Pepe Rubianes, siempre.

PÚBLICO – Madrid – 08/03/2009 08:00

El maestro del humor valiente y mordaz

Rubianes era ante todo un tipo libre. De humor mordaz e inteligente, el cómico falleció el pasado 1 de marzo a los 61 años víctima de un cáncer de pulmón, dejando un gran vacío en la escena teatral catalana. Con un gesto, Rubianes era capaz de hacer sonreír al público. Sus herramientas eran siempre las mismas: fantasía desbordante, hipérbole desmesurada, labia e imaginación a prueba de bombas.

Rubianes solamente son dos horas de derroche, sátiras y risotada

Mañana, gratis con Público, se puede conseguir el DVD Rubianes solamente, uno de los espectáculos más longevos de la escena española. Rubianes lo representó durante más de nueve años con un éxito rotundo día tras día. Ahí Rubianes aparecía solo delante del escenario, vestido de negro y recitando monólogos, género del que fue un pionero.

Una carrera envidiable

El cómico catalán comienza presentando la obra así: “Buenas noches, señoras y señores, soy Pepe Rubianes, actor galaico-catalán. Digo galaico porque nací en Galicia, aunque casi nunca he vivido allí, y catalán porque he vivido siempre en Cataluña, aunque nunca he nacido aquí. Esto es una gracia, un gag. Si les hace gracia, se lo regalo, para ustedes…, ¡es malo de cojones!”. Después el cómico ironiza sobre su paso por el teatro universitario y revisa su vida de soltero empedernido.

El espectáculo se convirtió en uno de los más longevos de la escena española

Rubianes solamente son dos horas de derroche, provocación y risotada. Fue su proyecto más laureado, en el que logró cautivar al público con sus sátiras sobre lo humano y lo divino.

A finales de los setenta Rubianes cosechó importantes éxitos como miembro de las compañías Dagoll Dagom y Els Joglars, antes de iniciar su carrera en solitario con el espectáculo Pay-Pay, que lo llevó a actuar en Centroamérica.

En los ochenta y los noventa Rubianes también obtuvo éxitos con obras como Ssscum! (1992) que lo situaron entre los monologuistas más populares del país. Además se introdujo en medios como la radio, el cine y la televisión, que le otorgaron una gran popularidad social.

Desde 1997 hasta 2006 representó su espectáculo más laureado: Rubianes solamente. En 2006 dirigió la función Lorca eran todos y dos años después, La sonrisa etíope, cuyas funciones suspendió el pasado mes de abril al serle diagnosticado un cáncer.

Georges Perec y lo infraordinario: un inventario de lo leve y profundo.

Por TIPOS INFAMES* (SOITU.ES)
Actualizado 20-12-2008 20:37 CET

Tras la lectura de ‘Lo infraordinario’ (Impedimenta, 2008) uno tiene la necesidad de salir a la calle para ver por primera vez las mismas cosas de siempre. El lector desea comprobar hasta qué punto le ha afectado este libro del francés Georges Perec.

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JanetF (Flickr) Con un clic una magnífica muestra fotográfica.

 

Yo pensé en salir de casa con la intención de buscar algún sitio en el que poder sentarme a escribir este artículo. Entré en un café y sentado en una mesa junto a la ventana, mientras escribía algunas frases inconexas, me distraía voluntariamente observando a la gente que pasaba por la calle, la que entraba para tomar algo, y con la cantidad de objetos (botellas, sillas, el grifo de cerveza, las tazas de café, etc.) que forman parte del local.

Perec propone en el libro una manera distinta de acercamiento a la realidad y comprensión del mundo. Se trata de una nueva forma de mirar alrededor: los hechos y objetos significativos no son aquellos extraordinarios e insólitos, los llamativos avances del telediario con cifras de muertos y datos en picado de la bolsa, sino “lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual”.

La poética infraordinaria consiste en interrogar a lo cotidiano y plantearse cómo poder volver a decir/escribir el objeto que usamos todos los días y el acontecimiento reiterado a diario, para no obviarlo y evitar permanecer anestesiados ante lo que nos rodea.

“Dormimos nuestra vida en un letargo sin sueños”, dice Perec. Trato de abrir aún más los ojos para fijarme absolutamente en todo, y al igual que él trato de poner por escrito no lo obvio, sino lo ya conocido, los ‘datos’ que han ingresado en nuestra mente durante el ejercicio diario de nuestra vida, sin que nos hayamos percatado apenas de ellos. Pero no es fácil. Podéis probar: tratar de describir vuestra casa, el camino al trabajo o la mesa en que leéis y sus objetos.

