EL PSOE INCORPORARÁ A LA MESA DE DIÁLOGO SOCIAL EL COMPROMISO DE REDUCIR LA CARGA ADMINISTRATIVA DE LAS EMPRESAS, LA PARTICIPACIÓN EN LA GESTIÓN DE INFRAESTRUCTURAS Y LA GARANTÍA DE LA UNIDAD DE MERCADO.

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 El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero (d), recibió hoy, en el Palacio de La Moncloa, al secretario general de UGT, Cándido Méndez (i). 

EFE – Madrid – 19/02/2008 16:45
El PSOE incorporará a la Mesa de Diálogo Social el compromiso de reducir las cargas administrativas de las empresas, la participación en la gestión de infraestructuras de capital público y privado y la garantía de la unidad de mercado, anunció hoy el ministro de Trabajo, Jesús Caldera.

El ministro dio a conocer la carta entregada hoy por el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, a los agentes sociales (CCOO, UGT, CEOE y CEPYME), en la que propone mantener la continuidad del diálogo social, que ha tenido “excelentes resultados” en la anterior legislatura, pero con un enfoque más amplio para la próxima.

Público.es

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EL MINISTRO CALDERA PRESENTARÁ EL VIERNES SU PLAN DE RECOLOCACIÓN EXPRÉS.

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ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • José Garc�a Abad
  • JOSÉ GARCÍA ABAD

    12/02/2008

Ecos de S.A.

Caldera presentará el viernes su plan de recolocación exprés

Hay que reconocer que Jesús Caldera ha reaccionado con buenos reflejos ante la caída de empleo en la construcción y lo ha hecho como hay que hacer estas cosas: consensuándolo con sindicatos y patronal. El ministro de Trabajo pretende con su plan de choque recolocar rápidamente al mayor número posible de los trabajadores que son expulsados de la construcción con no menos rapidez. Ya no vale darle vueltas: no se puede negar, y ni siquiera Solbes lo niega, que los ladrillos no se tienen en pie; no se inician promociones y muchas de las que estaban en marcha se paralizan.

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El vicepresidente económico entonó su mea culpa por no haber previsto una caída tan fulminante y el ministro Caldera ha calificado el dato de paro de enero de “malo, muy malo sin paliativos”. El vicepresidente tendrá que preparar planes anticíclicos de indefinida maduración; Caldera, por su parte, aprovechando los fondos de la hucha del antiguo INEM, está reaccionando con la mayor celeridad, pues su plan de choque será aprobado previsiblemente en el consejo de ministros del próximo viernes.

Conozco a promotores que contaban con solicitudes de compra tres veces superiores a las viviendas en venta y que a la hora de formalizar los contratos se han encontrado con demandas próximas al cero. Puede que la crisis no exista pero lo que está meridianamente claro es que lo que sí existe es el miedo a la crisis, o como queramos llamarla: desaceleración o simple bache en el camino. Por otro lado, estamos en vísperas electorales, lo que genera el aplazamiento de proyectos de inversión que, según demuestra la experiencia, después de los comicios se retoman gane quien gane.

Caldera ha disparado rápido consciente de que los procesos de ajustes de la economía son lentos, inciertos y de plazo indefinido. El parón de la edificación de viviendas se puede compensar con un fuerte incremento de la contratación de obras públicas donde podrían entrar sin mayores adaptaciones obreros que trabajaban en la vivienda. No se trata de abrir zanjas para volverlas a cerrar, de hacer obras innecesarias para tener ocupada al gente. Todavía este país sufre déficit en infraestructuras mucho mayores que los países con los que nos compramos y este es momento para abordarlas. No sería un gasto sino una inversión que generaría efectos inmediatos en los demás sectores. Pero no es un proceso que pueda tener efectos inmediatos.

Las medidas de choque que el ministro negocia con UGT, Comisiones Obreras y CEOE no son una panacea pero paliarán sus efectos más acuciantes ganando tiempo hasta que se produzcan los trasvases esperados a más largo plazo. La obra civil es el primer destino para el excedente del ladrillo pero no basta con ello; lo deseable es que se dirijan también hacia la industria y los servicios y ello exige una preparación que lleva su tiempo.

El Plan Caldera es un caso claro de buena aplicación de las políticas activas de empleo. El ministro se ha puesto a hurgar en los cajones para ver de dónde sacar dinero disponible de forma inmediata y lo ha encontrado en el superávit de que disfruta el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), a lo que antes llamábamos INEM. Son dineros previstos para formación profesional que, como se sabe, sale de las cuotas que pagamos los trabajadores y los empresarios. Caldera sacará de esta hucha 3.000 millones de euros de los 4.500 millones de superávit que se esperan para este año.

El plan exige un tratamiento personalizado de recolocación que llevarán a cabo los técnicos del Servicio Público de Empleo. Ellos estudiarán la forma más adecuada de reinserción laboral según las características de cada desempleado que tendrán nuevas oportunidades en otros sectores y áreas geográficas. En teoría, el procedimiento estaba “inventado” desde la reforma laboral de 2002, pero hasta ahora permanecía prácticamente inédito gracias al buen ritmo del crecimiento económico. La construcción lo absorbía todo sin necesidad de aprendizaje alguno.

José García-Abad es periodista y analista político