Planes de pensiones: revisión profunda ante la crisis.

Su ventajosa fiscalidad es indudable pero conviene estudiar la evolución de la rentabilidad y la posibilidad de cambiar de plan de pensiones

  • Fecha de publicación: 16 de diciembre de 2008

Garantizar el ahorro


– Imagen: Hamed Masoumi

Encontrar refugio seguro para su dinero se está convirtiendo en una obsesión para muchos ahorradores. Quien más quien menos se siente vulnerable y sufre por ese dinero ahorrado a lo largo de los años, particularmente cuando se concibe como un elemento imprescindible para encarar el futuro post-laboral, la jubilación, con garantías de solvencia y capacidad económica. La rentabilidad nunca se menosprecia, pero en coyuntura de crisis e incertidumbre como la actual, la prioridad es la seguridad; en otras palabras, que se garantice que ese dinero ahorrado con tanto esfuerzo y paciencia ni se va a evaporar ni se va a depreciar de modo significativo. Porque una cosa es invertir y asumir que las cosas pueden torcerse, por ejemplo en la Bolsa, y otra bien distinta, evitar riesgos y limitarse a ahorrar. Algunos inversores, de hecho, ya han abandonado la Bolsa y los fondos, y han dirigido su dinero hacia depósitos y deuda pública, más seguros.

Ahora bien, ¿qué hacer con los planes de pensiones, uno de los productos financieros más populares en nuestro país, además de ahorro ilíquido por excelencia, que no puede rescatarse hasta el momento en que se llega a la jubilación? En sintonía con el mercado, su rentabilidad en 2008 está siendo decepcionante: los planes de pensiones del sistema individual pierden un 6,13% de media en los últimos doce meses a cierre de septiembre, según informó Inverco. Tan sólo los planes de pensiones de renta fija a corto plazo resisten en positivo, con ganancias medias del 1,42%. A falta de unas semanas para cerrar el año, y con las perspectivas económicas y financieras tan poco estimulantes, no pocos ahorradores plantean si será este un buen momento para invertir por primera vez en un plan de pensiones. Y algunos de quienes ya lo tenían contratado, reflexionan sobre si conviene o no realizar aportaciones extra a su plan de pensiones contratado hace una década o más. E incluso, las ventajas de traspasar sus ahorros de un plan a otro con mejores condiciones. Ahora, más que nunca, conviene evaluar los pros y los contras de estos activos financieros diseñados para el largo plazo.

La fiscalidad: principal atractivo

Los planes de pensiones imponen al titular una disciplina de ahorro que le va a acabar facilitando componer lentamente un patrimonio al que podrá dar uso sólo una vez llegada la jubilación. Aunque las cifras no son comparables con las de otros países europeos, en España ya hay más de 8,52 millones de cuentas de partícipes que han contratado planes de pensiones en el territorio común y Navarra. Y más de 1,2 millones de vascos cuentan con una EPSV (Entidades de Previsión Social Voluntaria), producto de similares características y fiscalidad a los planes de pensiones, con la particularidad de que permiten el rescatar el dinero a los 10 años. En total, hay más de 50.000 millones de euros invertidos en estos instrumentos, según puede deducirse de los datos de Inverco y del Observatorio Vasco de Previsión Social.

En general, las entidades permiten abrir un plan de pensiones o una EPSV desde 6 euros al mes y dejan libertad al ahorrador para ingresar en el producto las cantidades que considere oportunas y cuando le parezca conveniente. En otros casos, sin embargo, exigen hacer aportaciones anuales, con mínimos que van desde los 300 euros. De cualquier modo, el objetivo del plan de pensiones es constituir un capital que sirva de complemento para la pensión pública de jubilación, meta interesante para cualquier ciudadano, puesto que se estima que la Seguridad Social podría sufrir problemas dentro de dos o tres décadas para hacer frente al pago de todas las pensiones comprometidas.

La principal ventaja, y la vez, motivación que impulsa a los ahorradores a suscribir un plan de pensiones es su fiscalidad: permiten reducir la base imponible general del contribuyente, lo que significar pagar menos impuestos en la próxima Declaración de la Renta.

Los planes de pensiones que mejor están capeando el temporal son los que invierten en activos de renta fija

En el territorio general, las aportaciones realizadas por contribuyentes de hasta 50 años de edad se reducen de la base imponible general hasta 10.000 euros anuales o el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidas individualmente en cada ejercicio (se tomará la menor de las cantidades). Los mayores de 50 años podrán reducirse hasta 12.500 euros o el 50% de la suma de los rendimientos netos de trabajo. Los contribuyentes cuyo cónyuge no obtenga rendimientos netos del trabajo ni de actividades económicas, o los obtenga en un importe inferior a 8.000 euros, pueden reducirse también las aportaciones realizadas al plan de pensiones de su cónyuge, con el límite de 2.000 euros anuales.

