con caracter retroactivo

Vicent Vercher Garrigós

El PP, los escándalos y la calidad de nuestra democracia

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • CARLOS CARNICERO

    04/05/2009

 

El Zumbido

La sucesión de escándalos económicos y políticos no termina de erosionar la imagen del PP. Sucede que existe una barrera de contención del enemigo que desde la derecha determina que todo está permitido con tal de que la izquierda salga perjudicada. Son planteamientos predemocráticos, cainitas y frentistas. Pero eso es lo que hay.

<!–

En el último tiempo de gobierno de Felipe González sucedieron algunos episodios de corrupción que provocaron un montón de dimisiones. Hubo asunción de responsabilidad política y el propio Felipe González, en 1996, renunció al intento de formar un gobierno en minoría a pesar de la precariedad de la victoria de José María Aznar.

El caso Gurtel, los espionajes en Madrid y la cantidad de cargos públicos de relevancia implicados en esas tramas obscenas de corrupción debieran haber sido motivo de derrumbe de las expectativas de voto del PP. Pero hay mucho elector de este partido que funciona como miembro de una secta que tiene que admitir cualquier comportamiento de su propio partido antes de dejar de apoyar a su equipo. Ocurre como en algunos equipos de fútbol: une más el odio al adversario que la adhesión a los propios colores; en caso de duda, muchos preferirían que perdiese el PSOE aunque para ello también tuviera que hacerlo el PP.

Una de las características de la revolución llevada a cabo por Barack Obama es la consideración de la política como puente entre ideas distintas. Buscar siempre lo que une, aunque sea poco, por encima de lo que separa.

En España estamos muy lejos de esa posibilidad porque a mi juicio dentro del PP conviven personas de distinta calidad ideológica. Los herederos del franquismo siguen teniendo un peso importante y marcan las improntas por encima de cualquier intento de renovación. Una vez más le va a tocar a la izquierda la labor pedagógica de convertir España en un país democráticamente transitable.

Carlos Carnicero es periodista y analista político.

La vida ejemplar del ciudadano Fabra.

JOAN GARÍ – Castellón – 25/09/2008 08:10

Quizá nunca lo sospechó, pero Victorino Fabra Gil, alias el agüelo pantorrilles, hizo algo más que batirse el cobre contra los carlistas en el Maestrazgo durante la segunda mitad del siglo XIX. Su alias, en valenciano castellanizado, lo debe a la costumbre de usar calzón corto, pero su fe liberal no fue mucho más larga: pronto se pasaría con sus huestes al Partido Conservador y, desde allí, controlaría una provincia convulsa.

Sin saberlo, estaba inaugurando una fecunda saga de políticos castellonenses que, durante más de 100 años, impregnaría la política local con los aromas afrutados del caciquismo. Él fue el tío del bisabuelo de Carlos Fabra Carreras (Castellón, 1946), actual presidente de la Diputación de Castellón. Le seguirían Victorino, Hipólito y Plácido, tres sobrinos que para sí hubieran querido los papas Borgia. La Diputación de Castellón, de hecho, parece hecha a medida de los Fabra. Al fin y al cabo, Carlos la heredó de su padre Carlos Fabra Andrés, y este del suyo, Luis Fabra Sanz.

Del franquista Fabra Andrés, que fue alcalde de la ciudad en la durísima posguerra y ahora da nombre a un trofeo de golf, leí hace poco una necrológica retrospectiva en un periódico local donde se le atribuía “el gran despegue de Castellón como una ciudad moderna, abierta, luminosa y mediterránea” (sic).

Inconfundible estampa

Cada Fabra ha añadido su granito de arena a la leyenda. Carlos, por ejemplo, tiene una inconfundible estampa gracias a sus sempiternas gafas de cristales ahumados. En realidad, oscurece su visión no para infundir temor a sus enemigos, sino para ocultar un ojo de cristal que perdió en una reyerta infantil. Con esa vista sesgada tiene en un puño a su partido y a la provincia. No contento con ello, en las últimas elecciones aupó a su hija Andrea Fabra al senado.

Andrea está casada con Juan José Güemes, consejero de Sanidad de Esperanza Aguirre y está incluida, por cierto, en el sumario que se sigue contra su padre por múltiples delitos.