Como si se tratara de la enumeración de las piezas que un juguete contiene, trataré de hacer un inventario de lo que puede encontrarse en ‘Lo Infraordinario’. Este libro contiene:

  • La descripción detallada de la rue de Vilin el jueves 27 de febrero de 1969, sobre las 16:00 h.: las entradas a las viviendas, los comercios que existieron y los que él observa que han ocupado su lugar, la música que suena, la pendiente, la forma que dibuja la calle y los cruces con otras, los carteles de los locales, la gente que ve en la calle o asomada a alguna ventana… Un espacio familiar al que vuelve ese mismo día a las siete de la tarde “para ver a qué se parecía la rue Vilin cuando cae la noche”, y en años sucesivos para volver a describirla: 1970, 1971, 1972, 1974 y 1975.
  • “Doscientas cuarenta y tres postales de colores auténticos”. Tal cifra de imaginarios textos de postales, como pequeños telegramas informativos de las vacaciones.
  • Exploración de la gente y de cada rincón que conlleve una anécdota del pasado en la rue de Saint-Martin y en los alrededores de Beaubourg. Entre parada y parada, Perec hace un somero recorrido por el barrio parisino, deteniéndose en lugares para la nostalgia, donde los secaderos de plátanos y las carbonerías han sido sustituidos por sex-shops y tiendas de ropa, y en los espacios casi futuristas del centro Georges Pompidou o el centro comercial Forum des Halles.
  • Cómo y dónde encontrar el encanto de Londres paseando por sus calles dispuesto a perderse por ellas. El encanto de la ciudad no lo encuentra en las manifestaciones de “lo extraordinario”, los monumentos, las perspectivas de las grandes avenidas, los museos recorridos de principio a fin… sino en los pequeños detalles “infraordinarios”: los reflejos de las chimeneas, las puertas de madera lacada con su aldaba, los locales, las mezclas de té para connoisseurs, los autobuses de dos pisos… desde los cuales el pequeño cambio de perspectiva es suficiente para ver el mundo de otra manera (como sucede leyendo a Perec): “todo lo que estamos acostumbrados a ver aparecerá aquí de una manera ligeramente nueva, desconcertante para la mirada y el espíritu”.
  • Inventario de los posibles y distintos dirigentes empresarios (y del mundo) según la tipología de sus despachos.
  • “Tentativa de inventario de los alimentos líquidos y sólidos que engullí en el transcurso del año mil novecientos setenta y cuatro”. Con el título es más que suficiente, no tengo más que decir: diez páginas, desde nueve caldos de buey… hasta la cantidad de cafés e infusiones.
  • Descripción absolutamente detallada de su escritorio. Nadie escribe con tanto detenimiento y cariño sobre los objetos y espacios cotidianos.

Este libro contiene piezas pequeñas. No dejar al alcance de personas con un estrecho concepto de lo literario, daño no le hará, pero puede leerlo sin sentir nada.

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El autor, en la rue Vilin.

“Lo infraordinario” es un buen ejemplo de lo innovador y diferente de la obra de Perec, sin parecido alguno con la de los demás o incluso con la suya propia. Pero sería un error quedarse en el virtuosismo y precisión de su prosa, en que sus obras se citen como mera curiosidad o una anécdota sin más (toda una novela sin usar la letra ‘e’, inventarios exhaustivos y clasificaciones…). La escritura de Perec no sólo es de apariencia originalísima, sino profunda en su enfrentamiento a la realidad, porque se puede hablar del mundo mientras se piensa en cómo agotar las posibles descripciones de una habitación y sus objetos. Como sucede con las obras de Marcel Duchamp, la poética de Perec es absolutamente profunda pero de apariencia leve; y como sucede en ‘Lo infraordinario’, cuanto más leve, más ahonda en nuestra verdad.

Después de la lectura de este maravilloso libro he hecho un inventario minucioso de todos los objetos de mi habitación, los que tenía a la vista, ordenados en estanterías, apilados en montones, o los que he sacado al vaciar mis cajones. Tengo la casa empantanada, pero he hecho descubrimientos asombrosos. Hagan la prueba. Lean a Perec y dejen de mirar al suelo cuando paseen por la calle.