En Navarra, la reducción es de 8.000 euros o el 30% de los ingresos obtenidos por trabajo para los ahorradores de hasta 50 años. Podrán deducirse 12.500 euros como máximo o el 50% de la suma de los ingresos por trabajo. En este caso, si el cónyuge obtiene ingresos inferiores a los 8.500 euros anuales, la reducción puede ampliarse en otros 2.000 euros al año.

En País Vasco, las EPSV reducen la base imponible del contribuyente en 8.000 euros anuales, como máximo para las personas de hasta 52 años. Quienes superan esta edad podrán reducirse 8.000 euros anuales más 1.250 euros por cada año de edad que exceda de 52 años hasta 24.250 euros para los de 65 o más años.

En tiempos de crisis, rentabilidades seguras

Una de las principales ventajas que muchas familias encuentran en este producto financiero para ajustar sus economías domésticas es el beneficio que puede suponer en 2009 la reducción de impuestos en la próxima declaración de la renta. Para ello, se debe contratar el plan de pensiones antes de que acabe el año.

En estos momentos de inestabilidad del mercado financiero y de recurrentes caídas bursátiles, quien tenga decidido que no quiere correr el riesgo de volver a ver reducirse su patrimonio (a corto plazo, no está claro que vaya a producirse una recuperación en Bolsa), puede apostar por productos conservadores, como los planes de pensiones de renta fija. Y vale tanto el consejo para quien se está planteando contratarlo por primera vez como para quien ya lo tenga suscrito. Naturalmente, los planes de pensiones que mejor están capeando el temporal, esta crisis financiera y económica, son los que invierten en activos de renta fija, sobre todo en deuda pública. A cierre de septiembre, sólo los fondos de renta fija a corto plazo registraron rentabilidades medias positivas (del 1,42%). Por tanto, los ahorradores conservadores y quienes no estén dispuestos a asumir riesgos, mejor harían si apuestan por productos de perfil bajo. Se evitarán sobresaltos y disgustos como los que pueden estar sufriendo quienes tienen contratados planes de pensiones de renta variable. En los últimos doce meses, los planes que invierten en Bolsa caen un 26,5% de media.

Cambiar de plan de pensiones

Quienes tienen un plan de pensiones suscrito desde hace varios años pueden plantearse la opción de traspasarlo a otro si no están conformes con la rentabilidad que les aporta. Es una operación que no implica gasto alguno. Pero tampoco es aconsejable retirarse precipitadamente de la Bolsa porque venderlo todo ahora es hacer efectivas las pérdidas sin darse la oportunidad de recuperarse cuando se supere la crisis. Porque la Bolsa, una crisis tras otra, siempre termina superando su enfermedad y acaba dando beneficios a quienes pueden o saben aguantar posiciones. No obstante, los ahorradores menos proclives al riesgo pueden realizar las nuevas aportaciones de 2008 a un plan de pensiones conservador. La ley permite realizar tantos traspasos como el partícipe desee, y también cambiar su ahorro desde un plan de pensiones “de Bolsa” hacia otro más conservador, para luego regresar a uno de más riesgo, cuando la situación en los mercados comience a dar síntomas de mejora. La legislación española permite tener abiertos tantos planes de pensiones como el titular quiera, aunque sólo uno servirá para hacer efectivas las desgravaciones fiscales. De esta manera, aunque se tenga ya suscrito un plan de renta variable, puede abrirse otro más conservador, para diversificar.

En cuanto a los traspasos, si un ahorrador decide cambiar de plan debe saber que tendrá que trasladar todo su ahorro acumulado (lo que se denomina técnicamente derechos consolidados). No se permite traspasar sólo una parte del ahorro.

Si un ahorrador decide cambiar de plan debe saber que tendrá que trasladar todo su ahorro acumulado

En todo caso, la inversión en planes de pensiones se debe realizar con vistas al largo plazo. Quienes ven todavía lejano el momento de jubilarse se encuentran en mejores condiciones para asumir riesgos, porque la posibilidad de que la Bolsa se recupere en un largo periodo es muy alta. Sin embargo, los clientes que tienen cerca la fecha de su jubilación deben valorar la posibilidad de afianzarse en posiciones garantizadas y traspasar su plan hacia un PPA (plan de previsión asegurado), un plan de pensiones garantizado u otro que invierta en renta fija. Precisamente, desde enero de 2008 se pueden hacer traspasos entre planes de pensiones y planes de previsión asegurados. Estos últimos son seguros de ahorro pensados para el largo plazo, con las mismas características fiscales que los planes de pensiones, pero con un tipo de interés garantizado. Son similares a los planes de pensiones garantizados. No obstante, los PPA pueden traspasarse en cualquier momento sin perder el interés ni el capital, ventaja de la que carecen los planes de pensiones garantizados.

