La importancia de reciclar papel y cartón.

España recupera y recicla cada vez más papel, aunque la crisis pone en peligro este sector

Un gesto tan sencillo como reciclar un residuo de papel o cartón supone importantes beneficios para el medio ambiente. Por ello, los consumidores son determinantes en la mejora de su entorno utilizando correctamente los contenedores azules. En este sentido, las cifras de recogida y reciclaje en España han aumentado en los últimos años, aunque los responsables de este sector aseguran que la actual crisis económica podría poner en peligro esta tendencia.

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA

Cómo se recicla y por qué beneficia al medio ambiente


– Imagen: Tim Meijer

Las ventajas medioambientales de reciclar papel y cartón son muy diversas. Por cada tonelada de papel que se recoge y se recicla se ahorran dos metros cúbicos de vertedero, 140 litros de petróleo, 50.000 litros de agua y la emisión de 900 kilos de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero causante del cambio climático.

Ahora bien, para lograr una correcta recuperación y reciclaje del papel y del cartón usado, el consumidor tiene que concienciarse del procedimiento adecuado a seguir. Para empezar, hay que conocer qué residuos se pueden depositar en el contenedor azul y cuáles no. Los restos de periódicos, revistas, cajas o embalajes de cartón y bolsas de papel son los indicados, mientras que el papel de cocina, las servilletas de papel manchadas, los tetra bricks, el papel de aluminio o sanitario, así como las etiquetas adhesivas no son válidos.

Por cada tonelada de papel que se recoge y se recicla se ahorran dos metros cúbicos de vertedero, 140 litros de petróleo, 50.000 litros de agua y la emisión de 900 kilos de CO2

En definitiva, el papel y el cartón usados no deben llevar restos de otros residuos, porque de lo contrario contaminarán el conjunto y dificultarán su reciclaje, ya que tienen que ser separados en las plantas de recuperación. En este sentido, se estima que entre un 3% y un 5% del material arrojado a los contenedores azules no es papel ni cartón.

Por otra parte, no hay que olvidar que el reciclaje es la tercera opción en importancia de las famosas tres erres, más si cabe en el caso de este material: se cree que un 19% del papel consumido es irrecuperable, bien porque se almacena en forma de libros, revistas, documentos, etc., o bien porque su uso hace inviable su recuperación. Asimismo, la fibra de celulosa puede ser reutilizada sólo una media de seis veces, impidiendo así su posterior reciclaje.


– Imagen: mia

Por ello, hay que incidir en la reducción o el ahorro en el uso del papel y el cartón, así como en su reutilización. En primer lugar, hay que utilizar productos de papel sólo cuando sea necesario, aprovechándolos al máximo. Por ejemplo, se pueden evitar los embalajes innecesarios o recargados, los folios se pueden utilizar por ambas caras, y siempre que se pueda, evitar imprimir documentos que se puedan consultar en el ordenador.

Asimismo, también se pueden reutilizar los papeles de regalo, y las bolsas de papel pueden servir para almacenar los restos de papel y cartón. Por su parte, se puede reducir e incluso eliminar el uso del papel de cocina al sustituirse por trapos de tela o bayetas. Los periódicos y revistas se pueden compartir, o consultar en las bibliotecas, y también se puede evitar coger publicidad innecesaria. Y como una manera de concienciar a los más pequeños, se puede fabricar artesanalmente en casa papel reciclado.

Diferentes tipos de papel ecológico y reciclado

El actual sistema de fabricación de papel reciclado ha mejorado su calidad con respecto a las primeras producciones, por lo que se puede utilizar con total normalidad para cualquier uso.

Se estima que entre un 3% y un 5% del material arrojado a los contenedores azules no es papel ni cartón

En cualquier caso, conviene reconocer los diferentes tipos de papel para utilizarlo en consecuencia. Para empezar, el papel de primer uso o convencional, elaborado con celulosa de madera, requiere un proceso productivo muy contaminante, si bien la industria asegura haber reducido su impacto en los últimos tiempos. Asimismo, su materia prima puede haber procedido de explotaciones forestales no sostenibles, lo que incide en el aumento de la deforestación.

Por su parte, el papel reciclado, que utiliza papel usado, si ha sido blanqueado con cloro, resulta también contaminante. Por ello, conviene fijarse también en este aspecto, y en definitiva, decantarse por el papel ecológico y reciclado, es decir, que haya sido producido a partir de madera con certificación sostenible, y libre de cloro.