¡Ah!… algo más sobre Impedimenta y Perec: se acaba de reeditar ‘El gabinete de un aficionado. Historia de un cuadro’ (Anagrama, 1989, 2008), pero la gran noticia podremos darla el próximo año, cuando anunciemos la llegada a las librerías —gracias de nuevo a la editorial Impedimenta— de uno de nuestros libros favoritos de Georges Perec, ‘Un hombre que duerme’.

La editorial Impedimenta, Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 junto al resto de editoriales agrupadas en Contexto, ha despedido este espléndido año (Andrés Ibáñez, Vizconde de Lascano Tegui, Soseki, D.H. Lawrence, Stendhal, dos libros de Stanislaw Lem, Mihail Sebastián, Adalbert Stifter, Wyndham Lewis, John Braine y Perec) con una de las mejores novelas cortas que he leído, ‘La figura de la alfombra’ de Henry James. Una historia sobre las relaciones entre la creación literaria y la crítica que como ‘tercio’ de Tipos Infames he decidido regalar a los otros dos ‘miembros’ del colectivo para estas navidades.

 

*Alfonso Tordesillas, Gonzalo Queipo y Francisco Llorca forman el colectivo literario ‘Tipos Infames‘.

Cartier-Bresson: “Un siglo del ‘instante decisivo”.

CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE CARTIER-BRESSON
  • Su fundación le rinde homenaje con una muestra sobre sus trabajos en América
Brooklyn, 1947 © Cartier-Bresson / Magnum.Brooklyn, 1947 © Cartier-Bresson / Magnum. Ver más fotos
Actualizado sábado 23/08/2008 04:28 (CET)
 
AFP | EFE

PARÍS.- El fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson (1908-2004), fundador de la agencia Magnum, habría cumplido 100 años el 22 de agosto. Una exposición, dos coloquios y la publicación de tres estudios sobre su obra rinden homenaje al ‘ojo del siglo XX’, un hombre al que no le gustaban las celebraciones.

A Cartier-Bresson se le asocia a acontecimientos clave de la historia del siglo XX por sus retratos de Fidel Castro o Ernesto Che Guevara, sus imágenes de la entrada de Mao en Pekín o la muerte de Gandhi, sus fotos de Pablo Picasso, Henri Matisse o el matrimonio Pierre y Marie Curie, pero también de muchos anónimos en sus viajes por Asia y la la China revolucionaria.

Pero referirse al que es considerado padre del fotoperiodismo y uno de los más famosos retratistas galos, es hacer una pausa en su concepto del ‘instante decisivo’, con el que definió el momento exacto en el que se toma la foto: cuando “se alinea la cabeza, el ojo y el corazón” para conseguir la instantánea.

Desde muy joven, este humanista fascinado por el surrealismo recorrió el mundo con su inseparable máquina Leica, la cámara que conoció tras su estancia de un año en Costa de Marfil. Con ella elaboró reportajes y fue asistente del cineasta Jean Renoir. Asimismo realizó algunos documentales sobre la Guerra Civil española y los Estados Unidos. Retrató China, la India y México hasta la Segunda Guerra Mundial —donde se creyó que incluso había fallecido tras haber sido hecho prisionero— y fundó, junto a otras también leyendas del negativo, en 1947, la primera agencia de fotografía, el club selecto de Magnum.

Cuatro años después de su muerte, la fundación que lleva su nombre, creada por él mismo en 2003, organiza para el mes de septiembre un homenaje “conforme al personaje, que detestaba las celebraciones”, según asegura su directora, Agnès Sire, desde la sede de la institución en el barrio parisino de Montparnasse. En la exposición, el francés compartirá espacio con su amigo estadounidense Walker Evans, con quien le unía la pasión por retratar el paisaje de la ciudad y la sociedad americana.

Las 43 imágenes seleccionadas se tomaron entre 1929 y 1947 en entornos urbanos de Nueva York, Chicago, Washington, la América sureña y California. “Los dos tenían una pasión común por lo real, un mismo gusto por los temas sociales“, apunta la directora de la Fundación. A esta muestra, cuyo catálago publicará la editorial Steidl, se suman en París dos coloquios en torno a la figura del fotógrafo con la participación de una treintena de especialistas en fotografía.

La editorial Gallimard publicará además un libro sobre Cartier-Bresson firmado por Clément Chéroux, conservador del Centro Pompidou. La misma firma lanzará una colección de artículos publicados en ‘Le Monde’.