Con su vista sesgada tiene en un puño a su partido y a toda una provincia

Antes de que los abruptos términos cohecho, prevaricación y tráfico de influencias se dieran de bruces con él, Carlos Fabra era un ciudadano ejemplar que se dedicaba al honrado negocio de la política, como todos sus antepasados. No hace mucho tiempo, Mariano Rajoy tuvo que utilizar ese apelativo –“ciudadano ejemplar”– para referirse al todopoderoso presidente de la Diputación, pero para entonces la vida había deparado a Fabra la inmersión en una kafkiana causa judicial urdida por un socio despechado. Vicente Vilar, en efecto, le acusó de haber mediado ante altas instancias del Gobierno de

Aznar para legalizar fraudulentamente determinados productos fitosanitarios. Vilar cumple actualmente condena por haber violado a su esposa (nadie es perfecto).

Acostumbrado a que nadie le tosa y a que todos le besen la mano, Fabra no lleva bien ser objeto de una eternizada investigación judicial que busca saber, entre otras cosas, cuál es el origen de los 600.000 euros que en 1999 tenía repartidos en 19 cuentas. Para un hombre al que la declaración de la renta le sale a devolver no es una pregunta baladí.

A la justicia, sin embargo, también le interesa saber si es cierto que medió en el Ministerio de Agricultura para conseguir la legalización de los fitosanitarios de marras. Algunos ex ministros de Aznar fueron citados a Nules para aclarar esos asuntillos, aunque prefirieron pudorosamente testificar por escrito.

Fabra se ha convertido ya en icono del conservadurismo más recalcitrante

Cinco años después, el llamado caso Fabra es un molesto legajo que los jueces de Nules se van sacudiendo de encima uno tras otro. Ya van ocho jueces y cuatro fiscales. Mientras tanto, al interfecto le ha tocado varias veces la lotería (millones de euros, ya ven) y, de paso, tuvo a bien atribuir a la madre del jefe de la oposición en la Diputación –Francesc Colomer– un oficio poco halagüeño. A lo mejor tiene razón él y, en ese caso, “hijo de puta” sería una frase habitual en boca de cualquier castellonense de buen linaje, y ser agraciado con la suerte de la loto es lo propio de todo multimillonario que dedique algunos eurillos a la cosa del azar. En caso de no tener razón, sin embargo, mentar la madre seguiría siendo algo muy feo –y más para todo un presidente de Diputación– y el truco de la lotería un sistema muy acreditado para, presuntamente, blanquear dinero.

Estatus de héroe

El episodio en que Fabra mentaba a la madre de Colomer originó un corolario divertido al tiempo que patético, cuando un equipo del programa Caiga quien caiga de La Sexta intentó entrevistarle durante el pleno que siguió al insulto. Ni que decir tiene que ni siquiera pudieron acercarse al presidente, protegido inopinadamente por una guardia de armarios del canal Intereconomía. Este episodio parece revelar que Fabra se ha convertido ya en un icono de los sectores del conservadurismo más recalcitrante y su impunidad judicial está a punto de granjearle el estatus de héroe para los que admiran la dureza, al tiempo en la mano y en el rostro.

Genio y figura, Carlos Fabra aguanta lo que le echen. Harán falta otros ocho jueces juntos para su caso y otros cinco años, si cabe, de suspense judicial. Sólo en ese momento, este “ciudadano ejemplar” dejará de sonreír bajo la sombra alargada de su nariz, aunque puede que ni siquiera entonces deje de rellenar distraídamente la bonoloto, contemplando la visión especular del retrato del agüelo pantorrilles.

Neoliberales y neocon están en franca desbandada ideológica.

POLÍTICA

 

¿Y si la izquierda estuviera ganando la batalla de las ideas?

