LAS EMISIONES DE CO2 REPUNTAN UN 18%.

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Las emisiones de CO2 repuntan un 18% por el aumento del consumo eléctrico y la sequía

En lo que va de año se ha consumido un 4% más de electricidad, según WWF/Adena

El aumento del consumo eléctrico (+7%), junto al efecto de la sequía, ha traído como consecuencia que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en España aumentaran en febrero un 18% respecto al mismo mes del año pasado, según el Observatorio de la Electricidad de WWF/Adena.

“El consumo eléctrico sigue subiendo de forma alarmante, y resulta necesario tomar medidas más contundentes para frenar su crecimiento”, advierte Heikki Willstedt, experto de WWF/Adena en energía y cambio climático. La organización ecologista afirma que en lo que va de año se ha consumido un 4% más de electricidad en relación al mismo periodo de 2007.

A este incremento del consumo eléctrico se une la sequía. “En un año extremadamente seco como el que se anuncia todos tenemos que hacer un esfuerzo para moderar nuestro consumo de electricidad”, señala Willstedt.

El Observatorio de la Electricidad de WWF/Adena indica además que el mes pasado la producción de energía hidráulica bajó un 63,9% con respecto a febrero de 2007, y un 2,7% de la generación neta eléctrica fue exportada a países vecinos.

Origen de la electricidad

Por otro lado WWF/Adena asegura que cada día son más los consumidores que quieren saber de dónde procede la electricidad que consumen y que quieren ejercer su derecho a elegir una electricidad limpia. La organización advierte que para ello es fundamental que las compañías eléctricas sean “más transparentes de cara a los consumidores” e informen acerca del origen de la electricidad que nos suministran y de los impactos ambientales asociados a la misma.

“Esta información debe venir incluida obligatoriamente en todas las facturas emitidas por las compañías eléctricas desde junio de 2006 pero sin embargo, subraya WWF/Adena, “las compañías no siguen ningún formato común y uniforme a la hora de presentar dicha información, y tampoco existe ningún sistema que garantice oficialmente la fiabilidad de la misma”. “Esta situación no sólo acaba generando más confusión entre el consumidor, sino que además le dificulta su capacidad de elegir fuentes más respetuosas con el medio ambiente”, concluye.

Datos más destacados de Febrero 2008:

– Los indicadores medioambientales relativos a emisiones a la atmósfera de este mes han empeorado significativamente respecto al mismo mes de 2007. Las emisiones de CO2 son un 18% superiores a las de febrero de 2007 y un 10% superiores a las de la media del período de referencia (2003-05) para este mes. Esto es debido a la falta de lluvias durante el otoño y lo que va de invierno lo que ha hecho que las centrales hidráulicas sólo aporten un 4,2% de la electricidad. En los últimos 6 años nunca han producido menos en este mes.- El gas natural se ha convertido en la tecnología de generación de referencia con un 33,7% del total respecto a un 20,1% del carbón. Entre las centrales de carbón y de gas natural han suministrado el 53,8% del total. La eólica ha disminuido considerablemente su aportación respecto al mismo mes del año 2007 (-29%).

– Los indicadores de residuos radioactivos han empeorado respecto a enero aunque siguen estando en la media de referencia.

– En el mes de febrero ha aumentado la generación eléctrica considerablemente respecto al mismo mes del año pasado: +9% Si se descuenta el día adicional de este año el aumento hubiera sido +5,3%.

– La demanda ha aumentado: +6,98% (+3,34%). El 2,7% de la generación se ha destinado a exportaciones netas principalmente a Portugal y Marruecos.

– La producción eólica supuso un 8,3% del total mensual lo que ha supuesto evitar emitir a la atmósfera 0,65 M de toneladas de CO2.

– Las emisiones de CO2 por MWh aumentaron respecto a febrero de 2007 en un +8,8%, debido al mayor consumo, a la menor aportación de la hidráulica y a la menor aportación de la eólica. La media del mes fue de 322 kg de CO2 emitidos por MWh.

