¿Hasta dónde, don Mariano?.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • ENRIC SOPENA

    06/11/2009

Cabos Sueltos

Juegan a la desesperada. Parecen dispuestos a utilizar todo lo que esté en sus manos, sea mentira o no, con tal de evitar la debacle. Los portavoces de Mariano Rajoy se han vuelto a sacar de la manga la teoría de las escuchas telefónicas ilegales, supuestamente llevadas a cabo por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Tratan de presentarse ante la opinión pública como víctimas acusando de crueldad a sus verdugos. Intentan así, al precio que sea, taponar la vía de agua que se les ha abierto en el barco y que puede provocar su hundimiento.

<!–Saben que o se repite la benevolencia del Tribunal Supremo en relación al caso Naseiro, hace unos veinte años, o lo que queda aún de la trama de corrupción denominada Gürtel –agazapada en el secreto del sumario- puede terminar con el invento genovés. Tras el espectáculo de estos días -en los que se ha ratificado la debilidad de Rajoy y se ha observado la guerra cruenta entre el clan Aguirre y el sector centrista de Gallardón-, la derecha ha buscado refugio en el sistema SITEL para esparcir estiércol y excrementos a granel a cuenta de sus adversarios políticos.

Teléfonos pinchados
Los teléfonos pinchados del caso Naseiro- lo que se hizo por órdenes del juez instructor del sumario- se convirtieron entonces en talismanes, de modo que los jueces del Supremo decretaron el archivo definitivo del proceso, alegando cuestiones de procedimiento. Salieron, pues, los populares de tal trance más contentos que un niño con zapatos nuevos. Hurgan ahora en el apartado de las escuchas que ellos califican sin tapujos de ilegales, rezando a sus dioses a ver si en esta ocasión una equivocación colateral como la del juez Luis Manglano conduce de nuevo al PP al paraíso.

Tan anchos
Dicen lo que les dicen que han de decir y se quedan tan anchos. Manejan el tremendismo, la demagogia y el embuste con soltura y sin complejos. No aportan pruebas ni indicios racionales. Pero sientan cátedra afirmando que la España de José Luis Rodríguez Zapatero funciona como un Estado policial y que el malvado Rubalcaba debe de disfrutar arrebatando la libertad a los ciudadanos y metiendo sus narices en la intimidad de las buenas gentes.

El loco del zar
Les vendría tal vez bien, a los voceros populares, leer la novela El loco del zar del escritor Jaan Kross, publicada en 1992 por la editorial Anagrama. Uno de los personajes -el protagonista del libro, perteneciente a la nobleza del imperio-, se dice a sí mismo: “¡Soy un pilar del régimen! Lo soy, debo serlo. Y, Señor, ¡quiero serlo! ¡Pero qué tipo de régimen me ha dado el destino a sostener! Ante cada abominación, debo ofrecer una explicación conforme al interés del emperador”.

El interés del emperador
Ese “interés del emperador” es hoy en día, en España, el interés de Rajoy. Y es cierto que a cada abominación imperial los portavoces han de acudir en socorro del zar procurando “una explicación conforme” a los intereses del jefe supremo. Pero como no hay una explicación que conjugue los intereses del zar con los del pueblo; como cada vez se hace más difícil justificar lo injustificable, cuesta entender el desparpajo de los voceros del PP difundiendo, cada dos por tres, falsedades, manipulaciones y medias verdades.

Campaña de sospecha
Tiene razón José Antonio Alonso, portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados y ex ministro del Interior, al que desean involucrar en el asunto del SITEL: “Nos encontramos ante una campaña de sospecha permanente sobre las instituciones del Estado”. El PP la viene capitaneando desde el mes de febrero de este año, cuando emergieron de pronto los trajes de Francisco Camps sin factura alguna.

Insultos a tutti quanti
Desde ese momento, la argumentación del PP no se ha detenido en recoger los excrementos propios, sino en insultar a tutti quanti: a fiscales, jueces, policías, periodistas y al Gobierno, como mínimo. ¿Hasta cuándo, Sr. Rajoy? ¿Hasta dónde, don Mariano?