Cuando se contempla el actual mapa político de Europa occidental es evidente que las acciones de la derecha están en alza. Es lo que hace el semanario estadounidense Newsweek en su edición de esta tercera semana de septiembre de 2008. En portada, una gran foto del nuevo líder de los socialdemócratas alemanes, Frank-Walker Steinmeier, tres más pequeñas de Gordon Brown, Segolene Royal y José Luis Rodríguez Zapatero, y este titular: “The lame left” (La izquierda coja). En páginas interiores, un artículo de Stefan Theil, razonable como suele ser habitual en Newsweek, señala que, mientras la izquierda no levanta cabeza en Francia e Italia pese a la impopularidad de Sarkozy y las trapacerías de Berlusconi, el laborista británico Gordon Brown parece agonizar y el mismísimo Zapatero pasa por un mal momento en España a causa de la crisis económica. En cuanto al espacio de los socialdemócratas alemanes, que ahora dirige Steinmeier, va achicándose entre el centro que les roba Angela Merkel y la izquierda radical de Oscar Lafontaine.

<!–

Pero eso no es todo. En un ejercicio de buen periodismo, Newsweek completa la información de Theil con un artículo de Sunder Katwala, secretario general de The Fabian Society, un think tank progresista de Londres, y ahí llegan las verdaderas sorpresas. Para empezar, el artículo de Katwala (Why Europe´s Left Can Rise Again) va ilustrado con una foto de Barak Obama, algo que subraya de modo instantáneo un hecho importante: los progresistas han regresado con fuerza a la escena política estadounidense y hasta es posible que ganen las elecciones presidenciales. Y ello con propuestas que, como señala el pie de foto de Newsweek, gustan al centroizquierda europeo: fin de la desastrosa aventura iraquí; sustitución en los asuntos internacionales del belicismo por la diplomacia, del unilateralismo por el multilateralismo, del fanatismo por el pragmatismo; instauración de un sistema de sanidad pública, subidas de impuestos a los más ricos para financiar políticas sociales; protección del medio ambiente…

En desbandada
Katwala va más allá. En su opinión, la izquierda occidental ya le ha ganado la batalla de las ideas a la derecha. Neoliberales y neocon están en franca desbandada ideológica. ¿Quién puede predicar en estos tiempos de crisis económica mundial el torticero dogma de que el mercado lo soluciona todo por sí mismo? ¿No ha sido la desregulación salvaje del sistema financiero estadounidense la causante de la crisis de las hipotecas basura? ¿No se enfrenta EE UU a un déficit público colosal por la política de supresión de impuestos a los ricos y a las grandes empresas de Bush? ¿No vemos más bien lo contrario: un regreso en el mismo EE UU al intervencionismo gubernamental y en todas partes una demanda de mayor peso y activismo del Estado? Y lo mismo al hablar de política internacional: ¿quién defiende hoy, aparte de Aznar, lo de Irak? ¿Quién cree que EE UU puede hacer de gendarme solitario del planeta?

Thacherista
De hecho, afirma Katwala, bastantes de los elementos más novedosos y atractivos de la nueva derecha europea están copiados de la izquierda. Por ejemplo, el ascendente líder conservador británico David Cameron no va de thacherista; al contrario, dice mostrarse preocupado por la ecología, la cultura, las políticas sociales, los inmigrantes y los discapacitados, intentando, y consiguiendo, ofrecer una imagen de derecha “nice” (agradable) y rechazando la de “nasty” (desagradable). Sarkozy, por su parte, ha sorprendido a todo el mundo al proponer un nuevo subsidio para los desempleados (la Renta de Solidaridad Activa) que piensa financiar con un nuevo impuesto a las rentas del capital (sí, sí, Sarkozy quiere subir los impuestos a los ricos).

“España plural”
Los más listos del PP están intentando hacer lo mismo en España, conscientes de que así, y sólo así, pueden evitar una movilización masiva de la izquierda en las elecciones. Por ejemplo, hace poco ha podido leerse en las páginas de Opinión de El País un interesante artículo de José María Lasalle criticando duramente a los neocon. Y millones de españoles acaban de ver en TVE a Alberto Ruiz Gallardón usando palabras como “talante” y “España plural”, proponiendo pasar de la economía del ladrillo a la del conocimiento, defendiendo las viviendas de alquiler y las de protección oficial y exhibiendo solidaridad con los discapacitados; todo ello muy a lo David Cameron.