Letra pequeña y comisiones

En la contratación de un nuevo plan de pensiones, o al firmar un traspaso, hay que fijarse en aspectos como las comisiones o la política de inversiones del producto, y no dejarse llevar por el regalo que a modo de gancho ofrezca la entidad financiera. En esta etapa final del año, las gestoras tratan de atraer a nuevos partícipes con incentivos como obsequios tecnológicos, aparatos para el hogar… pero nada es gratis. Por lo general, el ahorrador acaba pagando los regalos mediante el abono de comisiones más altas o, en algunos casos, asumiendo un mayor riesgo.

En cuanto a las comisiones, el reglamento de pensiones fija la comisión máxima que una gestora puede cobrar en el 2,5% (comisión de gestión más depósito). Dentro de una misma categoría hay productos que apuran esta tasa máxima y otros, de similar política de inversión, que exigen tasas más bajas. Lo conveniente es optar por planes de pensiones con comisiones baratas pero rentabilidades históricas medias atractivas. El dato de la rentabilidad histórica sirve para valorar la capacidad del gestor. En ciertos casos, se topa el ahorrador con productos que aplican comisiones altas pero ofrecen buenos resultados, es decir, por encima de la media de su sector. Para conocer las rentabilidades de los planes de pensiones, se puede consultar la página de INVERCO (Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Planes de Pensiones). Y para estudiar las comisiones, es útil el buscador de planes de pensiones de la Dirección General de Seguros y Planes de Pensiones (www.dgsfp.meh.es).

Los garantizados son un tipo de planes que se han puesto de moda porque garantizan el capital invertido y, por lo general, un tipo de interés fijo. Pero tienen su pega: el cliente no debe traspasar el dinero en toda la vida del producto (de media, los garantizados tienen plazos de ocho-diez años). Si se traspasa el producto, se anula la garantía y el inversor puede incluso perder dinero.

CONSEJOS ANTES DE CONTRATAR UN PLAN DE PENSIONES

  • En momentos de crisis económica y financiera como el actual, optar por productos de renta fija equivale a asegurarse de que nuestro patrimonio está seguro y no va a descender.
  • Conviene calcular cuánto se debe aportar al plan de pensiones para beneficiarse de la máxima reducción de impuestos posible (los ingresos máximos anuales del partícipe son la clave).
  • Hay que valorar la rentabilidad histórica del plan de pensiones contratado, para evaluar si ha estado encima o por debajo de la media de su sector y estudiar si el gestor del plan está a la altura de las circunstancias del mercado en cada momento. En su caso, valorar la opción de cambiar de plan de pensiones.
  • Procede, y mucho, analizar y cuestionarse las comisiones que nos cobra nuestro plan de pensiones, pero siempre teniendo en cuenta los resultados que está dando: si sale caro en comisiones pero ofrece una rentabilidad superior a la media, quizá no conviene cambiarse.
  • Se puede traspasar, en cualquier momento, el dinero de un plan de pensiones a otro plan o PPA (plan de previsión asegurado) sin pagar por ello comisión alguna. Si la entidad la exige, lo primero es no pagar; y si se cobra, hay que reclamar.

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Tropecé con esta foto y ha evocado una cascada de recuerdos.

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A punto de cerrar mi ordenador he tropezado con esta foto que ha evocado una cascada de recuerdos; quizá la hora, el frio, la paz de la noche, la tranquilidad de mi casa…no se. Los recuerdos de ese frio de abrigos, guantes y bufandas, de botas tobilleras de suela recahuchutada con calcetines de lana y pantalon corto, de rodillas heladas y de cuerpo tembloroso caminando hasta la feria de Navidad, nervioso y con ansias de descubrir otro año las luces multicolores y la sirena mecanica de las atracciones. Mi niñez de los cincuenta, mis padres esforzados, firmes, cariñosos y trabajadores. De su manos que me cogian, andando.

Recuerdos de pasado que no se borran y que se hacen más presentes cada día que pasa porque no he pretendido nunca renunciar a ellos; son parte de mi vida, de mi forma de ser y de vivir los días desde la ilusión, el compromiso, la firmeza y la ternura.

La vida envolvente y circular que fluye siempre hacia el futuro. A veces los recuerdos son la energía necesaria para construirlo; y os aseguro que los tengo buenos, entrañables y magnificos. Y así sueño el futuro.

Vicent Vercher.