Enric Sopena es director de El Plural

DESPOLITIZACIÓN, INFORMACIÓN Y PARTICIPACIÓN.

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Hace ya algún quinquenio que la izquierda en general y, los socialistas en particular, no alcanzamos a entender cómo nos es negada la victoria electoral en los ámbitos autonómicos y locales valencianos mientras la derecha encadena una tras otra las victorias electorales que le permiten hacer uso y abuso de un poder omnímodo con un efecto sobre el tuétano de nuestra sociedad civil que va a quedar marcada a fuego por el régimen político que de manera sistemática ha ido construyendo el Partido Popular desde que gobierna las principales instituciones políticas valencianas y ocupa los principales resortes del poder económico y social de nuestro País.

 

La redacción de este artículo no se aborda desde la pretensión de encontrar la pócima que cure las dolencias de la izquierda ni descubrir la piedra filosofal que desentrañe la razón de tanto desencuentro entre los partidos progresistas y la sociedad valenciana. Solo se aborda el asunto desde la pretensión de aportar una pequeña reflexión sobre cómo influye en el electorado la falta de información y de participación en los asuntos públicos y en la creciente despolitización que está en el origen de las derrotas de la izquierda y los éxitos electorales de la derecha.

 

Parto de la hipótesis de que el hombre de la calle, los votantes, la gente corriente no puede ser, en democracia, un mero sujeto pasivo que observa las acciones de los responsables públicos sobre su vida y sus intereses individuales o colectivos, sin que esa forma de concebir al ciudadano no pase la factura correspondiente al sistema de relaciones políticas, sociales y ciudadanas; a la calidad del sistema democrático y al sistema de libertades que articula su funcionamiento más allá de sus aspectos formales.

 

Es una verdad meridiana que las personas solo ocupan la centralidad de la vida pública en la retórica vacua de los discursos políticos en los que se trasluce un cierto mesianismo que sigue considerando a los ciudadanos, como elementos de la masa que conforma el censo electoral y a los que se les atiende de manera asistencial y benefactora, excluyéndoles de facto del complejo entramado construido para la toma de decisiones que, de forma directa o indirecta, les afectan manteniéndoles realmente al margen en la construcción de la realidad y el entorno en el que han de de desarrollar su vida cotidiana de manera individual o colectiva.

 

Por todas estas cuestiones es obligado el concluir que no se construye nada solo con la mera información que toma forma de relato, cuando no de panfleto, o solo con la participación formal a través de los canales institucionales profundamente distorsionados por las diatribas partidistas; porque la terca realidad nos pone ante nuestras propias narices que el resultado de esta sistemática, alejada de la política genuina y del respeto al ciudadano como protagonista de la historia,  solo nos conduce a una sociedad que se desentiende de los asuntos públicos y atiende de manera inconsciente a la llamada permanente de la derecha producida desde los resortes del poder más absoluto y profundiza en la esclerosis social que desemboca en una despolitización creciente  que, a tenor de las políticas desplegadas por los partidos que se reclaman de la izquierda, no se si es una despolitización querida pero, indudablemente, es consecuencia de la práctica absurda de la mera información sin una previa participación real de los ciudadanos.

 

La alianza imprescindible con las personas que con su voto quitan y ponen gobiernos solo se puede concebir por la izquierda desde la creación de espacios de participación e información en los que el protagonismo cívico no sea un lugar retórico y en el que el empoderamiento de las personas, en tanto que ciudadanos, empoderen a sus representantes con la certeza de que van a traducir en políticas públicas el pacto de base alcanzado mediante el dialogo, el debate y la transacción social sobre la base de una participación activa y una información objetiva de los asuntos que, con sus matices o diferencias, son comunes a toda la sociedad. La izquierda nunca tendrá el poder, entendido como instrumento de servicio y transformación social, si los ciudadanos no se sienten parte activa del mismo tanto en su consecución, como en su ejercicio institucional y social. Si no andamos este camino, nos quedan muchos años de oposición que me niego a pensar que también sea pretendida.