No pienses en un elefante
La tesis de Katwala no es desdeñable, desde luego, y se desmarca de ese lamento tópico y pesadísimo de tanto progre (o más bien, ex progre) sobre la ausencia de ideas en el campo de la izquierda desde la caída de la Unión Soviética. Ideas las hay, lo que no hay en muchas ocasiones es capacidad para comunicarlas (“venderlas”, dirían algunos). La primera razón de este fenómeno es obvia: los medios de comunicación de masas son negocios costosísimos y son raros los empresarios de izquierdas. La segunda es la que apuntó Lakoff en su libro No pienses en un elefante, tan citado y tan poco leído y aún menos practicado: la incapacidad para presentar las ideas progresistas de un modo desacomplejado, sencillo, directo y atractivo.

Javier Valenzuela es periodista y escritor. Ha sido corresponsal de El País en Beirut, Rabat, París y Washington y director adjunto de ese periódico, así como Director General de Información Internacional de la Presidencia del Gobierno entre 2004 y 2006

Blog de Javier Valenzuela

¿Adiós al País Valenciano?

El posible cambio de siglas del PSOE en Valencia reabre el debate que durante décadas ha dividido a izquierda y derecha

 

 

BELÉN TOLEDO – Valencia – 16/08/2008 07:30
Murcia es Región de Murcia o Murcia a secas y no pasa nada. El País Vasco o Euskadi también dos denominaciones para un mismo territorio. El caso de Valencia es diferente. Aquí la elección de uno u otro nombre (País Valenciano, Comunidad Valenciana o Antiguo Reino de Valencia) nunca es inocente.

Lo saben bien en el PSOE, que se ha encontrado con un apasionado debate en sus propias filas después de que algunos de sus dirigentes propusieran un cambio de siglas para la formación: de Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) a Partido de los Socialistas de la Comunidad Valenciana (PSCV). La idea deberá ser aprobada o desechada en el congreso del próximo mes de septiembre. Dos de los aspirantes a dirigir el partido, que ahora está gobernado por una gestora, ya han rechazado el nuevo nombre y no es seguro que la militancia socialista valenciana lo respalde.

Tanta susceptibilidad no obedece sólo a un cambio de siglas. Con la eliminación de País Valenciano, “se renuncia a lo mejor del empuje político de la izquierda valenciana durante el siglo XX”, según Vicent Garcés, eurodiputado socialista y uno de los fundadores del PSOE-PSPV a finales de la década de los 70. Para él y muchos otros, la expresión simboliza las aspiraciones de autogobierno, de defensa de la lengua y la cultura valenciana entendida como un todo compartido con Catalunya y Baleares, y de los valores de la izquierda que fueron defendidos durante la transición.

Costumbre o futuro

No sólo lo entiende así gran parte de los políticos socialistas. La mayoría de los colectivos de izquierda conservan esa referencia en su nombre. Algunos, como CCOO o UGT, reconocen que es “por tradición” o por el “carácter histórico y cultural del término”. Para otros, como Enric Morera, del partido Bloc Nacionalista Valencià, sigue siendo “una idea de modernidad para avanzar en el autogobierno”.

La expresión País Valencià hizo fortuna en la Transición. Se usaba desde mucho antes, pero fue el escritor valenciano Joan Fuster el que en los últimos años del franquismo le otorgó el cariz de izquierdas y de vinculación cultural con el resto de territorios en los que se habla el catalán. En el otro extremo, los tradicionalistas defendían el nombre histórico de Reino de Valencia.

Un viejo debate

Durante la transición Valencia fue el escenario de una a veces violenta guerra de nombres y símbolos entre izquierda y derecha. El PSPV y la UCD pactaron en el proyecto de Estatut que se respetaría el nombre de País Valenciano y a cambio la izquierda apoyaría la señera con la franja azul como bandera oficial de todo el territorio (la derecha no quería una enseña demasiado parecida a la catalana).

Pero en el trámite en el Congreso, el entonces vicepresidente del Gobierno, el valenciano ya fallecido Fernando Abril Martorell, vetó el nombre y obligó a la izquierda a apoyar la fórmula aséptica de Comunidad Valenciana, ideada por Emilio Attard, como denominación oficial. Eso sí, en el preámbulo se hizo referencia a País Valenciano como “nombre moderno” del antiguo reino.

