La importancia de reciclar papel y cartón.

España recupera y recicla cada vez más papel, aunque la crisis pone en peligro este sector

Un gesto tan sencillo como reciclar un residuo de papel o cartón supone importantes beneficios para el medio ambiente. Por ello, los consumidores son determinantes en la mejora de su entorno utilizando correctamente los contenedores azules. En este sentido, las cifras de recogida y reciclaje en España han aumentado en los últimos años, aunque los responsables de este sector aseguran que la actual crisis económica podría poner en peligro esta tendencia.

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA

Cómo se recicla y por qué beneficia al medio ambiente


– Imagen: Tim Meijer

Las ventajas medioambientales de reciclar papel y cartón son muy diversas. Por cada tonelada de papel que se recoge y se recicla se ahorran dos metros cúbicos de vertedero, 140 litros de petróleo, 50.000 litros de agua y la emisión de 900 kilos de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero causante del cambio climático.

Ahora bien, para lograr una correcta recuperación y reciclaje del papel y del cartón usado, el consumidor tiene que concienciarse del procedimiento adecuado a seguir. Para empezar, hay que conocer qué residuos se pueden depositar en el contenedor azul y cuáles no. Los restos de periódicos, revistas, cajas o embalajes de cartón y bolsas de papel son los indicados, mientras que el papel de cocina, las servilletas de papel manchadas, los tetra bricks, el papel de aluminio o sanitario, así como las etiquetas adhesivas no son válidos.

Por cada tonelada de papel que se recoge y se recicla se ahorran dos metros cúbicos de vertedero, 140 litros de petróleo, 50.000 litros de agua y la emisión de 900 kilos de CO2

En definitiva, el papel y el cartón usados no deben llevar restos de otros residuos, porque de lo contrario contaminarán el conjunto y dificultarán su reciclaje, ya que tienen que ser separados en las plantas de recuperación. En este sentido, se estima que entre un 3% y un 5% del material arrojado a los contenedores azules no es papel ni cartón.

Por otra parte, no hay que olvidar que el reciclaje es la tercera opción en importancia de las famosas tres erres, más si cabe en el caso de este material: se cree que un 19% del papel consumido es irrecuperable, bien porque se almacena en forma de libros, revistas, documentos, etc., o bien porque su uso hace inviable su recuperación. Asimismo, la fibra de celulosa puede ser reutilizada sólo una media de seis veces, impidiendo así su posterior reciclaje.


– Imagen: mia

Por ello, hay que incidir en la reducción o el ahorro en el uso del papel y el cartón, así como en su reutilización. En primer lugar, hay que utilizar productos de papel sólo cuando sea necesario, aprovechándolos al máximo. Por ejemplo, se pueden evitar los embalajes innecesarios o recargados, los folios se pueden utilizar por ambas caras, y siempre que se pueda, evitar imprimir documentos que se puedan consultar en el ordenador.

Asimismo, también se pueden reutilizar los papeles de regalo, y las bolsas de papel pueden servir para almacenar los restos de papel y cartón. Por su parte, se puede reducir e incluso eliminar el uso del papel de cocina al sustituirse por trapos de tela o bayetas. Los periódicos y revistas se pueden compartir, o consultar en las bibliotecas, y también se puede evitar coger publicidad innecesaria. Y como una manera de concienciar a los más pequeños, se puede fabricar artesanalmente en casa papel reciclado.

Diferentes tipos de papel ecológico y reciclado

El actual sistema de fabricación de papel reciclado ha mejorado su calidad con respecto a las primeras producciones, por lo que se puede utilizar con total normalidad para cualquier uso.

Se estima que entre un 3% y un 5% del material arrojado a los contenedores azules no es papel ni cartón

En cualquier caso, conviene reconocer los diferentes tipos de papel para utilizarlo en consecuencia. Para empezar, el papel de primer uso o convencional, elaborado con celulosa de madera, requiere un proceso productivo muy contaminante, si bien la industria asegura haber reducido su impacto en los últimos tiempos. Asimismo, su materia prima puede haber procedido de explotaciones forestales no sostenibles, lo que incide en el aumento de la deforestación.

Por su parte, el papel reciclado, que utiliza papel usado, si ha sido blanqueado con cloro, resulta también contaminante. Por ello, conviene fijarse también en este aspecto, y en definitiva, decantarse por el papel ecológico y reciclado, es decir, que haya sido producido a partir de madera con certificación sostenible, y libre de cloro.

Recogida y reciclaje de papel en España


– Imagen: George Bosela

En 2007 se recogieron en España 4,9 millones de toneladas de papel y cartón, de las que un 10,5% se destinaron a la exportación, principalmente a China. En este sentido, la tasa de recogida se situó en un 63,7% (similar a los 64% de la media europea), según la Asociación Española de Recuperadores de Papel y Cartón (Repacar). La recogida de esta cantidad evitó así su abandono en vertederos, que hubieran necesitado un espacio equivalente a 49 estadios de fútbol, y la emisión de 4,4 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Por su parte, la industria papelera recicló 5,68 millones de toneladas, de las que el 22,5% fueron importadas.

