Adiós a la confianza: un fraude que paralizará al capitalismo americano

Por ANNE APPLEBAUM (SLATE)*
Actualizado 17-12-2008 16:02 CET

Escena primera: estamos comprando un apartamento en Varsovia, Polonia, en algún momento a principios de los 90. En cada fase de la transacción, los dos, mi marido y yo, tenemos que personarnos, hacer cola y presentar los carnés de identidad. Aparecemos en la oficina del notario más de una vez. Aparecemos en la oficina de impuestos en repetidas ocasiones. Finalmente, nos piden que entreguemos un maletín lleno de dólares. El vendedor no aceptará una transferencia bancaria y tampoco quiere que se le pague en moneda de su país.

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(EFE)

 

Escena segunda: estamos comprando un coche en Washington, D.C., en algún momento a principios de los años 2000. Probamos unos cuantos y le decimos al vendedor qué coche queremos. Le damos un cheque personal, que acepta sin pedir un carné de identidad. Mi marido pregunta si no le preocupa que devuelvan el cheque. El vendedor se ríe y salimos del concesionario conduciendo un coche nuevo.

Dos momentos diferentes, dos lugares diferentes, pero sobre todo, dos clases diferentes de capitalismo: si Francis Fukuyama, el autor de ‘Trust: Las Virtudes Sociales’ y la Creación de la Prosperidad’, estuviera escribiendo este artículo, describiría la Varsovia de la primera escena como una ‘cultura de baja confianza‘ y el Washington de la segunda como una ‘cultura de alta confianza‘. También se les podría llamar ‘un lugar donde las transacciones financieras son irritantes y hacen perder el tiempo’ y ‘un lugar donde las transacciones financieras son sencillas’, respectivamente. Sin embargo, etiquetas así no duran para siempre. En las casi dos décadas que han pasado desde principios de los 90, las transferencias bancarias, telefónicas y el uso de la moneda local se han convertido en la norma en Varsovia. La cuestión es ahora si el capitalismo americano cambiará también a lo largo de las próximas dos décadas (y a peor).

Hemos vivido en una cultura con niveles de confianza extraordinariamente altos, en la que se acepta la buena fe de un cliente sin cuestionarla y donde se piensa que la gente acaudalada ha ganado su dinero. Por eso todos creían en Madoff

Leyendo las crónicas del colapso de Inversiones en Valores Bernard L. Madoff, es imposible no concluir que lo hará. La escala de este fraude se extiende mucho más allá de lo que un vendedor de coches o incluso el comprador de un apartamento pueda cometer, por supuesto: entre las víctimas del extraordinario esquema piramidal de Madoff se encuentran bancos muy importantes (BNP Paribas, Valores Nombra), gente famosa (Mort Zuckerman) y los amigos de Madoff del Club de Campo de Palm Beach. A raíz del arresto de Madoff, las organizaciones benéficas van a cerrar, y gente que antes era rica se convertirá en pobre. Lo peor es que todo el que invierta donde sea se lo pensará mucho más, se tomará mucho más tiempo, exigirá mucha más documentación. Y lo harán no sólo a causa de Madoff, sino por los prestamistas de alto riesgo, los bancos de inversión de Wall Street y los defraudadores de Enron que han trabajado tanto para minar nuestra fe en la fiabilidad del sistema.

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(REUTERS)

Madoff en sus buenos tiempos, cuando iba a la tele como una estrella.

La ironía más aguda aquí es que todos esos planes sólo fueron posibles en primer lugar, precisamente porque, hasta ahora, hemos vivido en una cultura con unos niveles de confianza tan extraordinariamente altos, una cultura en la que se acepta la buena fe de un cliente sin cuestionarla y donde se piensa que la gente acaudalada ha ganado su dinero. En nuestra cultura, se confió en alguien como Madoff precisamente porque era rico: porque era miembro del Club de Campo de Palm Beach; porque su compañía poseía caras oficinas en Manhattan, la mayoría de las cuales estaban ocupadas por personas ejerciendo verdaderos trabajos. A nadie se le ocurrió pensar que un pequeño grupo de selectos empleados estaba desarrollando también un enorme plan de fraude en el piso 17.

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En otras culturas (quizá en la mayoría de las otras culturas) la gente muy rica es sospechosa por definición. Recientemente, conocí a un adinerado ruso y automáticamente asumí que era el beneficiario de algún oscuro plan: ¿cómo si no iba a hacerse rico alguien de esa parte del mundo? De hecho, resultó ser el director ejecutivo de una compañía occidental en Kiev, Ucrania, y tener todo en regla. Pero sé por qué cometí el error: aún recuerdo (y los rusos se acuerdan todavía) los fraudulentos negocios de ‘privatización’ y las complejas operaciones de blanqueo de dinero que generaron tantos milmillonarios rusos durante las últimas dos décadas. También recuerdo la extraordinaria saga de la compañía MMM, que en los 90 defraudó 1.500 millones de dólares a unos 2 millones de rusos, utilizando lo que ahora se conocerá seguramente como el segundo mayor esquema piramidal de todos los tiempos. Por aquel entonces, pensábamos que un fraude tan flagrante sólo podía tener lugar en el caos del mundo post soviético.

Estábamos equivocados. El esquema piramidal de Madoff, mucho más amplio que cualquier cosa que pudiera soñar MMM, fue posible por nuestra propia tradición de legalidad. Y ahora él ayudará a acabar con esa tradición. He aquí una predicción: en los próximos años, el capitalismo americano se ralentizará, se hará más precavido, menos productivo y menos emprendedor. Aún estamos muy lejos de la Europa del Este de los 90 o de la Latinoamérica o de la Rusia del presente. Pero quizá no tan lejos como pensamos.

 

* Este artículo se ha publicado originalmente en el medio digital estadounidense Slate.

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Saramago proclama el “suicidio” del capitalismo

POLÍTICA

 

 

 

 

“Obama ha despertado tantas esperanzas que será muy fácil decepcionar”

 

ELPLURAL.COM

Si hace años Nietzsche diagnosticó la muerte de Dios, hoy José Saramago ha hecho lo propio con la religión del mercado. “El capitalismo se suicidó”, ha indicado el premio Nobel en una entrevista concedida al diario Público. A sus 86 años, el escritor sigue apostando por las nuevas generaciones en las que delega la revolución pendiente: “volver a la ética”, aunque suene “antiguo”. En su opinión, sólo ellas pueden regenerar el sistema.

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José Saramago se está recuperando de una larga convalecencia, pero vuelve con las pilas cargadas. El literato tuvo una neumonía que le mantuvo ingresado durante un par de meses. Ahora, no obstante, regresa a los ruedos con un libro nuevo que saldrá a las librerías mañana. “El viaje del elefante” es el título de su última obra, en la que se narra el viaje de este animal desde Lisboa hasta Viena. El motivo de su peregrinación es que “no tiene oficio ni beneficio, ni esperanza de provecho”. Un leitmotiv totalmente capitalista al que Saramago se refiere como una “metáfora de la vida”, si bien se desmarca de esta ideología. En su opinión, no somos lo que producimos, “somos lo que hacemos”, lo cual “tiene un sentido más digno”.

Descomposición del sistema
Al hilo del sistema capitalista, el escritor admite que ha sufrido un “proceso de descomposición” del que “no nos dimos cuenta”. “Las hipotecas basuras fueron el primer síntoma de lo que ocurrió”, apunta. La degradación sistémica “incluso sorprendió a aquellos que defendían la idea peregrina del señor Fukuyama de que la historia se había acabado, que habíamos llegado a un punto en el que no habría cambios”. En este aspecto, Saramago opina que la transformación que hace falta ahora mismo es aquella que permita “volver a la ética”.

No basta con refundar el capitalismo
El escritor reniega de la pretendida refundación del capitalismo, objetivo de la pasada cumbre de Washington. Refundar implica “cambiar algo para que todo siga igual”, una reacción, por tanto, insuficiente: “el trauma ha sido suficiente como para pensar que con una mano de pintura no basta. No sé qué pasará, pero tengo claro que el capitalismo se suicidó”, remarca. Sobre el futuro, tiene más incertidumbres que certezas. “Supongo que ocurrirá la creación de instrumentos de control para supervisar las operaciones financieras. Pero si no se acaban los paraísos fiscales, si no se aplica la tasa Tobin, etc… no sé qué pasará”.

El poder de las generaciones
Preguntado sobre si necesitamos a Marx, el literato admite que se le está “resucitando” y “reeditando”. “Pero, ¿estaremos en condiciones de estudiar a Marx desde nuestra época?”, inquiere retóricamente. Una vez más, traslada a las generaciones venideras la misión de regenerar el sistema. “Creo en las generaciones. Creo que hay generaciones capaces de crear, de generar y de construir. Si la generación a la que vosotros pertenecéis es capaz de tomar la decisión de reaccionar y de expresar las dudas que hay que mantener vivas, porque la seguridad es engañosa, podréis ser una de las generaciones necesarias. Yo no creo que la literatura salve nada, porque si pudiera hacerlo ya lo habría hecho. Todo eso quedó en el pasado y no cambió nada”.

Sobre Garzón
Saramago valora positivamente la iniciativa del magistrado para investigar a los desaparecidos del franquismo y la guerra civil. “No estamos desamparados: el juez ha hecho lo que tenía que hacer, ahora otros tendrán que seguir la tarea. Y, desde luego, la sociedad no puede bajar la guardia, porque la amnesia es mala para las personas y también para las sociedades. Tenemos que saber quiénes somos para vivir con conciencia de estar vivos. Sigamos preguntando y buscando. Este movimiento ya no lo para nadie”.

Preparados para juzgar a Franco
El escritor cree que España sí está preparada para juzgar a Franco. “Todos los pueblos pueden mirar su pasado y juzgarlo de acuerdo con sus exigencias éticas”, valora. El mérito de la investigación del franquismo, no obstante, no es sólo del magistrado. “No fue él quien puso en movimiento las alas de la mariposa: el movimiento estaba, él le dio curso legal y lo amplificó”, remarca.

La “revolución” de Obama
“El problema que va a tener Obama es que ha hecho despertar tantas esperanzas, tantas ilusiones, que será muy fácil decepcionar. Es una especie de Superman de la inteligencia, la sensibilidad, el sentido común, etc. En todo caos, ya sabemos que un presidente negro en Estados Unidos es una revolución, así que ¿por qué no va a ocurrir otro milagro? Además, Obama es inteligente y no es una característica habitual de los políticos”, considera.

IU está “muy enferma”
“No entiendo nada e lo que pasa en IU. Gaspar Llamazares ha hecho lo que podía, pero el partido está muy enfermo, muy enfermo. Es una pena. Hay un factor duro, los del PCE, en un momento en el que ya no tiene sentido, porque si el riesgo es la disolución de IU hay que dialogar y pactar, hacer algo para que eso no ocurra. Es increíble, ¿dónde está la izquierda? El sindicalismo está domesticado y esa ha sido la gran operación del sistema capital: la domesticación. Y a la vez nos dice que somos libres, eso sí que es cruel”, concluye

Miles de personas salen a la calle contra el capitalismo inhumano

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PÚBLICO – Madrid – 15/11/2008 23:16

Las principales ciudades españolas gritan su indignación por la especulación financiera

“¡La crisis, que la paguen ellos!” Ese fue el lema que unió el sábado a miles de personas en las principales ciudades de España. No se ideó en un despacho, sino en Internet, y de allí saltó a la calle el mismo día en que los líderes de los países más poderosos del mundo se reunían en Washington (EEUU), en la Cumbre del G-20, una cita que, con el telón de fondo de la crisis financiera internacional, pretendía nada menos que “refundar el capitalismo”.

Paga tú la crisis

Cientos de personas elevaron en la Puerta del Sol de Madrid decenas de pancartas en contra del capitalismo salvaje. Lo que empezó como una concentración, terminó por convertirse en una marcha que recorrió los puntos de poder de la capital. Ante las sedes del Banco de España, la Bolsa o el Congreso de los Diputados se escucharon los siguientes mensajes: “Paga tú tu crisis”, “a bancos salváis, a pobres robáis”, o “el capitalismo es el terrorismo”. Asociaciones como Ecologistas en Acción también desplegaron su propio mensaje: “¿Crisis de qué? ¿Crisis de quién? Necesitamos menos para vivir mejor”.

Ricardo García Zaldívar, presidente en España de ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras especulativas y la Acción Ciudadana), explicaba por qué asociaciones como la suya no legitiman la reunión de este fin de semana: “Creemos que no hay que hablar ni de G-8, ni de G-21, sino de la humanidad, de países ricos y países pobres, de movimientos sociales y de sociedad civil”, y continuaba: “Estamos muy preocupados porque precisamente los que nos han metido en esta historia quieren ahora hacer de salvadores”.

Socialización de las pérdidas

En la misma línea, Javier, un trabajador social de Madrid de 27 años, explicaba: “Estoy aquí contra la socialización de las pérdidas y la privatización de las ganancias. Me parece una vergüenza que ahora nos quieran hacer pagar a nosotros por lo que nos están haciendo, precisamente a nosotros”.

“Es una vergüenza que nos hagan pagar lo que ellos han hecho”

También en la plaza de Catalunya, en Barcelona, donde se reunieron alrededor de 500 personas, se oían voces que apuntaban al mismo argumento: “La crisis, que la paguen los ricos”. Oleguer Bohigas, uno de los organizadores del acto, explicaba: “Refundar el capitalismo es un eufemismo para darnos más medicina neoliberal”.

Por su parte, Cintia, una argentina del colectivo Clase contra clase, “de ideología marxista”, opinaba: “La gente, lo que necesita es pronunciarse; hay mucha bronca con eso de que los gobiernos hayan salvado la banca pero cada vez haya más desempleados”.

“Bankeros, vuestra crisis es nuestra ruina”. Era una de las pancartas que podía leerse en la concentración frente al Ayuntamiento de Sevilla. Allí, unas 300 personas recorrieron los escasos metros que les separaban del Banco de España en un acto vigilado en todo momento por la Policía Nacional.

Encima, el Gobierno les salva

También en Valencia unas 400 personas se reunieron en la Plaza del Ayuntamiento. Lo que más dolía, la hipoteca: “Hay gente a la que el banco le quita el piso por no poder pagar, ¡y encima el Gobierno le saca del bolsillo el dinero para salvar a esos mismos bancos!”, resumió Estefanía, de 25 años, que hasta hace unas semanas trabajaba en un supermercado.

Aunque las protestas no fueron convocadas por un único colectivo, las palabras de Sonsoles en Madrid podrían resumir lo que todos, en todas las ciudades pensaban ayer: “Hay que mojarse, todo esto nos tiene que llevar a algo. Hay que pedir explicaciones y hay que escuchar las distintas voces que se manifiestan y que se expresan”.

PAPÁ ESTADO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS. Especulando en el sistema solidario mundial.

   

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                                             Vicent Boix.


Escritor, autor de “El parque de las hamacas”. http://www.elparquedelashamacas.org/

 

Venga a nosotros tu reino.

Fue expulsado del estado español. Lo multaron con 3.240 euros. El “crimen” de este senegalés: vender 45 DVD de películas y 147 CD de música. Falsificados todos. Sentencia de un tribunal de Granada. El pasado enero. No fue a prisión. Pero por no tener permiso de residencia.

Mientras, la aseguradora AIG se fue arruinando. En Estados Unidos. Sus ejecutivos derrocharon miles de dólares. En lujos y placer. Directivos de Freddie Mac. Otra empresa quebrada. Cabildearon a consultores republicanos. Querían frenar una propuesta de ley. Una que imponía mecanismos de supervisión a sus “negocios”. No tiene permiso de residencia. El senegalés. Los encorbatados sí. La justicia está enladrillada, ¿quién la desenladrillará? el desenladrillador que la desenladrille, buen desenladrillador será.

 

Perdona nuestras deudas.

El plan de rescate de algunos países de la UE sobrepasa los 2,39 billones de dólares (1,9 billones de euros). Con ese capital y si es necesario, los estados podrán comprar participaciones en bancos, garantizar los préstamos entre las entidades y adquirir activos. En la otra orilla del charco, el plan de rescate presentado por George Bush alcanzaría la cifra de 700.000 millones de dólares. Sin embargo, el gobierno norteamericano ya ha invertido 765.000 millones de dólares distribuidos de la siguiente forma: 150.000 en devolución de impuestos para fomentar el consumo, 300.000 para créditos hipotecarios blandos, 200.000 en la quiebra de las agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, y 115.000 en la nacionalización de ciertas empresas como la aseguradora AIG, que supuestamente serán recuperados con la venta de sus activos.

Dinero utilizado en USA para afrontar la crisis: 765.000 millones de dólares. Dinero público para futuros rescates en USA: 700.000 millones de dólares. Dinero público para futuros rescates en la UE: 2,39 billones de dólares. Total: 3,85 billones de dólares.

 

Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

La cifra total del que podría ser el mayor robo de la historia jamás contado, equivale a la suma del PIB de la India y Turquía en 2007. Multiplica por dos al de Brasil y al de África. Por tres al de México, España o Italia. Por siete al de Argentina. Por diez al de Uruguay.

La deuda externa de los países del sur (mal nombrados subdesarrollados) era de 2,5 billones de dólares a inicios de este milenio. Si el capital dispuesto para salvar bancos, se destinara a salvar países, seguirían sobrando 1,35 billones. En junio de 2005, el G-8 anunciaba una reducción de la deuda para cerca de 40 países fuertemente endeudados, por un monto de 55.000 millones de dólares. Un pequeño frasco de pomada, si se compara con las costosas y enmarañadas operaciones quirúrgicas realizadas al sistema financiero.

1400 millones de personas viven en la extrema pobreza y según la FAO, 923 millones sufren hambre en el mundo (75 más que el año pasado). Para erradicarla, el director de dicho organismo reconoció que hacen falta 30.000 millones de dólares anuales. Sólo logró recaudar 7.500 para cuatro años, arriesgando de esta manera uno de los objetivos del milenio. Comprar comida hasta el 2015 (en los mismos países afectados y no los excedentes de USA), costaría 240.000 millones de dólares (30.000 X 8 años). Seguirían quedando 1,11 billones.

La Ayuda Oficial al Desarrollo del Gobierno Bush sumó 27.500 millones de dólares en 2005. Un 2% de lo empleado en sus planes de salvamento. Todos los países ricos ofrecieron cerca de 100.000 millones de dólares en 2007, pero según la ONU harían falta 18.000 millones más. Se podría abonar dicho incremento en los próximos 10 años –180.000 millones– sin exigir cambios en las políticas internas y se dispondrían aún de 930.000 millones.

Uno de los objetivos del milenio establece que todos los escolares del mundo deben acabar el ciclo de primaria en el año 2015 ¿Una fantasía? Según la Alianza Española Contra la Pobreza, esta meta no se alcanzará en la fecha estipulada. 75 millones de niños y niñas no están escolarizados, gracias en parte a que sus estados gastan más dinero en la deuda externa que en formación. Según dicha Alianza, en el año 2006 los países con rentas bajas recibieron 5.000 millones de dólares de ayuda directa para educación. No obstante, harían falta 6.000 millones más para completar el objetivo. Si se garantizaran hasta el 2015, se precisarían 48.000 millones de dólares (6.000 X 8 años). Restarían 882.000 millones.

2.400 millones de personas no tienen acceso a saneamiento adecuado y más de 1.000 carecen de agua potable. 2 millones de niños y niñas mueren al año por enfermedades que se propagan por el agua sucia y/o instalaciones sanitarias inadecuadas. La ONU calculó en 2001 que se necesitarían 23.000 millones de dólares anuales para proporcionar agua potable y saneamiento a todos los habitantes del planeta, cumpliendo de esta manera otro objetivo del milenio en 2015. Una vez más la estimación no se alcanzaba ya que se dirigían 16.000 millones. Asignar los 7.000 millones anuales que faltan significaría un total de 98.000 millones de dólares (7.000 X 14 años). Todavía constarían 784.000 millones de dólares.

A nivel mundial, en el año 2006 morían 72 niños y niñas menores de 5 años por cada 1.000 nacimientos vivos y entre los años 1990 y 2005, la mortalidad materna apenas disminuyó un 1%. Con estas cifras se está lejos de cumplir uno de los objetivos del milenio. En el mismo año y según la ONU, se canalizó la rácana cifra de 3.500 millones de dólares para mejorar la salud materna, neonatal e infantil. Harían falta 7.000 millones más al año, es decir, 56.000 millones de dólares para los próximos 8. En la alcancía aún repiquetearían 728.000 millones.

Decenas de millones de personas fallecen al año por SIDA, tuberculosis, malaria y otras enfermedades. En 2006 se estimó que la cifra para lograr conseguir el objetivo del milenio en cuanto a la reducción de la mortalidad por estas y otras patologías, debería ser de 20.000 millones de dólares. Huelga decir que no se ha logrado reunir dicha suma. Si se tomara como referencia y se abonara hasta el año 2015, se necesitarían 200.000 millones de dólares (20.000 X 10 años). Aún existirían 528.000 millones para seguir cambiando el mundo.

10 millones de jóvenes mueren al año de neumonía, sarampión y tétanos, según Save The Children. El tratamiento por persona en cada una de estas tres enfermedades costaría 30 céntimos de euro, 15 y 40 respectivamente. Aplicar todos los tratamientos supondría un monto total de 10 millones de dólares. A dólar por niño. Calderilla. Vergonzoso.

A modo general, para avanzar en la consecución de los objetivos del milenio harían falta 150.000 millones de dólares anuales hasta 2010. En septiembre de 2008, en un encuentro celebrado por la ONU en Nueva York, los países desarrollados sólo lograron aportar 16.000 millones. Una broma de mal gusto si se compara con las ingentes cantidades aportadas para lubricar el sistema bancario mundial.

En la Cumbre del Milenio del 2000, se constituyeron una serie de metas a cumplir en el año 2015. Se denominaron objetivos del milenio y la mayoría se han relatado en este artículo.

Posiblemente serían accesibles e incluso se podría aspirar a mucho más, si se empleara de una forma más altruista el dinero público disponible para salvar a bancos corruptos. Probablemente seguiría sobrando dinero que se podría destinar a otros fines. Por ejemplo, para reducir el analfabetismo a la mitad, que según la UNESCO, afectaba a 700 millones de personas en 2005. Dicho objetivo se fijó en el Foro de Dakar y requeriría 26.000 millones de dólares.

 

No nos dejes caer en la tentación.

El 27 de octubre, rebelion.org publicaba un amplio artículo de Éric Toussaint, sobre las causas de la crisis alimentaria. El autor narraba como el banco belga KBC, inició una campaña publicitaria para animar a la ciudadanía a invertir en seis alimentos básicos. Sus anuncios proclamaban sin pudor alguno: “¡Sacad ventaja del alza de precios de los productos alimentarios!”. Según Toussaint, la publicidad presentaba como una “oportunidad” la “penuria de agua y de tierras agrícolas explotables”, que deriva en “una escasez y una consecuente alza de precios de los productos alimentarios básicos”.

Casual y paradójicamente, ese mismo día, los medios de comunicación informaban en sus páginas de economía que el gobierno belga había decidido inyectar 3.500 millones de euros al KBC. ¿Servirá el capital público para promover y agudizar el hambre a través de la especulación criminal de los terroristas de guante blanco? Y la gran duda que me acongoja tras escribir este artículo ¿Podrá pagar la comida el senegalés expulsado por vender DVD piratas?

 

(Versión del artículo con bibliografía en: http://www.elparquedelashamacas.org/html/biografia.html)

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Refundar el capitalismo o resucitar la socialdemocracia

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • CARLOS CARNICERO

    29/10/2008

El Zumbido

Soy de los que considero que la importancia de la reunión de Washington está sobredimensionada por sus promotores. En primer lugar por el formato elegido: G-8 más G-20 es una reunión mixta que congrega a países de distinta naturaleza y con falta de cohesión de intereses. Su convocante es un político en desbandada que ni siquiera tiene poder moral para vincular en las conclusiones a su sucesor, que además ya estará elegido in péctore cuando se celebre la asamblea. No hay propuestas encima de la mesa con tiempo suficiente para la celebración de debates. Probablemente sólo será una tormenta de ideas.

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Se habla de ese encuentro de países tan heterogéneos como Estados Unidos y Argentina o Turquía como ocasión para la refundación del capitalismo pero todavía no se tiene más que vagas noticias de las propuestas que se van a analizar en Washington: ¿alguien pretende que al calor de una cumbre tan variopinta y con exclusiones, sin agenda previa, se pueden reglamentar las conductas de los mercados y cambiar el sistema económico?

Lo ocurrido en esta crisis es de tal gravedad que ni siquiera los responsables son capaces de explicar los límites de lo que está sucediendo ni por supuesto el alcance de sus consecuencias en una economía que necesariamente va a ser distinta. Los aficionados a los vaticinios empiezan a hablar del verdadero comienzo del siglo XXI en la reunión de Washington y comparan el momento histórico con la caída del comunismo.

Existen varias posibilidades para el futuro. La primera sería poner un parche en el sistema, refundando el capitalismo, con algunos controles más eficaces en los escasos instrumentos de regulación de los mercados. En esos parámetros estaría el “ejemplo español”. Y, ¿en qué consiste?: sencillamente en haber sufrido anticipadamente una crisis bancaria en la que el estado español inyectó proporcionalmente la misma cantidad de dinero para blindar el sistema financiero en el final de los ochenta. El caso Banesto y lo ocurrido con otros bancos más pequeños hizo emerger una reglamentación garantista en el Banco de España que ha vigilado los movimientos bancarios con eficacia pese a las quejas de quienes creían que eso encorsetaba a las entidades financieras.

Pero si se trata sólo de eso, que no es poco, la reunión de Washington es un exceso, una alharaca desbordada para sentenciar que los bancos centrales deben hacer su trabajo. Lo debían haber hecho y al contrario se dedicaron a desreglar el funcionamiento del sistema financiero.

Hay muchos aspectos no tan visibles de esta crisis que merecen reflexiones más profundas. En primer lugar el papel de la política democrática en la economía. El dogma de que el estado es un factor de molestia en el universo de eficacia de los mercados ha caído al fondo del abismo de la historia en donde yacen las ideologías muertas. Ahora se debiera tratar de reivindicar la dignidad de la política y del estado y su responsabilidad de intervenir no sólo para salvar al capitalismo de su destrucción.

El pensamiento socialdemócrata tiene la gran oportunidad de recuperar su espacio en un mundo que necesita armonizar demasiados intereses contrapuestos y en donde la redistribución de la riqueza está promoviendo abismos más grandes incluso dentro de las democracias consolidadas.

Podemos y debemos asistir a Washington pero sería un error conceder a ese cónclave la capacidad definitiva de definir nuestro futuro.

Carlos Carnicero es periodista y analista político.

Stop a los abusos del capitalismo.

 

L. G. / D. B. – Londres / Bruselas – 14/10/2008 23:14
La crisis ha dejado claro que ya no sirven las soluciones de antaño y que hay que crear nuevos cimientos para el sistema financiero mundial, porque los que había no eran suficientes y, además, han quedado muy dañados. Debatir sobre la refundación del sistema centrará la agenda de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que hoy y mañana se celebra en Bruselas.

Si el primer ministro británico, Gordon Brown, tomó la delantera la semana pasada con un programa de rescate de la banca, que el resto de la comunidad internacional ha replicado, ahora también quiere liderar este proceso de refundación del sistema financiero. Su receta pasa por “crear un mecanismo global de coordinación y supervisión” para salir “de la primera crisis financiera de la era global”, según anunció ayer en Londres.

Brown propone “una nueva arquitectura financiera para la era global”

Las operaciones de rescate de la industria bancaria y la reforma del sistema financiero han de producirse “simultáneamente”, defendió el jefe del Gobierno británico. “Debemos reconocer”, añadió, “que si los riesgos son globales, las responsabilidades también han de globalizarse”. Brown propone “una nueva arquitectura financiera para la era global” con sus cimientos apoyados en cinco principios: transparencia, integridad, responsabilidad, excelente gestión bancaria y cooperación a escala global. Esta nueva estructura debe incorporar fórmulas contables internacionales para evaluar los activos y asegurar la transparencia en todas las esferas financieras, incluidos los mercados de derivados de deuda que, según recordó el primer ministro, “mueven el riesgo por todo el sistema”.

Al mismo tiempo, el plan de Brown incluye la eliminación de los conflictos de interés en las agencias de evaluación de riesgo, una mayor responsabilidad en los planes de remuneración de las instituciones (es decir, de los elevados sueldos de los ejecutivos) y una supervisión efectiva de los consejos de administración de sus respectivos negocios.

Los nuevos cimientos deberían incluir una reforma del FMI porque, según Brown, “las instituciones internacionales fundadas en los años cuarenta deben ajustarse adecuadamente a la era moderna”.

El plan de Brown incluye la eliminación de los conflictos de interés en las agencias de evaluación de riesgo

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, también hizo su aportación sobre cómo deben ser las finanzas del futuro inmediato. A su juicio, sería necesaria una mayor supervisión de las actividades financieras transfronterizas, aunque no ve fácil su consecución porque, por ahora, ese objetivo genera una “oposición enorme”. Recordó que cuando propuso hace meses incrementar la supervisión, “varios líderes europeos me dijeron que no irían más allá de un código de conducta”. La resistencia de varios países a ceder competencias a la UE comienza por España, que ve necesaria una mayor coordinación, pero que teme perder competencias clave, según ha recalcado en varias ocasiones Pedro Solbes. Con todo, Barroso se mostró optimista por haber logrado unos niveles de coordinación “sin precedentes” en la reacción a la crisis. Tanto es así que aseguró que “ve la luz al final del túnel, pero todavía no estamos ahí”.

Desde el ámbito más concreto de las entidades, el presidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra, propuso que la nueva regulación lleve hacia productos financieros más simples y transparentes, y modifique las normas contables, ya que ahora “nos castigan” porque son demasiado procíclicas, informa Glòria Ayuso.

Cita con Bush

Además de lo que se acuerde en la cumbre europea, el debate sobre el sistema financiero mundial también será protagonista el sábado. El presidente estadounidense, George Bush, ha convocado a Barroso y al presidente de turno de la Unión, Nicolas Sarkozy, para discutir la crisis. Se verán en Camp David, informa Efe.

Bomberos pirómanos.

JOSÉ VIDAL-BENEYTO 11/10/2008

Las múltiples intervenciones estatales para apuntalar a los bancos más averiados y envilecidos y a los sistemas bancarios que los albergan, pueden considerarse como premios a la trampa y al chanchullo. Pero además esas intervenciones no conseguirán detener la desbandada, si no van acompañadas de un conjunto de medidas rigurosas y radicales que impidan, más allá de la mano salvífica de los mercados que evidentemente no funciona, primero, el mantenimiento de las prácticas actuales y luego, una transformación total del orden capitalista actual.

 

La noticia en otros webs

El remedio de inyectar más dinero en el circuito que lo ha malversado es un desatino

Y digo transformar y no sustituir, porque los que como yo estamos frontalmente contra la explotación capitalista y defendemos la igualdad en y desde la libertad, sabemos que, hoy por hoy, no tenemos una propuesta cabal, ni siquiera una hipótesis válida que poner en su lugar. Esa incapacidad es nuestra mayor frustración, nuestra más lacerante impotencia, que no nos obliga, sin embargo, a aceptar las prácticas generales de latrocinio en que ha derivado hoy. ¿Cómo ha sucedido esto?

Decir capitalismo es constituir al capital en piedra angular del edificio económico, cuyo propósito esencial es obviamente generar beneficios, pero respetando una serie de reglas y cumpliendo la función social de satisfacer las necesidades, expresadas técnicamente en demandas, de los miembros de la comunidad. Satisfacción que comporta la producción de las mercancías y servicios que estas necesitan para su subsistencia y desarrollo y que se inscriben en la esfera que se califica como economía real. Esta a su vez reclama la cooperación auxiliar de una estructura que la dote de los mecanismos de financiación que reclama su ejercicio. Ahora bien, esta economía financiera, en posición subordinada ha abandonado su función instrumental y se ha erigido en matriz privilegiada de la riqueza, autonomizándose de los riesgos y servidumbres de los procesos de producción y consumo y suplantando, mediante la manipulación de las cifras y las finanzas, la rigidez fáctica de lo real por la flexibilidad de lo virtual y abstracto.

Entre los obreros y las máquinas por un lado y los apuntes contables por otro, no cabe duda de que la búsqueda del beneficio se inclinará siempre por lo segundo. Pero el triunfo de lo financiero ha sido tan total, que ha perdido el sentido de los límites y ha provocado, por sus excesos y abusos, su propia hecatombe. Intentar salir de ella mediante una apelación al sentido de responsabilidad de los actores económicos, en una situación de desmoralización tan completa de nuestras sociedades, no tiene sentido alguno, cuando han desaparecido principios y valores y hoy sólo priman el enriquecimiento y el éxito, el disfrute. De ahí que el remedio que se ha puesto en marcha, que pretende apagar la hoguera echándole más leña al fuego, digo, inyectando más dinero en el circuito que lo ha malversado y entregándolo además a los propios malversadores confiando en su súbita conversión a la decencia, es un desatino. Más cuando cabría venir directamente en ayuda de los depositarios y cuentacorrentistas a quienes se priva de sus ahorros, mediante un dispositivo general de garantías personalizadas.

De igual manera es insensato pretender que, sin un marco rígido de disposiciones compulsivas, el mundo de las finanzas renunciara a sus tan rentables prácticas. Pues como apuntaba el sábado pasado si los mecanismos de titrización, mercados a término, técnicas del LBD se ponen difíciles, pronto surgirán otras. O mejor ya han surgido, dado que las Credit-Default Swap o seguros de impago, mediante los cuales uno se asegura por los riesgos de un tercero, permiten una desmultiplicación casi ilimitada de dichos riesgos y de su operatividad, y representan ya un volumen de 62. 000 millardos de dólares.

Si los Estados quieren de verdad adecentar el mundo financiero en vez de recapitalizar a las entidades fulleras, ¿por qué no crean un Servicio financiero público y se dejan de nacionalizaciones parciales e interesadas? ¿Por qué no acaban con las cuentas número y ponen fin definitivamente al secreto bancario que cubre tantas ignominias y hace posibles tantas impunidades? ¿Por qué no se establece una Autoridad Mundial de Control que asegure el cumplimiento de las normas y, entre otras cosas, designe unos expertos públicos responsables del rating de los mercados financieros? Y sobre todo ¿por qué no se clausuran los 37 paraísos fiscales más conocidos, lugares para el confortable acomodo del botín de la criminalidad organizada sin los cuales las mafias de la droga y las armas y las bandas especializadas en la evasión fiscal y el blanqueo tendrían la vida mucho más difícil? Esa clausura sólo depende de los Estados. ¿Por qué no lo hacen? Y para terminar, ¿por qué no volvemos a la propuesta del Premio Nobel de Economía James Tobin en 1983, de crear una tasa del 0,5% sobre todas las transacciones financieras para limitar la atractividad de lo financiero y con su producto alimentamos un Fondo para el logro de los Objetivos del Milenio?