Día Internacional del Refugiado: Ya hay 42,5 millones de refugiados en todo el mundo

 

 

 

 

 

 

El HuffPost / Europa Press | Publicado: 20/06/2012 12:01 Actualizado: 20/06/2012 12:11

El número de refugiados en el mundo no deja de crecer. Unas 800.000 personas han tenido que dejar sus hogares en 2011 a causa de la violencia y el hambre. En total, 42,5 millones de refugiados en todo el planeta, según datos de ACNUR. La Agencia de la ONU para los Refugiados alerta de que estas cifras hacen de 2011 “un año récord en cuanto a desplazamiento forzoso entre fronteras”, ya que supone el mayor número de personas que se han convertido en refugiadas desde el año 2000.

Son conclusiones del informe titulado Tendencias Globales 2011, publicado con motivo del Día Internacional del Refugiado, en el que se detalla el efecto que las crisis humanitarias de Costa de Marfil, Libia, Somalia y Sudán, entre otras, han tenido sobre el desplazamiento forzoso de las personas. Según el documento, la cifra de nuevos desplazados en 2011 fue de 4,3 millones, de las que 800.000 huyeron de sus países cruzando fronteras y convirtiéndose en refugiados.

ACNUR destaca el caso de Malí, que en 2012 se ha convertido en un nuevo ‘punto caliente’ de expulsión de personas, tanto dentro como fuera de sus fronteras, uniéndose así a Libia, Somalia, Sudán y Costa de Marfil, que encabezaron el ranking en 2011. En lo que va de año, más de 150.000 personas están buscando cómo subsistir en otras partes del país y otras 160.000 se han refugiado en otros países de la región, como Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia.

“Al principio, las familias que tuvieron que huir de Malí fueron acogidas en pueblos cercanos por sus allegados, pero al terminarse las reservas alimentarias de éstos, tuvieron que continuar su peregrinación”, asegura Filippo Busti, coordinador de Agua y Saneamiento del Equipo de Emergencias de ACH. Busti ha explicado que el principal motivo de la huida de los malienses es la violencia generada por los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los secesionistas tuareg en el norte del país. “No ha sido una marcha forzada por la búsqueda de alimentos, eso ha venido después. Si no hubiese habido un problema de violencia, nunca habrían abandonado sus casas”, añade.

A los refugiados del norte de Malí, en Níger se suman los procedentes de Libia y Costa de Marfil, que en su momento emigraron a estos países en busca de trabajo y que por los conflictos bélicos han tenido que regresar. “Han vuelto sin nada, ya no pueden mandar dinero a casa y ahora tampoco encuentran trabajo”, indica.

Pero ACNUR no es la única organización que alerta sobre la situación de los refugiados. En España, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), ha lanzado una campaña titulada No Entran en la que buscan que los ciudadanos se pongan en la piel de quienes se han visto obligados a dejar su país y advierten de que cualquiera puede verse en esta situación.

En un vídeo elaborado por el director teatral Miguel del Arco, se muestra a un hombre negro que huye de un bosque hasta encontrarse con tres españoles del FRONTEX, el sistema de control fronterizo de la UE, a quienes pide ayuda. En lugar de eso, se encuentra con la indiferencia de los vigilantes. En la presentación de la campaña, Del Arco ha asegurado que “no podemos escudarnos en la crisis para ir cercenando lo que hemos avanzado” y ha pedido “avanzar mucho y mucho más deprisa”.

El vídeo ha contado con la participación del juez Baltasar Garzón; del actor Tristán Ulloa y las actrices Nuria Espert y Carmen Machi; del defensor del pueblo del País Vasco, Iñigo Lamarca; y del actor congoleño Donat Mbuyi, que protagoniza el ‘spot’.

En el acto, también se ha presentado el informe anual de CEAR sobre la situación de los refugiados en España. España recibió 3.414 peticiones de asilo el año pasado, lo que la sitúa a la cola de Europa en esta materia. Durante 2011 admitió a trámite 2.712 peticiones. El 9,5% de los solicitantes consiguieron el estatuto de refugiado, mientras que el 17,4% (595 personas) recibieron protección subsidiaria. Sin embargo, 2.512 personas, el 73,5% de los solicitantes, no recibieron la protección que pedían.

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El PP tumba en el Congreso la extensión de cobertura a los parados y la subida del salario mínimo

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El Congreso ha rechazado este martes una iniciativa de UPyD proponiendo la extensión de determinadas coberturas para los desempleados, así como otra del PSOE para aumentar un 1% el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), en ambos casos con el argumento del PP de la falta de disponibilidad presupuestaria para poder cubrir nuevos compromisos de este tipo.

La Comisión de Empleo ha debatido este martes una proposición no de ley en la que UPyD pedía extender la Renta Activa de Inserción a todo aquel trabajador desempleado “que haya agotado la prestación y el subsidio”, eliminando así la restricción actual que exige a los beneficiados haber cumplido los 45 años para percibir la ayuda.