En realidad no se interesaba tanto por la fotografía como por la literatura y, sobre todo, el dibujo. “La foto es para mí el impulso espontáneo de una atención visual perpetua, que capta el instante y su eternidad. El dibujo, por su grafología, elabora lo que nuestra conciencia ha captado de ese instante. La foto es una acción inmediata, el dibujo una meditación”.

Cartier-Bresson fue el primer fotógrafo en exponer sus trabajos en el Museo del Louvre. Sus capturas han colgado también de las paredes de la Biblioteca Nacional de Francia y el Museum of Modern Art de Nueva York. Murió el 3 de agosto de 2004.

Barcelona, un agosto orgulloso.

REPORTAJE: festival

El festival Circuit inunda la ciudad de propuestas de ocio y cultura gay

I. PUNZANO / B. CAZORLA – Barcelona – 06/08/2008

Si Kate Moss viera lo que Roberto Ruiz le ha puesto entre las piernas en sus estampas o bien le daba un pasmo, o bien se partía de risa. Este artista ha creado una serie de fotomontajes en los que la supermodelo se convierte en un híbrido al mezclar partes de su cuerpo con las del actor porno Jack Radcliffe, un icono de los osos, esos gays forzudos y gigantescos que presumen de vello corporal.

La noticia en otros webs

Las obras sobre la identidad sexual copan la escena de vanguardia

La capital catalana parece cada día más el arco iris del Mediterráneo

En la memoria de la ciudad brillan pioneros como Ocaña o Nazario

‘Yo soy XXY’ es una espectacular instalación en rojo de Zazo & Brull

Más allá de la anécdota, y del impacto que provoca contemplar a la supermodelo tan bien dotada, Ruiz plantea en su obra una reflexión sobre la identidad sexual en la que critica la dictadura de los que sólo distinguen entre homosexuales y heterosexuales, sin tener en cuenta el resto de posibilidades del espectro o del arco iris, según se mire. El resultado se puede disfrutar en la exposición Proyecto Género 2, que se inaugura hoy en la galería barcelonesa Espace Ample, cuyo comisario es Franco de Toledo. Para él es una cuestión social. “Lo que nos interesa enseñar es la pluralidad. En la actualidad se dan muchos discursos artísticos alrededor de la reconstrucción del cuerpo y del sexo. Ya no tenemos por qué ser lo que nacemos. Es decir, ahora se reivindica que somos como queremos definirnos y no como aparecemos registrados en nuestro DNI. La exposición pretende explorar todos estos planteamientos desde una perspectiva estética”, apunta De Toledo.

La muestra forma parte del Festival Circuit (www.circuitfestival.net), un nuevo encuentro de ocio gay que se celebrará en la capital catalana hasta el próximo lunes. Los motores ya se han calentado en alguna fiesta discotequera, como la que animó ayer la pista de la Sala Apolo. Los organizadores del Circuit han querido desmarcarse de lo habitual en otras citas similares. Y han elaborado una programación doble que incluye propuestas pensadas para satisfacer los gustos tanto de gays como de lesbianas. Todos están invitados en nombre del ocio y la cultura.

La cita cerrará además uno de los veranos barceloneses con más propuestas para público homosexual. Este año la ciudad ha acogido un circo gay en el que los artistas simulaban un combate entre ángeles y demonios; así como la última edición de los Eurogames -unos Juegos Olímpicos en los que competían atletas orgullosos- y hasta un encuentro internacional de policías homosexuales que denunciaban la discriminación a la que en ocasiones se ven sometidos. Y eso que todavía se está desarrollando el Festival Loveball, que comparte el mismo espíritu del Circuit y se clausurará el próximo martes.

De ahí que cada vez crezca el coro de voces que empiezan a señalar a Barcelona como la capital gay del Mediterráneo, con permiso de Sitges. En poco tiempo, dos años recién cumplidos, hasta se ha consolidado una productora de películas X, el Jalif Studio, que explota de forma excéntrica y con un gran éxito comercial registros extremos del cine para adultos.