 

Vicent Vercher Garrigós

22/09/2009

AZNAR, AGENTE TURÍSTICO EN IRAK.

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EL RINCÓN DEL NEOCON

  • Borja Mar�a Zallana de los Acebos
  • BORJA MARÍA ZALLANA DE LOS ACEBOS

    22/03/2008

 

Aznar, agente turístico de Irak

 

<!–

Siguiendo la más pura tradición latina, como cada año me acuerdo de preparar las vacaciones de Semana Santa en el último momento. Suerte que uno tiene, como corresponde a mi posición social, amigos viajados. Dada la premura decido llamar directamente a Jose Mari, nadie mejor que él para un buen consejo.

Lo primero que hago es felicitarlo por la entrevista que con motivo de la celebración del quinto aniversario de la invasión de Irak le ha hecho la BBC.

– ¡Qué inglés Jose Mari! No sabes la envidia que me das.

– Nada hombre, no tiene mérito, si hubieras pasado tanto tiempo como yo con George y Tony, lo hablarías igual.

– Oye que te llamaba porque con la historia de las elecciones se me ha echado el tiempo encima y no sé donde pasar las vacaciones de Semana Santa y he pensado: esto me lo arregla Jose Mari. Voy con la familia, así que algún sitio que sea exótico pero tranquilo.

– Hombre yo te diría que un destino muy bueno ahora es Irak.

– ¿Tú crees, no será peligroso?

– A ver, no es una situación idílica, pero está en una situación muy buena.

– Oye, ¿y crees que con tan poco tiempo para prepararlo encontraré sitio?

– Pues claro hombre, gracias a que actuamos en beneficio de la gente si sobra algo allí ahora es sitio. En hoteles no sé como estará la cosa, pero cuatro millones y medio de personas tuvieron que abandonar sus casas, así que lo que es turismo rural todas las plazas que quieras.

– Pues que bien, y digo yo, en cuestión de servicio como está, ya sabes que yo para estas cosas soy muy sibarita.

– Está de narices. Vamos, los camareros no están a la altura de los que le gustan a Cañete, pero como gracias a nuestra actuación hay un 60% de paro, pues te puedes imaginar que por cuatro euros tienes a quien quieras para lo que gustes mandar.

– ¿Y la gente es simpática? ¿No nos tendrán manía por ser occidentales?

– ¡Qué va hombre! La gente está agradecidísima con nosotros. No hay día que no reciba alguna carta de un iraquí mandándome recuerdos y bendiciendo a mi familia por haberles llevado la democracia. Borja, que esta gente tenía trabajo, agua potable y casas en tiempos de Sadam, ¡pero no podían votar!

– Pues se me hace la boca agua pensando en el viaje.

– Pues mira te será útil, porque ahora que lo mencionas agua corriente sólo queda en un 30% del país. Pero teniendo dinero, embotellada toda la que te puedas beber.

– Perfecto, y para viajar ¿que compañía me recomiendas?

– Hay si que me coges, pero llama a Trillo que seguro que él te consigue un vuelo seguro y barato.

PIZARRO, HISTORIAS DE ACCIONISTAS Y ABONADOS.

EL RINCÓN DEL NEOCON

  • Borja Mar�a Zallana de los Acebos
  • BORJA MARÍA ZALLANA DE LOS ACEBOS

    26/01/2008

 

Pizarro, historias de accionistas y abonados

 

Quizá ustedes aún no se hayan dado cuenta, o se han dado pero prefieren no creer lo que ven, pero la realidad es que, como vienen anunciando desde hace semanas nuestros medios amigos, la economía española se va al carajo. Basta darse un paseo por las calles de nuestras ciudades para ver los comercios vacíos, las obras paradas, y a miles de personas deambulando de uno a otro lado en busca de un mendrugo de pan que llevar a sus, ahora, humildes hogares.

