RETOMAMOS LA MARCHA.

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Despues de un par de días de resaca electoral y con la satisfacción en el cuerpo por la victoria del PSOE y la perspectiva de un segundo mandato de Zapatero como Presidente del Gobierno de España, vuelvo a retomar la actualización de los contenidos de ésta bitacora para dar cuenta y razón de lo que vaya aconteciendo en esta nueva legislatura que, después de transcurridos ya más de teinta años de aquellas primeras eleciones democráticas, tiene un dulce sabor de esperanza para la inmensa mayoría.

Se ha modificado la representación parlamentaria y la negociación política va a subrayar el trabajo legislativo de las Cortes Generales y el desarollo programático de las propuestas políticas anunciadas en las eleciones. Lo importante es que decaiga el ambiente de crispación y tensión que el PP ha venido alimentando durante los últimos cuatro años, que asuma su papel de principal partido de la oposición democrática y asuma realmente su responsanilidad política. Todos queremos vivir en paz y trabajar por un futuro de progreso solidario en beneficio de las personas y del respeto a los principios que sustentan un Estado democrático y de Derecho.

De nuevo comenzamos y este blog va a continuar trabajando humildemente, desde la libertad, la tolerancia y el compromiso democrático para aportar su pequeño grano de arena a la construción de un espacio público en el que impere el civismo y la ciudadanía; así que reemprendemos la marcha interrumpida por cuarenta y ocho horas de merecido descanso, agradeciendo a las mas de 190.000 personas que han tenido la bondad de hacer un clic en esta página durante los últimos doce meses.

Gracias a todos por visitar este rincon de la blogosfera en el que mi deseo es que podais encontrar sobre todo un espacio abierto para compartir ideas e ilusiones para construir un muno más habitable y una sociedad más justa.

Un ciberabrazo a tod@s.

Vicent Vercher Garrigós

Escrito dos días después del friunfo de Zapatero y de la buena gente.

FIDEL CASTRO DEJA LA PRESIDENCIA DE CUBA.

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Fidel Castro deja la presidencia de Cuba

20MINUTOS.ES / EFE. 19.02.2008 – 09:08h

Minuteca todo sobre:

Fidel Castro ha anunciado que renuncia a la presidencia de Cuba, según el diario oficial Granma.

No aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado

El hasta ahora presidente del Gobierno cubano ha asegurado que no aspirará, ni aceptará “el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe”.

El pasado diciembre, Castro sugirió por primera vez que no seguiría en el poder. Un año antes, en julio de 2006, cedió el poder a su hermano de forma temporal debido a la enfermedad intestinal que le aqueja.

En los últimos tiempos Fidel Castro había dejado de prodigarse en los medios y reducido el número de visitas que recibía, de modo que el presidente venezolano, Hugo Chávez, se había convertido en uno de los pocos informadores de la salud del dictador.

“No estoy en condiciones físicas”

Castro, de 81 años, añade en su mensaje que “ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario”.

El líder cubano agrega que su “deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento” y afirma que “traicionaría mi conciencia ocupar una responsabilidad y requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer”.

Sobre el proceso político cubano, Castro añade que cuenta “con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo”.

Raúl Castro, hermano y sucesor

Raúl Castro, hermano del dictador, lleva las riendas del país desde julio de 2006, y seguirá siendo el máximo responsable tras la renuncia de Fidel.

“Nada indica que estemos en un proceso de transición en Cuba sino que, salvo noticia, seguimos instalados en el proceso de sucesión hereditaria” asegura el secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular, Jorge Moragas.

Artículos relacionados

FALLECE GREGORIO LÓPEZ RAIMUNDO, EXLIDER HISTÓRICO DEL PSUC.

18/11/2007  ADIÓS A UN PROTAGONISTA DE LA TRANSICIÓN

Fallece el histórico exlíder del PSUC Gregorio López Raimundo

  1. • Muere a los 93 años, tras una trayectoria que le deparó exilio y prisión
  2. • Fue un referente para los comunistas catalanes y para la lucha antifranquista
López Raimundo durante un homenaje a Gutiérrez D�az, en febrero. Foto: ARCHIVO / JULIO CARBÓ
López Raimundo durante un homenaje a Gutiérrez Díaz, en febrero. Foto: ARCHIVO / JULIO CARBÓ

MÁS INFORMACIÓN

TONI SUST
BARCELONA

Adiós a un histórico líder del comunismo catalán y a uno de los protagonistas de la transición democrática en España. El que fuera secretario general del PSUC de 1965 a 1977, Gregorio López Raimundo, uno de los más destacados luchadores antifranquistas, falleció ayer en Barcelona a los 93 años de edad. López Raimundo, que fue galardonado en enero del 2006 con la Medalla d’Or de la Generalitat, sufría graves problemas circulatorios. Su funeral transcurrirá hoy a mediodía en la intimidad familiar. Será incinerado.
La vida de López Raimundo, nacido en la localidad zaragozana de Tauste en 1914, se centró en la defensa del comunismo y de las libertades en España, y su trayectoria estuvo marcada por el exilio y la actividad clandestina. Casado con la escritora Teresa Pàmies, tuvieron dos hijos, uno de ellos, Sergi Pàmies, escritor, como su madre.

LA TRAYECTORIA
López Raimundo dejó la escuela a los 12 años, edad en la que comenzó a trabajar. Llegó a Barcelona cuando tenía 17 años, y con el tiempo se convirtió en un símbolo de la integración de la inmigración en Catalunya. Fue sastre y aunque ya se consideraba politizado antes de la guerra civil, quedó marcado por un hecho que le decidió a comprometerse de por vida: el 22 de julio de 1936, su hermano Antonio, dirigente de la UGT, fue asesinado en un control anarquista.
Durante la guerra, ya afiliado a las Joventuts Socialistes Unificades (JSUC), fue comisario político en el frente de Aragón.

Tras la contienda, fue recluido en el campo de concentración francés de Saint Cyprien, del que se evadió. Junto con compañeros de lucha, se exilió en México hasta 1945, cuando regresó a Francia. Dos años más tarde entró en Catalunya, donde pasó su primer gran periodo de trabajo en la clandestinidad hasta que fue detenido en 1951. Aguantó sin confesar las terribles palizas a las que fue sometido. La presión internacional le evitó la pena de muerte. En 1954 fue liberado con la condición de que abandonara España. Volvió a México, para regresar de nuevo a la labor clandestina en Catalunya en 1960. Desde entonces, y hasta la muerte de Franco, residió en Barcelona durante largos periodos en distintos domicilios, sin que su cara fuera conocida ni para la policía ni para muchos de quienes conocían su lucha política.