14.12.2008

UGT REPRESENTA A LOS SINDICATOS ESPAÑOLES EN EL GRUPO DE INTERLOCUTORES SOCIALES QUE REVISARÁN UN ACUERDO COMUNITARIO EN VIGOR DESDE 1995.

Otros datos

LA ACTUAL DIRECTIVA SOBRE PERMISOS PARENTALES FUE APROBADA EN DICIEMBRE DE 1995

GRANDES DIFERENCIAS ENTRE LOS PERMISOS PARENTALES EN LOS DISTINTOS PAÍSES DE LA UNIÓN EUROPEA

 

UGT REPRESENTA A LOS SINDICATOS ESPAÑOLES EN EL GRUPO DE INTERLOCUTORES SOCIALES QUE REVISARÁN UN ACUERDO COMUNITARIO EN VIGOR DESDE 1995.

Durante la Cumbre social tripartita, celebrada en el seno de la Unión Europea, se decidió emprender acciones comunes con el fin de mejorar los objetivos de la actual Directiva sobre el Permiso Parental, dentro de un paquete de trabajo más amplio en el ámbito de la conciliación.

Se ha constituido un grupo de trabajo con el objetivo de estudiar las modificaciones necesarias a dicho acuerdo, en el marco del Diálogo Social Europeo, del que UGT forma parte en representación de los sindicatos españoles.

La primera reunión de este grupo se celebró el pasado 17 de septiembre en Bruselas. Durante la misma, se acordó con la patronal europea un documento de trabajo sobre el que UGT, junto con el resto de Interlocutores Sociales, va a trabajar durante los próximos meses, con el fin de perfilar un nuevo Acuerdo.

Se intenta que se establezcan mejoras en algunos principios generales, objetivos y medidas concretas para promover la posibilidad de disfrute y el índice de utilización del permiso parental tanto para los hombres como para las mujeres. Así mismo, contendrá disposiciones relativas a la puesta en marcha, a la supervisión y a la evaluación del dispositivo.

Las áreas de contenido en las que se va a trabajar se refieren a la remuneración del permiso, la duración del mismo, la flexibilidad en la utilización (tiempo parcial o fragmentado), derechos laborales y prohibición de discriminaciones, límite superior de la edad del niño que da lugar al permiso, la no transferibilidad del permiso entre ambos progenitores, la extensión del permiso a progenitores con relaciones no convencionales, o la extensión de los derechos en caso de niños o personas a cargo, enfermas o con discapacidad.

Las negociaciones también podrían contemplar otras cuestiones, tales como otras formas de permiso, incluido el permiso de paternidad, el permiso de adopción y el permiso de cuidados de personas dependientes.

El acuerdo promoverá una aproximación de colaboración por parte de los empresarios, los trabajadores y los sindicatos que pretenderán promover la conciliación entre vida profesional, vida privada y vida familiar, y apoyar las negociaciones colectivas y\o las acciones comunes sobre cuestiones conjuntas.

El Acuerdo será vinculante para las partes firmantes y sus organizaciones afiliadas, y contendrá una cláusula relativa a la puesta en marcha, a la supervisión y al seguimiento efectivo del mismo a los niveles nacionales, sectoriales y europeos.

Concluidas las negociaciones, los interlocutores sociales pedirán conjuntamente que el Acuerdo sea introducido en forma de Directiva por decisión del Consejo, a propuesta de la Comisión, como fue el caso del Acuerdo anterior, de forma que sea de obligado cumplimiento por los miembros de la Unión Europea.

LA ACTUAL DIRECTIVA SOBRE PERMISOS PARENTALES FUE APROBADA EN DICIEMBRE DE 1995

El presente Acuerdo establece disposiciones mínimas cuyo objetivo es facilitar la conciliación de las responsabilidades profesionales y familiares de los padres que trabajan.

Se  aplica a todos los trabajadores, hombres y mujeres, que tengan un contrato o una relación de trabajo definida por la legislación, los convenios colectivos o los usos vigentes en cada Estado miembro.

Se concede un derecho individual de permiso parental a los trabajadores, hombres o mujeres, por motivo de nacimiento o adopción de un hijo, para poder ocuparse del mismo durante un mínimo de tres meses hasta una edad determinada que puede ser de hasta ocho años y que se ha ido definiendo por los Estados miembros y/o los interlocutores sociales. Este derecho es intransferible entre los progenitores.

Las condiciones de acceso y las modalidades del permiso parental se definen por ley y/o convenios colectivos en los Estados miembros de conformidad con las disposiciones mínimas del presente Acuerdo, y cada Estado miembro determina los detalles concretos de la aplicación.