Con el paso de los años el nombre oficial ha calado entre la población, pero el mundo cultural y académico continúa utilizando la fórmula País Valenciano. El PP ha perseguido con saña cualquier intento por normalizar ese nombre y lo ha prohibido en los libros de texto y en Canal 9. Y ahora se jacta de que los socialistas quieren renunciar al nombre. El debate interno es entre los que lo consideran una claudicación y los que creen que ya forma parte del pasado y hay que adaptarse a la realidad.

Eliseu Climent, presidente de Acció Cultural del País Valencià e histórico del nacionalismo valenciano de izquierdas, resumió con ironía esta decepción poco después de conocer el posible cambio de nombre del PSOE: “Si llego a saber que nos quedamos en comunidad, habría apoyado el nombre de Antiguo Reino”.

 

TRES NOMBRES PARA UN MISMO TERRITORIO

Antiguo Reino de Valencia // Hace referencia al periodo transcurrido desde la conquista de Jaime I en 1238. El monarca dotó al territorio de estructura política propia pese a incorporarlo a la Corona de Aragón junto a Catalunya y Baleares. La victoria de Felipe V en 1707 en la Guerra de Sucesión acabó con el autogobierno. En la transición, esa denominación fue recuperada por la derecha, que defendía el nombre de Antiguo Reino de Valencia.

País Valenciano // La denominación tuvo gran auge en la II República. Fue usado por Joan Fuster, inspirador del nacionalismo valenciano de izquierda, en el tardofranquismo. En la Transición, los sectores progresistas lo recuperaron.

Comunidad Valenciana // Fue la solución de compromiso alcanzada en 1982 ante el rechazo de la derecha al término País Valenciano que figuraba en el proyecto de Estatuto. Se trató así de cerrar la discusión que enfrentó durante los años anteriores a izquierda y derecha por los símbolos autonómicos. 

 

LOS CANDIDATOS

Ximo Puig // “No debemos cambiar si significa un giro al centro. Hay que ir a lo contrario, a una ambición más socialista y valencianista. Pero si hay cambio, debe ser con consenso”, afirma Ximo Puig, uno de los cuatro aspirantes a liderar el PSPV.

José Luis Ábalos // Ábalos se cuenta entre los partidarios del cambio: “Si hay que cambiar, lo normal es que se ponga Comunidad Valenciana. No significaría un giro al centro sino una adaptación al nombre oficial. Y sólo si lo pide la mayoría”.

Jorge Alarte // Opina Jorge Alarte que el hipotético cambio de siglas es una decisión de los militantes que no constituye el debate más importante: “Ni perdimos por el nombre ni ganaremos por el nombre”. Rechaza el giro al centro.

Francesc Romeu fue el primer candidato que rechazó el cambio de nombre y también el cambio ideológico que podría conllevar: “No hace falta cambiar nombres, hay que cambiar los contenidos”, sostiene tajante.  

No hacemos periodismo, fabricamos líderes.

El diario de Piyei Ramírez ha dado un dramático giro a su línea de negocio, ya no hace prensa, se dedica a prefabricar líderes para la derecha española.

Que se prepare Rajoy, la campaña de El Mundo y la COPE no ha sido más que un aperitivo de lo que se le avecina si pierde las elecciones europeas, vascas o gallegas que ya tenemos encima.

Ramírez da por perdida la batalla del congreso del PP, y se ha dado cuenta de que uno de sus errores ha sido el de no disponer  de un candidato de garantías que contraponer a Rajoy..o a Gallardón.

No va a volver a cometer ese error, y se está dedicando en cuerpo y alma a la árdua tarea de convertir a Juan Costa en un candidato creible. Si no, miren ustedes:

juan costa.jpg

A todas luces nos encontramos ante un montaje, una operación de imagen en la que el avispado Piyei, el de las mil caras, quiere convertir al insulso y pijísimo Costa  en una especie de mezcla entre Bobby Kennedy y Steve Jobs. Una labor digna de figurar entre los 12 trabajos de Hércules o de ser el próximo castigo que los dioses encomendarán a Sísifo.
steve jobs.jpg

El parecido entre las dos imágenes es indiscutible, y lo ha encontrado Kikollan autor del Blog “En Silicio”.