Gracias a este volumen de recogida, España se sitúa en cabeza del reciclaje de papel usado en Europa: por cada diez kilos de papel que se elaboran, ocho kilos y medio son fabricados con papel recuperado como materia prima. Su destino principal es la producción de papel de periódico y envases de cartón industrial.

En 2007 se recogieron en España 4,9 millones de toneladas de papel y cartón

Ahora bien, las cifras son desiguales por provincias, según los datos de Repacar. Las comunidades autónomas que más reciclan son País Vasco, Baleares y Madrid, mientras que en el otro extremo se encuentran Extremadura, Cantabria y Asturias. En este sentido, algunas localidades apenas alcanzan una tasa de reciclaje del 10%.

Por ello, el siguiente objetivo del sector es lograr que el 100% del papel que se consume proceda del reciclaje. Los responsables de Repacar, que agrupa a la gran mayoría de empresas de la recuperación de papel, aseguran que el crecimiento actual de la tasa de reciclaje de papel “permitiría en condiciones normales que España sea autosuficiente en dos años”.


– Imagen: Zelda Richardson

No obstante, esta asociación ha reconocido recientemente que la crisis económica ha provocado en este último mes una reducción “drástica” de los pedidos de la industria papelera, “hasta niveles muy por debajo de los volúmenes que se están reciclando”. Desde Repacar se afirma que los precios de venta de papel y cartón recuperado para su reciclaje “se han desplomado un 50%”, los “más bajos de los últimos 15 años.” Por ello, sus responsables afirman que este sector “está condenado a su extinción si no se corrige esta situación en breve.”

Campaña multimedia para reciclar papel

Los precios de venta de papel y cartón recuperado para su reciclaje se han desplomado un 50%, según Repacar

Repacar, con la ayuda del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM) ha puesto en marcha la campaña “La Vida del Papel: un viaje en el que tú decides el destino final”. Su objetivo es la sensibilización de los jóvenes de entre 9 y 29 años sobre los beneficios medioambientales de recuperar y reciclar papel y cartón.

Para ello, la campaña cuenta con diversas herramientas multimedia, como una mini serie de dibujos animados y una web en las que se explica cómo separar, recuperar y reciclar el papel y cartón, así como sus ventajas para la naturaleza y la importancia de que sus familiares, amigos y profesores se involucren también en el proceso.

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Pautas de consumo en favor del medio ambiente.

Los hábitos de los consumidores resultan esenciales en la lucha contra los problemas medioambientales

Cada vez más expertos aseguran que los principales problemas del medio ambiente necesitan actuaciones inmediatas antes de que sea demasiado tarde. En este sentido, los consumidores pueden ser fundamentales, ya que pueden asumir una serie de acciones ecológicas en su vida cotidiana que mejoren su entorno y marquen las decisiones de las empresas e instituciones. Los consejos que pueden llevar a la práctica los ciudadanos son muy diversos y, además de contribuir a proteger su entorno, les permitirán importantes ahorros de dinero.

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
  • Fecha de publicación: 13 de noviembre de 2008

Actuar por el medio natural


– Imagen: particlem

La Tierra es una fuente inmensa de recursos, pero no es inagotable. De hecho, basta con comprobar la “huella ecológica” para percatarse de que la humanidad está superando la capacidad de generación de recursos del planeta. Los consumidores pueden contribuir a evitar las fatales consecuencias de seguir incrementando esta huella con algunas decisiones desde su vida cotidiana:

  • Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar, en este orden de prioridad), como se explica por ejemplo en la Escuela de reciclaje de CONSUMER EROSKI, ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación. Depositar los residuos en los puntos de reciclaje o en los puntos limpios facilita su correcto tratamiento. Esta acción es especialmente importante en el caso de productos peligrosos y tóxicos, ya que su abandonado incontrolado en el entorno natural puede causar graves consecuencias.
  • Llevar a cabo un consumo inteligente y responsable, lo que supone utilizar productos reciclados y reciclables, y productos y servicios eficientes en su uso de los recursos, aprovechándolos al máximo. Asimismo, interiorizar unos hábitos alimenticios más ecológicos también es de gran ayuda, como consumir productos locales y de temporada, no abusar de la carne, y en cualquier caso, que los alimentos sean elaborados de forma sostenible. Para ello, se pueden seguir unos consejos que permitirán elegir productos realmente ecológicos con un alto grado de certeza.
  • A la hora de viajar, se puede hacer de manera más respetuosa con el medio ambiente, eligiendo por ejemplo programas de turismo ecológico.

Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación

En otras ocasiones, conceptos como la biodiversidad pueden parecer alejados de los consumidores. Sin embargo, la pérdida de especies significa otra forma de poner en peligro nuestro futuro, ya que también dependemos de ellas. De hecho, los expertos relacionan directamente la biodiversidad con otro concepto no menos importante, el desarrollo sostenible, que implica que el desarrollo económico sólo podrá continuar si se respeta el medio ambiente.