También se establece la necesidad de sistemas de protección de los trabajadores contra posibles despidos que pudieran ejecutarse por haber solicitado o disfrutado un permiso parental. Así mismo, se recoge que al finalizar dicho permiso, el trabajador tiene derecho a ocupar su mismo puesto de trabajo, o un puesto similar o equivalente si no fuera posible recuperar el mismo puesto.

Por otra parte, el Acuerdo inicial reconocía, también, el derecho a ausentarse del trabajo, conforme a la legislación, los convenios colectivos y/o los usos nacionales, por motivos de fuerza mayor vinculados a motivos familiares urgentes en caso de enfermedad o accidente que hagan indispensable la presencia inmediata del trabajador.

GRANDES DIFERENCIAS ENTRE LOS PERMISOS PARENTALES EN LOS DISTINTOS PAÍSES DE LA UNIÓN EUROPEA

Los distintos permisos parentales se organizan bajo la denominación de “licencias” por razones familiares, como un conjunto de medidas que tienen como objetivo el apoyo a las familias con hijos, fundamentalmente menores de 3 años.

Resulta difícil la comparación de los datos entre los países de la UE, no sólo por las distintas denominaciones de los permisos, sino también por las diferencias en el desarrollo del derecho al permiso parental en cuanto a duración, transferibilidad y remuneración, según un estudio presentado por María Pazos, del Instituto de Estudios Fiscales y Carmen Castro, de SinGenerodeDudas. En todos los países se recogen permisos de maternidad, de paternidad y parentales. En Francia se reconoce un “permiso de complemento de libre elección de actividad”, y en España existe el llamado “permiso por lactancia”.

La duración más frecuente del permiso de maternidad oscila entre las 16 y las 24 semanas, pudiéndose iniciar el permiso antes del nacimiento. La compensación económica varía entre el 80 % y el 100 %, o bien una cantidad fija estipulada. El permiso de paternidad tiene una duración mayoritaria de 15 días.

Dentro de los países que contemplan los permisos parentales, España, Portugal y Reino Unido son los tres que no incluyen remuneración económica alguna durante el tiempo de permiso. En el extremo opuesto, Dinamarca y Noruega reconocen el 100 % del salario como remuneración a percibir.

A pesar de mostrar una situación similar, España y Portugal siguen reglas diferentes. Por su parte, Portugal ha reforzado el carácter intransferible del permiso dirigido a los padres, y es el único país europeo que incluye una parte del permiso de paternidad como obligatoria. Sin embargo, España mantiene la transferibilidad en los permisos de maternidad, incluso el de lactancia, pero no en los de paternidad.

El permiso de lactancia de España proviene de un derecho originariamente de la madre, pero que actualmente pueden disfrutar ambos progenitores mediante un acuerdo. Por otra parte, la denominada en España “excedencia por cuidado de hijos menores de 3 años” corresponde con el llamado “permiso parental no remunerado” de otros países.

Destaca, como una de las conclusiones más importantes, que la maternidad supone un alejamiento de las mujeres del mundo laboral, mientras que los hombres se afianzan en el empleo con la paternidad. En los países en los que las tasas de empleo femenino son más bajas, como es el caso de España, también es menor la diferencia entre el empleo de mujeres con hijos respecto a las mujeres sin hijos. Además de la menor tasa de empleo, uno de los factores determinantes es la diferencia por niveles de cualificación por la que las mujeres con educación superior se retiran del empleo en menor medida, aunque también debe tenerse en cuenta que las facilidades para retirase temporalmente del trabajo son menores.

Habrá que esperar a la aprobación del nuevo Acuerdo Comunitario, que modificará la actual Directiva de 1995, para conocer las mejoras de los permisos parentales entre otros detalles del paquete de trabajo más amplio en el ámbito de la conciliación de la vida laboral, familiar y personal.

CONCILIACIÓN: Una directiva contra el tiempo de vivir.

Diario Responsable   (Enviado por: Ramón Jáuregui) , 02/10/08, 09:44 h

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Ahora que se discute, de nuevo, sobre mercado y Estado a propósito de la necesidad de reforzar las funciones regulatorias e inspectoras de las autoridades económicas sobre los agentes financieros, viene a cuento recordar que no es ésa la única manifestación de esa dialéctica compleja.

 

Otros muchos y grandes temas están pendientes de encontrar el equilibrio entre las exigencias de un mercado competitivo y feroz en la globalidad y las múltiples demandas de una sociedad que aspira a valores humanos intrínsecos a su ser: la dignidad laboral, la justicia social, la eliminación de la pobreza y las grandes desigualdades, la sostenibilidad ecológica y otras muchas causas todavía pendientes.

