El reciclaje da trabajo.

El cumplimiento de la Ley de Envases y Residuos ha sentado las bases para que se creen numerosos negocios basados en el reciclaje

  Nunca antes la basura había tenido tanto valor. La realidad económica espolea el ingenio, y la conciencia ecológica domina ya cualquier estilo de vida. El encarecimiento de las materias primas y de la energía ha convertido la moda medioambiental en una actividad cada vez más rentable. Con la mejora de la gestión de residuos y la aplicación de tecnología eficiente, el abanico de negocios basados en el reciclaje de residuos parece no tener límites. Particulares y empresas ingenian fórmulas para reinvertir lo desechable y devolverle utilidad.

Por MARTA MOLINA

  • Fecha de publicación: 16 de junio de 2009
  • Por ley

    – Imagen: Daniel Lobo

    Los negocios basados en el reciclaje son casi infinitos: desde el trabajo artesanal del papel para la confección de papelería y obras de arte ecológicas, hasta la constitución de importantes y novedosas industrias que contemplan la posibilidad de reutilizar componentes desechados que pueden utilizarse para la fabricación de nuevos aparatos electrónicos. Tal es el entusiasmo económico que despierta la basura que la Federación Española de la Recuperación (FER) -patronal de las empresas de reciclaje de metales- ha puesto en marcha un registro de profesionales para evitar la aparición de intrusos animados por el alto precio que alcanzan en el mercado materiales reciclables como el cobre. Además de resultar un bien para el medio ambiente, la industria del reciclaje repercute generosamente en la creación de puestos de trabajo, promovidos tanto por el sector público como por el privado. Desde el primer eslabón de la recogida hasta el último de la cadena para transformarla, la basura da pie a multitud de actividades. De un coche puede sacarse una olla o una bici; de unas latas de refresco, un juego completo de bisutería…

    El cumplimiento de la Ley de Envases y Residuos, que obliga a todas las autonomías a reciclar entre el 25% y el 45% de los envases, ha sentado las bases para la aparición de numerosos negocios basados en el reciclaje. El sector público, obligado a aplicar la normativa, ha generado una importante red de pequeñas empresas; desde la iniciativa privada las posibilidades son infinitas, y depende de la imaginación y del capital de que disponga el emprendedor que, sin duda, no encontrará mejor momento para iniciar un negocio que el actual. El Ministerio de Medio Ambiente, además, alienta la constitución de empresas de reciclado a través de ayudas a la ecoinnovación.

    Industria en desarrollo

    En la actualidad ya es posible reutilizar electrodomésticos, vehículos, plomo, acero, vidrio, plásticos y una larga lista de materiales, incluyendo los teléfonos móviles. Sin embargo, todavía queda camino por andar en la investigación de métodos de reciclaje de determinados productos que, aún hoy, se consideran desechos imposibles de reconvertir. El sector económico que se erige alrededor de la basura está, pues, a la espera de nuevas tecnologías que contribuyan al desarrollo de la industria y permitan la reutilización de más materiales a menores costos. Algunas de estas novedades fueron presentadas en la última feria de reciclaje Entsorga-Enteco donde se dio a conocer un robot que clasifica la basura separando la reutilizable y clasificándola. El principal desafío con vistas al futuro es reciclar más y mejor con una reducción en los costos para obtener mayores beneficios económicos y ecológicos, ya que el reciclaje de una tonelada de residuos acarrea un coste de entre 36 y 40 euros.

    El alto precio que alcanzan algunos materiales favorece la aparición de intrusos en el mercado del reciclaje

    En el reciclaje de vidrio y papel es posible reconvertir cerca del 90% de los desechos; en el caso del plástico la cifra apenas se acerca al 54%, aunque su futuro es muy prometedor, y sólo se necesita tiempo para que los ciudadanos lo conciban como de reciclado ineludible, al igual que ya hicieron con el vidrio o el papel. España cuenta con más de cien empresas dedicadas al reciclaje de residuos plásticos ocupadas en la fabricación de bolsas (14%), láminas (19%), tuberías (20%), piezas industriales (13%), botellas y bidones (4%), y calzado, mobiliario y perchas entre otros (30%). Y aún queda mucho campo por explotar; los emprendedores que estén interesados en montar un negocio basado en el reciclaje sólo deben contar con gran capacidad de trabajo, mucha dedicación y alguna dosis de paciencia, según señala Jon Olaeta, presidente de la Federación Española de Recicladotes (FER).