La formación magenta pretendía además eliminar el carácter temporal de la medida, que el Estado renueva cada seis meses, convirtiéndolo en un mecanismo permanente, así como homogeneizar los sistemas autonómicos habida cuenta de que, a su juicio, hay enormes diferencias entre las distintas comunidades, tanto en acceso a la ayuda como en su cuantía. Por eso, proponía que el Gobierno coordine a las comunidades en materias como ‘los requisitos de admisión para percibir la ayuda, su duración y su cuantía’.

El portavoz económico de UPyD, Álvaro Anchuelo, ha defendido la iniciativa recordando que la crisis es “una emergencia económica” pero “también tiene una cara social”, con más de dos millones de parados que “han perdido ya toda protección” y para quienes los presupuestos “dan una respuesta inadecuada” y “aumentan el riesgo de exclusión social”.

Por su parte, la diputada del PP María Concepción Bravo ha justificado su rechazo en que “la renta activa va a un colectivo de parados de larga duración que tienen que tener un tratamiento especial” y “sacar esa renta a otras personas tendría un coste muy elevado que en este momento es muy difícil de asumir”.

Además, ha defendido la necesidad de buscar “un cambio de actitud” para “pasar de la cultura del subsidio a la de la formación” condicionando el cobro de este tipo de subsidios a “un compromiso demostrable de búsqueda activa de empleo o de formación para mejorar la búsqueda”.

Tampoco han aceptado la propuesta del PSOE de incrementar este año el SMI un 1% y revisarlo semestralmente si no se cumplen las previsiones del índice de precios, dando así cumplimiento al Estatuto de los Trabajadores, una propuesta que sí han respaldado el resto de los grupos.

El diputado conservador Gerardo Camps ha subrayado que el PP “no se opone al SMI ni a que se incremente en determinadas coyunturas económicas” pero ha señalado que no sería “razonable” hacerlo en la actual situación y ha pedido a la oposición “responsabilidad” en su voto.

EL FUTURO DE GRECIA

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El futuro de Grecia
 17/junio/2012

Escribo este artículo el viernes anterior, 15 de junio, y desconozco, por lo tanto, el resultado de tales elecciones. Ahora bien, en base al conocimiento adquirido a través de algunos de mis estudiantes griegos que están ahora en Grecia, mucho me temo que ganarán las fuerzas conservadoras, las de siempre, responsables de la enorme crisis que ha estado padeciendo aquel país desde 2007, y que durante la mayoría de la historia griega han dominado aquel Estado. La intervención tan agresiva y activa, tanto de tales derechas griegas como de las instituciones y gobiernos citados al principio del artículo, en el proceso electoral griego, en un contexto en que la mayoría de los medios están controlados por fuerzas conservadoras y liberales (en realidad, neoliberales) griegas e internacionales, hace muy probable la victoria de las derechas. El mensaje promovido por tales derechas ha sido que una victoria de las izquierdas sería “el desastre”, “el colapso, “el fin”… y toda una serie de epítetos utilizados en los medios griegos e internacionales con el objetivo de hacer calar en la población una sensación de miedo que les motive el día de las elecciones a evitar la victoria de las izquierdas, optando por las derechas, aunque el nivel de rechazo hacia las políticas impuestas por éstas últimas sea elevadísimo. Muchos que rechazan tales políticas votarán por la derecha, temiendo que la victoria de las izquierdas fuese peor, es decir, conllevara directamente el colapso de la economía.

El miedo, como también ocurrió en el reciente referéndum en Irlanda, ha sido el arma que ha utilizado la derecha para conseguir lo que desea, la continuación de las políticas neoliberales que han debilitado enormemente el mundo del trabajo, bajando los salarios, desmontando la protección social y debilitando el Estado del Bienestar. El proyecto actual de las derechas en la Eurozona tiene como objetivo transformar la Europa Social en la Europa Neoliberal. Y lo están consiguiendo, con la complicidad durante muchos años de la socialdemocracia, causa de su declive electoral. En este proyecto, Grecia ha sido el Estado donde esta estrategia se ha mostrado más exitosa.

La izquierda radical griega es la respuesta a esta situación y representa la esperanza de cambio. De ahí que haya sido estigmatizada, presentándola como “extremista”, siendo demonizada en los mayores medios de información y persuasión europeos, manipulando maliciosamente sus propuestas. En realidad, tales propuestas siguen las líneas aconsejadas por la mayoría de economistas –como Stiglitz, Weisbrot, Baker, Krugman y muchos otros- que no son adherentes al dogma neoliberal, dogma que sirve predominantemente a los intereses del capital financiero.

La necesidad de cambio en Grecia

Es obvio, y los datos así lo confirman, que Grecia no puede salir de la crisis a base de las políticas que han sido impuestas por la eurocracia y por sus aliados en el Estado griego –los dos partidos mayoritarios que han gobernado Grecia durante todos estos años-. Un tanto semejante, por cierto, puede decirse de España. España y Grecia no saldrán de la crisis mediante la aplicación de las políticas neoliberales. Éstas están agudizando todavía más la recesión. Sólo pensadores aferrados al dogma neoliberal, de los cuales hay una gran densidad en los círculos mediáticos de España (TV3, la cadena pública de la Generalitat de Catalunya, tiene una hora semanal de adoctrinamiento neoliberal, llamada “lecciones de economía”, realizada por el economista neoliberal Sala i Martin, que goza de gran prominencia mediática en los medios controlados por las derechas), pueden continuar insistiendo en que la solución pasa por profundizar todavía más estos recortes de gasto público.

Lo que está proponiendo la Izquierda Radical no es la salida del euro. Como queda bien indicado en el artículo de su dirigente Alexis Tsipras publicado en el Financial Times (13.06.12), la fuerza política que él representa defiende la existencia del euro y la permanencia de Grecia en la Eurozona. Ahora bien, critica e intenta cambiar las condiciones que la eurocracia, el FMI y el gobierno Merkel están imponiendo al Estado griego, que están llevándole a la ruina. Es fácil demostrar que esto es así mirando los datos.

Y el análisis del por qué Grecia está donde está lo atribuye, no sólo a tales políticas impuestas desde la eurocracia, sino también a la estructura de poder económico y financiero de su país y su excesiva influencia sobre el Estado. La semejanza con España es enorme. Y no sólo con España. Los países que tienen más dificultades, todos ellos intervenidos –Grecia, Portugal, Irlanda y España-, han estado históricamente dominados por una clase ultraconservadora que ha configurado unos Estados muy represivos, muy pobres, con escasa sensibilidad social, y escasamente redistributivos. De ahí que sólo una izquierda radical puede cambiar esta situación. La alianza de las clases ultraconservadoras en estos países con la eurocracia es el bloqueo que impide la salida de Grecia, España, Portugal e Irlanda de la profunda crisis en que se encuentran. De este modo, las únicas fuerzas que pueden cambiar esta situación son estas izquierdas radicales que quieren transformar las relaciones de poder que han obstaculizado el desarrollo del país. Es paradójico, en este sentido, que la presidenta del FMI, Christine Lagarde, critique a Grecia por el fraude fiscal de los ricos griegos y a la vez apoye a las fuerzas políticas responsables de la tolerancia de tal fraude, y se oponga a la victoria del partido que desea eliminarlo.

Las propuestas de la Izquierda Radical para Grecia

Tal partido ha indicado correctamente que el tema central no resuelto en Grecia es la reforma fiscal que permita corregir las enormes desigualdades existentes en el país, aumentar los ingresos al Estado, y estimular la economía a base de incrementar el gasto público, creando empleo. Empleo crea riqueza y crea más empleo. El problema de Grecia no es el déficit, sino el nulo crecimiento y el elevado desempleo. El elevado déficit no es la causa, sino el síntoma de la crisis. Igual ocurre en España. De ahí que tal partido haya hecho de la reforma fiscal el centro de su programa económico. Lo mismo debería ocurrir en España. La creación de empleo a base de reformar la política fiscal y su impacto redistributivo ha sido avalado extensamente, no sólo por la experiencia de los países nórdicos en Europa, sino por la amplia investigación científica, liderada por el profesor Simon Wren-Lewis de la Universidad de Oxford. Definir tal estrategia como “extremista” define más al acusador que al acusado. Tales políticas, sin embargo, no pueden realizarse dentro del acuerdo impuesto a Grecia por la eurocracia.

Otro punto que tal Izquierda Radical también cuestiona es la responsabilidad por la deuda adquirida. ¿Por qué un Estado democrático tiene que pagar las deudas contraídas por una dictadura, cuyos gastos militares beneficiaron a los acreedores alemanes? Un punto semejante podría aducirse en el caso español. ¿Por qué se intenta penalizar, con razón, a la banca española por su comportamiento especulativo, generando la burbuja inmobiliaria, y en cambio no se penaliza y se protege a la banca alemana, cuyos fondos fueron determinantes en la creación de la burbuja inmobiliaria española?

Alexis Tsipras está cargado de razón. Y aún cuando la situación de la crisis griega es distinta a la española, sus observaciones y propuestas son también aplicables a España. Su contraste con las políticas de las izquierdas gobernantes en España no puede ser más dramático. Tal partido no desea salirse del euro, quiere cambiar el sistema de gobierno del euro, cambio que beneficiaría a todo el mundo, y no sólo la Eurozona. El BCE es hoy una de las instituciones –lobby del Bundesbank- que está dañando más la economía europea y mundial.

Ahora bien, si la estructura de poder europea no acepta tales cambios, la izquierda griega no excluye su salida del euro, lo cual crearía una pesadilla, no tanto a las clases populares griegas, sino a las economías europeas, así como a la clase dirigente griega. Esto es de lo que no se ha informado al público español.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University