LA MUERTE DEL ‘GUTI’
Tras la legalización del PSUC, en 1977, López Raimundo puede ver por primera vez su nombre auténtico en el buzón de su casa. Ese año, tras 12 en el cargo, propone como nuevo secretario general del partido a Antoni Gutiérrez Díaz, que le reemplaza. La muerte del Guti, en octubre del 2006, le impactó. Como lo hizo su asistencia a un homenaje póstumo a Gutiérrez Díaz, del que López Raimundo salió tocado por la emoción.
Retirado de la política activa en 1985 –fue diputado en el Congreso tres legislaturas–, el histórico dirigente del PSUC lo abandonó en 1997, cuando las discrepancias entre su dirección y el líder de IU, Julio Anguita, fracturaron a los comunistas catalanes. Convencido de la necesidad de recuperar lo que representó el PSUC, López Raimundo se fue a Esquerra Unida i Alternativa, donde militaba. Era presidente de honor del PSUC-Viu, uno de los grupos que integran EUiA.

REFERENTE
El coordinador general de EUiA, Jordi Miralles, lamentó la pérdida de “un comunista valiente y coherente”. “Hoy es un día muy triste para los comunistas y para todos los demócratas de Catalunya, nos ha dejado un hombre valiente, coherente y unitario”, declaró. El líder de IU, Gaspar Llamazares, lo calificó de “símbolo de la memoria del antifranquismo y de la transición”.
El Govern transmitió su condolencia a la familia. Fueron solo algunas de las muchas reacciones que causó la muerte de un comunista que se sorprendía de que todos le vieran como una buena persona y que afirmaba que incluso sin el PSUC, se sentiría psuquero.

LA URBANIZACIÓN DEL “TERRER ROIG”: EJEMPLO PRACTICO DEL COMPADREO URBANISTICO.

Hace ya diez años, en estos dias, que tuve que soportar como alcalde de L’Alcúdia de Crespins la mayor presión ejercida sobre ningúna autoridad local democráticamente elegida desde que en 1979 se instauraron de nuevo los ayuntamientos democráticos. Quiero, de forma consciente, hacer abstracción de la peligrosa tensión y de las consecuencias políticas posteriores para centrarme en los hechos concretos que dieron lugar a una de las batallas políticas más sucias que haya podido conocer en mi dilatada vida pública.

Pretendiamos desde el ayuntamiento urbanizar el sector urbanistico del Terrer Roig, un Plan Parcial en el que ya existían edificaciones predeterminadas, con una superficie total en torno a los 80.0000 metros y una tipología de baja densidad con parcelas aisladas. El ayuntamiento integraba una empresa mixta que había realizado el desarrorro urbanístico del Polígono Industrial “El Canario” y pretendía hacer lo mismo con este sector, del cual obtendría 8.000 metros cuadrados para la construcción dels Istituto de Secundaria que, después contemplarse en el Mapa Escolar antes de 1995, fué borrado de un plumazo del mismo despues de la victoria electoral del PP en las Elecciones Autonómicas de 1995 en la Generalitat Valenciana.

El tortuoso camino seguido por el expediente urbanístico para hacer realidad la urbanización de un sector al amparo de la Ley, encalló en el unas cuantas querellas penales contra mí, obviando cualquier paso prévio de caracter contencioso-administrativo que era el adecuado para que se subsanaran cualquier tipo de irregularidades que se hubieran podido cometer en el tránsito administrativo. El objetivo era triple: cazar al hombre y arrojar sobre el toda la porquería posible, producir un cámbio político local en el gobierno municipal y que los impulsores de tamañas barbaridades pudiesen  obtener pingües beneficios a través de la urbanización del sedctor y de otros en los que ya operaban. La victoria derl PP y el desconcierto en el PSOE creaba el marco donde se desarrollaron todas aquellas actuaciones perversas y crueles. Situaciones nada diferentes de las que se pudieran educir de mentes adoctrinadas por el fascismo más brutal.

Inoculado con exito el virus de la desconfianza en el seno del PSOE local y puesto en duda el liderazgo del alcalde, era facil e un contexto de debilidad en los ámbirtos de la Dirección Nacional del PSPV-PSOE, rematar ese cometido con unas elecciones primarias extemporáneas. Las querellas penales encadenadas en mi contra que me obligaban a tener que pagar de mi bolsillo particular mi própia y defensa puso en almoneda mi equilibrio económico familiar por los honorarios que tenía que abonar dado que en el tipo de querella elegido por una Asociación de Propietarios del Terer Roig creada al efecto impedía que mi defensa fuera abonada por el ayuntamiento y, por último, el desarrolló del sector urbanístico fué “pactado” con los propietarios.

Los tres objetivos estaban aparentemente cumplidos. Pero la história se escribe a lo largo del tiempo y en estos momentos, después de todo el dolor que he tenido que soportar, creo que la verdad va emergiendo, las razones se van clarificando y, a pesar de todas las amenazas e insultos de las que he sido objeto en los últimos diez años; de las vejaciones que han tomado cuerpo tipográfico en los medios de comunicación, decidí guardar silencio, esperar el desarrollo de los acontecimientos y actuar en consecuencia en cada uno de ellos. En estos momentos de paralización del proyecto del desarrollo del sector que hace unos meses se adjudicó a Llanera, quiero exumar las notas de resumen de un documento de análisis del expediente urbanístico que pueden arrojar luz sobre lo afirmado más arriba y mostrar a los ciudadanos y ciudadanas que durante veinte años depositaron su confianza en mi gestión al frente del ayuntamiento que, con todas las equivocaciones del mundo, no se equivocaron al depositar la papeleta de voto en 1979, 1983, 1987, 1991 y 1995. Después sacaremos unas breves consecuencias..

Notas sobre el convenio urbanístico “Terrer Roig”

  Se ha sometido a nuestra consideración un convenio urbanístico entre el Ayuntamiento de Alcudia de Crespins, representado por su Alcalde Presidente, y el matrimonio formado por D. J.N. y Dñª I.M., propietarios de terrenos en la Unidad de Ejecución del Sector “Terrer Roig”. 