Recogida y reciclaje de papel en España


– Imagen: George Bosela

En 2007 se recogieron en España 4,9 millones de toneladas de papel y cartón, de las que un 10,5% se destinaron a la exportación, principalmente a China. En este sentido, la tasa de recogida se situó en un 63,7% (similar a los 64% de la media europea), según la Asociación Española de Recuperadores de Papel y Cartón (Repacar). La recogida de esta cantidad evitó así su abandono en vertederos, que hubieran necesitado un espacio equivalente a 49 estadios de fútbol, y la emisión de 4,4 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Por su parte, la industria papelera recicló 5,68 millones de toneladas, de las que el 22,5% fueron importadas.

Gracias a este volumen de recogida, España se sitúa en cabeza del reciclaje de papel usado en Europa: por cada diez kilos de papel que se elaboran, ocho kilos y medio son fabricados con papel recuperado como materia prima. Su destino principal es la producción de papel de periódico y envases de cartón industrial.

En 2007 se recogieron en España 4,9 millones de toneladas de papel y cartón

Ahora bien, las cifras son desiguales por provincias, según los datos de Repacar. Las comunidades autónomas que más reciclan son País Vasco, Baleares y Madrid, mientras que en el otro extremo se encuentran Extremadura, Cantabria y Asturias. En este sentido, algunas localidades apenas alcanzan una tasa de reciclaje del 10%.

Por ello, el siguiente objetivo del sector es lograr que el 100% del papel que se consume proceda del reciclaje. Los responsables de Repacar, que agrupa a la gran mayoría de empresas de la recuperación de papel, aseguran que el crecimiento actual de la tasa de reciclaje de papel “permitiría en condiciones normales que España sea autosuficiente en dos años”.


– Imagen: Zelda Richardson

No obstante, esta asociación ha reconocido recientemente que la crisis económica ha provocado en este último mes una reducción “drástica” de los pedidos de la industria papelera, “hasta niveles muy por debajo de los volúmenes que se están reciclando”. Desde Repacar se afirma que los precios de venta de papel y cartón recuperado para su reciclaje “se han desplomado un 50%”, los “más bajos de los últimos 15 años.” Por ello, sus responsables afirman que este sector “está condenado a su extinción si no se corrige esta situación en breve.”

Campaña multimedia para reciclar papel

Los precios de venta de papel y cartón recuperado para su reciclaje se han desplomado un 50%, según Repacar

Repacar, con la ayuda del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM) ha puesto en marcha la campaña “La Vida del Papel: un viaje en el que tú decides el destino final”. Su objetivo es la sensibilización de los jóvenes de entre 9 y 29 años sobre los beneficios medioambientales de recuperar y reciclar papel y cartón.

Para ello, la campaña cuenta con diversas herramientas multimedia, como una mini serie de dibujos animados y una web en las que se explica cómo separar, recuperar y reciclar el papel y cartón, así como sus ventajas para la naturaleza y la importancia de que sus familiares, amigos y profesores se involucren también en el proceso.

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Pautas de consumo en favor del medio ambiente.

Los hábitos de los consumidores resultan esenciales en la lucha contra los problemas medioambientales

Cada vez más expertos aseguran que los principales problemas del medio ambiente necesitan actuaciones inmediatas antes de que sea demasiado tarde. En este sentido, los consumidores pueden ser fundamentales, ya que pueden asumir una serie de acciones ecológicas en su vida cotidiana que mejoren su entorno y marquen las decisiones de las empresas e instituciones. Los consejos que pueden llevar a la práctica los ciudadanos son muy diversos y, además de contribuir a proteger su entorno, les permitirán importantes ahorros de dinero.

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
  • Fecha de publicación: 13 de noviembre de 2008

Actuar por el medio natural


– Imagen: particlem

La Tierra es una fuente inmensa de recursos, pero no es inagotable. De hecho, basta con comprobar la “huella ecológica” para percatarse de que la humanidad está superando la capacidad de generación de recursos del planeta. Los consumidores pueden contribuir a evitar las fatales consecuencias de seguir incrementando esta huella con algunas decisiones desde su vida cotidiana:

  • Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar, en este orden de prioridad), como se explica por ejemplo en la Escuela de reciclaje de CONSUMER EROSKI, ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación. Depositar los residuos en los puntos de reciclaje o en los puntos limpios facilita su correcto tratamiento. Esta acción es especialmente importante en el caso de productos peligrosos y tóxicos, ya que su abandonado incontrolado en el entorno natural puede causar graves consecuencias.
  • Llevar a cabo un consumo inteligente y responsable, lo que supone utilizar productos reciclados y reciclables, y productos y servicios eficientes en su uso de los recursos, aprovechándolos al máximo. Asimismo, interiorizar unos hábitos alimenticios más ecológicos también es de gran ayuda, como consumir productos locales y de temporada, no abusar de la carne, y en cualquier caso, que los alimentos sean elaborados de forma sostenible. Para ello, se pueden seguir unos consejos que permitirán elegir productos realmente ecológicos con un alto grado de certeza.
  • A la hora de viajar, se puede hacer de manera más respetuosa con el medio ambiente, eligiendo por ejemplo programas de turismo ecológico.

Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación

En otras ocasiones, conceptos como la biodiversidad pueden parecer alejados de los consumidores. Sin embargo, la pérdida de especies significa otra forma de poner en peligro nuestro futuro, ya que también dependemos de ellas. De hecho, los expertos relacionan directamente la biodiversidad con otro concepto no menos importante, el desarrollo sostenible, que implica que el desarrollo económico sólo podrá continuar si se respeta el medio ambiente.

Dentro de los problemas que ponen en peligro la biodiversidad, los expertos destacan la destrucción del hábitat, consecuencia en gran medida de la extracción de recursos naturales. Los consumidores pueden reclamar productos elaborados de forma sostenible, o efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente ante la autoridad competente, ya sea de forma personal o a través de alguna asociación o grupo ecologista. Por ejemplo, los incendios forestales se podrían evitar, o combatir mucho más eficazmente, si los ciudadanos se concienciaran de una serie de medidas.


– Imagen: Shubert Ciencia

De la misma forma, el tráfico ilegal de especies (especialmente en España, por cuyas fronteras circula el 30% de todo el contrabando mundial) o el aumento de las especies invasoras suponen también graves peligros para la biodiversidad. Los consumidores también pueden actuar para contribuir a proteger a las especies naturales, sobre todo las consideradas en peligro. Por ejemplo, en caso de querer una especie exótica, conviene asegurarse de que se puede introducir legalmente, contactando con el Seprona o el Ministerio de Industria y Comercio, aunque lo mejor es que habiten en su medio natural. También se puede ayudar o formar parte de asociaciones especializadas en la conservación y recuperación de especies en peligro. Diversas ONG ecologistas, instituciones y hasta entidades bancarias proponen una variada oferta de programas de voluntariado medioambiental, y contribuyen a conservar y recuperar espacios naturales que no reciben a menudo suficientes recursos.

Los consumidores pueden efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente

Por otra parte, los consumidores como ciudadanos también pueden exigir a las administraciones locales, autonómicas o estatales que se cumpla la legislación medioambiental, y que se facilite una mayor información, educación y participación social, como así lo indica por ejemplo el Convenio de Aarhus. En este sentido, los ciudadanos pueden acudir a centros de documentación ambiental o a centros de educación ambiental, y en caso de no tener cerca uno, exigirlos a las instituciones.

Actuar desde el medio urbano


– Imagen: Thomas Duesing

Los ciudadanos, desde sus hogares o su entorno urbano, también pueden tomar importantes decisiones a favor no sólo del medio ambiente, sino de su propio bolsillo. Por ejemplo, en casa se pueden asumir una serie de fáciles consejos que permiten reducir el consumo de energía o de agua. Igualmente, se puede conseguir una importante reducción de recursos naturales mediante la recogida selectiva de la basura en casa y su depósito en sus contenedores correspondientes. Incluso la materia orgánica se puede recoger selectivamente, de manera que se pueda tanto compostar también en casa, como valorizar en las plantas de biogás.

Por otra parte, los consumidores también pueden compartir bienes de consumo como determinados electrodomésticos, libros, películas o intercambiar bienes que pueden ser útiles a otros, adquirir ropa ecológica y hasta casarse de manera respetuosa con el medio ambiente.

Diversas tecnologías permiten a los españoles a crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero

Las viviendas en sí también son importantes a la hora de actuar por el medio ambiente. Se puede optar por casas más ecológicas, que cuidan el medio ambiente y ahorran dinero. Del mismo modo, pueden exigir que las viviendas incorporen medidas para disminuir su impacto ambiental, como las apuntadas por ejemplo en el nuevo Código Técnico de la Edificación. Así, el aislante térmico de las viviendas o el uso de sistemas más eficientes de climatización, tanto en invierno como en verano, permite importantes ahorros energéticos. Además, diversas tecnologías permiten a los consumidores crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero y reducir su dependencia de la red eléctrica.

En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales. Por ejemplo, los ciudadanos pueden implicarse activamente en combatir el cambio climático y hacer frente a sus posibles consecuencias.


– Imagen: Daniel Lobo

Por su parte, algunos expertos llaman la atención especialmente sobre la huella de carbono, que recuerda el aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero, y ofrecen consejos específicos para su reducción; los consumidores pueden contribuir a reducir el cambio climático compensando sus emisiones de CO2 mediante diversas iniciativas en Internet.

La movilidad es uno de los caballos de batalla de las ciudades, y en la que los consumidores también tienen mucho que decir. Pueden apostar por el transporte público, exigiendo además que éste sea más ecológico. En caso de necesitar coche, se puede elegir un modelo lo menos contaminante posible, realizar una conducción eficiente o intentar compartir el vehículo privado y el parking. Y siempre que sea posible, podemos desplazarnos a pie o en bicicleta, ya sea privada o pública.

En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales

Los consumidores, en cuanto ciudadanos, también pueden reclamar a los responsables institucionales mayores esfuerzos en la lucha contra la contaminación urbana, como así lo indican, por poner un caso, las nuevas leyes que tratan de mejorar la calidad del aire, la gestión de los residuos o el ruido en los centros urbanos.

En el ámbito laboral, los consumidores también pueden ser más ecológicos en su trabajo, y las empresas pueden hacer gala de buenas prácticas de responsabilidad social corporativa, de manera que la asunción de criterios de calidad ambiental permita mejorar su cuenta de resultados a la vez que el medio ambiente.

La Diputación de Lleida reparte bolsas de tela en las panaderías para reducir el uso del plástico

 

Los panaderos cifran en nueve millones las bolsas de plástico que gastan cada año

(EUROPA PRESS) –

   El Patronato de Promoción Económica de la Diputación de Lleida empezó hoy a repartir bolsas de tela en 100 panaderías para reducir el uso del plástico. Según el presidente del Gremio de Panaderos, Manel Llaràs, cada año se utilizan nueve millones de bolsas de plástico para vender pan en Lleida.

   El presidente del patronato, Josep Presseguer, y el director, Gerard Guiu, estuvieron hoy en uno de los establecimientos que participan en la campaña, la panadería Joan March de la calle Magdalena.

   Una de las primeras personas en recoger la bolsa, Àngeles Portugués, valoró bien la iniciativa. “Me parece muy buena idea, ahora lo que hace falta es que tengamos memoria y pensemos en coger la bolsa”, afirmó.

   Guiu y Llaràs señalaron que con el reparto de bolsas de tela se pretende sensibilizar a la sociedad sobre la reutilización de los recursos y volver a la costumbre de hace años, cuando en todas las casas había bolsas para ir a comprar el pan. Ambos apuntaron también que será dentro de unos días cuando puedan hacer una valoración de la campaña al comprobar si efectivamente los clientes de las panaderías que se llevaron hoy la bolsa la reutilizan.

   El presidente del gremio de panaderos agregó que hace falta legislación por parte de la administración para apoyar estas actuaciones con una normativa que pueda limitar el uso del plástico. “Mientras en los supermercados regalan bolsas de plástico es muy difícil que los consumidores dejen de pedirlas en las panaderías”, afirmó. Durante la campaña, la Diputación repartirá cinco mil bolsas entre cien panaderías. En Lleida hay 250 establecimientos que venden pan.

   A la presentación de la campaña asistitió también Mónica Elías, técnica del Centro de Difusión Tecnológico del Sector Panadero (Innopan), con sede en Lleida, quien dijo que el reparto de las bolsas es una muestra de la sensibilidad del sector panadero por la sostenibilidad.

Vertederos: La conciencia ecológica está en la basura.

A pesar de que las normas europeas apuntan a su drástica reducción, los vertederos recogen la mitad de los residuos urbanos, en algunos casos de forma irregular y con problemas de saturación

La imagen de Nápoles inundada de residuos puede parecer un caso extremo, pero da cuenta de un problema que crece y se amontona sin cesar, de manera especial en los vertederos. Y es que con un escaso 10% de reciclaje general , en ellos se tira hasta la conciencia ecológica de nuestra sociedad. La legislación europea establece que los vertederos deben ser la última opción para el tratamiento de los residuos sólidos urbanos (RSU) y apunta a 2009 para reducir a la mitad la basura orgánica respecto a 1995. Sin embargo, según los últimos datos oficiales disponibles, de 2005, cada español genera al día 1,4 kilos de RSU (en total, más de 25 millones de toneladas), una cantidad que ha crecido un 46% en la última década. La mitad acaba en el vertedero.

Bien es verdad que estas instalaciones nada tienen que ver con aquellos lugares en los que se abandonaban los residuos sin ningún control, con los consecuentes riesgos para el medio ambiente y la salud. En la actualidad, son depósitos en la superficie o bajo tierra impermeabilizados y vigilados, con sofisticados sistemas de control para los lixiviados (líquidos nocivos generados en el propio vertedero) y gases tóxicos que emiten. En algunos casos incorporan incluso tecnologías que aprovechan estos gases para la generación de energía.

Asimismo, la legislación especifica el tipo de residuos que pueden aceptar y rechazar, así como su ubicación, lejos de zonas habitadas o con riesgo de alto impacto ambiental. En este sentido, desde la Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales (ASEGRE), se afirma que la eliminación controlada de residuos en vertedero es un procedimiento de gestión que cuenta con la suficiente normativa.

Una vez que ya se tiene previsto el cierre de un vertedero, se regulan diversas actuaciones para evitar su impacto ambiental. En este caso, se suelen llevar a cabo planes de vigilancia post-sellado y clausura, medidas de revegetación y de recuperación para su uso agrícola e incluso lúdico (conversión en parques o instalaciones deportivas).

Por su parte, el Ministerio de Medio Ambiente (hoy también del Medio Rural y Marino) (MMA) presentaba el año pasado el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR), que se marca hasta 2015 unos objetivos para adaptarse a las directrices de la Unión Europea en esta materia.

Problemas de los vertederos

El Observatorio de la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medio Ambiente (ATEGRUS) sobre Vertederos Controlados de residuos no peligrosos, peligrosos e inertes (2005-2007) no deja en muy buen lugar el funcionamiento de estas instalaciones en España. Entre las diversas conclusiones, afirma que la valorización del gas de vertedero es aún muy insuficiente, aunque reconoce un “lento” avance; se realizan pocos controles ambientales; el drenaje de los lixiviados es aún inadecuado en muchos casos; el revestimiento de los vertederos puede resultar insuficiente; se necesitan más medidas para reducir la cantidad de materia orgánica depositada en vertedero y los vertederos de menor tamaño son los que más incumplimientos registran.

Asimismo, los responsables de ATEGRUS aseveran que el vertido será la principal solución ante los residuos, ya que continúa la tendencia de construir vertederos provinciales o supra-comarcales más grandes y cerrar los vertederos más pequeños.

Sin embargo, otros expertos también advierten de que algunos de estos vertederos se encuentran llenos, aunque siguen funcionando, y apuntan a la Comunidad Valenciana, Canarias y Galicia como los lugares donde se concentran la mayoría de los vertederos saturados. Asimismo, también se alerta de que la numerosa legislación europea, nacional y autonómica es compleja, e incluso, a menudo confusa, y no ha sido desarrollada de manera efectiva, lo que representa un obstáculo para poner en marcha su aplicación real.

Vertederos ilegales y disparidad de datos

La falta de información actualizada y contrastada es otro de los problemas que impide conocer con exactitud su situación real. Un ejemplo de ello es el número de vertederos que hay en nuestro país. Según datos del Ministerio, a finales de 2006 se contabilizaban 869 vertederos activos en España, de los que veinte se destinaron a residuos peligrosos, 248 a no peligrosos y 601 a inertes y otros. Por su parte, ATEGRUS afirma que en 2007 había en España 415 vertederos controlados, de los que catorce recogieron residuos peligrosos, 207 residuos no peligrosos y 194 residuos inertes.

En cuanto a los vertederos incontrolados, salvajes o no autorizados, la disparidad de los datos también es evidente. Ecologistas en Acción alaba el esfuerzo que el MMA ha hecho desde el año 2000 para eliminarlos y reconoce que se han reducido mucho, pero sostiene que en 2005 había entre 4.000 y 90.000, “dependiendo de las fuentes consultadas”.

Este problema en la verificación de datos es un elemento más que pone en evidencia, como subrayan diversos expertos, la falta de coordinación entre las distintas administraciones responsables. Desde el propio ministerio admiten que las tarifas que se cobran por los residuos urbanos registran importantes diferencias de unas comunidades a otras e incluso en distintas instalaciones de una misma comunidad, con un rango que puede ir de los 10 a los 60 euros. En algunos casos, los precios incluso no cubren todos los costes de vertido.

Qué pueden hacer los consumidores

La jerarquía general en la gestión de los residuos establece cinco pasos, de más a menos importante: minimización, reutilización, recuperación, valorización y eliminación. Por lo tanto, los consumidores deben concienciarse para reducir en todo lo posible su generación de residuos (el único residuo que no impacta al medio ambiente es el que no se genera); reutilizar antes de tirar; y, en tal caso, asumir el objetivo del “vertido cero”, es decir, que los vertederos reciban únicamente los residuos que no se puedan reciclar.

Asimismo, los consumidores también pueden exigir a sus responsables institucionales, tanto locales, como autonómicos, nacionales y europeos, que asuman y apliquen sin ambigüedades las normativas sobre gestión de residuos. Para ello deben asumir las medidas necesarias y permitir un mayor acceso a la información sobre este campo.

Las ‘slow cities’ abanderan la utopía del decrecimiento

TENDENCIAS ‘BIO’

Estos municipios buscan el bienestar de sus vecinos primando la calidad de vida frente a la rapidez de las grandes urbes

Pese a que la mayoría de la sociedad se muestra escéptica con teorías económicas como la de Nicholas Georgescu-Roegen, existen grupos que no ven en el cambio de los valores del capitalismo una utopía.

Éste es el caso de las llamadas slow cities, que se encuentran dentro de un movimiento nacido en Italia en 1999 al que diferentes municipios de ese país, Inglaterra y España se están sumando. Las ciudades cittá slow buscan el bienestar de sus vecinos atendiendo a principios alejados de los ritmos habituales de las grandes urbes, en las que prima la rapidez a la calidad de vida entre sus habitantes.

Para conseguir este distintivo, el municipio, entre otras cosas, debe tener una población de menos de 50.000 habitantes, no ser capital de provincia y conservar el casco antiguo cerrado al tráfico. Además, debe cumplir con una serie de requisitos de carácter legislativo, medioambiental y turístico.

Comer bien, disfrutar del silencio, respetar las tradiciones, el patrimonio y el medio ambiente son algunas de las directrices que siguen los ciudadanos que viven en lugares como Begur, Pals y Palafrugell, en la provincia de Girona, los de Mugía, en Vizcaya, y los de Pozo Alcón, en Jaén, y Nigüelas, en Almería.

Cooperativas

En las ciudades también existen iniciativas sociales que buscan cambiar algunos planteamientos capitalistas, como ocurre con las cooperativas de consumidores.

Estos grupos están comprometidos con una alimentación más sana y una producción agraria sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Las cooperativas de consumidores defienden que la acción económica parta del núcleo local, y entienden el crecimiento como un incremento de las relaciones en redes sociales, y no como un beneficio económico. También buscan favorecer el acercamiento entre el mundo rural y el urbano implicando a campesinos, distribuidores y a los mismos consumidores. Su funcionamiento suele consistir en dividir la producción de verduras y hortalizas de la temporada en partes iguales que se reparten entre los socios.

En Valladolid se encuentra la cooperativa Bajo el asfalto está la huerta (http://bah.ourproject.org), que fomenta la relación directa entre productores y consumidores. Y en Catalunya, desde la década de los 80 funciona Ecoconsum (http://www.ecoconsum.org), que agrupa a tres cooperativas y varias asociaciones de consumidores.

LA RED ESPAÑOLA DE CIUDADES POR EL CLIMA SE REUNE HOY EN SU III ASAMBLEA PARA RATIFICAR EL MANIFIESTO DE KURSSAAL EN DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE

La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, inaugura hoy, en San Sebastián, la tercera Asamblea de la red española de ciudades por el clima, que concluirá mañana. Con anterioridad, está previsto que la ministra visite la exposición “La pasarela ecológica de Monpás” en el Victoria Eugenia y asista a la firma del manifiesto de ciudades por el clima en el Kursaal. De este modo, Odón Elorza logra otro respaldo a su apuesta por la pasarela de Monpás, que tiene el apoyo del Gobierno central y sufre las reticencias del departamento vasco de Medio Ambiente.

Conflicto Ambiental. Curiosamente, este acto coincidirá con la presencia de la consejera vasca de Medio Ambiente, Esther Larrañaga, en San Sebastián, donde inaugurará la segunda edición del Seminario del Conflicto Ambiental. La III Asamblea de Ciudades es el foro ideal para conocer y debatir el Pacto de los Alcaldes y otras iniciativas de lucha contra el cambio climático a nivel local que ha puesto en marcha la Unión Europa en el campo de la energía, así como para convocar los II Premios a las Buenas Prácticas Locales por el Clima.

Energía y movilidad sostenibles. La jornada matinal de la asamblea de la red española de ciudades por el clima cuenta con la participación de su presidente, el ex ministro Abel Caballero, además de Pedro Castro, máximo responsable de la Federación Española de Municipios y Provincias. Por la tarde, se verán varias ponencias, entre ellas la del propio alcalde donsotiarra, Odón Elorza, que hablará sobre el “Plan de lucha contra el cambio climático de San Sebastián” presentado a principios de este año. La jornada técnica de mañana, abierta al público, permitirá conocer las experiencias para alcanzar un modelo de gestión de energía y movilidad sostenibles.

Contracampaña del director de Público para ayudar a Pedro J. en su cruzada lingüística: colabora!

VISTO EN LA RED

¡En Madrid tampoco se rotula en castellano!

V.V.

Entre las múltiples cruzadas de Pedro J. Ramírez se encuentra ahora la de denunciar la falta de bilingüismo en los rótulos oficiales de las comunidades que, además del castellano, utilizan una lengua propia. Pedro J. ha pedido incluso a sus lectores que envíen fotografías que atestigüen la marginación del castellano en sus comunidades. Ignacio Escolar, director de Público, pide con humor ayuda para el periodista y propone enviarle fotos de rótulos que aparezcan en un solo idioma. No ha tenido que desplazarse a comunidades con dos lenguas para conseguirlo.

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La última de las cruzadas en la que se ha sumergido Pedro J. tiene que ver con el bilingüismo: El Mundo se ha dedicado esta semana a recorrer Galicia, Cataluña, Baleares y País Vasco para demostrar que las administraciones no se expresan en los dos idiomas oficiales. Fotos de señales de tráfico, sedes regionales y locales y publicidad corporativa han ilustrado esta semana portadas e informaciones del rotativo. Parece que Pedro J. está poniendo todo su afán en demostrar que el castellano está marginado en ciertas regiones, tal vez en un intento más de impulsar el Manifiesto por la Lengua Común por el que tan fuerte ha apostado.

Rótulos que “vulneran el bilingüismo”
En la última entrega de una serie de cuatro reportajes, el rotativo incluía una petición: a través de su edición digital, los lectores pueden enviar fotos de “rótulos oficiales” que “vulneran el bilingüismo”. Ignacio Escolar ha acogido con humor esta propuesta, y ha pedido a sus lectores que apoyen la idea enviando rótulos que, efectivamente, no estén en castellano.

“A lo mejor es todo una excusa…”
“Empeñado en montar una guerra total, sin necesidad de ir a la costa, bajo a las calles de la capital dispuesto a echar una mano. Sin mucho esfuerzo, en veinte segundos, encuentro cuatro rótulos en el mismo cruce (Fuencarral con Sandoval)”, explica el director de Público, que acompaña la información con los rótulos de cuatro tiendas, sólo en inglés o francés. “¿Por qué buscar batallas fuera cuando el enemigo está en casa?, ¿o será que a lo mejor es todo una excusa y lo del castellano, en realidad, les importa un bledo?”, se pregunta en el blog.

Cumplieron su objetivo…
Cataluña, Baleares y Galicia (publicados en las portadas del lunes, martes y miércoles respectivamente) cumplieron con creces el objetivo de Pedro J.: portadas e informaciones aparecieron ilustradas con imágenes de rótulos sólo en las lenguas vernáculas de cada comunidad.

La “dificultad” del euskera
El País Vasco rompió la tendencia, puesto que la inmensa mayoría de la información se encuentra tanto en castellano como en euskera. Según El Mundo, no por un deseo institucional de cumplir con el bilingüismo, sino “por la dificultad del euskera”.