    Sistemas integrados de gestión (SIG)

    En España, los residuos de envases y embalajes son gestionados en su mayor parte por Ecoembes, las bombillas y fluorescentes por Ambilamp, los teléfonos móviles por Tragamóvil y los electrodomésticos por Ecotic o ERP. Todos estos sistemas integrados de gestión (SIG) reciben, trimestralmente o cada año, el dinero pagado por los consumidores y lo emplean en el reciclaje. Un buen negocio. Signus Ecovalor, un sistema integrado de gestión de neumáticos usados que sólo lleva dos ejercicios en activo, tiene ya acumulado un excedente de ingresos de 11.836.969 euros, como consta en el informe de auditoría que SIG publica en su memoria 2007. Ecovidrio admite en su informe de auditoría que, a 31 de diciembre de 2007, llevaba acumulados casi 31 millones de euros en fondos procedentes de ejercicios anteriores.

    Un particular o empresa también pueden erigirse en un pequeño SIG. El depósito de determinados materiales reporta algunas ganancias, aunque no signifiquen grandes ingresos. Por ejemplo, aunque el precio del papel fluctúa bastante, con su venta podrá conseguir unas seis pesetas por kilo.

    FRANQUICIAS DE RECICLAJE

    España registró en 2008 la apertura de 438 franquicias de reciclaje nuevas, que movieron un volumen de 46.899.000 euros. La inversión por local alcanzó los 34.974 euros y una facturación de 107.075 euros. El negocio resulta goloso para unos y otros. Las empresas que adquieren cartuchos de tinta reciclados disfrutan de ventajas como el abaratamiento de los costes (1.200 euros anuales por máquina), un ahorro en el mantenimiento de la impresora (gozan de una limpieza periódica gratuita), mantienen una alta calidad en sus impresiones, conservan la garantía intacta y ayudan a conservar el medio ambiente. Aparte de las ventajas para los clientes, los franquiciados no suelen tener problemas para cubrir gastos.

    Desde la consultora especializada en franquicias Tormo&Asociados, calculan que la inversión inicial para poner en marcha un negocio de este tipo se sitúa en torno a los 500.000 euros. Recomiendan al franquiciado alquilar un local de unos 60 metros cuadrados para oficina y almacén, y una furgoneta que puede ser de segunda mano si no quiere realizar un gran desembolso. También sugieren hacerse una partida de unos 100 contenedores y un programa informático para llevar control de entregas y recogidas.

    En todos los sectores

    – Imagen: George Bosela

    Según un estudio del Instituto de Economía Alemana, la conversión de material de desecho de la economía nacional en materia prima supuso un ahorro de 3.700 millones de euros en 2008. Con estas cifras es imposible dejar de mirar la basura con visión de negocio. Envolturas de caramelos, paquetes de alimentos, latas de gaseosas o etiquetas de bebidas pueden esconder la gallina de los huevos de oro.

    Aparatos electrónicos

    Se estima que anualmente cada ciudadano genera en España 16 kilos de residuos tecnológicos, según el Registro de Aparatos Electrónicos y Eléctricos (REI-RAEE), del Ministerio de Industria. A simple vista, la cifra puede parecer menor y de poco impacto. Pero multiplicar ese número por los más de cuatro millones de personas residentes en nuestro país convierte el promedio anual en 752.000 toneladas de basura electrónica que, en caso de no recibir un tratamiento adecuado, son potenciales contaminantes del medio ambiente. España sólo recicla el 15% de los residuos tecnológicos; una parte corresponde a los cartuchos de impresión. Con el objetivo de reducir la contaminación ocasionada por estos productos se ha liberalizado y favorecido su reciclaje: ahora el consumidor no se ve obligado a comprar el cartucho al fabricante de impresoras ya que numerosos negocios se dedican a esta actividad bajo la fórmula de la franquicia.