Dentro de los problemas que ponen en peligro la biodiversidad, los expertos destacan la destrucción del hábitat, consecuencia en gran medida de la extracción de recursos naturales. Los consumidores pueden reclamar productos elaborados de forma sostenible, o efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente ante la autoridad competente, ya sea de forma personal o a través de alguna asociación o grupo ecologista. Por ejemplo, los incendios forestales se podrían evitar, o combatir mucho más eficazmente, si los ciudadanos se concienciaran de una serie de medidas.


– Imagen: Shubert Ciencia

De la misma forma, el tráfico ilegal de especies (especialmente en España, por cuyas fronteras circula el 30% de todo el contrabando mundial) o el aumento de las especies invasoras suponen también graves peligros para la biodiversidad. Los consumidores también pueden actuar para contribuir a proteger a las especies naturales, sobre todo las consideradas en peligro. Por ejemplo, en caso de querer una especie exótica, conviene asegurarse de que se puede introducir legalmente, contactando con el Seprona o el Ministerio de Industria y Comercio, aunque lo mejor es que habiten en su medio natural. También se puede ayudar o formar parte de asociaciones especializadas en la conservación y recuperación de especies en peligro. Diversas ONG ecologistas, instituciones y hasta entidades bancarias proponen una variada oferta de programas de voluntariado medioambiental, y contribuyen a conservar y recuperar espacios naturales que no reciben a menudo suficientes recursos.

Los consumidores pueden efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente

Por otra parte, los consumidores como ciudadanos también pueden exigir a las administraciones locales, autonómicas o estatales que se cumpla la legislación medioambiental, y que se facilite una mayor información, educación y participación social, como así lo indica por ejemplo el Convenio de Aarhus. En este sentido, los ciudadanos pueden acudir a centros de documentación ambiental o a centros de educación ambiental, y en caso de no tener cerca uno, exigirlos a las instituciones.

Actuar desde el medio urbano


– Imagen: Thomas Duesing

Los ciudadanos, desde sus hogares o su entorno urbano, también pueden tomar importantes decisiones a favor no sólo del medio ambiente, sino de su propio bolsillo. Por ejemplo, en casa se pueden asumir una serie de fáciles consejos que permiten reducir el consumo de energía o de agua. Igualmente, se puede conseguir una importante reducción de recursos naturales mediante la recogida selectiva de la basura en casa y su depósito en sus contenedores correspondientes. Incluso la materia orgánica se puede recoger selectivamente, de manera que se pueda tanto compostar también en casa, como valorizar en las plantas de biogás.

Por otra parte, los consumidores también pueden compartir bienes de consumo como determinados electrodomésticos, libros, películas o intercambiar bienes que pueden ser útiles a otros, adquirir ropa ecológica y hasta casarse de manera respetuosa con el medio ambiente.

Diversas tecnologías permiten a los españoles a crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero

Las viviendas en sí también son importantes a la hora de actuar por el medio ambiente. Se puede optar por casas más ecológicas, que cuidan el medio ambiente y ahorran dinero. Del mismo modo, pueden exigir que las viviendas incorporen medidas para disminuir su impacto ambiental, como las apuntadas por ejemplo en el nuevo Código Técnico de la Edificación. Así, el aislante térmico de las viviendas o el uso de sistemas más eficientes de climatización, tanto en invierno como en verano, permite importantes ahorros energéticos. Además, diversas tecnologías permiten a los consumidores crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero y reducir su dependencia de la red eléctrica.

En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales. Por ejemplo, los ciudadanos pueden implicarse activamente en combatir el cambio climático y hacer frente a sus posibles consecuencias.


– Imagen: Daniel Lobo

Por su parte, algunos expertos llaman la atención especialmente sobre la huella de carbono, que recuerda el aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero, y ofrecen consejos específicos para su reducción; los consumidores pueden contribuir a reducir el cambio climático compensando sus emisiones de CO2 mediante diversas iniciativas en Internet.

La movilidad es uno de los caballos de batalla de las ciudades, y en la que los consumidores también tienen mucho que decir. Pueden apostar por el transporte público, exigiendo además que éste sea más ecológico. En caso de necesitar coche, se puede elegir un modelo lo menos contaminante posible, realizar una conducción eficiente o intentar compartir el vehículo privado y el parking. Y siempre que sea posible, podemos desplazarnos a pie o en bicicleta, ya sea privada o pública.

En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales

Los consumidores, en cuanto ciudadanos, también pueden reclamar a los responsables institucionales mayores esfuerzos en la lucha contra la contaminación urbana, como así lo indican, por poner un caso, las nuevas leyes que tratan de mejorar la calidad del aire, la gestión de los residuos o el ruido en los centros urbanos.

En el ámbito laboral, los consumidores también pueden ser más ecológicos en su trabajo, y las empresas pueden hacer gala de buenas prácticas de responsabilidad social corporativa, de manera que la asunción de criterios de calidad ambiental permita mejorar su cuenta de resultados a la vez que el medio ambiente.