(Consumer-Eroski)

LA UNIÓN EUROPEA PRESENTA SU PLAN ENERGÉTICO PARA 2020.

Cambio Climático
LA UE PRESENTA SU PLAN ENERGÉTICO PARA 2020

España tendrá que doblar el uso de renovables y emitir un 10% menos de dióxido de carbono

  • Durao Barroso cifra el proyecto en tres euros semanales por europeo
  • Los ecologistas denuncian que los objetivos son arbitrarios
  • Las metas quedan por debajo de lo que exigió la UE en Bali
Aerogeneradores en el monte Oiz, Vizcaya. (Foto: El Mundo)

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Aerogeneradores en el monte Oiz, Vizcaya. (Foto: El Mundo)

Actualizado miércoles 23/01/2008 17:48 (CET)
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MARÍA RAMÍREZ (Bruselas)

BRUSELAS.- En 2020, España deberá producir el 20% de su energía con el Sol, el viento, el agua o la materia orgánica y tendrá que haber cortado sus emisiones de dióxido de carbono al menos un 10% respecto a 2005, según el plan presentado hoy por la Comisión Europea.

Esto supondrá doblar el nivel de energía renovable, que ahora apenas supera el 8%, y pasar del aumento controlado de CO2 a una clara reducción. Según el Protocolo de Kioto, la UE debe rebajar sus gases de efecto invernadero un 8% antes de 2012 en relación a 1990, pero España, por su retraso industrial, puede aumentarlos un 15% -en la actualidad, sin embargo, es el país que más incumple Kioto y ha incremento su producción de dióxido de carbono hasta un 45%.

La receta de la Comisión para la lucha contra el cambio climático es ahora ’20-20-20 para 2020′: no es una cábala, sino el plan para que los Veintisiete consigan en la próxima década ser más limpios, con un 20% de su energía de fuentes renovables, más eficaces, con un quinto de menos de consumo, y menos contaminantes, con una bajada del 20% las emisiones de dióxido de carbono.

En marzo de 2007, los líderes de la UE, presididos por la canciller Angela Merkel, se comprometieron a objetivos vinculantes para la lucha contra el cambio climático, pero su desarrollo concreto por sectores y países ha suscitado la resistencia de los Estados miembros, que quieren que les toque menos en el reparto de medidas con un coste inmediato anual de entre 50.000 y 120.000 millones de euros, es decir hasta el 1% del PIB europeo, y de los grupos ecologistas, que se quejan de la escasa ambición en Bruselas.

“Éste no es un plan por el medioambiente y contra la economía”, aseguró ayer José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión, en una comparencia en la Eurocámara, tras una larga e intensa discusión entre sus comisarios. “Deberíamos hablar más de ganancias que de costes. Estas propuestas van a crear puestos de trabajo y no destruirlos; van a dar a nuestras compañías la ventaja de los primeros en llegar”, dijo en rueda de prensa.

El portugués, que estima el coste del plan en tres euros semanales o lo que cuesta llenar el depósito tres veces al año, recordó que “la inacción” pasaría una factura de entre el 5% y 20% del PIB, de acuerdo al informe del economista Nicholas Stern para el Gobierno británico.

Se calcula que el coste anual del proyecto será de 120.000 millones de euros


Según la batería de propuestas, conocidas entre los funcionarios comunitarios como ‘el paquete’, las industrias más contaminantes, como las eléctricas, las papeleras o las cementeras, estarán obligadas a reducir en toda la UE sus emisiones un 21% respecto a 2005, aunque la Comisión no se ha puesto de acuerdo sobre si tendrán que pagar más por sus permisos de contaminación a partir de 2013 (ahora sólo lo hacen si emiten más del tope asignado en un sistema que, según la propia Comisión, no está funcionando bien); el resto de sectores sectores, como el transporte, la agricultura, la construcción o la gestión de basuras, estarán sometidos al máximo paneuropeo del 10%, dividido por países según su riqueza y sus posibilidades.