Y no será porque desde el PP no lo hemos advertido hasta la saciedad. Pero como el pueblo español es como es, pues pasa lo que pasa. Lo más cómodo para nosotros sería, llegado este punto, dejar de la mano de Dios a quienes nos traicionaron negándonos su voto hace cuatro años. Pero qué quieren, nos debemos a la causa de España y nos puede el sentimentalismo. Por eso, lejos de abandonar a esas pobres almas, estamos firmemente decididos a ayudarlas poniendo al genio de Pizarro al frente de la economía del país.

Pero no se llamen a engaño, la ayuda no puede ser igual para todos. Manolo “el chispa”, como conocemos a Pizarro sus amigotes, es un hombre que tiene muy claro que la fidelidad y el provecho son vías de ida y vuelta, y que una cosa es ser accionista y otra, muy diferente, abonado. Para los accionistas de Endesa fue el mejor de los presidentes, al menos para todos los que sólo aspiraban a cobrar dividendos por su inversión. Los que se jugaron el dinero con la fantasiosa idea de convertir Endesa en una gran empresa de ámbito europeo, antes que ser absorbida por una extranjera, quizá no lo tengan en esa consideración. Pero no se puede contentar a todos.

Y desde luego los que se quejan sin motivo son los abonados. ¿Lo eligieron ellos? ¿Les debía algo? ¿Le pagaron el finiquito? Bueno, esto último mejor no tocarlo. En todo caso aplíquense el cuento, que España no es muy diferente a una empresa como Endesa. Ya va siendo hora de que escojan si van a querer estar en el yate de los accionistas o en el barco de los abonados, y dense prisa que en el primero cabemos muy pocos.

LA IGLESIA ESPAÑOLA QUIERE SER UN PROBLEMA.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • LUIS SOLANA

    31/12/2007

 

La Iglesia Católica quiere ser un problema

Se envía a la Vicepresidenta del Gobierno -Mª Teresa Fernández de la Vega- al Vaticano para acordar nuevas aportaciones del Estado a las arcas de la Iglesia Católica. Se nombra Embajador ante la Santa Sede a un socialista católico practicante. Se evita plantear la renegociación de un Concordato de dudosa constitucionalidad. Inútil: la Iglesia ha decidido que quiere ser un problema para España, en general, y para el Gobierno de España, en particular.

La Conferencia Episcopal Española ha decidido terminar el año 2007 como lo empezó: en la calle, con banderas e insultando al Gobierno de España y -especialmente- a su Presidente José Luis Rodriguez Zapatero.Esta vez no había ninguna razón concreta por la que protestar. Daba igual. Obispos, Cardenales, curas, fieles y radicales de toda índole se han reunido en la Plaza de Colón de Madrid para corear consignas contra ciertas votaciones mayoritarias producidas en las Cortes Generales y que no gustan a la jerarquía eclesiástica.

Estos movimientos de un sector de los católicos españoles sólo tienen razones políticas: no aceptan algunas decisiones que está adoptando éste Gobierno, los partidos que lo sustentan y los Diputados y Senadores que las votan.

Pero en vez de organizar un partido que se encargue de representar esas concepciones encontradas, en vez de refunda la Democracia Cristiana, prefieren manifestarse periódicamente por las calles de Madrid. (Sería interesante analizar la cantidad de partidos políticos que cobija el Partido Popular; desde la Democracia Cristiana, hasta los de Fuerza Nueva, pasando por los Conservadores clásicos, todos se encuentran cómodos en el actual Partido Popular).

Los discursos de los prelados fueron duros y beligerantes, especialmente el de ese líder político de la derecha más reaccionaria española que es el Cardenal de Valencia, Monseñor Gasco.

Al final del año 2007, el año de las tensiones y los desencuentros derecha-izquierda, ya sabemos qué pretende a Jerarquía Católica española: quiere ser un problema. Quiere ser un problema para la democracia. Quiere ser un problema para la convivencia.

Espero que todos los españoles demócratas y progresistas tomen nota de esta actitud de la Iglesia y esperen al mes de marzo de 2008 para empezar a pensar qué se hace con un colectivo que está obsesionado con ser un problema.

www.luissolana.com