Según se señala en el Convenio, su objeto es el de “agilizar la gestión urbanística y alcanzar conformidad acerca de la totalidad de los parámetros que informan el Proyecto de Reparcelación en periodo de revisión”. 

Se señala también en los antecedentes del mismo que con la ordenación pormenorizada que tiene la Unidad de Actuación, con una parcela mínima de 400 m2 para edificación de vivienda unifamiliar, “no se hace viable la construcción de viviendas sociales”. Tomando como base este inconveniente, se pretende con este convenio “sustituir los terrenos que le corresponden en la actuación (al Ayuntamiento, 10 % de aprovechamiento), por su equivalente económico”. Se pretende conseguir dicha finalidad, agregando a la superficie adjudicable a cada finca aportada “la complementaria resultante de las cesiones a favor del Ayuntamiento, ponderada según la configuración de la parcela y la solicitud de incremento formalizada por los interesados”. Debe entenderse que se trata de un modelo generalizable a todos los distintos propietarios que tienen terreno en la Unidad de Actuación.

 Alcance de estas notas. 

Para la elaboración de estas notas se ha dispuesto únicamente del convenio que analizamos. NO disponemos de ningún otro antecedente, ni documental ni material. Por tanto las consideraciones que aquí se realizan están limitadas por esta circunstancia, pudiendo incluso llegar a ser discordantes con los antecedentes o con la realidad sobre la que se opera. Teniendo en cuenta esta limitación haremos las siguientes, 

Consideraciones 

Primera.- La primera consideración a realizar consiste en el hecho de que si lo que pretende el convenio es salvar el inconveniente de la inviabilidad de promover viviendas protegidas porque la parcela mínima es de 400 m2 para vivienda aislada unifamiliar, desde luego con las medidas que arbitra el convenio esto no se hace posible. Y ello por dos motivos; 

1.- Porque el proyecto de reparcelación es un instrumento de gestión y por su naturaleza no permite determinar la parcela mínima ni la tipología de edificación de la unidad a que se refiere. Esto, parcela, aprovechamiento y tipo de edificación, corresponde a los instrumentos de planeamiento, no a la reparcelación. 

2.- Porque si no es posible la vivienda protegida en parcelas de 400 m2 menos lo será en parcelas con mayor superficie al verse estas incrementadas con la proveniente de añadir el 10 % de aprovechamiento del Ayuntamiento. Salvo que se modificara el aprovechamiento y se incrementara la edificabilidad, pero esto no corresponde al proyecto de reparcelación, sino a un instrumento de planeamiento.

  Segunda.- Con la consideración anterior se hace inviable el convenio que analizamos para la finalidad que el mismo expresa. La ley contempla la posibilidad de que el aprovechamiento del 10 % que corresponde a la Administración se pueda monetarizar y no recibir en terrenos, pero desde luego lo que no tiene amparo legal es que el Ayuntamiento convenga directamente con los particulares, sin concurrencia, para la enajenación de sus suelos, que es lo que se hace en el caso que nos ocupa.

 Todo lo anterior amén de que un instrumento administrativo, la reparcelación, no es el adecuado para la transmisión de inmuebles, pues debería enajenarse con los procedimientos correspondientes de publicidad y concurrencia y posteriormente elevarse a escritura pública como determina el Código Civil. 

Tercera.- Si bien el convenio tiene una redacción confusa e imprecisa técnica y jurídicamente, tenemos que pensar que realmente lo que se pretende es una monetarización del 10 % municipal a favor de todos aquellos propietarios que quieran ampliar sus fincas resultantes. Esta monetarización se hace al precio de 8.500 pesetas, en su equivalente en Euros, el metro cuadrado de suelo. Estas valoraciones tendrán que estar avaladas técnicamente y tendrán que tener reflejo y coincidencia con el proyecto de reparcelación que se apruebe. 

Cuarta.- No se entiende por qué en la última cláusula del convenio se alude a la aprobación del proyecto por parte de los órganos de la Administración autonómica, toda vez que la reparcelación se aprueba definitivamente en sede municipal. Es posible, extremo que desconocemos, que se este refiriendo a la aprobación del plan parcial del programa de actuación que al venir de un expediente de homologación si tendrá que aprobar su modificación los órganos de Generalitat. 

Quinta.- Finalmente, en cuanto al anexo que se une al convenio, se observa que se esta operando con m2 de superficie para referirse al resultado de la reparcelación cuando lo que se atribuye a los propietarios son unidades de aprovechamiento lucrativo.

Creo que, con independéncia del lenguaje farragoso de la jerga urbanística, puede colegirse de manera muy clara:

1. Que, si el proyecto del Plan Parcial se ha abonado a sus autores iniciales es porque las sentencias judiciales así lo han ordenado y si se ha modificado la reparcelación, esta no puede ser base de una modificación del procedimiento de desarrollo ni del propio documento que, sustancialmente, es el mismo que el de 1997.

2. Que la base sobre la que sustenta el convenio que “desbloquea” el desarrollo del sector es la construcción de presuntas viviendas de VPO no cuela, porque no es posible ni lo contempla el uso del suelo del Terrer Roig.

3. Que el 10% de Aprivechamiento Tipo que corresponde que los propietarios cedan al ayuntamiento (es decir a todo el pueblo) e integrar el Inventario de Património Municvipal de Suelo, ha sido vendido directamente a los propietarios para que mejoren sus propiedades y ven, con este convenio, incrementada su superficie, su edificabilidad y el valor monetario de sus propiedades.

4. Que no puede firmarse por la autoridad municipal un convenio enrevesado y fragil cuando está en juego el suelo para las dotaciones e infraestructuras de todos los alcudienses. En el sector las dotaciones incorporadas ya han sido pagadas por el erario púiblicvo porque son la Guardería y todo el complejo del polideportivo que cae dentro de la delimitación del sector.

La adjudicación a Llanera del desarrollo urbanístico del “Terrer Roig” completa el circulo que apuntaba; lo malo es que Llanera se ha roto y el castillo de naipes se cae. Lo que decia en mi comentario de hace algúnas semanas: en política no hay casualidades pero a veces no todo sale bien para quen traza los planes.