Visto y publicado en Neoraton 2.0

Cuidado: de Berlusconi a los años treinta no hay gran distancia

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • ENRIC SOPENA

    31/05/2008

Cabos sueltos

Pronto, en octubre, hará 86 años de la marcha sobre Roma de Benito Mussolini y sus miles y miles de fascistas luciendo tenebrosas camisas negras. Aquella marcha sobre Roma se convirtió en una especie de golpe de Estado que acabó conduciendo a Mussolini al poder.

<!–

¿Otra inquietante marcha sobre Roma –de momento sin desfiles ni camisas negras- ha empezado a apoderarse de la capital de Italia a raíz de los resultados electorales recientes? Venció con holgura –con mayoría absoluta- Silvio Berlusconi, arropado por Forza Italia, un partido fundamentalmente populista; la Liga del Norte, de corte xenófobo, y Alianza Nacional, directamente heredero del régimen totalitario implantado por Mussolini.

Izquierda irresponsable
La puntilla para una izquierda irresponsable y errática -incapaz de cerrar filas frente al peligro que representa ahora mismo una derecha radical y resentida- fue la pérdida del Ayuntamiento de Roma. Enorme descalabro. La derecha más extrema y el berlusconismo votaron juntos en la segunda vuelta con el fin de derrotar a la coalición progresista. Lo consiguieron con relativa facilidad.

Saludos a la romana
A la hora de celebrar el triunfo, hubo exhibición obscena de saludos a la romana, o sea, de brazos en alto. La nostalgia de Mussolini se desparrama por Roma. Incidentes violentos, provocados por los ultras –los nuevos escuadristas del antiguo fascio- se suceden en la ciudad llamada eterna. La obsesión enfermiza por la seguridad ciudadana y por luchar con los emigrantes comienza a dar sus frutos envenenados.

Hasta la jerarquía católica
El Gobierno Berlusconi ha aprobado poderes especiales contra los gitanos. Roberto Maroni, ministro del Interior, dirigente de la Liga del Norte, se siente a gusto en el clima represivo que parece haberse instalado en Italia. Mano dura a los gitanos y mano durísima a los sin papeles. ¿Son los gitanos hogaño los judíos de antaño? Incluso la jerarquía católica –que había apostado, con algún disimulo, por la victoria electoral de la derecha- se ha visto obligada a criticar la política migratoria de Berlusconi.

Neofascismo maquillado
Gianni Alemanno, de Alianza Nacional -el partido neofascista maquillado- es el alcalde de Roma. Ha propuesto dedicar una calle a Giorgio Almirante, fallecido hace unos años, legendario admirador de Mussolini. Almirante capitaneaba el Movimiento Social Italiano [en la actualidad, Alianza nacional]. Sus homónimos más cercanos eran Le Pen en Francia, Blas Piñar en España y algún que otro infiltrado en la Alianza Popular de Manuel Fraga.

La comunidad judía
La comunidad judía ha aconsejado al alcalde de Roma que desista de su propósito de honrar la memoria de un jefe fascista otorgándole el nombre de una calle. Probablemente, Alemanno no lleve a cabo su homenaje, pero el caldo de cultivo del neofascismo sigue calentándose con escalofriante intensidad.

Aires tormentosos
Los aires tormentosos que sacuden la economía mundial; los millones de inmigrantes que como sea y, por supuesto, como es legítimo, intentan encontrar un lugar al sol, huyendo del hambre y de la miseria; y además una cierta claudicación de la izquierda europea ante lo que se nos viene encima –o puede venir-, dibujan un paisaje que tiende al pesimismo.

Peculiares guantánamos
El Gobierno de España –de los pocos de izquierdas que hay en la UE y que criticó en voz alta a Berlusconi- ha dicho no a Sarkozy con su invento de exigir un contrato de integración a los emigrantes, lo que defendió Rajoy en la reciente campaña electoral. ¿Podrá modular, sin embargo, Zapatero algunas de las severísimas medidas que prepara la UE? No olvidemos, por ejemplo, que los europeos hemos impulsados nuestros digamos peculiares guantánamos para inmigrantes denominados ilegales. Se trata de lo que El País describe del siguiente modo: “No son cárceles pero lo parecen. Los sin papeles sufren una opaca reclusión”.

