valorar con objetividad la gestión de nuestros gobernantes y el futuro que nos ofrecen las diferentes opciones. A continuación, intentaré evaluar, brevemente, ambos aspectos desde la realidad de los datos y no desde la virtualidad que el Sr. Camps y su televisión pública intentan vendernos.

 

 

La noticia en otros webs

El 27 de mayo podemos elegir entre la ‘pole position’ del desarrollo o de nuevo lo más alto del pódium del cemento

Si empezamos con la gestión de la economía, aspecto clave para el desarrollo y la prosperidad de nuestra Comunidad, nos encontramos ante la primera quimera. Desgraciadamente, no somos los más dinámicos ni los más prósperos. La realidad es que la Comunidad Valenciana no ha aprovechado el tirón de la economía española. Esto no lo digo yo. Son las estadísticas del INE. En el periodo 2003-2006 la economía valenciana ha crecido por debajo de la media nacional y ha perdido 5 puntos en términos de renta per cápita en los últimos seis años. Atrae menos inversión extranjera que la media nacional, estamos a la cola en todos los indicadores que miden la modernización tecnológica y somos la Comunidad más endeudada con respecto al PIB y la tercera donde la deuda más ha crecido.

Por tanto, la conclusión es una mala gestión de los recursos públicos, con un endeudamiento que no ha generado más y mejor crecimiento y con unos sobrecostes valorados por la Sindicatura de Cuentas en 2.577 millones de euros, importe equivalente a 858 colegios, cuando tenemos más de 2.000 alumnos en barracones, a 74 hospitales o a 429 residencias para mayores. Cualquier gerente de una empresa no habría sobrevivido a estos resultados y habría sido fulminantemente cesado.

¿Habrá servido la deuda para mejorar nuestros servicios públicos? Desgraciadamente nos encontramos ante la segunda quimera. La realidad es que la Comunidad Valenciana ocupa la última posición en el ranking por comunidades autónomas en gasto sanitario por habitante (1.023 euros frente a los 1.470 de La Rioja), en camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes (2,6 frente a 4,6 de Cataluña) y está muy por debajo de la media nacional en residencias para nuestros mayores, en los servicios de ayuda a domicilio o en guarderías infantiles (la tasa neta de escolarización a los dos años es 10 puntos inferior a la media nacional).

Sin embargo, hay materias en las que no vamos los últimos. Porque la Comunidad Valenciana está en el grupo de cabeza de las comunidades con más fracaso escolar, en la vanguardia del deterioro de las costas y de los atentados al medio ambiente, somos referencia en irregularidades urbanísticas y somos avanzadilla en manipulación de los medios públicos de comunicación.

Camps y su Gobierno están consiguiendo algo que no es fácil: situar a esta Comunidad en el lugar que no se merece y todo su esfuerzo lo vuelcan en que parezca lo contrario.

Se puede entender que la preocupación de un Gobierno conservador no sea la justicia social, la solidaridad o la igualdad de oportunidades. Esto es una opción ideológica, pero lo que ya no es una opción ideológica es que hagan mal las cosas. Porque hacer mal las cosas es que la deuda de la Comunidad se haya multiplicado por diez en diez años y no haya servido ni para crecer más ni para mejorar nuestros servicios públicos. Hacer mal las cosas es que la política urbanística haya merecido la reprobación de las instituciones europeas y hacer mal las cosas es que tras el mayor accidente de metro de la historia de España, nadie haya asumido responsabilidades políticas.

Los españoles dieron su voto mayoritario el 14 de marzo de 2004 a los socialistas porque sentían que se merecían una España mejor. Y hoy tenemos una España mejor. Todos los organismos internacionales así lo reconocen.

Los valencianos también nos merecemos una Comunidad mejor.

Los socialistas no nos conformamos con lo que tenemos. Queremos más y miramos al futuro con ambición de cambio y como una oportunidad de mejora. Creemos en una Comunidad que apueste por el talento y el conocimiento de los que habitan en ella. Por ello, necesitamos un Presidente de la Generalitat que dé la cara, que sitúe a esta Comunidad en los primeros puestos de bienestar social, de dinamismo económico, con ganas de potenciar los avances de la sociedad, de extender derechos, de mejorar las condiciones de vida de la gente, de hacer de las ciudades y de los pueblos un buen lugar para vivir

Necesitamos un Gobierno transparente, orgulloso de lo que representa y que nunca recurra al victimismo para ocultar sus carencias.

El próximo 27 de mayo, podemos elegir entre estar en la pole position del desarrollo o estar de nuevo en lo más alto del pódium del cemento.

Los socialistas asumimos este reto, por eso confío en que el voto de cada uno pueda darnos a todos lo que nos merecemos y necesitamos.

Inmaculada Rodríguez-Piñero es secretaria federal de Política Económica y Empleo del PSOE.

MI ENCUENTRO VIRTUAL DE CADA DOMINGO CON JJ PEREZ BENLOCH.

CRÓNICA: LA CRÓNICA

Un voto pragmático

J. J. PÉREZ BENLLOCH 20/05/2007

 

Con tan sólo cinco días de campaña por delante no resulta aventurado afirmar que todo el pescado está vendido. Los sondeos de opinión publicados han avanzado los resultados con muy ligeras desviaciones unos de otros y si un tsunami no lo impide se revalidará la ventaja conservadora. Quedan en el aire algunas incógnitas que alientan esperanzas y desasosiegos, al tiempo que animan al ejercicio del voto. Nos referimos especialmente a ese 20% de indecisos que puede darle un vuelco a los pronósticos autonómicos, así como a la capacidad movilizadora de los partidos en un clima general de despolitización y enervamiento cívico largamente propiciado por la política del Consell.

 

 

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No obstante, la bondad de las previsiones para el PP valenciano, resulta cuanto menos chocante la invocación al pragmatismo para recabar el voto de los electores del PSOE que valoren la política del actual Gobierno con la misma benevolencia con que lo hacen sus protagonistas, empezando por sus beneficiarios, ya desempeñen cargos o gocen de sinecuras. No es ninguna excentricidad esta llamada a la conveniencia de optar por el partido más votado desde 1995. Al fin y al cabo, en ese centro político cada día más decantado a la ladera conservadora reside un fragmento de simpatizantes, e incluso militantes socialistas, de convicciones ambiguas y bandera de conveniencia.

A los estrategas electorales de Ignasi Pla no se les ha ocurrido, hasta ahora que sepamos, echar las redes en esos presuntos cardúmenes de la derecha. Seguramente porque hay poco que pescar. La veta liberal valenciana siempre ha sido muy estrecha, tanto que, como gráficamente se describía, a sus miembros se les podía embutir en un taxi. El mogollón, el macizo roqueño, en cambio, es enorme y nos viene gobernando desde el primero de abril 1939, Día de la Victoria, con una leve interrupción en los preludios democráticos. De ahí que ese mismo magma conservador considere que las aspiraciones de la izquierda son poco menos que una intromisión en su propio predio, una suerte desacato político.

Frente a esta hegemonía, el voto progresista -PSPV y Compromís pel País- supone cuanto menos la voluntad de limitarla, de difundir el poder, hoy concentrado en un solo partido, activando el sistema de contrapesos y fiscalizaciones que es el exponente de una democracia evolucionada. Optar por la alternativa equivale, además, a renovar las instituciones insuflándoles nuevos bríos, aunque asimismo signifique menor entusiasmo, o ninguno, por la promoción de grandes eventos absurdos, como el circuito urbano de Fórmula 1 que dinamita el pulso de la ciudad y buena parte de su trazado urbano. De todo esto ja en tenim prou, por puro pragmatismo.

No se trata de formular aquí una exégesis y valoración de los programas alternativos al PP, pero, entre la barahúnda de propuestas, hay tres que merecen ser subrayadas porque son políticamente definitorias. La primera es la decisión insoslayable de ponerle coto a la corrupción, aunque ello parezca interesar poco al pueblo soberano, resignado cínicamente a que no roba quien no puede; la segunda, y condicionante en buena parte de la anterior, es la gestión del territorio, tratando de que los paisajes que sobreviven no se reduzcan a sus tres primeras sílabas: y, por último, establecer la trama legal adecuada para impedir el uso partidario y fascistoide de la televisión y radio de titularidad pública. Tres asuntos prioritarios por puro pragmatismo.

Y no queremos cerrar esta crónica sin glosar, siquiera sea brevemente, el mantra que airea el PP calificando de grises y tristes los años que precedieron su llegada al poder. Esos fueron los 80, la década prodigiosa de la movida, que no solo fue un tiempo de vino y de rosas, sino también en el que se trazaron los fundamentos de la nueva Valencia con el riu de cultura que es el Jardin del Turia y la Ciudad de las Ciencias, entre otras obras de infraestructura que abonaron el despliegue actual. Rita Barberá, la alcaldesa periodista, fue testigo de tal evidencia. Lástima que en ocasiones como ésta la desmemoria teñida de ingratitud no parezca más que rencor. Un recordatorio que no tiene nada que ver con el pragmatismo, sino con aquello de dar a cada cual lo suyo, el famoso quique tribuere.

ADOLF BELTRAN, BLOG DE CAMPAÑA COMUNIDAD VALENCIANA.

19 mayo, 2007 – 01:51 – ELPAIS.com

Entropía en la política

Tomo prestado el título de un libro de Vaclav Havel, aquel primer presidente de Chescoslovaquia tras la caída del muro que supo serlo después de la República Checa independizada de Eslovaquia, uno de esos personajes históricos por cuya biografía sólo se puede sentir admiración. La “entropía de la política” es un concepto muy sugestivo para tratar de entender lo que ocurre en nuestras sociedades. Por eso lo utilizó Jean Baudrillard, aunque resulte más agradable la lectura de su filosofía que fácil de compartir el pesismismo latente en sus visiones del mundo de la vida.

Digo “entropía” y, si me refiero sólo a la dinámica de los partidos, tal vez podría ser más llano y seguir a Justo Serna cuando habla de la “trituración interna” del PP valenciano. En efecto, las máquinas partidistas acumulan, no sólo en un largo ejercicio del poder, sino también cuando lo pierden, un grado de desorden interno que se acrecienta y exige una enorme cantidad de energía para que el sistema siga funcionando.

Los rastros de la catástrofe que la dinámica del caos interior genera en ocasiones tienen una vigencia larga y desagradable. Los socialistas valencianos, por ejemplo, todavía no han acabado de digerir completamente el estallido en facciones miopes y egoístas que les sumió durante buena parte de los 12 años que llevan fuera de la Generalitat en una crisis esterilizante.

En el PP, aludo ahora al conjunto de la organización de la derecha en España, la histriónica puesta en escena de sus planteamientos de oposición, tras su abrupta derrota en 2004, trata de contener esos efectos (y de rebote lo pagamos todos los ciudadanos en forma de crispación social). También ocurre a escala autonómica. Es difícil de explicar, si no, que un señor amable y educado como Francisco Camps se  muestre, de un lado, cada vez más conspicuo y enfurruñado, y de otro, cada vez más eufórico, hasta el extremo de emplear ante los electores el argumento de que, si salen fuera de su comunidad autónoma, verán que son la envidia de todos. Tal argumento, amén de pobre (paupérrimo), evoca la simplicidad de referentes políticos como Gil y Gil, aquel señor que también predicaba que Marbella era la envidia de España y de parte del extranjero mientras saqueaba con todo tipo de desaprensivos su dignidad y sus recursos.

¿Necesitaba Camps emprender esa senda para mantener unida con el cemento del poder la grave división interna entre sus seguidores, los de Zaplana, los de Fabra y tutti quanti? La entropía del PP valenciano, en todo caso, se proyecta sobre el imaginario de la sociedad con una virulencia avasalladora. ¿Necesitamos generar una cantidad tan grande de energía para que la convivencia colectiva resulte soportable?

Me refiero a la entropía política que nos sacude, pero también a su reflejo informativo, a sus efectos en el debate público y, por supuesto, en el comportamiento económico, que es, inevitablemente, también una manera de eludir la responsabilidad hacia los requerimientos acuciantes del medio ambiente. La eficiencia general de los gestos, de los esfuerzos, de los discursos y de las acciones, en nuestro país, es manifiestamente baja. Los gestos colectivos, los esfuerzos dialécticos, los discursos políticos y las acciones institucionales están exageradamente desordenados en nuestra sociedad.

Decía H.G. Wells, (y no sé por qué me viene esa cita a la memoria, ¿o tal vez sí?): “Cada vez que veo a un adulto en bicicleta no pierdo la esperanza en el género humano”. Hace tres meses estuve en Friburgo, una ciudad alemana en la que, nada más salir de la estación del ferrocarril, te das de bruces con un enorme aparcamiento lleno a rebosar de miles de… bicicletas. Al verlas, pensé en Valencia y, no sólo en su enervante tráfico de automóviles, sino en las largas filas de motos aparcadas los días laborables sobre las aceras del centro de la ciudad. ¿Por qué, aquí, en una urbe tan plana y de clima benigno, todos esos vehículos para ir al trabajo no son bicicletas? ¿Por qué no podemos hacer de eso un asunto importante en el debate electoral y, en cambio, tenemos que apretar los dientes y arremeter unos contra otros a cuenta de los alardes que preparamos para asombrar a un coro inexistente de envidiosos que supuestamente nos observa? El nuestro es un espacio público demasiado cargado de entropía. 

ELECCIONES 2007. EL PP SOLO TIENE UN 5% DE POSIBILIDADES DE REVALIDAR LA MAYORIA ABSOLUTA.

COMUNIDAD VALENCIANA.-27-M.- El PP tiene sólo un 5% de probabilidades de revalidar su mayoría absoluta, según un estudio del PSPV

La mayoría de los valencianos cree que los políticos formalmente imputados por un juez no deberían ser candidato a las elecciones

   VALENCIA, 18 May. (EUROPA PRESS) –

   El PP tiene sólo un 5 por ciento de probabilidades de revalidar su mayoría absoluta en las próximas elecciones autonómicas del 27 de mayo, según un estudio encargado por la ‘Fundació Societat i Progrès’, afín al PSPV, al catedrático de Estadística de la Univesitat de València, José Miguel Bernardo.

  Bernardo, en rueda de prensa de presentación de estos resultados acompañado del vicepresidente de la Fundació, Joaquín Azagra, señaló al respecto que se juega su futuro profesional a que el 27 de mayo se confirma su previsión de que el PP obtendrá menos de los 50 escaños necesarios para mantener su mayoría absoluta.

  Así, este estudio, elaborado a partir de 1.894 encuestas domiciliarias realizadas en los últimos días de abril y los primeros días de mayo, concluye que el PP obtendría entre 45 y 49 escaños; el PSPV entre 41 y 45 escaños; Compromís pel País Valencià entre 8 y 10 escaños. Por provincias, en Alicante el PP obtendría 17 escaños; el PSOE 15 escaños y CPV 3; en Castellón el PP conseguiría 12, el PSPV 10 y CPV 2 y por último el PP empataría con el PSPV con 18 escaños, mientras que CPV sacaría 4.

   Al respecto, el catedrático destacó la “alta fiabilidad” de este estudio porque ha “partido de una tecnología que no tiene nada que ver” con las encuestas electorales tradicionales ya que está basada en “matemáticas de verdad”. Por ello, explicó que estos resultados difieren de las encuestas publicadas en los últimos días, como la del Centro de Investigación Sociológica (CIS) que, criticó, “no se basó en una muestra aleatoria de verdad”.

  Por contra, explicó que él ha seguido una metodología Bayesiana que ha permitido seleccionar de “forma óptima” las áreas de muestra, determinar las distribuciones de intención de voto asociadas a cualquier combinación de edad, género y nivel de estudios, y calcular una distribución de probabilidad sobre el conjunto de las distintas composiciones del Parlamento Autonómico.

  Por su parte, el presidente de la Fundació Societat i Progrés, Joaquín Azagra, destacó al respecto que estos resultados corroboran que aunque el PSPV “no va a ser el partido más votado de ninguna manera anuncia la dificultad del PP para obtener la mayoría absoluta”. “Las elecciones están en el filo de un límite que hacen que nadie tenga asegurado los resultados”, señaló.

PROBLEMAS CIUDADANOS

  Por otro lado, este estudio indaga en los principales problemas para la sociedad valenciana y demuestra una “insatisfacción generalizada” respecto a la vivienda accesible, la atención a las personas mayores y la corrupción, mientras que la sociedad está divida en la inmigración, gestión del agua y modelo de sanidad. Azagra mantuvo que estas conclusiones revelan tanto una “insatisfacción” por la actuación en determinados temas tanto del Gobierno autonómico como del Central en cuestiones que, apuntó, “quizá no se han sabido explicar”.

   Así, una “aplastante” mayoría de los valencianos, el 94,3 por ciento, considera que no se ha garantizado la construcción de una proporción adecuada de vivienda digna y el 91,2 por ciento que no se han dedicado una proporción suficiente de recursos a la atención de las personas mayores.

  Asimismo, el 81,8 por ciento cree que los políticos formalmente imputados por un juez no deberían ser candidatos a las elecciones y el 78,3 por ciento que tanto los centros públicos como los privados concertados deberían utilizar exactamente los mismos criterios de selección de alumnos y el 71,4 por ciento de los valencianos afirma que el modelo de desarrollo urbanístico valencianos que se ha venido utilizando está destruyendo nuestros los recursos a medio plazo en beneficia de unos pocos.

  Del mismo modo, el 69,6 por ciento opina que la seguridad es insuficiente y que debería aumentarse las dotaciones policiales, el 67,9 por ciento que debería invertirse más en gastos sociales y menos en grandes obras y el 66,1 por ciento que no es fácil que un partido dividido pueda gobernar correctamente y el 63 por ciento de los valencianos piensa que en educación se ha estado favoreciendo a los intereses privados del sistema educativo en detrimento de la enseñanza pública.

   Este consenso básico se rompe respecto a la inmigración, la gestión del agua y del tráfico y el modelo de sanidad ante los cuales los valencianos se encuentran muy divididos. De esta manera, el 59 por ciento juzga que habría que limitar claramente la inmigración frente al 41 por ciento que defiende que los inmigrantes contribuyen a nuestro bienestar y progreso económico.

   Además, 58,4 por ciento apuesta por limitar el tráfico privado, mejorando y priorizando el trasporte público frente al 41 por ciento que preferiría más aparcamientos y paso elevados que faciliten el trafico. Por otro lado, si un 53 por ciento opina que la Comunita ha recibido menos inversiones del Estado español que otras Comunidades un 47 por ciento piensa que ha sido tratada mejor o igual que las demás.

  Del mismo modo, un 51,3 por ciento considera oportuno que se construyan menos desaladoras frente a un 48,7 por ciento que afirma que la solución debe provenir del trasvase del Ebro. Por último, un 51 por ciento considera una buena idea que determinados hospitales públicos tengan gestión privada frente a un 49 por ciento que opina lo contrario.

  

ENCUESTA DE INTENCIÓN DE VOTO EN LA COMUNIDAD VALENCIANA PUBLICADA EN VILAWEB-DIARI ELECTRONIC INDEPENDENT.

2403444_6895.gif          http://www.vilaweb.tv/?video=4868 (Entrevista amb Ignasi Pla)

DIVENDRES, 18/05/2007 – 12:30h

Una enquesta encarregada per una fundació afí al PSPV apunta que el PP perdrà la majoria absoluta a les Corts

Una enquesta encarregat per la Fundació Societat i Progrés, afina al PSPV, i realitzada per la Universitat de València pronostica que el PP perdrà la majoria absoluta en les pròximes eleccions a les Corts. Així, Compromís pel País Valencià obtindria de 8 a 10 escons, PSPV-PSOE de 41 a 45 i el PP de 45 a 49.

El catedràtic d’Estadística de la UV José Miguel Bernardo, responsable de l’enquesta, ha dit a VilaWeb que, de totes maneres, el resultat final de les eleccions dependrà, en gran mesura, del nivell d’abstenció.

L’enquesta també revela que una majoria dels valencians són insatisfets amb el govern actual i explica els problemes que més els amoïnen, començant per la vivenda. També encapçalen la llista la corrupció, l’urbanisme descontrolat, el sistema educatiu i la seguretat ciutadana.

Els resultats de la enquesta de la UV no coincideixen amb la publicada ara fa uns quants dies pel Centre espanyol d’Investigacions Sociològiques (CIS), que atorga la majoria absoluta al PP, amb 53 escons, mentre que els socialistes n’obtenen 38 i Compromís 8.

D’altra banda, avui s’ha conegut que el partit Verds d’Europa, liderats per David Hammerstein, han retirat la candidatura a les eleccions a les Corts i han decidit donar suport al PSPV. Segons el partit, els socialistes han assumit una sèrie de compromisos plantejats pels Verds.