El espiritu Kennedy. Las primarias de Obama.

40 AÑOS DE LA MUERTE DE ROBERT KENNEDY

El espíritu Kennedy

La campaña de Obama, por su elocuencia, el no a la guerra y la seguridad del candidato, tiene obvios paralelismos con 1968  |  El asesinato de Robert Kennedy obligó a proteger a quienes aspiran a presidente

 
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Eusebio Val | Washington. Corresponsal | 06/06/2008 | Actualizada a las 03:31h

Una simple cruz de madera, muy pequeña, marca el lugar donde reposa Robert Kennedy, a sólo unos metros de la tumba de su hermano John. Lo enterraron de noche y con mucha discreción. Es el lugar más visitado en el cementerio nacional de Arlington, el principal santuario patriótico de Estados Unidos. Olas de turistas y de grupos escolares pasan por allí cada día. Es una peregrinación obligada durante la estancia en la capital. En unas paredes de granito se reproducen fragmentos de los célebres discursos de ambos.

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El esp�ritu Kennedy
Robert Kennedy fue asesinado el 6 de junio de 1968 por el palestino Sirhan en el hotel Ambassador de Los Ángeles /   ‘La Vanguardia’ / Archivo

Sorensen evoca los días fatídicos

El octogenario Ted Sorensen, ex colaborador de John F. Kennedy y de su hermano Robert, recordó ayer con emoción el asesinato de ambos. Sorensen estaba en el hotel de Los Ángeles. Entrevistado por la radio, Sorensen, redactor de los discursos, reconoció que entre él y Robert hubo tensión porque ambos competían por la atención de un presidente al que admiraban.


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Cuarenta años después de que el inmigrante palestino Sirhan Sirhan asesinara a Robert Kennedy junto a las cocinas del hotel Ambassador, en Los Ángeles, Estados Unidos vive un momento político con ecos evidentes de aquella época y claros paralelismos. Igual que en 1968, en plena guerra de Vietnam, el país se halla ahora enfangado en otra aventura bélica impopular, en Mesopotamia. Y un político, esta vez Barack Obama, se opone a la guerra y ha cautivado a un sector de norteamericanos con su mensaje poético e inspirador, con su elocuente renovación del idealismo norteamericano. Quienes ayudan a Obama a escribir los discursos han estudiado a fondo la retórica kennediana.

“No había estado tan emocionada desde los años sesenta”, comentó a este corresponsal una mujer ya madura, votante de Obama, antes de las primarias de Nueva Hampshire, en enero pasado. Declaraciones parecidas han sido habituales a lo largo de la campaña. La conexión Obama-Kennedy quedó solidificada definitivamente, poco después, cuando la hija del presidente asesinado, Caroline Kennedy, escribió un artículo periodístico en el que comparó al senador por Illinois con su padre y lo bendijo como heredero de sus ideales políticos. Luego ella y su tío, el veterano senador Edward Kennedy, hicieron campaña por Obama antes del supermartes 5 de febrero. Dos hijos de Robert Kennedy, sin embargo, expresaron su respaldo a Hillary Clinton.

El segundo vínculo Obama-Kennedy, esta vez de muy mal gusto, llegó con el reciente comentario, infame donde los haya, de Hillary Clinton durante un encuentro con el consejo editorial de un periódico de Dakota del Sur. La candidata, para justificar que seguía en liza pese a las escasas posibilidades de obtener la nominación, recordó que en otras primarias, como las de 1968, el desenlace no se produjo hasta muy tarde. “Todos recordamos que Bobby Kennedy fue asesinado en junio”, dijo. Sus palabras provocaron escalofríos de indignación. A pesar de que pidió disculpas y negó tener un pensamiento perverso, muchos interpretaron el comentario como el verdadero pensamiento de los Clinton, como el cínico cálculo de que Obama pudiera sufrir el mismo destino trágico que Robert Kennedy, y por eso había que aguantar en las primarias a pesar de que los números para conseguirla no cuadraban.

La cólera hacia Clinton se explicaba, además, por los temores que ha habido desde el inicio de la campaña sobre la seguridad física de Obama. Su esposa, Michelle, era reacia a aceptar que su marido concurriera a las primarias por el miedo a lo que pudiera ocurrirle. Sólo aceptó cuando se le dieron garantías de que iba a contar con la máxima protección. Por su condición de afroamericano y por las amenazas de muerte recibidas muy al inicio de la carrera, el senador por Illinois y ya ganador de la nominación comenzó a recibir protección del Servicio Secreto – el mismo cuerpo especial que vela por la vida del presidente- en mayo del año pasado. Nunca antes un aspirante presidencial había tenido este tratamiento tan pronto en la campaña.

De hecho, fue el asesinato de Robert Kennedy el que propició dar protección del Servicio Secreto a los candidatos a la nominación cuando estos se perfilaban ya como aspirantes reconocidos y con posibilidades. Bobby Kennedy tenía guardaespaldas, pero no la protección integral del Servicio Secreto.

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