Aliados infames
¡Cuidado que de este tiempo de Berlusconi y sus aliados infames a los años treinta puede haber bastante menos distancia de lo que parece y muchos ingenuamente piensan!

Enric Sopena es director de El Plural

La COPE se une al boicot a Rajoy. Motin a bordo en el barco de la derecha.

 POLÍTICA

Los humoristas de la COPE se suman al boicot al líder del PP

“Rajoy, contigo no voy, ¿qué te has fumao hoy?”

ELPLURAL.COM

La cadena de los obispos ha añadido el humor como munición contra Mariano Rajoy en la cruzada que mantienen a favor de Esperanza Aguirre dentro del PP. Los cómicos del Grupo Risa han parodiada a Camela para cantarle a Rajoy que “me parece que jamás voy a votarlo” y han evocado un dúo entre Perales y Julio Iglesias para homenajear a Zaplana.

<!–

Los humoristas del programa de Federico Jiménez Losantos se han sumado a los reiterados ataques de la COPE a Rajoy y su equipo. Después de burlarse de Soraya Sáenz de Santamaría reproduciendo a menos revoluciones su declaración de que el PP hará “una oposición firme”, el Grupo Risa renegó de una canción a lo Camela en la que antes de las elecciones se declaraban “enamorados de Mariano Rajoy” para realizar una nueva versión.

“Soy liberal aparte de ser gitano”
En la nueva canción proclaman que “estoy decepcionada con Mariano Rajoy, cuando vi el resultado me puse a de llorar” y ante su intención de seguir al frente del PP que “estoy muy indignada con Mariano Rajoy, me parece que jamás voy a votarlo, Rajoy cuidao que te doy, Rajoy, Rajoy, que tonta que soy, Rajoy, Rajoy, contigo no voy (…) tu me has rompido el alma y me quiero matar, que chuchurrío está el Partido Popular (…) Mariano Rajoy ¿qué te has fumao hoy? Ay, pobre pepoy.. Sueño contigo, te he votado, y por el forro el voto te lo has pasao, sueño contigo ay Mariano, soy liberal aparte de ser gitano”.

Julio Iglesias homenajea a Zaplana
En otro momento del programa, fingen un duo entre José Luis Perales y Julio Iglesias, -a quien Zaplana contrató como embajador de la Comunidad Valenciana cuando era presidente de la Generalitat y los juces investigan se creó una Caja B para pagarle en el llamado caso Ivex- dedicado al ex portavoz del PP ante su marcha a Telefónica.

“Si ayer te largaste yo también me voy”
Previamente, al finalizar la tertulia del programa de la mañana, Losantos dio paso a la actuación estelar del Grupo Risa que incluía la canción dedicada al cartagenero. Así, con el popular soniquete del Y tú te vas de José Luis Perales, los humoristas de la cadena de los obispos dejaron claro por quién suspiran en el PP: “Zaplana alguien me ha dicho que te marchas, que ya no aguantas más porque en la tarta, que ayer se repartía, como se suponía, para ti ya no hay nada…”, rezaba la canción en alusión al anuncio que hizo Rajoy de los diputados con responsabilidades parlamentarias. Después continuaba con un mensaje de solidaridad con el ex portavoz y de adiós al PP de Rajoy: “Mariano ya ha dejado de ser Rajoy porque el partido en el que aterrizaste no es el de hoy, y si ayer te largaste [Zaplana] también me voy, tu humildad fomentó la renovación de un partido que tras el 9-M está herido, cuyo líder hoy está un tanto perdido”.

“El patrón se ha vuelto bizccochón”
Antes de dar paso a la canción de Perales, el Grupo Risa resumía a través de las palabras de Aguirre la pérdida que supone la marcha de un político como Zaplana, “una muy mala noticia, ya que España no está sobrada de personas de su experiencia y valía”. Un lamento que parecen compartir totalmente los humoristas de la COPE. Contrastan los elogios al ex portavoz parlamentario con los insultos a Rajoy a quien tildan de “bizcochon” y “falto de agallas”. Eso sí, con la voz prestada de José Luis Perales: “Dicen que el patrón… de la que fue tu casa… se ha vuelto bizcochón, falto de agallas, y que encontró un lugar…. junto a Soraya”.

A %d blogueros les gusta esto: