Carlos Carnicero: Cuba despues de Fidel (II).

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España, en la mejor posición con Cuba

Cuba después de Fidel (II)

Fidel Castro no ha aclarado si piensa seguir ejerciendo el cargo que es de verdad clave en el entramado socialista cubano: Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba. Desde el partido se dirige de verdad la política cubana y las acciones de Gobierno son reflejo de las decisiones que emanan de los órganos de dirección del PCC.

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No cabe duda de que la comunicación realizada por Fidel Castro en la madrugada del día 19 de febrero tenía que ver con la presión del calendario. El domingo que viene, una vez constituida la Asamblea del Poder Popular nacida del último proceso electoral interno celebrado en Cuba en los últimos meses, este organismo tiene la obligación de elegir a los miembros del Consejo de Estado, cuyo presidente es por ley presidente de la República. Pero la Asamblea del Poder Popular no tiene ninguna capacidad de dirección en el Partido Comunista de Cuba, que en sus congresos elige al Comité Central, al Buró Político y a su primer secretario.

Normalizar relaciones
La sombra de Fidel no se diluye totalmente con su renuncia a la reelección, pero por primera vez el símbolo del poder en Cuba será encarnado por otra persona. Y eso es relevante para muchas cosas y también para la relación que pueda establecerse en el futuro con Estados Unidos. El propio Raúl Castro, en intervenciones realizadas en el año y medio que ha representado interinamente los máximos poderes en Cuba, ha hecho mención a la necesidad de normalizar relaciones con Estados Unidos.

Una historia de agresiones
Fidel Castro ha conocido, como máximo dirigente de Cuba, a diez presidentes de Estados Unidos. Desde Dwight David Eisenhower hasta George W. Bush. Todos ellos, con desigual intensidad, han tratado de acabar con el régimen cubano por procedimientos tan dispares como una invasión armada mercenaria –Playa Girón o Bahía Cochinos-, o atentados terroristas con numerosas víctimas civiles instigados por la CIA. El más grave de ellos fue la colocación, en pleno vuelo, de una bomba en un avión de la compañía Cubana de Aviación, hecho del que está acusado el terrorista Luis Posada Carriles, protegido en la actualidad por Estados Unidos, que ha negado sistemáticamente su extradición para ser juzgado por ese crimen.

El embargo
Ininterrumpidamente, todas las administraciones han estrechado el cerco a la isla con un bloqueo económico que no ha escatimado acciones contra los países que han seguido manteniendo relaciones económicas con Cuba. Sistemáticamente, la Asamblea General de la ONU condena todos los años el embargo a Cuba por un margen amplísimo de votos en donde Estados Unidos sólo encuentra el apoyo de Israel y unas pequeñas islas que son vicarias suyas en el Caribe y en el Pacífico. Pero la posición norteamericana no se modifica.
Sobra decir que la política de agresión a Cuba, lejos de debilitar al régimen cubano e impulsar su transformación, lo ha fortalecido, permitiéndose enrocarse en sí mismo, alegando razones de seguridad por los ataques de la primera potencia del mundo.

Nacionalismo cubano y confrontación norteamericana
El nacionalismo cubano es el factor de cohesión interna de Cuba frente a la agresión exterior. Al mismo tiempo, la posición de Estados Unidos facilita que el régimen vincule a la disidencia con los intereses y las maniobras de ese país en un encadenado diabólico en el que la protesta se presenta como una traición por colaborar con quien objetivamente arremete contra la independencia de Cuba como una constante desde la independencia de este país de España en 1.898.

Cambio de actitud
En ese contexto, es difícil imaginar una apertura económica y política en Cuba si Estados Unidos no cambia su actitud hacia el régimen cubano por iniciativa propia o en el seno de una negociación con el régimen comunista.

Ninguna amenaza
El único obstáculo en la actualidad, es de carácter electoral y tiene que ver con la política interna norteamericana. Lejos de los días de la Guerra Fría, en donde la tensión con Cuba y con la Unión Soviética estuvo a punto de desencadenar una guerra mundial, el Pentágono ha determinado hace tiempo en sus documentos que Cuba no significa ninguna amenaza para la seguridad interna norteamericana. A diferencia de las relaciones que Estados Unidos mantiene con China o Vietnam, Cuba sigue siendo su enemiga declarada sólo por su carácter comunista.

El peso de los lobbies de La Florida
La presión de los lobbies más radicales de cubanos de La Florida es el factor que impide flexibilizar la política hacia la isla. El peso electoral de ese estado es el que garantiza que ninguno de los candidatos presidenciales que aspiran a ocupar la Casa Blanca el próximo noviembre pueda adelantar con detalle la política que llevaría a cabo con Cuba en las actuales circunstancias.

Unión Europea y España
La posición de la Unión Europea ha sido muy diferente que la de los Estados Unidos excepto en el segundo mandato de José María Aznar. El ex presidente español, con muchos vínculos personales con los grandes jefes políticos del exilio cubano –Mas Canosa llegó a prestarle su avión privado en la época en la que era candidato a la presidencia del Gobierno de España- consiguió que la Unión Europea modificara su posición común hacia Cuba propiciando un largo período de congelación de las relaciones de los países de la Unión con Cuba, acercándose a las tesis norteamericanas. La llegada al Gobierno de José luis Rodríguez Zapatero permitió a la diplomacia española volver hacia atrás la posición común estableciendo un diálogo crítico con La Habana que ha dado importantes frutos. Los últimos han sido la liberación de disidentes hace unos días que cumplían condenas en cárceles cubanas.

Capacidad de influencia y de intermediación
Cuba tiene relaciones fluidas con Venezuela, que se concretan en intercambios comerciales y acuerdos económicos de gran alcance que incluyen empresas mixtas y proyectos de cooperación de médicos y especialistas cubanos en Venezuela. Podría decirse que la dependencia de la economía cubana con respecto al país que dirige Hugo Chávez empieza a recordar la que tuvo con la desaparecida Unión Soviética. Pero también están inmersos en proyectos de cooperación con Bolivia y Ecuador, mientras que las relaciones con Brasil son muy fluidas –como se ha demostrado en la última visita a Cuba de Luiz Ignazio Lula da Silva, que se entrevistó personalmente con Fidel Castro- y también con Uruguay y Argentina.

Movimiento latinoamericano
Hace tiempo que circulan informaciones reservadas sobre una agenda secreta que encabezaría Brasil para generar un movimiento latinoamericano para dar cobertura a Cuba en sus procesos políticos como paraguas de las pretensiones norteamericanas de dirigir cualquier proceso de cambio en la isla.

Responsabilidad y capacidad de España
Después de la renuncia de Fidel Castro a la reelección, el buen momento de las relaciones españolas con Cuba y también con los distintos países de Latinoamérica sitúa al próximo gobierno de Zapatero, si consigue ganar las elecciones del próximo 9 de marzo, en una posición privilegiada para influir y colaborar en procesos de cambio político en Cuba por su capacidad de interlocución con el sistema pero también con Estados Unidos si este país como consecuencia de su propio proceso electoral decidiera modificar una política hacia Cuba con la que sólo puede cosechar fracasos. Es curioso que en la actualidad el PP no saque a relucir sus reproches hacia la política del gobierno socialista con Cuba. Realmente no le sería fácil explicar a Mariano Rajoy en qué posición estaría España si se hubiera consolidado la política de José María Aznar con Cuba. (Continuará).

Carlos Carnicero es periodista y analista político

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