 

   La jornada laboral es uno de esos conflictos irresueltos. Una directiva de la UE  pretende facilitar una jornada laboral más extensa, frente a las limitaciones legales o a las concertaciones sociales que establecen jornadas máximas por debajo de las 48 h. semanales en la mayoría de los países europeos. Sin embargo, la sociedad, me atrevo a decir que sin distinción de ideologías o de países, aspira a trabajar menos horas para vivir más y mejor y para conciliar la vida personal y familiar con el trabajo.

 

    Es evidente que hay razones sobradas desde la perspectiva del mercado y de la competencia para alargar las jornadas laborales en Europa. Leí hace unos días un artículo de un experto –socio de una firma de abogados- en el que se explicaba la creciente necesidad de que las empresas europeas “flexibilicen” (curioso eufemismo que se han inventado para decir alarguen, prolongue o amplíen) el tiempo de trabajo. Los argumentos son conocidos: atraer más inversores, competir con países con salarios más bajos y jornadas laborales más altas, respetar el derecho individual de quienes quieran trabajar más, etc. etc. Pero hay poderosas reflexiones sociales que Europa no debería olvidar.

 

     A finales del Siglo XVIII, cuando el escocés Watt descubrió la máquina de vapor y la máquina se introdujo en la producción, la Jornada laboral se redujo de 80 a 60 horas de trabajo semanales. A finales del Siglo XIX, con el descubrimiento del motor eléctrico, la jornada se redujo a 48 horas semanales. Con el fordismo y la producción en cadena a 40 horas, en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En España, fue Joaquín Almunia, entonces Ministro de Trabajo del primer gabinete de Felipe González y hoy Comisario Europeo de Economía, el que elaboró y propuso la Ley de las 40 horas semanales en 1983, es decir, hace ahora veinticinco años.

 

     Hay pues una constante histórica en la reducción de la jornada laboral junto a los avances tecnológicos. La mejora de productividad que nos proporcionan los descubrimientos técnicos, la hemos empleado en mejorar la calidad de vida de la humanidad en general y de la población laboral en particular. A finales del Siglo XX se ha quebrado esta constante. La revolución tecnológica actual: microelectrónica, informática, telecomunicaciones, biogenética, etc. que constituyen una combinación exponencial de innovaciones técnicas, muy superior a cualesquiera otras de nuestra historia, está siendo acompañada de una prolongación y extensión de la jornada laboral en una triple paradoja.

 

    La primera nos señala una progresiva ampliación de la Jornada Laboral en el mundo, incluso en aquellos países en los que la Ley ha fijado máximos horarios de jornada. Es una prolongación absurda, ilógica, contraria al sentido del tiempo y de la vida. Pero es también una prolongación paulatina, silenciosa, inexorable. No está amparada por la Ley, ni por el convenio, pero se hace patente en las oficinas de los bancos, auditoras, despachos de abogados o de arquitectos, en las que nuestros hijos, trabajan casi de sol a sol, en jornadas de 12 horas diarias muy frecuentemente.

 

     La segunda paradoja es menos conocida pero no despreciable. Las tecnologías que permiten más flexibilidad y las comunicaciones que permiten más movilidad, están produciendo una invasión laboral de los tiempos y de la vida privada. Hoy nos llevamos el teléfono y el ordenador y con ello nos llevamos la oficina a casa, al fin de semana y a los viajes por el mundo de la economía globalizada. Muchas jornadas laborales se prolongan además por este método invasivo en la vida personal.

 

 

    Por último, esta prolongación de la Jornada Laboral real en el mundo, se está produciendo paralelamente al gran fenómeno social que ha traído la gran revolución feminista de los últimos cincuenta años, la que, entre otras grandes conquistas, ha llevado a la mujer al trabajo formal, es decir, al trabajo fuera del hogar, lo que a su vez ha abierto un debate social sobre la necesidad de incorporar la conciliación familiar/personal a la jornada de trabajo de mujeres y hombres, es decir, de madres y padres que trabajan fuera.

 

   Pues bien, cuando la tecnología nos lo facilita y cuando la sociedad lo demanda, el mercado lo niega y nos impone una conducta social inhumana. Una vida dedicada al trabajo en vez de un trabajo que dignifique la vida. ¿A qué lógica responde que la tecnología vaya en contra de las aspiraciones humanas?

 

    Vivimos un tiempo injusta e ineficazmente organizado. Unos se drogan con el trabajo y otros porque no lo tienen. Unos viven angustiados porque no tienen tiempo para nada y otros porque no tienen nada que hacer con su tiempo. Pero además es un tiempo mal vivido. La liberación de tiempo es una de las claves para rehacer el entramado social, comunicativo y afectivo de nuestros mundos vitales. Incluso para el reequilibrio de relaciones entre hombres y mujeres. La familia, la educación de nuestros hijos, las redes sociales de la convivencia ciudadana, etc. Ni el robot, ni el chip tienen porqué condenarnos al paro ni a la esclavitud laboral. Al contrario, nos dan los medios para reequilibrar necesidad y libertad, para crear una utopía concreta y cotidiana que nos permita recuperar el tiempo en que vivimos.

 

      Sí, ya sé que la jornada se prolonga porque la globalización nos impone una competencia feroz, pero ¿dónde está escrito que ello exija globalizar la explotación o extender la devaluación de las condiciones laborales? ¿No será el momento de decir que queremos globalizar la dignidad laboral y extender al mundo las conquistas laborales de los sindicatos y la socialdemocracia de la 2º mitad del Siglo XX? ¿No será el momento de reclamar a la política, que se imponga al mercado, en la regulación de la sociedad?

 

    En 1980 Wassily Leontief, Premio Nobel de Economía 1973, escribió: “Antes de ser expulsados del paraíso, Adán y Eva gozaban sin trabajar, de un alto nivel de vida. Después de su expulsión, tuvieron que vivir miserablemente mientras trabajaban desde la mañana hasta el anochecer. La historia del progreso técnico de los últimos 200 años es la del tenaz esfuerzo para encontrar de nuevo el camino al paraíso”. Pues bien, parafraseando a Leontief, permítanme que termine diciendo que esta directiva no camina precisamente hacia el paraíso, sino más bien hacia el infierno social.

Motivos para ser feliz…las pequeñas cosas de la vida.

4 de Octubre de 1950. Mi madre me la contaba una y otra vez cuando era niño y cuando era mayor; seguramente para que recordara la precariedad de una postguerra cruel, pobre y con ambre por doquier. Las restricciones de la energía electrica crearon el climax de mi nacimiento aquel dia frio, como los de octubre de antes, en plena noche y con el quinqué de petróleo sobre el armario ropero de las habitación de mis padres. El doctor Escamilla y la “tía Pepeta” la mujer que trajo al mundo a toda una generación del pueblo en el que naci y en el que sigo viviendo hicieron un buen trabajo en aquellas precarias condiciones. Fuí el primero de los cuatro hermanos a los que quiero con toda mi alma y todos nacieron el la misma cama domestica y sencilla de la que mi madre me enseñaba las sabanas blanquisimas que ponía para parir y el cobertor tojo granate que bordó de manera primorosa en la escuela de costura de las monjas del pueblo manchego al que fué a parar con mis abuelos depues de acabada la Guerra Civil. Recuerdos de cosas pequeñas, cotidianas y cercanas que me hacen ser feliz en este día que cumplo 58 años en este mundo que continua siendo injusto y hostil al que le hace falta algo más que una mano de pintura.

Presente compartido con mi familia, la que nació un calurosisimo día de julio de hace ya veinticinco años en una boda sin traje blanco ni perifollos y con un convite nupcial en la terraza de la casa familiar rodeados de la gente que realmente queriamos. Tiempos de lucha y esperanza y de ilusión por construir un futuro que se alimentó del compromiso social de mi compañera y de mi desapego por las cuestiones que tenian que ver con el miedo o el silencio. Los dos hijos que nacieron en un mundo alborozado por la libertad recien estrenada y que creo que se han contagiado de aquel ambiente cordial, amigable y abierto en el que vieron la luz y en el que se criaron con todo nuestro cariño y el de la “mare Sunsi” la mujer más bondadosa que nunca haya conocido y que nos permitió lo que hoy se llama conciliar la vida laboral, política y familiar llenando de ternura la vida de los dos pequeños. Todavía recuerdo sus ojos la noche del 23 de Febrero, sorprendidos por tanta llamada telefónica amenazante que dibujaba la preocupación en las caras de los mayores.Hoy, cuando cumplo 58 años, pienso en la madurez de su caracter y en su correcto amueblamiento mental porque para nada les ha afectado todas las malas historias que habran tenido que vivir por mis responsabilidades políticas. Su emancipación fué temprana, como debe ser en el camino para convertirse en personas independientes, maduras y adultas. Nos separan muchos kilometros pero su presencia es algo inmanente, tangible y real en la vida cotidiana que seguimos compartiendo, con mas achaques que aquel calurosisimo día de julio, veinticinco años despues. Cariño, dialogo, comprensión, educación, respeto y bastante humor han contribuido a salvar malos momentos; especialmente la muerte de los padres de Herminia y mis padres. Todos han muerto en las mismas camas en las que nacimos todos; con tranquilidad, en casa, con los suyos, pero con luz y cuidados paliativos. No estabamos en la postguerra. Cosas cotidianas. Cosas vividas con intensidad. Cosas compartidas. Cosas que nos permiten ser felices.

Hoy, en el trabajo, un compañero me ha recordado que la naturaleza nos ha puesto los ojos bajo de la frente y no en el cogote para que miremos al frente y al futuro y no lo hagamos dirctamente hacia el pasado. Y es cierto porque el pasado se recuerda y el futuro se ve. Ojala la misma naturaleza nos conceda muchos años de vida para que no solo veamos el futuro, sino para que sigamos trabajando desde el compromiso con la paz, la justicia y la solidaridad en la construcción de una sociedad de personas iguales, de un sistema político justo y libre, de una conciencia cívica respetuosa con el entorno y de un mundo en paz.

Por la ventana de mi despacho en el que escribo este post entra la música de las fiestas de la calle de San Francisco que tiran fuerte de la alegria para hacerla presente en un mundo desigual victima de los movimientos del capital especulativo y la injusticia. La calle de mi pueblo no es Wall Street, pero seguro que hay mas felicidad por metro cuadrado que en la gran manzana financiera; un sentimiento que quiero compartir con los vecinos desde detras de las cortinas de loneta blanca, regalando a todos los bellos acordes del My Sweet Lord en el homenage a George Harrison; un motivo mas para ser feliz, una bellisima canción que, para mí, evoca toda una vida.

Vicent Vercher Garrigós

L’Alcúdia de Crespins a 4 de octubre de 2008.

P.S. Cuando acabo de escribir este post veo el marcador de esta bitacora; 400.854 entradas. Tantos otros clics que han hecho visible la información que día a día cuelgo en este espacio digital que solo quiere contribuir a democratizar el conocimiento y crear un espacio para la libertad y la convivencia. Gracias a todos los que habeis entrado a visitarme porque esto, tambien es un mitivo de felicidad.

Es la hora de la solidaridad con los más debiles, con cargo a los beneficios especulativos de los más ricos.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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  • CARLOS CARNICERO

    03/09/2008

El Zumbido

Emergencia nacional: solidaridad con los más débiles

Dos millones y medio de trabajadores en paro es algo mucho más grave que un mal dato económico: es una tragedia para dos millones y medio de familias que a partir del momento de firmar el finiquito de sus empresas van a vivir en la incertidumbre, sin un horizonte cierto de cuándo volverán a tener un empleo que les permita vivir de su salario.

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Como toda penalidad tiene su lección, la nuestra es la de buscar rápidamente medidas auxiliadoras a esas situaciones de emergencia y empezar a planificar un modelo económico que no gravite desde los tiempos de los grandes beneficios empresariales y el estancamiento de los sueldos en épocas de bonanza a la tragedia de la suspensión de pagos, las regulaciones de empleo y los despidos en épocas de crisis.

La ocasión nos brinda la oportunidad de ejercitar la solidaridad en un mundo que ha hecho del mercado el único dogma. Si en la época del crecimiento espectacular de la economía, la dinámica era la de bajar impuestos para aumentar la recaudación gracias al incremento del movimiento económico, es el momento de recordar a los beneficiarios del boom inmobiliario y de la expansión del consumo que ahora toca fijar la mirada en los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

El presidente del Gobierno ha anunciado medidas excepcionales para proceder a la recolocación de los parados del sector de la construcción. Suena una medida difícil de realizar pero la intención es encomiable. Además transita en la dirección de reconvertir el modelo económico español basado en el ladrillo y en los servicios en otro en donde la cualificar laboral, la investigación y el desarrollo den un perfil más dinámico y de más valor añadido a la actividad empresarial.

José Luis Rodríguez Zapatero tiene una ocasión única para demostrar que es el líder de un partido democrático de izquierdas y de aportar soluciones que generen confianza en los sectores más vulnerables de la sociedad. Es la hora de los más débiles.

Carlos Carnicero es periodista y analista político

Más de 400.000 familias han recibido ya el dinero del ‘cheque-bebé’

Hacienda ha pagado a los nuevos padres españoles algo más de 1.000 millones de euros

CADENASER.com   07-08-2008

La Agencia Tributaria ha pagado algo más de 1.000 millones de euros a las 401.371 familias que han recibido la paga de 2.500 euros por nacimiento o adopción de hijos hasta el 30 de junio de 2008.

 

Andalucía, Madrid y Cataluña son las comunidades autónomas con mayor número de familias beneficiadas por la ayuda prometida por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la anterior legislatura.

El ‘cheque-bebé’ se paga a los padres de aquellos niños, tanto naturales como adoptados, que hayan nacido a partir d del 3 de julio de 2007. Existe un modelo impreso disponible en las oficinas de la Agencia Tributaria, Tesorería de la Seguridad Social y en las páginas web de ambos, para solitar el cheque