Estos son los datos y quean muchos interrogantes en el aire que los responsables tendrán que explicar, porque la evidencia de la premeditación y la alevosía está más que demostrada. Harían bien los ciudadanos en ver el expediente porque la Ley del Suelo permita y anima la participación ciudadana fiscalizadora y actuar en consecuencia, porque es bastante crudo de digerir que Llanera haya pagado a particulares en la REVA a 72.000 pesetas el m2 de suelo rustico con espectativas de recalificación (Ver periodico Las Provincias de hoy) y el ayuntamiento de nuestro pueblo vendiera a palo seco, cada metro cuadrado que corresponde al pueblo al irrisorio precio de 8.500 pesetas de suelo urbanizable con proyecto aprobado.

¿Que como se llama eso?. Ustedes mismo, respondanse en conciencia y actúen en consecuencia.

VICENT VERCHER GARRIGÓS.

P.D. Por cierto los paguas de los Reyes Magos no hay que devolverlos, Llanera invita. 

SALUDOS A LA NUEVA BITACORA DE “ESPAI OBERT”

Cada vez con más fuerza, las nuevas tecnologías de la información se estan revelando como unstrumentos de comunicación, participación y conocimiento. La política no solo no escapa a esta tendéncia sino que está encontrando en la red un campo infinito de divulgación, opinión y acción que permiten situar las ideas y los proyectos en manos de los ciudadanos y ciudadanas del mundo.

Bienvenida a la blogosfera la nueva bitacora del recien creado Espai Obert en el seno del PSOE de L’Alcúdia de Crespins y mucha suerte en esta nueva andadura hacia esa Itaka que tan esplendidamente escribiera Kavafis y cantara Lluis Llach. Bienvenidos a la libertad.

Para consultar esta nueva web-log: espaiobertsocialista2.worpress.com

EL AYUNTAMIENTO DE MADRID QUIERE DEMOLER EL EDIFICIO DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA: ¡VAMOS A IMPEDIRLO!

MACRO/VIDA

 31/07/2007

El Ayuntamiento de Madrid quiere demoler dos de sus edificios emblemáticos

¡Salvemos la Institución Libre de Enseñanza!

ALBERTO GUTIÉRREZ MOLINERO

Un plan especial aprobado por el Ayuntamiento de Madrid en 2006 pretende acabar con el patrimonio arquitectónico de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). El proyecto, que se ha desarrollado casi en la clandestinidad y que cuenta con la complicidad de la propia dirección de la ILE, trata de sustituir dos de sus edificios más emblemáticos, así como acabar con buena parte del jardín, el frontón y la acacia centenaria, testigo de la puesta en marcha de métodos pedagógicos que dieron lugar entre 1876 y 1939 a las generaciones más cultivadas de este país. Tras salir a la luz el proyecto, se ha activado un movimiento ciudadano bajo el lema “Salvar la ILE”, que trata de impedir que los planes de demolición sigan adelante.

Los activistas cuentan con su propia página web “en defensa de los edificios de la Institución Libre de Enseñanza” y en ella, han recopilado toda la información referente a la evolución del proyecto, la historia de la ILE y sus instalaciones y artículos de protesta contra el plan del Ayuntamiento para demoler el patrimonio que legó Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución. Además, este movimiento ciudadano trata de aglutinar a todos los que se oponen al proyecto y para ello tienen un apartado de “manifiesto de repulsa y recogida de firmas” para todos aquellos que quieran colaborar.

Fundación
La Institución Libre de Enseñanza fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos entre los que destacan Gumersindo de Azcárate o Nicolás Salmerón y liderados por Francisco Giner de los Ríos, que habían sido apartados de la Universidad por defender la libertad de cátedra y rechazar los dogmas católicos en la enseñanza. Estos intelectuales decidieron continuar su labor educativa al margen de la Universidad y crearon un centro privado, primero de enseñanzas universitarias y luego también incluyó la educación primaria y secundaria.

Centro de gravedad cultural
Hasta la Guerra Civil la ILE se convirtió en el centro de gravedad de la cultura española. Por ella pasaron entre otros Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Julián Besteiro, Antonio Machado o Juan Ramón Jiménez. Otras instituciones vinculadas a la Institución, como la Residencia de Estudiantes, vieron pasar por sus aulas a Federico García Lorca o Rafael Alberti.

Sin espíritu
El franquismo truncó el espíritu de la ILE, que ya nunca ha recuperado a pesar de que en 1977 pudo reanudar su actividad. La élite que dirige la Institución parece “más preocupada por el poder y el dinero”, como escribió Xuan Cándano en un artículo protesta en el periódico La Nueva España cuando se enteró que los dirigentes pretendían acabar con el patrimonio arquitectónico de la institución de Giner de los Ríos.

El proyecto
El proyecto para “rehabilitar” el patrimonio de la ILE no es nuevo. En 2002 el ministerio de Cultura llegó a un acuerdo con la Comunidad de Madrid y con la Fundación Caja Madrid para una “intervención arquitectónica que recuperará las actuales instalaciones y dotará a la ILE de un nuevo edificio, que se levantará en el solar que la Institución tiene junto a su deteriorada sede”, según publicó el periódico El Mundo el 22 de diciembre de 2002.

“Sustitución”
El acuerdo preveía una dotación de 21 millones de euros y la convocatoria de un concurso para elegir un proyecto, tal y como explica la web del movimiento “Salvar la ILE”. En el fallo del concurso se sustituyó el termino “rehabilitación integral” del patrimonio por el inequívoco “sustitución”. “Se produce una clara y paulatina inflexión del proceso” continúa explicando la web. En 2006 el Ayuntamiento de Madrid aprobó definitivamente un plan especial en el que desaparecería el frontón, gran parte del jardín, incluida una centenaria acacia y dos de los edificios más emblemáticos: el pabellón Giner y el aulario Mcpherson.

Autocrítica
Como escribió Xuan Cándano en su artículo titulado “El derribo de la Institución Libre de Enseñanza”: “Si Giner levantara la cabeza no reñiría a sus sucesores y es probable que, en cambio, hiciera un análisis autocrítico. Siempre consideró la maldad y el error no como una culpa, sino como una falla del espíritu y de la educación”.

LA TERCERA VIA, LA SOLUCIÓN DE GIDDENS PARA LA SOCIALDEMOCRÁCIA.

POLÍTICA

 26/07/2007

La Tercera Vía, la solución de Giddens para la socialdemocracia

¿Cuál es el futuro de la izquierda en nuestros días?

J.M. GARRIDO

¿Cuál es el futuro de la izquierda en nuestros días? Anthony Giddens es uno de los más prestigiosos sociólogos de la comunidad científica y, a lo largo de los últimos años, ha colaborado con Tony Blair bajo un único objetivo, que la izquierda siga siendo el pensamiento político dominante de nuestros días, debiendo adaptar su discurso a la complejidad del presente.

Giddens, en su artículo de opinión publicado por El País en el día de ayer, afirma que el sucesor de Blair, Gordon Brown, “pese a que no utilice el término por todo lo que se ha malinterpretado, seguirá desarrollando la estructura fundamental del pensamiento político de la Tercera Vía”. Este pensamiento político se basa en 5 principios, y gracias a su uso, “el laborismo ha ganado tres elecciones sucesivas por primera vez en su historia, y muy bien podría ganar la cuarta”, afirma el prestigioso sociólogo.

1º. “Apoderarse del centro político”
El primer principio consiste en que la socialdemocracia se apodere del centro político. “Ningún partido socialdemócrata puede triunfar hoy si pretende atraer a una clase determinada”. Una vez en el poder, “lo importante es tratar de mover el centro de gravedad político hacia la izquierda”, afirma Anthony Giddens.

2º, “Asegurar la fortaleza de la economía”
Zapatero lo ha venido repitiendo a lo largo de toda esta legislatura: para garantizar más justicia social, es necesario contar con una sólida economía. Si, como en España, se produce un importante crecimiento económico, el Estado, a la larga, contará con más recursos con los que poder aplicar importantes medidas sociales como la recién aprobada ayuda de 2500 euros a las familias por hijo.

3º, Fortalecer los servicios públicos
“El tercer principio es del de hacer grandes inversiones en los servicios públicos”, trabajando, al mismo tiempo, en asegurar su transparencia y eficacia.

4º, Nuevo contrato entre Estado y ciudadano
Un parado debe recibir un subsidio de desempleo, pero solo si este se compromete a buscar trabajo y a actualizar su formación académica si fuese necesario. En definitiva, este cuarto principio según Giddens consistiría en la creación de “un nuevo contrato entre el Estado y los ciudadanos, que incluya tanto derechos como responsabilidades. El gobierno debe proporcionar los recursos necesarios para ayudar a la gente, pero la gente debe cumplir son su parte del pacto”.

5º, Buscar soluciones de centro izquierda
Por último, el último principio de esta Tercera Vía del socialismo consiste en “no permitir que la derecha política monopolice ninguna cuestión. De esta manera, se deben buscar soluciones de centro izquierda” a cuestiones tales como el terrorismo o la inmigración.

En definitiva, Giddens, frente a la socialdemocracia tradicional basada en las tesis de Keynes, y frente a la socialdemocracia que se basaba “en la convicción de que es preciso extender al máximo el ámbito del mercado”; cree que se debe desarrollar esta Tercera Vía, independientemente de cómo se denomine, con el objetivo de que la izquierda siga liderando el futuro.

SOCIALISMO Y NUEVA CIUDADANÍA.

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Socialismo y nueva ciudadanía

  

(Intervención de la Vicepresidenta Primera del Gobierno

en los Cursos de verano de El Escorial)

19 de julio 2004

      

I

El nuevo socialismo

Una de las señas de identidad de cualquier Gobierno de izquierdas es que no se da por satisfecho con una mera gestión eficaz de la cosa pública. Para serlo de verdad ha de saber vincular dicha gestión a los valores de sus propias convicciones ideológicas, a determinados “principios regulativos” dentro de los cuales enmarcar toda la acción política. Entre éstos están, como no, los principios de la solidaridad y la igualdad, que siempre han distinguido a los socialistas. Valores que enseguida se fusionaron a una concepción progresista de la libertad y la democracia. La proximidad de los poderes públicos a la ciudadanía y la construcción de una sociedad más igualitaria siguen siendo nuestra prioridad y así habrá de ser también en el futuro. El problema que se plantea -y que supongo que constituirá uno de los elementos de reflexión en este seminario-, consiste en ver hasta qué punto pueden realizarse estos principios bajo las difíciles condiciones de una sociedad en plena transformación como la que estamos viviendo en la actualidad. Los principios están claros, no así los medios para llevarlos a efecto.

II

Los nuevos retos

Frente a esta situación, el discurso de izquierdas debe reacomodarse para afrontar el futuro sin negar los valores del pasado. Se ha dicho que la izquierda lleva ya demasiado tiempo “conduciendo con el espejo retrovisor”. Se ha fijado en exceso en el discurso que emana de la Ilustración y en las condiciones específicas que tuvieron su origen en el industrialismo clásico. Si deseamos mirar hacia delante debemos necesariamente asumir tres hechos:

  • Primero, que el corte histórico producido en 1989/90 con la caída del socialismo de Estado ha obligado a un reajuste completo de las ideologías políticas. Aunque esto no equivalga, desde luego, al reconocimiento de su “desaparición”.

  • En segundo lugar, que han cambiado de forma sustancial los presupuestos sobre los que se edificaron las políticas de izquierdas: hemos llegado al fin del industrialismo clásico para encontrarnos ante una sociedad sujeta a nuevas condiciones objetivas. Baste mencionar ahora los efectos de la globalización económica con su continua apertura de los mercados, que ha creado un nuevo paradigma dentro del capitalismo, eso que alguien ha caracterizado como el “capitalismo existencialista”, permanentemente condenado a la innovación. O las dificultades derivadas de los problemas de la nueva complejidad social, que imponen una nueva forma de entender la acción de gobierno y el papel del Estado. Por no entrar en otros cambios sociológicos como el creciente pluralismo moral y de formas de vida, o el aumento de la diversidad social.

  • Y, por último, que hoy nos encontramos también ante la amenaza de desaparición del optimismo ilustrado, que creía en una mejora progresiva de las condiciones de vida de los seres humanos. Hoy se aprecia por doquier un nuevo realismo “posilustrado y “poshumanista”, que parece mostrarse complacido con la afirmación del mundo tal y como es. Y todo empeño por tratar de transformarlo tiende a presentarse como una empresa ilusoria y sin fundamento.

Simultáneamente estamos asistiendo, sin embargo, a una nueva menesterosidad social que exige más que nunca una respuesta de izquierdas. En términos un tanto dramáticos, el sociólogo Zygmunt Bauman ha caracterizado esta nueva realidad como una “situación de vulnerabilidad mutuamente asegurada”, derivada del hecho de haber perdido el “sentido de una misión colectiva”. En una descripción un tanto lúgubre, nos dice que “los derechos económicos están fuera del alcance del Estado; los derechos políticos se han reducido al pensamiento único de mercados desregulados de estilo neoliberal; y los derechos sociales son reemplazados por el “deber individual” de velar por nosotros mismos”. A mi juicio, todavía no estamos ante esto que Bauman nos presenta como un hecho. Pero sería vano ignorar que la amenaza está ahí. El proceso de creciente individualización del que nos hablan algunos sociólogos y los imperativos de la nueva economía  puede revertir, en efecto, sobre la pérdida de una dimensión pública dirigida a enmendar sistemáticamente los problemas sociales en manos del Estado.

   

III

Políticas neo-liberales y socialismo de las libertades

Ésta ha sido la pretensión de las nuevas políticas neoliberales, que parecen darse por satisfechas desafiando el ideal humanista básico de la igualdad moral entre las personas. Se han valido de la economía para desafiar el fundamento moral de la igualdad social. Su objetivo ha sido la “despolitización de la desigualdad”, que la igualdad dejara de ser uno de los fines morales del Estado, y el tratar de reducir la democracia a una mera “democracia delegativa”.  Lo que se pretende al final es una “democracia de consumidores” no de auténticos ciudadanos, así como la ruptura del pacto social montado sobre la idea socialdemócrata clásica de la redistribución de los recursos sociales, el “tomar de los ricos para dárselo a los pobres”.

El socialismo del s. XXI tiene que enfrentarse a estos hechos con soluciones imaginativas y con una nueva conciencia de sus posibilidades; sin traicionar los valores de su tradición ni replegándose sobre las estrategias del pasado. Su éxito ha consistido históricamente en conseguir llevar el bienestar social y la libertad a una mayoría de la población, así como en fomentar la liberación frente a las jerarquías sociales y comunitarias tradicionales. Nuestras sociedades contemporáneas no serían lo que son sin su importante labor a la hora de forjar el consenso socialdemocrático. Por mucho que se hayan transformado las circunstancias sociales, nada impide que podamos seguir avanzando. Para ello debemos concentrarnos en definir nuestro proyecto en positivo, dejar claro qué es lo que favorece y propugna y luchar por ello.

  

IV

El nuevo discurso teórico neo-progresista

A pesar de las dificultades derivadas de la complejidad de la sociedad contemporánea, a nadie se le oculta que el socialismo de hoy sigue perseverando en la construcción de un potente discurso teórico. No hay izquierda sin un proyecto coherente con capacidad de ilusionar. Su superioridad sobre la derecha sigue estando en el campo del pensamiento, en su fuste teórico.

Desde luego, hoy ya no es posible hacerlo en los mismos términos que en otras épocas. Steven Lukes -uno de los politólogos británicos que más ha reflexionado sobre el papel de la izquierda a lo largo del siglo pasado-  decía, que lo que siempre ha caracterizado a la izquierda es su convicción en la importancia de buscar la coherencia en su comprensión del mundo para a partir de ahí actuar sobre él. Esta coherencia se extraía de un análisis evolutivo de la sociedad, como parte de una historia más amplia de progreso real y potencial: una narrativa completa de conquistas acumulativas y de retrocesos, expresada a veces en metáforas militares. Su guía era el principio de rectificación de las injusticias que se iban observando en cada momento histórico, y que se vinculaba a una determinada comprensión de la evolución histórica como dirigida hacia un “estadio final”. Para ello necesitaba valerse siempre de un estándar de la justicia, un contrafáctico frente al cual medir las desventajas y desigualdades que se presentaban como “injustificadas” y promover su abolición.

Según Lukes, la dificultad de mantener este planteamiento en los momentos actuales es que carecemos ya de un claro “principio de rectificación de las injusticias”, observándose una propensión hacia una mayor “tolerancia de la injusticia”. Pero, sobre todo, que no está ya a nuestra disposición ese Estado-nación de hace algunas décadas, capaz de emprender una auténtica transformación de la sociedad “desde arriba”.

Lo que esto nos dice es que es que el mundo ha devenido lo suficientemente complejo como para poder ser abarcado por filosofías de la historia o por la mirada de un gran maître penseur. Y que, comoquiera que elaboremos el discurso, no es fácil “ponerlo a trabajar” sin contar con una más activa participación de la propia sociedad.  La izquierda siempre se había apoyado sobre un fuerte Estado jerárquico conformador de un orden desde un centro y sobre un discurso universalista abstracto. Éstos son los elementos de los que hoy ya no podemos disponer. Y no basta con reaccionar entregándose a un optimismo pragmático que se limita a maquillar la realidad; tampoco sirve de mucho la enmienda a la totalidad que se construye sobre la demonización permanente de todo lo dado o exigir a la política lo que quizá ya no está en condiciones de aportar. La izquierda de hoy es la que se toma la realidad en serio, precisamente porque aspira a su transformación y mayor perfectibilidad. Que en el camino hayamos de fraccionar el discurso hay que interiorizarlo como parte de las nuevas condiciones con las que hay que operar; lo importante es que siga habiendo discurso.

Si miramos la agenda temática de cualesquiera de las reuniones o conferencias europeas o mundiales de los grupos encargados de redefinir y ajustar el discurso socialista enseguida tomamos conciencia de la multiplicidad de los temas que se abordan y de lo formidable del desafío: los mercados financieros y la nueva economía, los problemas de la inmigración, los grupos minoritarios, las nuevas fuentes de marginación creada por la “división digital” de la sociedad, la pobreza, la protecc

ión de la diversidad cultural o los límites de la sociedad civil, además de muchos otros.

De esta reuniones está surgiendo una nueva Internacional Progresista, que está sirviendo para detenerse a pensar sobre los nuevos desafíos, reaccionar frente al entreguismo ante el “orden espontáneo” de los mercados mundiales y sacudirse un poco las inercias del conservadurismo ideológico de la izquierda tradicional. Ya comienzan a verse, además, algunos importantes avances. El primero y fundamental es la recuperación del espíritu internacionalista o cosmopolita y el consiguiente abandono de las soluciones locales. Sólo habrá posibilidades de gobernar la sociedad global desde una colaboración internacional y a partir de un claro diagnóstico sobre lo que está pasando. Pero se aprecian también importantes ideas para sustentar eso que Giddens califica como un discurso neoprogresista, que va bastante más allá de la timidez y la condescendencia con el status quo de las propuestas de la Tercera Vía. Veamos algunas de ellas.

V

Sector público y mercado

El núcleo de este nuevo pensamiento se centra en la necesidad de instituir un vigoroso sector público ligado a una floreciente economía de mercado; una sociedad pluralista, pero inclusiva; y un ámbito mundial cosmopolita sostenido sobre los principios del derecho internacional. El elemento decisivo es la recuperación de la prioridad de los intereses y bienes públicos. Una economía saludable precisa de mercados que funcionen, pero también de un sector público en condiciones en el que el Estado mantenga un papel esencial. Puede que sea aquí, en el diseño de un nuevo papel para el Estado, donde se encuentre lo más relevante de estas propuestas. Las nuevas tesis de Giddens a este respecto acentúan el cambio de énfasis de que es preciso dotar a esta institución. El período de posguerra fue la era del “Estado burocrático”. Luego vino la fase de la privatización y la desregulación. Ahora deberíamos entrar en una nueva etapa marcada por una renovada atención a lo público, de defensa de la decisiva importancia que tiene el sector público para una sociedad decente y justa.

Aquí no se trata de tomar partido por ver si el Estado es en general superior al mercado o la inversa. Lo importante es sujetar a ambos a la prueba del “interés público”. Hay que abandonar la idea de que sólo puede justificarse aquello “que funciona”, lo que es eficiente en sí; el criterio debe ser más bien la eficacia en la promoción de determinados bienes públicos. Por decirlo en otras palabras, el mercado no funciona más eficientemente por el mero hecho de permitir el libre juego del interés propio. Es más bien al contrario. La aceptación incontrovertible de este hecho en la nueva economía constituye una de las razones de la actual crisis de confianza que ha recaído sobre el mundo de los negocios y sector financiero. Como acertadamente señala John Kay, “no es cierto que el beneficio sea el objetivo de la economía de mercado, y que la producción de bienes y servicios sean el medio para conseguirlo: el objetivo es la producción de bienes y servicios, y el beneficio es el medio”.

   

VI

El Estado asegurador

Estas reflexiones apuntan a un concepto que considero clave, la inmersión del mercado en un contexto político, social y cultural más amplio, que han de marcar los límites sobre los que debe operar. Y a estos efectos los poderes públicos son decisivos como intermediarios y responsables legítimos del bienestar general. Para referirse a ello, el discurso neoprogresista habla de un Estado asegurador. “Asegurador” en el sentido de que su función básica estriba en asumir la responsabilidad por la provisión de políticas y por la coordinación de servicios que en muchos casos no organiza directamente. No sólo es responsable de dotar de determinados recursos a los ciudadanos –el acceso a la educación, la sanidad, u otros servicios sociales- sino de garantizar los estándares o niveles de dicha provisión. Es un Estado regulador, pero su orientación es distinta de la del Estado burocrático del período de posguerra. Dada la amplitud de actores implicados –grupos de la sociedad civil, asociaciones voluntarias, tercer sector, etc.- la regulación no equivale a un “control directo” sino a la fijación de criterios y al establecimiento de incentivos para impulsar comportamientos que se juzgan relevantes a efectos públicos.

Este fomento de una mayor implicación de otros actores de la sociedad civil no significa, sin embargo, que se esté llamando a una “retirada del Estado” o que los cambios en las nuevas formas de gobierno impliquen una disminución de la responsabilidad estatal. Un Estado asegurador debe reconocer que las transformaciones de la forma estatal de hecho generan cambios en los modos, el estilo y los instrumentos del gobierno, pero no un rechazo de su responsabilidad. Permite reforzar la gobernabilidad trabajando en colaboración con la sociedad, pero siempre haciendo posible la prestación de servicios públicos mediante las adecuadas estructuras regulativas. Como se ha dicho, el Estado ha de dar por supuesta su responsabilidad continua en le mantenimiento del bienestar general y en el reforzamiento de la sociedad civil. Desea ser “el Estado de la sociedad civil” y no su mera contraparte. Y esto nos conduce ya más directamente a las relaciones entre poderes públicos y ciudadanía.

VII

Poderes públicos y ciudadanía

El compromiso que adquirimos con los ciudadanos tras el triunfo en las últimas elecciones generales es un compromiso a favor de la política y de un mayor acercamiento entre gobernantes y gobernados. Este compromiso busca instituir un auténtico contrato entre los poderes públicos y los ciudadanos dirigido a crear un sentimiento de responsabilidad compartida.  Sin él no será posible enfrentar los formidables desafíos que están ante nosotros y precisan de soluciones colectivas. Si la mayoría de los ciudadanos se apartan del sistema político como un instrumento de cambio social, se desvanece la capacidad de la política para influenciar a la sociedad y transformarla en una dirección progresista. Reintegrar a los ciudadanos en la vida política se convierte en la máxima prioridad.  Hay que imaginar nuevas vías para conseguirlo mediante la revitalización de las instituciones, la potenciación de la cultura cívica y el desarrollo de nuevas prácticas para la deliberación democrática y la adopción de las decisiones políticas. En suma, buscar una nueva ruta para recobrar la confianza en la política y en la legitimidad de la acción pública.

Como es bien sabido, la confianza en la política es un recurso que parece más escaso cada vez.  Como observa Fareed Zakaria respecto de Estados Unidos, las instituciones que gozan de la mayor confianza –los jueces del Tribunal Supremo, la dirección de la Reserva Federal o el ejército- tienen algo en común, y es que están aisladas de la presión pública y operan de forma no democrática. El Congreso, por el contrario, la institución política más representativa y deliberativa de todas, siempre se sitúa al final de las preferencias ciudadanas. Con referencia e ese mismo país, Robert Putnam, quizá el máximo experto en capital social, ha calculado que el compromiso de los ciudadanos con los asuntos públicos o civiles ha descendido un cuarenta por ciento desde mediados de la década de los sesenta. Pero esta tendencia no es exclusiva de los Estados Unidos.  Basta seguir las encuestas del Eurobarómetro para darse cuenta de que los partidos políticos siguen siendo las instituciones que gozan de la menor confianza en Europa, y que, salvo en los países escandinavos, los parlamentos nacionales están también en la parte bajo de la tabla.

¿Significa esto que disminuye la legitimidad de la democracia, o más bien que aumenta la exigencia de los ciudadanos sobre sus instituciones representativas? Seguramente no se trate de una cosa ni de otra. La legitimidad de la democracia está asegurada, sobre esto también hay unanimidad en las encuestas, y la exigencia ciudadana sobre la clase política sigue diferentes oscilaciones que no son siempre fáciles de establecer. La causa última puede que resida en la nueva situación de inseguridad y precariedad que caracteriza a este nuevo mundo globalizado, en la percepción de que los poderes públicos ya no son capaces de controlar nuestro destino, y que el compromiso moral con la provisión de ciertas prestaciones imprescindibles para llevar a cabo una vida digna y segura es una cosa del pasado.

Esta situación de incertidumbre ante el futuro y de inseguridad ante el presente hay que imputarla a la expansión del neoliberalismo y a la nueva naturaleza fragmentaria de los vínculos sociales y de la propia identidad individual. El Estado Social de posguerra sostuvo el principio de la responsabilidad colectiva por el bienestar individual, de la seguridad colectiva frente a la necesidad individual. Hoy se ha invertido la ecuación. Lo que predomina es la tendencia a buscar “soluciones biográficas, individuales, para males colectivos” (Ulrico Beck). Hay dificultades crecientes para traducir los problemas privados en cuestiones públicas.

En el análisis que el ya citado Z. Bauman hace al respecto, la causa de esta situación depende del hecho de que las sociedades de hoy se integran mediante el consumo más que a través de la producción. La libertad ha dejado de ser un concepto con una dimensión pública para reducirse al modelo de la libertad de elegir cómo satisfacer deseos individuales, del mismo modo que la propia identidad personal se construye también a través del mercado. La libertad y el destino personal se han privatizado. Y “una libertad crecientemente privatizada alimenta el desinterés por la política”. Aquellos gobiernos que han cedido la mayoría de sus recursos a fuerzas no elegidas y no controlables políticamente, tienen cada vez menos que ofrecer.

Es posible que haya, en efecto, un nuevo espíritu de “desapego cívico” o de desconfianza en algunas instituciones, pero sería erróneo identificarlo sin más a una retirada de la política. Como demuestra el último triunfo de la izquierda en nuestro país, es posible recuperar para la política a los ciudadanos desencantados. No debería ser una situación coyuntural, sino parte de ese contrato entre poderes públicos y ciudadanía del que hablaba antes. La cuestión que habría que suscitar es, por tanto, la relativa a cómo apuntalar de modo estable esa corresponsabilidad entre poderes públicos y ciudadanos. Algo hemos dicho ya al respecto al hablar del nuevo compromiso del Estado con la sociedad. Pero es preciso insistir también en la necesidad de dar de un nuevo contenido a las instituciones democráticas.

Nuestra democracia representativa debe abrirse para acoger una democracia más participativa y abierta a la discusión. Una democracia que, además, deberá ser inclusiva. Debe prestar la mayor atención posible al pluralismo de nuestra sociedad y a su acomodación en el sistema político.  A nadie se le escapa que no todos los grupos sociales tienen la misma capacidad de entrada al sistema político o al espacio público. Nuestra sociedad tiene importantes bolsas de marginalidad social que es también marginalidad política. Podemos pensar en grupos sociales minoritarios como los inmigrantes o los gitanos. Pero también en los jóvenes o en los miembros de movimientos sociales, cuyo activismo político muchas veces sólo encuentra un cauce de participación fuera de los canales del sistema político. Hay que darles nuevas vías de acceso al escenario de la política institucional. Que su voz pueda ser escuchada y procesada en su interior. No estamos precisamente sobrados de energías democráticas como para poder prescindir de esta base social inquieta e innovadora. Sin ellos no hay un auténtico proyecto de apertura a toda la sociedad.

                Durante demasiado tiempo la ciudadanía se ha asociado a estructuras constitucionales formales y estáticas. Pero si deseamos afianzar el poder de los ciudadanos para producir soluciones políticas estables, los socialistas debemos combinar estos fundamentos tradicionales e imprescindibles del Estado de derecho con un nuevo énfasis sobre la cultura y la participación y con una adaptación institucional dinámica. Sin ese poder que emerge de la ciudadanía difícilmente podrán clarificar los poderes públicos sus límites y objetivos. Pensemos, por poner un ejemplo, en el actual debate sobre la dimensión que ha de cobrar la gestión de recursos públicos escasos en áreas como la educación, la sanidad u otras prestaciones sociales. Y esto se extiende a cualquier cuestión de naturaleza política. Las instancias públicas –y también los propios partidos políticos- deben dejar de contemplarse tanto a sí mismos y más a la sociedad.

 Concluyo. Hay cuestiones que a mi juicio no ofrecen muchas dudas: siempre es mejor un debate de ideas que las luchas personalistas o las inercias programáticas. Pero este debate no puede quedar confinado a los límites de un seminario, debe abrirse también a la sociedad como un todo. No hemos dejado de insistir en que nuestro objetivo es tratar de recuperar el espacio público para la política. Habremos de hacerlo también para incorporar el contraste de pareceres y los desafíos provenientes del nuevo pensamiento político. ¿De qué sirven las ideas si luego no pueden ser debatidas? Nadie ignora que la mayor amenaza para que nuestra sociedad cobre una mayor madurez en su discurso público deriva del escaso espacio dedicado a las cuestiones políticas en determinados medios de comunicación. Tengo para mí, que los ciudadanos sólo comenzarán a cobrar una mayor conciencia de su dimensión ciudadana  cuando pueda reconocerse como tales en un espacio público con mayor capacidad de acogida de sus inquietudes políticas, por muy latentes que éstas sean. Y una ciudadanía crítica y activa es la mejor garantía para un gobierno responsable.