Tras las presiones de la industria alemana, bien protegida por su comisario, Günter Verheugen, Barroso reconoció que existe un “riesgo” de que algunas empresas europeas muevan sus divisiones a China u otros países con estándares medioambientales bajos. Por ello, la obligación para algunas industrias de comprar permisos dentro del mercado de emisiones se decidirá en 2010, en función de si existe o no un nuevo acuerdo global para la reducción de emisiones que también obligue a los países en vías de desarrollo.

Además, también se reparte la meta general de lograr que el 20% de la energía renovable. Los países más ricos y que más han desarrollado la tecnología hasta ahora se convertirán en los más limpios, como Suecia, cuya mitad de la energía tendrá que ser renovable –ya roza el 40%-, Dinamarca o Finlandia. Entre los ricos, destaca por su punto de partida tan deficiente, Reino Unido, que deberá llegar sólo al 15% de renovables, porque ahora menos del 2% de su energía deriva de estas fuentes limpias.

Los países del Este son los que, dado su retraso, tendrán las metas más modestas tanto en renovables como en emisiones totales, aunque a ninguno se le permitirá aumentar sus gases más de un 20% -el caso de los más pobres, Rumanía y Bulgaria. Según el nuevo sistema de comercio de renovables, además, los países que no lleguen a su objetivo, podrán comprar certificados limpios en otros de la UE.

Las industrias más contaminantes tendrán que reducir sus emisiones respecto a 2005


“Si a Luxemburgo, el ejemplo clásico por su tamaño, le sale muy caro instalar un parque eólico, puede gastarse menos financiando la energía renovable en Rumanía”, explica un experto comunitario, responsable del ‘paquete’. Este sistema, que criticaba España, porque quiere seguir manteniendo su modelo de subvención de las renovables y que la distribución quede en manos del Estado y no las industrias, será optativo.

Además, la Comisión añade conserva dos propuestas criticadas, una directiva para permitir que se filtre el carbón de las emisiones y se entierre bajo el suelo y el fondo marino y el 10% obligatorio de biocombustibles para el transporte, pese a la polémica sobre su eficacia y el impacto en el medioambiente.

La Cámara de los Comunes británica critica en un informe la elección “prematura” vistos “los riesgos medioambientales importantes asociados con las tecnologías actuales”. Aunque, la semana pasada, se filtró un informe interno de expertos de la Comisión donde se alertaba de los mismos peligros, el comisario de Energía, Andris Piebalgs, sigue defendiendo la opción, “la única alternativa al petróleo”, que produce más CO2 en su extracción y transporte, daña las economías europeas por su precio en ascenso y, según Barroso, está en manos “de países que no son nuestros amigos”.

Greenpeace se queja de que cuando los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete acordaron, hace casi un año, el objetivo de biocombustibles lo ligaron a que fueran “sostenibles”. “Crecen las evidencias de que esta condición no se puede cumplir”, escribe el grupo, en un análisis de las propuestas de la Comisión, que exige emplear tipos de biocombustibles que supongan un ahorro “sustancial” de emisiones respecto al petróleo, es decir al menos un 35%. Los ecologistas y el Parlamento Europeo recomiendan, al menos, un 60% para que merezca la pena su uso.

Además, Greenpeace y otras ONG aseguran que el “20-20-20” es igual de pegadizo que arbitrario, porque los líderes de la UE se comprometieron a rebajar al menos un 30% las emisiones de efecto invernadero si había un acuerdo global para 2012, cuando caduca el Protocolo de Kioto. Las metas de la UE ahora quedan lejos de los recortes barajados en la conferencia mundial sobre el cambio climático en Bali, en diciembre, entre el 25 y 40%.

El director del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de Naciones Unidas, el programa receptor del Premio Nobel con Al Gore, considera que el plan europeo aún se ha quedado corto. “Lo que parecería aceptable ahora podría no serlo dentro de cuatro años”, aseguró Rajendra Pachuri en el World Economic Forum de Davos.

En cualquier caso, el plan aún admite debates y cambios, ya que los gobiernos de los Veintisiete y la Eurocámara deben aprobarlo, posiblemente entre este año y el siguiente, en una negociación que los veteranos bruselenses prevén muy larga y de resultado incierto.

LA TERRIBLE DEFORESTACIÓN DE AMERICA LATINA Y CARIBE. EL HOMBRE, ENEMIGO DE LA NATURALEZA.

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América Latina y Caribe pierden 4,7 millones de hectáreas de bosques al año

EFE. 28.01.2008 – 20:11h

  • La región ha perdido masa forestal a un ritmo medio del 0,5 % anual.
  • Estos datos suponen un retroceso a los años 90.
  • Los expertos abogan por aumentar los fondos destinados a la naturaleza y el medio ambiente.

América Latina y el Caribe pierden cada año 4,7 millones de hectáreas de superficie boscosa, según datos divulgados hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) , en la Decimosexta Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe.

Los países desarrollados invierten un 1,5 % de su PIB en medio ambiente

El deterioro medioambiental que padece la región, que en los últimos años ha perdido masa forestal a un ritmo medio del 0,5 por ciento anual, la coloca en una “situación muy crítica”, según el PNUMA.

Tales datos suponen un preocupante retroceso respecto a los años 90, agregó un experto del programa, Enrique Provencio , quien advirtió sobre la urgencia de aumentar los fondos destinados a la conservación de la Naturaleza.

“Necesitamos ir mucho más allá del 0,3 por ciento del producto interno bruto (PIB) que se invierte en medio ambiente”, en especial si se tiene en cuenta que los países desarrollados invierten en conjunto más del 1,5 por ciento de su PIB, dijo Provencio en rueda de prensa.El experto también alertó sobre otros problemas a escala mundial, como la reducción de la disponibilidad de agua por habitante, la sobreexplotación pesquera y el avance de la contaminación costera y atmosférica, ésta última acentuada por el incremento de vehículos.

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EL DESHIELO EN LA ANTÁRTIDA SE ACELERA UN 75% EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS.

734158.jpgCambio climático
El deshielo en la Antártida se acelera un 75 por ciento en los últimos diez años
El nivel del mar sube medio centímetro al año.
24/1/2008 | EP  

La pérdida de hielo en la Antártida se ha incrementado en un 75% en los últimos diez años debido a una aceleración en la velocidad de los glaciares en dirección al mar. Este fenómeno ha provocado que el ritmo de deshielo sea ya tan importante como el observado últimamente al otro extremo del planeta, en Groenlandia.


En el primer estudio de esta naturaleza, investigadores de la NASA y la Universidad de California encabezados por Eric Rignot, del Jet Propulsion Laboratory de Pasadena, estudiaron los cambios en la masa del hielo antártico entre 1996 y 2006 y los patrones de pérdida de hielo en las bases de cada uno de los glaciares continentales de la Antártida.Detectaron un importante incremento en la pérdida de hielo, bastante como para elevar el nivel del mar en todo el mundo en unos 0,3 centímetros por año en 1996, y medio centímetro anual en 2006.Este es el resultado del calentamiento global, que está causando un “gran impacto en la extensión media de hielo de los glaciares de la Antártida”. Para estudiarlo, los expertos han utilizado durante quince años los datos de un satélite radar perteneciente al europeo Remote Sensing-1 y -2, al canadiense Radarsat-1 y al Observatorio nacional japonés.

Los satélites revelaron el patrón de la extensión de hielo existente en el mar, cuyos resultados se han comparado con la acumulación derivada de las nevadas en el interior de la Antártida.

De esta forma, los científicos encontraron que la pérdida de la masa de hielo se incrementó de 112 mil millones de toneladas métricas en 1996 a 196 en 2006, lo que supone un 75%.

Estos resultados son un 20% superiores a las estimaciones que realizó la NASA el pasado mes de marzo, en su estudio sobre la evolución de la masa de hielo existente en la Antártida y para el que utilizó el Aerospace Center Gravity Recovery de Alemania y el Climate Experiment.

Sube el nivel del marLa cada vez mayor pérdida de hielo en la Antártida está provocando el incremento del nivel del mar, sobre lo que Rignot explicó que sus resultados “enfatizan la importancia vital de su control continuado usando una variedad de técnicas como frecuentes mediciones de los cambios de los glaciares mediante un satélite”.

Las predicciones de los cambios en el nivel de hielo de la zona son muy importantes ya que “las extensiones de hielo están respondiendo más rápidamente al calentamiento global de lo que se esperaba”, tal y cómo señaló Rignot en una información de la página web de la NASA recogida por otr/press.

En este sentido, Rignot comentó que los científicos están observando los cambios climáticos del Oeste de la Antártida y la extensión de la pérdida de hielo de los glaciares que se espera para un periodo de tiempo no muy lejano.

La situación les ha sorprendido en gran medida ya que “incluso al Este de la Antártida, donde encontramos niveles de hielo equilibrados, el deshielo ya se ha detectado”, afirmó Rignot.

ENERGÍA NUCLEAR, SE REABRE EL DEBATE.

Energía nuclear: se reabre el debate

Estancada en los últimos años, sus defensores la presentan ahora como una solución al cambio climático y a la dependencia de los combustibles fósiles

El debate sobre si impulsar o no la energía nuclear vuelve a estar de actualidad. Recientemente, España recalcaba públicamente su decisión, dada a conocer a principios de diciembre, de una agenda para reducir progresivamente la energía nuclear. Por su parte, la UE también hacía referencia hace unos meses en Bruselas al futuro de esta energía en la Europa de los 27. Sus defensores la presentan como un sistema limpio, sin emisiones de gases contaminantes ni de efecto invernadero (GEI); seguro porque cuenta con sistemas más modernos; y necesario, porque permite reducir la dependencia energética de los combustibles fósiles. Sin embargo, sus críticos recuerdan sus problemas, como el de los residuos radiactivos, y destacan que frenaría a las energías renovables, las únicas que en su opinión pueden abastecer de manera ecológica las necesidades mundiales.

  • Autor: Alex Fernández Muerza | 
  • Fecha de publicación: 2 de enero de 2008

¿Se reabre el debate nuclear?

España se posiciona en el uso de la energía nuclear de la siguiente manera: “la intención es mantener una política razonable, progresiva, de reducción de la energía nuclear”, para lo que se apuntaba la elaboración de una “agenda de futuro de la energía nuclear en nuestro país.

Hace unos meses, la cumbre de la Unión Europea (UE), celebrada en Bruselas, trataba de lograr acuerdos contra el cambio climático. Sin embargo, Francia en aquel aprovechaba la reunión para tratar de convencer al resto de países de la necesidad de la energía nuclear en la lucha contra el cambio climático, al no emitir GEI. Asimismo, recalcaba que las fuentes renovables sólo pueden ayudar de manera parcial al reto de la UE en este campo.

El interés francés por la energía nuclear es evidente. Sus 59 reactores generan el 78,45% de su electricidad, lo que le convierte en el país del mundo con mayor porcentaje de este tipo de energía. El objetivo de Francia es seguir potenciando esta fuente de energía, y de hecho, a finales de 2007 comenzará la construcción de una central nuclear de tipo EPR (reactor europeo de agua presurizada, por sus siglas en inglés) en la localidad de Flamanville (Noroeste), que le permitirá exportar energía a otros países, entre ellos a España.

En 1990, en lo que ahora es la UE, había 164 centrales nucleares, mientras que ahora hay 147

A pesar de ello, en los últimos años el despliegue nuclear ha estado más bien paralizado. En Estados Unidos, histórico impulsor de esta energía, su presidente, George W. Bush, lleva promoviéndola desde hace seis años, aunque no ha iniciado ninguna planta. En toda la UE, sólo Finlandia, tras grandes debates, decidía construir el primer reactor europeo en 15 años. De nombre Olkiluoto 3, su entrada en funcionamiento está prevista para 2009, y será el reactor nuclear más grande del mundo. Asimismo, Eduardo González, Presidente del Foro de la Industria Nuclear Española, subraya que también se están construyendo dos nuevas centrales en Bulgaria y una en Rumanía.

Según José Santamarta, responsable del Instituto World Watch en España, en 1990, en lo que ahora es la UE, había 164 centrales nucleares, mientras que ahora hay 147. Asimismo, en todo el mundo, en los últimos doce años, se han clausurado 33 centrales nucleares y se han inaugurado 54, menos de dos reactores al año. Algunos países, como Alemania, prevén incluso el abandono planificado de su producción nuclear.

No obstante, gran parte de los países con reactores nucleares no están dispuestos a cerrar estas instalaciones, aun en los casos de países como Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia o Lituania, cuyos reactores de tipo soviético deberán cerrarse por razones de seguridad de aquí a 2009. En Gran Bretaña, el anterior primer ministro, Tony Blair, declaró su intención de construir nuevas centrales para garantizar el suministro de la isla ante el agotamiento del petróleo del Mar del Norte.

Asimismo, los expertos recuerdan que la UE participa en el proyecto ITER de construcción de un reactor de fusión, y que el Tratado Constitucional conserva el Tratado EURATOM de 1957 para la promoción de la Energía Atómica como un apéndice, en el que destaca su importante papel.

En cualquier caso, mientras los países de la UE deciden si seguir o no impulsando la energía nuclear, países como China, que planea la creación de 50 plantas nucleares en las dos próximas décadas, o la India, con ocho en construcción, lo tienen más claro.

La Europa nuclear, en cifras

Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), perteneciente a Naciones Unidas, de los diez países con mayor porcentaje de electricidad de origen nuclear en el mundo, siete pertenecen a la UE: Francia (78,45%), Lituania (69,59%), Eslovaquia (56,05%), Bélgica (55,12%), Suecia (46,66%), Bulgaria (44,09) y Eslovenia (42,35%).

Asimismo, otros países europeos también cuentan con esta energía en mayor o medida: Alemania (30,98%), España (19,56%), Finlandia (32,91%), Holanda (3,91%), Hungría (37,15%), Italia, Reino Unido (19,43%), República Checa (30,52%) y Rumanía (8,57%). En definitiva, la energía nuclear produce en la actualidad el 10% del total de la que mueve Europa, y llega hasta el 30% en la producción de electricidad.

Argumentos a favor

Según sus defensores, la energía nuclear permite un desarrollo sostenible, ya que evita la emisión de gases contaminantes como dióxidos de azufre y nitrogenados y GEI, que sí producen las centrales térmicas de carbón y gas natural. Asimismo, defienden, el coste de generación de la electricidad de origen nuclear es el más bajo después de la hidráulica.

Por otra parte, la cada vez mayor dependencia energética de los países europeos -en la actualidad por encima del 50%, que llega al 85% en España- es otra de las principales razones de la reactivación del debate a favor de la energía nuclear. Por ejemplo, la Agencia Internacional de la Energía recomienda a la UE en su informe “Perspectivas Energéticas Mundiales” reconsiderar la nuclear como una alternativa viable para contribuir a un escenario menos dependiente energéticamente y menos contaminante.

Con la generación actual de energía nuclear se pueden evitar 500 millones de toneladas de CO2, entre el 15 y el 20% de las emisiones de la UE

El Consejo Mundial de la Energía (CME), integrado por representantes del sector público y privado de 90 países para “promover el abastecimiento y uso sostenible de energía en beneficio de todos”, se posiciona de manera similar en un reciente informe, en el que subraya que es “indispensable” la apuesta de Europa por las nucleares, como una alternativa al “encarecimiento de la electricidad” y para limitar el calentamiento global. El informe concluye que con la generación actual de energía nuclear se puede evitar la emisión de 500 millones de toneladas de CO2 (anhídrido carbónico), lo que supone entre el 15 y el 20% de las emisiones de la UE.

En cuanto a las posibilidades de que haya un nuevo accidente como el de Chernobil, el director del informe, Alessandro Clerici, ha asegurado que son “muy, muy bajas” y que con la tercera generación de reactores que se empieza a desarrollar es “100 veces más difícil” y se genera “100 veces menos desperdicios porque son más eficientes”.

Los responsables del CME señalaban también que el desarrollo de la energía nuclear puede convivir con las energías renovables, pero creen que éstas últimas no pueden suplir por sí mismas las necesidades actuales de energía. En esta misma postura mixta, se encuentran expertos como Carlo Rubbia, Premio Nobel de Física en 1984. Según este científico italiano, en cuarenta años se agotarán las reservas de petróleo, gas natural y también de uranio, el principal combustible de las centrales nucleares. Sin embargo, la energía solar, la biomasa y las fuentes nucleares alternativas, como el torio, podrán suplirlas para abastecer de energía a los 10.000 millones de personas que habrá en 2050.

En cuanto a la seguridad de las centrales nucleares, Eduardo González afirma que se diseñan de manera “robusta y segura”, y se encuentran entre las instalaciones industriales mejor protegidas. “El concepto básico de seguridad nuclear se basa en el principio de barreras múltiples colocadas en serie entre los productos radiactivos y el medio ambiente”, explica.

Respecto a los residuos radiactivos, el responsable del Foro Nuclear asegura que “están perfectamente vigilados, financiados, controlados y gestionados por profesionales cualificados y, de esta forma, no perjudican a la población ni al medio ambiente. Por otro lado, se siguen realizando investigaciones que avanzan en la reutilización del combustible gastado en otras centrales y la reducción de su radiactividad y volumen”.

Argumentos en contra

Heikki Willstedt, experto en energía y cambio climático de WWF/Adena, considera que no hay una necesidad perentoria para Europa de volver a la energía nuclear. “Sería un error mayúsculo”, asegura, “ya que volvería a canalizar la mayor parte de las inversiones hacia este tipo de centrales, desviándolas de la toma de medidas de eficiencia energética y de impulso de las renovables”.

La única forma de sobrevivir de las centrales es mediante ayudas estatales transparentes o encubiertas

De la misma opinión es José Santamarta, quien recuerda que, aunque el cenit de la producción mundial del petróleo y gas natural llegará en 20 o 30 años, hay tiempo más que suficiente para una transición ordenada hacia un modelo energético más eficiente, menos intensivo y en donde las energías renovables vayan sustituyendo paulatinamente a los combustibles fósiles, sin necesidad de recurrir a la energía nuclear.

Además del inconveniente más conocido de un posible Chernobil, Willstedt y Santamarta enumeran una serie de problemas que deberían ser tenidos en cuenta para no abrir más centrales nucleares e ir cerrando progresivamente las actuales:

  • Las fugas y la contaminación están presentes en toda la cadena comercial del procesado de materiales nucleares, y produce un legado radioactivo extremadamente peligroso para la salud y los ecosistemas durante miles de años.
  • No es tan barata como dicen sus defensores: No se tienen en cuenta los costes que supone la creación de una central nuclear moderna, ni el tratamiento de la contaminación que generan, ni el sobrecoste del combustible nuclear, ni mucho menos el gasto que supondría un accidente serio. Además, la construcción de una central es un proceso lento que puede durar varios años. Por todo ello, su única forma de sobrevivir es mediante ayudas estatales transparentes o encubiertas.
  • La eficiencia energética y algunas energías renovables de tecnología madura como la eólica son soluciones económicamente más competitivas para reducir emisiones de GEI.
  • Se trata de una energía mal aprovechada: Las centrales sólo producen electricidad, por lo que sólo alcanzan el 30% de eficiencia, y necesitan de grandes redes de transporte eléctricas en las que se pierde hasta un 10-20% de la electricidad producida.
  • Las centrales nucleares, e incluso los residuos radiactivos (las llamadas “bombas sucias“) se han convertido en un nuevo objetivo terrorista, por lo que sus costes de seguridad, pagados por el Estado, se van a incrementar.

PORT en CONSUMER. 

 

QUEDA POR DELANTE TODO UN AÑO PARA TRABAJAR POR UN MUNDO MEJOR.

                                                        

Hoy acaba un año, pero con él no acaban los abusos, las injusticias, la violencia en cualquiera de sus manifestaciones, ni la perversa conducta del hombre de acabar con el planeta en el que vive y del que se sustenta. Tampoco acaban las esperanzas y las energias de las personas, de los colectivos y de los pueblos para avanzar, poco a poco pero sin descanso, en la construcción de un mundo mas justo, de una sociedad más igualitaria y equitativa.

De la misma manera que simbolicamente 2007 cede el relevo a 2008 en un calendario simplemente nominal en un tiempo interminable, las personas recogemos el testigo de todos aquellos que luchan desde sus convicciones más profundas desde hace mucho tiempo, de los que ya nos han dejado y entregamos esa llama del compromiso solidario, altruista y valiente a los que continuan y continuarán trabajando sin descanso hasta que el cuerpo aguante, porque la energía que deviene de los valores más profundos de la nobleza del hombre se transmite a traves de la história de manera misteriosa pero real; siempre surgen nuevas personas, nuevas generaciones, nuevos movimientos ciudadanos que haran realidad lo que todavía hoy es una utopia.

Feliz 2008 desde el reconocimiento al trabajo de la gente noble y la esperanza del esfuerzo de tanta gente que, en todas las partes el planeta, se esfuerzan por hacerlo un poco más habitable y que desaparezcan las lacras sociales y de las que nosotros mismos, por accion u omisión, somos los únicos responsables.

31 de diciembre de 2007. 

LOS ESPAÑOLES, DISPUESTOS A CAMBIAR SUS HABITOS PARA ADAPTARSE AL CAMBIO CLIMÁTICO.

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Los españoles, dispuestos a cambiar sus hábitos para adaptarse al cambio climático

EFE. 28.12.2007 – 16:11h

  • Sólo el 2,7% asevera con rotundidad que no está dispuesto a modificar su estilo de vida a causa de ese fenómeno.
  • La opinión generalizada es que lo que cada uno hace no tiene ningún impacto si el resto de los ciudadanos no hacen lo mismo.

Minuteca todo sobre:

La mayoría de los españoles (el 87,6%) está dispuesto a modificar sus hábitos de consumo y su estilo de vida para adaptarse al cambio climático. El 4,9% de los españoles no se plantea sin embargo cambiar esos hábitos para adaptarse al calentamiento global, y sólo el 2,7% asevera con rotundidad que no está dispuesto a modificar su estilo de vida a causa de ese fenómeno.Son algunos de los datos que pone de manifiesto el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que incluye numerosas preguntas que revelan la opinión de los españoles ante materias como el medio ambiente o las diferentes fuentes energéticas.El muestreo, realizado a partir de 2.462 entrevistas en 237 municipios, refleja la opinión generalizada entre los españoles de que lo que cada uno hace no tiene ningún impacto si el resto de los ciudadanos no hacen lo mismo, y sobre todo si las empresas y las industrias más contaminantes no hacen más esfuerzos para proteger el medio ambiente.

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