GUARDIANES DE LA MORAL, SOLDADOS DE LA FE.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • Hugo F. Silberman
  • HUGO F. SILBERMAN

    20/07/2007

 

Guardianes de la moral, soldados de la fe.

“Qué dirá el Santo Padre/que vive en Roma,/que le están degollando/a su paloma?”(Violeta Parra)

En los últimos días se han producido dos noticias que tienen como protagonistas a la Iglesia Católica y a curas violadores y pederastas. Una de ellas está fechada en Los Ángeles, Estados Unidos, la otra en Madrid.

Los responsables de ambas diócesis, cardenal Roger Mahony y obispo Antonio Maria Rouco Varela actuaron de idéntica manera: ante las denuncias de violaciones y abusos sexuales a niños perpetrados por sus sacerdotes, no auxiliaron a las víctimas, ni tuvieron compasión (un sentimiento muy cristiano), ni pusieron esos hechos execrables en conocimiento de la justicia, nada de eso, por el contrario, los encubrieron trasladando en algunos casos de parroquia a los curas involucrados, y alguna vez, culpabilizando a los niños.

La archidiócesis de Los Ángeles ha aceptado un acuerdo extrajudicial por el que pagará 660 millones de dólares a 500 víctimas. El pago de estas indemnizaciones libera al cardenal de comparecer ante los tribunales y asumir sus responsabilidades, también a los sacerdotes implicados. Una vez garantizada la impunidad, quien amparó y consintió durante años la comisión de uno de los mas repugnantes crímenes que puedan cometerse (el poder de influencia y coacción de los sacerdotes sobre niños educados en “el temor a Dios” es ilimitado) pide perdón. No es creíble, pero es un gesto.

En España el Tribunal Supremo condena como responsable subsidiario al arzobispado de Madrid a indemnizar con 30.000 euros a una víctima de abusos sexuales cometida por el sacerdote de 74 años Rafael Sanz Nieto. La sentencia considera probado que entre 1998 y 2001 el acusado “entró en relación de amistad” con la familia del menor, por lo que acudía a su domicilio “con asiduidad para el cuidado de los hijos, formación religiosa y refuerzo en los deberes escolares” . “Con el afán de satisfacer sus instintos libidinosos, primero en casa de la familia y después en la vicaría, llevó a cabo tocamientos al menor y obligó al niño a que le tocara”. Estos hechos se repitieron entre finales de 1999 y 2001, para lo que utilizó “la excusa de que ello era bueno y sano para el desarrollo corporal”.

Según la sentencia, el Arzobispado conocía los hechos y los ocultó. El caso fue denunciado en su momento por un grupo de catequistas del barrio de Aluche (Madrid capital), primero ante el Arzobispado, y posteriormente, ante la inacción y encubrimiento por parte de éste, ante la justicia. La actitud de estos feligreses llevo a la jerarquía eclesiástica a expulsarlos de la parroquia.
A diferencia del arzobispo estadounidense, Rouco no ha pedido perdón a la víctima ni a la familia. Imperturbable, guarda silencio él, la iglesia, sus medios y sus portavoces.

Las indemnizaciones por casos de violaciones y abusos sexuales a niños, que la iglesia católica de EEUU tuvo que afrontar en los últimos años, llevaron a la quiebra a las diócesis de de Arizona, Washington, Iowa y Oregón, otras, como la de
Boston, tuvieron que vender sus propiedades para hacer frente a los pagos. En EEUU, a diferencia de España, la iglesia se financia exclusivamente con las aportaciones de sus fieles y de sus negocios (televisiones, radios, editoriales, empresas, etc.) no reciben asignación alguna del estado. Nosotros a la iglesia le pagamos los sueldos de sus religiosos y profesores de religión, financiamos su actividad, sus negocios especulativos en bolsa (Gescartera), está exenta de pagar el
impuesto al valor añadido (IVA), y ahora, las indemnizaciones a víctimas de abusos sexuales cometida por curas degenerados.

Esta iglesia militante contra el progreso científico y social, la que insulta y difama a través de sus medios audiovisuales, la que cierra parroquias que siguen las enseñanzas de Cristo y trabajan para sacar de la marginalidad y la delincuencia a
cientos de jóvenes, la que prohíbe el uso del condón sin inmutarse ante el sufrimiento y la muerte de millones de personas afectadas de sida, la que se manifiesta en las calles contra los matrimonios entre personas del mismo sexo, la que impone la enseñanza de religión en las aulas de la escuela pública, la que declara la guerra a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, la que se opone a la tímida Ley de la Memoria Histórica mientras prepara beatificaciones de “mártires católicos de la guerra civil”, la que ampara y encubre delitos de violaciones y pederastia cometidos por sacerdotes, esta iglesia es la que quiere imponer esa, su moral ,a toda la sociedad. Dios nos libre!

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