    Los aparatos eléctricos y electrónicos no deben ser arrojados con la basura común, pues contienen plomo y mercurio que son altamente contaminantes y peligrosos para el medio ambiente; incluso algunos aparatos más antiguos, al ser quemados, liberan gases altamente venenosos, como el PVC, como informa Joan Riva, presidente de la Fundación Ecotic. Pero, además, estos aparatos son fuente de materias primas muy valiosas como la plata, acero y, el más popular, el cobre.

    Con la entrada en vigor del Real Decreto 2008/2005 que regula la recogida y el reciclado de los aparatos eléctricos y electrónicos al final de su vida útil, la Federación Gallega de Asistencia Técnica de Electrodomésticos (Fegate) cambió de razón económica y pasó a denominarse Xestión Galega Ambiental e Loxística (Xesgal). Xesgal aprovechó su red de cobertura en Galicia y la experiencia en manipulación de aparatos para constituir en 2006 una empresa que diera servicio al reciclaje de productos electrónicos; logró salir bien parada de los cambios legislativos y de consumo de la última década con un pie puesto en el reciclaje, y el cambio de modelo de la empresa gallega permitió mantener los puestos de trabajo de la antigua Fegate.

    Metales

    Los asaltos al ecoparque de Valencia han dejado al descubierto un negocio escondido entre la basura: el reciclaje. Durante décadas enteras la chatarra ha sido el medio de subsistencia de numerosas familias; sin embargo, de un tiempo a esta parte, la balanza de los quincalleros ha caído de parte de otros metales que ofrecen enormes beneficios, muy superiores a los del plomo y, sobre todo, el cobre. Los ladrones no sólo buscaban metales. Las baterías de vehículos son otro de sus botines preferidos. La razón es que contienen mucho plomo, ahora tan demandado porque cada vez hay menos, además de plástico de buena calidad que luego se reutiliza, según explica Ramón Díaz, gerente de la empresa de recuperación de residuos sólidos EcoAlum.

    Los nuevos chamarileros venden directamente las baterías enteras por el nada desdeñable precio de hasta 2,40 euros. Otra de las piezas estrella entre los amigos de lo ajeno reciclado son los ordenadores y electrodomésticos: quincalla doméstica como cocinas, lavadoras y microondas se paga entre 8 y 9 céntimos de euro el kilo.

    Automóviles

    España ha generado los últimos años más de un millón de toneladas de residuos procedentes de vehículos fuera de uso. En concreto, de las 1.134.815 toneladas que se obtuvieron en 2006, el 15,15% (171.870 toneladas) procedieron de Andalucía, la tercera comunidad que más residuos produjo tras Cataluña (187.613 toneladas) y Madrid (180.718 toneladas). Estos datos demuestran que el reciclaje ecológico de los vehículos fuera de uso es necesario. Desde que entran en un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT), los coches -siempre turismos o vehículos comerciales de menos de 3.500 kilos- reciben diferentes tratamientos para aprovechar los componentes y las piezas de cada unidad.

    Una vez que los vehículos llegan al CAT se inicia una cadena de trabajo sobre los automóviles, al mismo tiempo que surgen diferentes oportunidades de negocio para cada uno de los intermediarios del proceso. Se recuperan piezas que pueden ser vendidas individualmente, como los neumáticos si están poco gastados, retrovisores o algunas piezas de motor que, según explica Olaeta, “son piezas que luego se venden en el mismo CAT. Los componentes del automóvil no son el único ingreso de los desguaces, ya que después, tras la descontaminación de los vehículos -eliminando los aceites y combustibles peligrosos junto a las baterías, el líquido de frenos y los airbags-se compactan los restos del coche para venderlos a una planta fragmentadora.

    Una vez separados los elementos, la planta vende el hierro a empresas siderúrgicas, mientras que los otros materiales son comprados por plantas de medios densos, donde se separan el resto de metales (aluminios y cobres sobre todo), que son enviados a su vez a las fundiciones y a la industria metalúrgica.

