La cumbre del ‘enfriamiento’ climático

 

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15-12-2008
 
La Cumbre del Clima de Poznan acabó la madrugada del sábado con un acuerdo de mínimos y con la demostración de que la negociación en 2009 para conseguir un acuerdo que sustituya al Protoclo de Kioto será a cara de perro. Los 187 países reunidos en la ciudad polaca lo dejaron casi todo para 2009, para que sea la Administración de Obama la que negocie el texto que debe estar listo en diciembre próximo en Copenhague. En Bali, hace 12 meses, la cumbre se dio dos años para renovar Kioto. Ha pasado uno sin avances y ahora el plazo para alcanzar un acuerdo tan complejo parece insuficiente, según muchos delegados.
 

Fuente: El Páís
RAFAEL MÉNDEZ (ENVIADO ESPECIAL) – Poznan – 14/12/2008

 
Los países ricos se negaron a aumentar las ayudas a un fondo de adaptación para los países pobres, que reaccionaron airados ante el plenario. La protesta alargó la cumbre hasta pasadas las tres de la madrugada.

Una vez claro que no saldrían de Poznan cifras de reducción de emisiones, los países en desarrollo, de China a Gabón, insistieron en salir con un Fondo de Adaptación con el que pagar obras (desaladoras o diques, por ejemplo) contra los impactos del calentamiento. Los países ricos cedieron sólo a medias. Aceptaron poner en marcha ese fondo en 2009 (oficialmente ya existía pero no funcionaba).

El fondo se nutre del 2% del dinero que supone el ahorro en emisiones mediante la inversión en energías limpias en países en desarrollo (entre 80 y 300 millones de dólares al año). La ministra española de Medio Ambiente, Elena Espinosa, calificó ayer de éxito la puesta en marcha de este fondo. Al alcabar, la sala rompió en aplausos. Duraron poco. Venía la bronca.

Los países pobres pedían sacar otro 2% de otros mecanismos de reducción de emisiones, algo a lo que se negaron los ricos. “Llevo 12 conferencias y este es uno de los momentos más tristes que he vivido. Algunas partes se han negado a sufrir una mínima pérdida del mercado de carbono, mientras millones de personas pierden sus vidas y sus hogares debido al cambio climático”, espetó el delegado de India, entre aplausos. El representante de Gabón criticó la responsabilidad histórica de “los golden boys del calentamiento”. Siguió Pakistán: “No sé qué política es esa de negarse a pagar por lo que uno ha contaminado”. Colombia, Suráfrica, Costa Rica, Brasil, India, Bolivia y Maldivas hablaron en el mismo sentido.

Como explicó el secretario de la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático, Yvo de Boer, la negativa a pagar más es, sobre todo, una táctica negociadora: “Para que haya un acuerdo en Copenhague hay que integrar a los países en desarrollo. Y muchos países desarrollados pensaron que no era el momento de aumentar el fondo”. En Poznan, todos los países hablan de reducir o limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. La clave está en cuánto paga cada uno, en cuánto va de los ricos a los pobres. “La cumbre ha ido bien porque no hemos acordado nada”, resumió en los pasillos un delegado de un gran país asiático.

De Boer opinó que resumir la cumbre en esa bronca final es “como ir al cine y sólo recordar un fotograma triste”. Porque aparte de eso, se han cumplido los modestos objetivos que se esperaban. Hay un calendario concreto de negociación para 2009 y de todos los continentes se escucharon discursos parecidos. China, India, México y Brasil, que hasta hace años descargaban todo el esfuerzo en los ricos, presentaron planes voluntarios de limitación de emisiones. Pero el secretario de Medio Ambiente de México, Juan Rafael Elvira, explicó que no aceptarían imposiciones: “Queremos reducir emisiones, pero tenemos prioridades, como la pobreza, y no vamos a atarnos la soga al cuello. Sólo aceptaremos objetivos voluntarios”.

Además, la UE comunicó que pretende reducir las emisiones un 20% en 2020 respecto a 1990. Barack Obama, se ha comprometido a un esfuerzo similar.
¿Y en 2008?
Las organizaciones ecologistas han visto la Cumbre de Poznan como la prueba de la parálisis. Heikki Willstedt, de WWF criticó: “Mientras los países más desfavorecidos han puesto sobre la mesa las víctimas y los impactos del cambio climático, para pedir ayuda a los industrializados, la UE se ha regalado 200.000 millones de euros en su paquete de energía y ha dejado sólo unas migajas para los países en desarrollo”.

Joaquín Nieto, de Sustain Labor y veterano de estas cumbres, señaló: “No ha habido avances pero tampoco retrocesos”. Stephanie Turnmore, de Greenpeace, se mostró decepcionada: “Qué hemos hecho en 2008? Nada. Las ONG ambientalistas resaltaron el papel constructivo de China e India, Brasil o México. Todos ellos han llegado a Poznan con planes de limitación de emisiones pese a no tener ninguna obligación.

Despues de la Cumbre de Poznan, el turno de Obama.

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El turno de Obama

  • Lo mejor de esta COP14 han sido los compromisos de algunos países en desarrollo
  • La adopción de un plan concreto de reducción en la UE obliga a EEUU a mover ficha
  • España debe reducir el CO2 en transporte y residencia un 10% en 2020
  • Se abre ahora una cuenta atrás de un año para lograr un acuerdo en Copenhague
Por CLEMENTE ÁLVAREZ (SOITU.ES)
Actualizado 13-12-2008 03:03 CET
Foto. REUTER

POZNAN (POLONIA).-  Primero fue el mediático Al Gore el que utilizó las palabras preferidas de su presidente electo Obama para acabar, en un Plenario a rebosar, un discurso efectista: “Yes, we can”. Y todo el auditorio aplaudió como no se había oído en esta cumbre del clima (COP14). Por la tarde, la UE le respondía en boca del ministro de Ecología de Francia, Jean-Louis Borloo, tras dar los detalles del acuerdo de los 27 Jefes de Estado de la UE en Bruselas. Acababan de aprobar el primer plan concreto de reducción de emisiones de CO2 para después de 2012. El francés enviaba entonces un mensaje “a los amigos americanos”: “Yes, we can”. Los términos de ese acuerdo no gustan a los ecologistas, pero el guiño de Borloo resulta muy indicativo: Ahora es el turno de Obama.

Era lo más significativo de una cumbre del clima de transición que terminaba a las 3 de la madrugada del sábado con un pobre balance: una agenda hasta Copenhague (cuatro precumbres en 2009, la primera en marzo en Bonn) y un avance en financiación (la activación del Fondo de Adaptación). Una cumbre donde para sonrojo de los más ricos lo mejor vino del lado de los países en desarrollo, algunos de los cuales (como México, Indonesia o Brasil) adoptaron incluso, sin estar obligados, compromisos para limitar el crecimiento de sus emisiones y donde se esboza cuál puede ser la participación de los países emergentes en el esfuerzo global (limitar su crecimiento de emisiones entre un 15 y un 30% en el año 2020).

En realidad, tampoco se podía aprobar mucho más por la ausencia aquí del equipo del presidente electo de EEUU, Barack Obama, pues los europeos no se pueden arriesgar a dar pasos que les vuelvan a dejar solos como ocurrió en el Protocolo de Kioto al que se quiere dar ahora continuidad a partir de 2012. Lo que está en juego es lograr un acuerdo global en la próxima cumbre de Copenhague (COP15) que evite que suba más de 2 grados la temperatura media del planeta (como así se decidió en Bali).

Lo aprobado de forma paralela en Bruselas era el paquete de medidas propuesto el pasado mes de enero por la Comisión Europea, el llamado 20-20-20: una reducción del 20% de las emisiones de CO2 (respecto a 1990), un aumento de las energías renovables para que supongan el 20% en el consumo de energía y todo ello en el año 2020. “Esto son ya objetivos evaluables sector por sector, año a año, y país a país”, comentaba satisfecho el ministro francés, que recordaba que la UE quiere ampliar este mismo objetivo de reducción para 2020 hasta el 30% si le siguen los demás países desarrollados en el futuro acuerdo que se llegue el año que viene en Copenhague (lo que entraría en el rango 25-40% que se pide que asuman los países desarrollados). “La UE no sólo confirma sus objetivos, sino que no hay nadie que haya realizado algo equiparable”, incidía el galo, que también reconocía las dificultades surgidas en el mes de octubre: “Después de haber dudado algunos días por la crisis, los europeos estamos convencidos de que la crisis económica pasará, pero la ecológica no“.

“Esto ya no se puede llamar el plan 20-20-20”, replicaba poco después la reponsable de Energía de Greenpeace Francia, Karine Gavand, “se ha quedado en 4-4-4: 4% de la reducción real de emisiones en Europa (sin el uso de mecanismos suplementarios a la reducción), 4% es la parte del sector industrial que sólo tendrá que ir a subasta y 4 los grados que se alcanzarían en el planeta si el resto de países siguen el mismo camino”. Las rebajas realizadas en Bruselas en el texto para contentar a todos los países temerosos de la crisis económica, principalmente a Polonia, no han gustado en nada a los grupos ecologistas, que piden que los eurodiputados voten en contra cuando pase por Estrasburgo.

¿Por qué? Esta nueva política europea divide las fuentes de emisiones de CO2 en dos bloques: el sector difuso (transporte, agricultura y sector residencial) y la industria. En el primer bloque existen una serie de objetivos de reducción concretos para cada país en función de su PIB (en el caso de España un 10% respecto a los niveles de 2005, un compromiso bastante moderado teniendo en cuenta los altos niveles de emisiones del país en ese año de referencia). Sin embargo, para el segundo no se distribuyen objetivos de reducción entre los países, sino que todas las empresas europeas deben repartirse unos derechos de emisión limitados.

Y aquí viene el principal punto de conflicto, en principio se quería que los países no repartieran de forma gratuita esos derechos (como hasta ahora) sino acudir a subasta. Sin embargo, por la presión de Polonia, y otros países de la ampliación europea, al final sólo acudirán a la subasta el 100% de las empresas eléctricas de los Quince, pero las del resto de países se incorporarán gradualmente desde un 30% hasta llegar al 100% del sector en 2020.

Con o sin rebajas, y a la espera de lo que pueda pasar en el Parlamento Europeo, sí era cierto que los países europeos daban nuevamente un paso que les ponía por delante del resto de países desarrollados. Además, el comisario europeo de Medio Ambiente insistía en Poznan en recordar que la verdadera propuesta de la UE es llegar al 30% de reducción en 2020. “30%, eso es lo que queremos, miramos al futuro, tenemos que reducir al 30%, eso es lo que los países europeos proponemos”, reiteraba de forma machacona un comisario que pedía a la sociedad que no bajara la presión sobre los gobiernos.

Fondo de Adaptación

Entre los acuerdos alcanzados en Poznan ya de madrugada, destacaba la activación del Fondo de Adaptación para el reparto de las ayudas para la adaptación a los efectos del cambio climático (inundaciones, sequías…). Estas ayudas vienen del 2% de los intercambios de créditos de CO2 conseguidos por los proyectos de reducción de emisiones llevados a cabo por los países desarrollados en naciones en desarrollo (los llamados Proyectos de Desarrollo Limpio) y suponen entre 80 y 300 millones de dólares al año. Demasiado poco. Los países en desarrollo querían ampliar este fondo con otro 2% procedente del mercado de emisiones y se esperaba que la reunión de Bruselas lo facilitara, pero eso tendrá también que esperar para decepción de estas naciones, que no dejaron de expresar su descontento.

“Esto no es un problema financiero, ni climático, esto es un problema ante todo humano”, criticaba con dureza el representante de Gabón superadas las 2 de la madrugada en el Plenario, “cada vez es más grande la fractura entre los países ricos y pobres”. “Hace falta más honestidad”, que se dirigía así a los que calificaba como ‘”golden boys’ del cambio climático”. Fueron muchas las intervenciones de decepción de los países en desarrollo por unas y otras causas. Pero ya no había tiempo para más en esta cumbre del clima. La conferencia se daba por cerrada y en las pantallas aparecía la cuenta atrás para Copenhague: 352 días, 6 horas y 59 minutos.

Los otros artículos sobre esta cumbre:

Cambio climático: ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?.

  • Hoy es martes, 18 de noviembre de 2008
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    • Foto: Antonio López

     

     

     

    En ciudades como Madrid y Elche sus habitantes ya están acostumbrados a que los termómetros marquen alrededor de 40 grados en verano. Lo que ya no es tan habitual es que en Bilbao, en pleno mayo, se alcancen los 37 cuando históricamente la media del mes de sitúa en la mitad.Mientras que poco a poco van conociéndose más datos como estos que revelan el incremento desmedido de temperaturas, National Geographic en su documental Six degrees could change the world advierte que un ascenso de seis grados de la media global de la temperatura podría provocar la extinción de la vida en nuestro planeta.

     

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    n estudio elaborado por la revista Proceeding of the National Academy of Sciences (PNAE) concluye que la última década ha sido la más calurosa de los últimos 1.300 años en el hemisferio norte. El informe, llevado a cabo por avanzadas técnicas de análisis que excluyen las investigaciones de los anillos de los árboles, señala de manera precisa la temperatura de hace casi dos milenios.

    Conclusiones de la I Reunión de Expertos en Cambio Climático y Salud, celebrada en la sede del Ministerio de Sanidad y Consumo de España

     
     

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    María Neira durante la reunión de expertos. Foto: MSC

    • El plan ha sido consensuado por más de 80 expertos mundiales y organismos de Naciones Unidas.
    • El objetivo es acelerar los trabajos de investigación en este terreno antes de que se celebre la XV Conferencia de Naciones Unidas, en diciembre de 2009, y en la que tratará un nuevo acuerdo global sobre el clima que suceda al Protocolo de Kyoto.
    • El plan de investigación identifica cinco áreas prioritarias de actuación, entre ellas los efectos directos e indirectos a largo plazo del cambio climático en la salud y el fortalecimiento de los sistemas sanitarios en esta materia.
    • A pesar de los riesgos reconocidos del cambio climático, la investigación en este campo es muy reducida.

    La Organización de la Salud (OMS) ha aprobado un plan de acción política e investigadora para proteger la salud frente a la amenaza del cambio climático. Ésta es la principal conclusión de la I Reunión de expertos internacionales en cambio climático y salud, que ha acogido el Ministerio de Sanidad y Consumo en su sede desde el pasado lunes. El plan pretende incrementar rápidamente las actuaciones en el terreno de la investigación para ampliar la evidencia científica sobre el impacto en la salud del cambio climático y proponer medidas de protección eficaces.

    Según los expertos reunidos en Madrid, a pesar de que el cambio climático se reconoce cada vez más como un riesgo importante para el bienestar humano, ha recibido poca atención por parte de la investigación. A modo de ejemplo, hay casi ocho veces más documentos científicos sobre la contaminación del aire que los que describen el vínculo entre cambio climático y salud.

    “Muchos organismos, incluyendo la OMS, han puesto de relieve los peligros sanitarios del cambio climático”, ha declarado la directora general de la OMS, Margaret Chan, quien ha añadido: “Los 193 Estados miembros de la OMS reconocieron estos peligros en la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud (que se celebró en mayo) y solicitaron a la OMS que les ayudara a reforzar las evidencias para establecer una política de actuación”.

    Áreas de investigación prioritaria

    El plan diseñado por la OMS establece las directrices generales y específicas que deben seguir los gobiernos e instituciones de investigación que quieran emprender acciones en esta materia. El documento identifica cinco grandes áreas de investigación prioritaria:

    • Interacciones del cambio climático y factores determinantes en la salud: el cambio climático no actúa aislado y hay una necesidad urgente de entender cómo interactúa con otros factores que pueden influir en la salud como el desarrollo económico, la globalización, la urbanización y desigualdades en la exposición al riesgo sanitario y en el acceso a la atención.
    • Efectos directos e indirectos a largo plazo: se sabe mucho de los efectos sanitarios del cambio climático a corto plazo, pero es preciso conocer mejor sus efectos a largo plazo, como la creciente sequía, la disminución de los recursos de agua dulce y el desplazamiento de la población, con un enfoque especial en niños y otros grupos especialmente vulnerables.
    • Comparación de la eficacia de las intervenciones a corto plazo: los enfoques de los distintos países para afrontar las amenazas sanitarias relacionadas con el cambio climático pueden ser distintos. Las evaluaciones resultantes de esta comparativa pueden ayudar a calificar la eficacia de las intervenciones.
    • Evaluación del efecto en la salud de sectores no sanitarios: hay una necesidad urgente de evaluar rápidamente las implicaciones sanitarias de políticas específicas para la prevención y adaptación del cambio climático en otros sectores, como el efecto potencialmente negativo de promocionar biocombustibles sobre la seguridad alimentaria y la malnutrición, y los efectos sanitarios potencialmente positivos de políticas de transporte y energías sostenibles.
    • Intervenciones sanitarias y en el cambio climático para fortalecer los sistemas de salud pública: muchas de las intervenciones que llevan a cabo los sistemas sanitarios para afrontar el cambio climático se basan en competencias básicas de salud pública. Es preciso tener más conocimientos para identificar los medios más eficaces para implantar estrategias de salud pública preventivas e integradas que reduzcan no sólo las amenazas relacionadas con el cambio climático, sino también todos los riesgos sanitarios ambientales.

    El objetivo de la agenda de actuaciones acordada en Madrid es intensificar las investigaciones para presentar resultados durante la XV Conferencia de Naciones Unidas, que se celebrará en Copenhague, en diciembre de 2009, y donde se espera que los líderes mundiales alcancen un nuevo acuerdo global sobre cambio climático que sustituya al Protocolo de Kyoto.

    España creará un observatorio nacional en 2008 que estudiará el impacto del cambio climático sobre la salud de los españoles.

    En esta misma línea, el Gobierno Español tiene en marcha el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático que contempla varias líneas de actuación: evaluar el efecto del cambio climático en la salud y prevenir enfermedades ligadas al mismo; realizar planes de intervención basados en sistemas de alerta temprana; desarrollar programas de vigilancia y control de enfermedades de transmisión vectorial y aumentar la concienciación ciudadana.

    Del mismo modo, también está previsto crear un Plan Nacional de Acción en Salud y Medio Ambiente para el período 2009-2012 que tendrá entre sus principales contenidos el cambio climático.

    “Nuestro objetivo es aprovechar las sinergias creadas en la aplicación de otros planes y programas relacionados con los efectos de las temperaturas extremas, la calidad de las aguas, los riesgos físicos, la seguridad química, la contaminación atmosférica, la vigilancia epidemiológica, la formación de los profesionales sanitarios y la educación y promoción de la salud”, ha indicado el ministro de Sanidad Soria.

    Fuente: ISTAS. Dr. Dámaso Tor. Médico y Meteorólogo. Especialista en gestión ambiental. 8 de octubre de 2008

     

    El Protocolo de Kioto era en 2002 ¡“el objetivo del Gobierno de Aznar”!

     POLÍTICA

     

    El viraje ideológico del ex presidente deja en evidencia la coherencia de su partido

    ELPLURAL.COM

    Mientras Greenpeace insta al sucesor de Aznar al frente del PP, Mariano Rajoy, a que aclare si la postura de su partido es la del responsable de su fundación ideológica o la que les llevó a suscribir el Tratado de Kyoto cuando estaban en el Gobierno, otras organizaciones sociales como Globalízate denuncian la “incoherencia y desfachatez” en la evolución del ex presidente respecto al calentamiento global. El grupo parlamentario popular se declaraba en 2002 “profundamente orgulloso” de que fuera “el Gobierno de José María Aznar” el que tramitara la ratificación del Protocolo contra el cambio climático.

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    Diferentes organizaciones están denunciando la incoherencia del PP después de que la FAES y su presidente hayan editado un libro que pone en duda las bases científicas que demuestran el cambio climático. Así, desde Greenpeace piden al Partido Popular que confirme si apoya el Protocolo que firmó el propio Aznar como presidente español, o si comparte con éste el “nuevo revisionismo para que los grandes grupos industriales puedan seguir contaminando sin pagar por ello”.

    “Falta de conocimientos científicos”
    Desde la asociación Globalízate denuncian asimismo este cambio de actitud, alertando de la “incoherencia y desfachatez del ex presidente” en este punto. “Ya conocemos las lagunas de memoria y la falta de conocimientos científicos de Aznar, pero en lugar de acudir a los científicos españoles de prestigio que han trabajado en el IPCC, ha presentado por medio de la fundación FAES a una fuente de dudosa credibilidad científica” como el checo Vaclav Klaus, financiador de lobbys que se dedican a sembrar dudas sobre la acción del hombre en el calentamiento global.

    En 2002, Kyoto era “el objetivo” de Aznar
    Rajoy no ha querido entrar a valorar las palabras de Aznar y se ha remitido al programa electoral de su partido en las últimas elecciones, el mismo en el que se marcaba como “objetivo” el pleno empleo a pesar de ser consciente de que la crisis “se veía venir”. El grupo popular, que en 2002 ratificó en el Parlamento, se declaraba orgulloso de la actitud de Aznar respecto al Protocolo de Kyoto. El cumplimento del Protocolo era entonces, según el grupo parlamentario popular, “el objetivo del Gobierno de José María Aznar” y el “grupo parlamentario se siente profundamente orgulloso de que sea un Gobierno del Partido Popular el que traiga a esta Cámara para su ratificación el Protocolo de Kioto.

    España, bajo el estrés del agua.

     

    España, bajo el estrés del agua
    29-09-2008
     
    El estrés del agua quiere decir sequía y desertificación. Significa que en el futuro, a nuestra lista de preocupaciones, se añadirá la falta de agua. Pero también el exceso: inundaciones y crecidas de ríos. Es la expresión que utiliza la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) para calificar lo que va a sufrir en las próximas décadas España y todos los países de la cuenca del Mediterráneo.
     

    Fuente: El País

    La Unión Europea ha publicado un informe llamado Impactos del cambio climático en Europa que especifica las convulsiones que vivirá el viejo continente por el calentamiento global. El estudio analiza la cantidad del agua que el hombre ha necesitado entre 1975 y 2006 y, por otro lado, muestra la evidencia de que las lluvias serán muy intermitentes en Europa. Lloverá poco y se necesitará más agua. “En el mismo período ha habido un significativo incremento en la demanda de agua en España (entre el 50% y el 70%) y en las áreas mediterráneas”, asevera el informe. Y las predicciones de futuro van en línea ascendente. “La demanda crecerá cada vez más, especialmente en el sur donde la necesidad de agua para la agricultura es mayor. Con ella, se desarrollará una competición por este bien entre los distintos sectores (turismo, agricultura, energía) y usos”.

    En promedio, la exigencia de agua en todos los países de Europa ha crecido al rededor de 50 milímetros cúbicos por hectárea al año pero, en algunos casos como en el centro de España, Italia, Grecia, el Magreb, el sur de Francia y Alemania la cifra oscila entre 150 y 200 metros cúbicos por hectárea al año. Y, como se prevé que las lluvias, se reducirán se necesitará regar más. Por eso la falta de agua causará un impacto negativo tanto en términos económicos como en ecológicos. Además, en el Mediterráneo se ha observado un creciente déficit del agua en los últimos 32 años.

    Aunque el informe vaticina desertización para España, el estudio tampoco nos libra de los desbordamientos de los ríos. Habrá un incremento porque la alternancia entre períodos de sequía y precipitaciones torrenciales hace a España más propensa a estas inundaciones. Para 2080 pronostica que entre 2000 y 4000 personas se verán afectadas por las inundaciones en las zonas costeras por la subida del nivel del mar en Andalucía, Galicia, las Islas Baleares y Asturias. La región más afectada será el País Vasco: entre 4000 y 8000 personas podrán ser víctimas de la subida del mar. Países como Reino Unido, Sicilia o Grecia podrán ver afectada a gran parte de su población (entre 8000 y 50.000 personas). El planeta ya está experimentando una subida de las temperaturas de 0,8 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales y el nivel del mar ha crecido 3,1 milímetros al año en los últimos 15 años.

    Para mitigar todos estos problemas el informe apuesta tanto por la reducción del CO2 como por la adaptación a las consecuencias del cambio que ya no se pueden remediar. “El 90% de todos los desastres que han sucedido en Europa desde 1980 están directa o indirectamente relacionados con el clima y representan el 95% de las pérdidas económicas causadas por catástrofes”, señala el informe.

    Para evitar estas pérdidas se pone tres metas: la primera, una mayor vigilancia, monitorización y estudio de los cambios a nivel internacional; la segunda, estabilizar el clima para 2020 por debajo de los dos grados centígrados con respecto a los niveles pre industriales “para evitar consecuencias irreversibles en la sociedad y en los ecosistemas”. Por último, hace hincapié en la adaptación.

    Afirma que uno de los grandes retos de España de todo el Mediterráneo en adaptación es la diversificación del turismo en otros sectores. El estudio asegura que la subida de la temperatura hará marcharse a los turistas más al norte, en busca del mismo clima que antes se gozaba en España. Por eso, para no perder dinero, será imprescindible invertir en otros sectores.

     


     

    El informe se puede encontrar en esta dirección de Internet: (http://reports.eea.europa.eu/eea_report_2008_4/en/).