A la ciudad tampoco le faltan chiringuitos gays. El de la playa de la Mar Bella, ayer por la tarde presentaba lleno (eso sí, sin igualar el abarrotamiento de los fines de semana). Este establecimiento funciona desde hace cinco años y se ha incorporado a la programación del evento. El domingo se celebró allí una fiesta hasta la medianoche, en la que un pinchadiscos hizo brincar a la multitud sobre la arena y bajo la luna. “Me gusta mucho el sitio, porque no hay nada así en Lisboa”, decía ayer por la tarde Bruno, portugués, sentado a una mesa. La atracción que ejerce sobre visitantes extranjeros el despliegue de ocio gay de este verano en la ciudad se deja notar tanto en este chiringuito como en el cercano El Misterioso Secreto de Amparo, enfocado al público lésbico.

Aunque tanta fiesta y cita con el arte de vanguardia suena aún, con todo, a promesa, cada temporada crece la oferta de ocio destinada a este colectivo en la capital catalana. Con unos promotores conscientes de que sólo con música electrónica no pueden competir con las salas, se buscan otros reclamos para atraer al público. De ahí surgen apuestas como la del Circuit para aliñar el clubbing, algo alicaído en la ciudad si se compara con los gloriosos días de la explosión dance de los noventa, con actividades culturales y debates sobre la transexualidad, la androginia y los tópicos machistas. Otra singularidad, ésta más intelectualizada, del festival.

Y entre estas sugerencias sobresale este Proyecto Género 2. Por la calidad de los autores expuestos, entre los que figuran creadoras como Maite Centol, que firma la serie fotográfica Marcar el paso, o Diva, forjada en la misma escena alternativa de Toulouse que vio nacer a estrellas del arte urbano como Miss Van, famosa por sus graffitis protagonizados por coquetas muñequitas mofletudas.

Diva también pintó en sus inicios paredes callejeras, pero más que grafitis eran murales y en vez de ninfas le salían dragones y tigres. Más tarde descubrió que aquella afición tenía mucho que ver con los orígenes vietnamitas de su madre, porque en su país natal esos animales son “sagrados y forman parte de la iconografía religiosa”, según explica la propia Diva. En la exposición se han incluido algunas fotografías digitales suyas, retocadas con pintura, de una serie titulada Luciérnagas que acaba de presentar en Berlín y en la que las fronteras entre bestia y ser humano, entre hombre y mujer, se difuminan.

Junto a la escena local, destaca una buena representación de artistas orientales, como no podía ser de otro modo en estos días de furor preolímpico. No faltan clásicos contemporáneos como Ma Liuming, Li Wei, los Gao Brothers o Cui Xiwen. Si algo queda claro en esta muestra es que las reflexiones artísticas sobre el género son recurrentes en la escena artística underground y de vanguardia española. Sobre todo en el ámbito de los performers, que, ya se sabe, emplean como herramienta básica de trabajo su propio cuerpo. Son, en cierto modo, herederos de una determinada Barcelona. Aquella que venera en su imaginario el legado de provocadores pioneros como el desaparecido Ocaña o el dibujante de cómics Nazario, dos faros que en los últimos años del franquismo escandalizaban a los paseantes de las Ramblas con sus trajes de faralaes y su actitud iconoclasta.

La ambigüedad de aquellos precursores también domina en la pose del personaje que protagoniza la exposición Yo soy XXY, una espectacular instalación teñida de rojo intenso de los diseñadores de moda Xavier Zazo y Clara Brull. Como atractivo añadido, la galería acoge hoy una velada de performances de las que es mejor no desvelar nada para mantener la sorpresa. Los que se ruborizan con facilidad, mejor que se abstengan. Una de las acciones -la que realizará Giovany Páez bajo el título de INRI- tiene como fondo un mural de papel lleno de manchas parduzcas y granates. De Toledo explica eufemísticamente que en ese soporte el artista ha “registrado” este último año todas sus masturbaciones y las menstruaciones de su compañera. Ni siquiera el rebelde Ocaña se habría atrevido a tanto derroche.

Pero no se asusten, para estómagos no tan fuertes, hay de todo en el resto del Circuit: programaciones de cine, una jornada de ocio en un parque acuático y marcha sin parar a ritmo de versiones de Madonna, icono inveterado del colectivo. Lógicamente, la diva popera no pisará el escenario, pero sí Peter Rauhofer, pinchadiscos y remixer de las canciones de la cantante estadounidense. Algo es algo. La música house la pondrá Ultranaté y también ha levantado mucha expectación el aterrizaje del israelí Offer Nissim, conocido por sus sesiones excesivas en las que el espectáculo es, en parte, él mismo. Todo es empezar. Lo demás, como siempre, se reduce a dejarse llevar.