    Envolturas de caramelos, paquetes de alimentos, latas de gaseosas, o etiquetas de bebidas pueden esconder la gallina de los huevos de oro

    Aceites

    ‘Reciclabien’ es una micropyme ubicada en Torrejón de Ardoz (Madrid) que presta un servicio de recogida de aceite vegetal usado -procedente de sartenes, freidoras y latas de conserva- a domicilio. Luego, lo transportan a una planta recicladora, que se encarga de separar la parte útil del lodo que queda debajo como aguas, restos de aceite con pan y harina… En la planta recicladora se trata para su posterior transformación en jabón, cosméticos, pinturas o incluso carburante para automoción biodiesel, menos contaminante que el diesel.

    Además, se está desarrollando una tecnología que permita que los residuos no metálicos -textiles y espuma, con un alto poder calorífico- sean aprovechados como combustibles alternativos.

    Bioconstrucción

    Uno de los sectores más vapuleados por la crisis, y al que se acusa de haberla solidificado en España -la construcción- también ha empezado a utilizar materiales reciclados o con la menor elaboración posible. A este modo de edificar sin dañar al medio ambiente se lo conoce como bioconstrucción. Galicia acoge la primera planta de reciclaje de materiales de construcción. El material que llega a la planta es de muy distinto tipo, desde ladrillo, hormigón, materiales cerámicos o madera, hasta el vidrio, plástico y materiales mezclados (aluminio, piedras o tierra).

    Lonetas

    ‘Marca Reciclada’ son tres diseñadores gráficos que elaboran mochilas, bolsas, carteras y cojines con la lona que se retira de los anuncios de grandes dimensiones, como los de Telcel, que han sido retirados de las mamparas o edificios de distintos puntos de la Ciudad de México.

    ECOUNIVERSIDAD, ECODISEÑO

    El Ecodiseño lleva la carrera de convertirse en una de las disciplinas más demandas en las universidades españolas. Sin embargo y de momento, quien quiera dedicarse profesionalmente a concebir productos no contaminantes o basados en el reciclaje solo cuenta con algunos cursos de especialización dictados por las Escuelas de Arquitectura y Diseño Industrial. La oferta irá “in crescendo”, según auguran desde la Ecouniversidad, una iniciativa adscrita a la Universidad Oberta de Catalunya (UOC).

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    Consumo ecológico en Navidad.

    No sólo contribuye a preservar el medio ambiente, sino al ahorro económico

    Las fiestas navideñas no tienen por qué ser necesariamente sinónimo de despilfarro. Asumir una serie de pautas de consumo ecológicas no sólo permitirá reducir nuestro impacto en el medio ambiente, sino que además se traducirá en un importante ahorro para nuestro bolsillo.

    • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
    • Fecha de publicación: 18 de diciembre de 2008


    – Imagen: Klaus Post

    Compras ecológicas

    Un primer paso en el consumo ecológico y económico navideño consiste en rechazar, siempre que se pueda, las bolsas de plástico de usar y tirar, y en todo caso, aprovecharlas al máximo, reutilizándolas, o trayendo de casa bolsas de tela o carritos de compra. Y en los desplazamientos, utilizar el transporte público o compartir el vehículo pueden ayudar a mitigar la contaminación causada por el uso del vehículo privado.

    En el apartado de alimentación, es preferible acudir a productos frescos y de temporada y a poder ser producidos de forma local. En el caso de los productos perecederos, se pueden conservar en el congelador para que aguanten más tiempo. De esta manera, no sólo se reduce la cantidad de dinero gastada, sino también la generación de residuos y su correspondiente impacto ambiental.

    Por su parte, los regalos ecológicos permiten no sólo ser respetuosos con el medio ambiente, sino también originales. Un viaje de ecoturismo por ejemplo, puede servir como regalo sorprendente que permitirá a sus destinatarios gozar de unas navidades diferentes. En cuanto a los juguetes, además de priorizar los que tengan carácter educativo y valores de respeto y cuidado del medio ambiente, conviene fijarse en los que estén fabricados con materiales reciclados y reciclables. Y si resulta misión imposible no regalar un juguete a pilas, se puede recurrir a las recargables que no contengan plomo.

    Símbolos navideños


    – Imagen: Javier Neira

    Árbol de Navidad natural o artificial: esa es la cuestión. Ambos tienen sus ventajas y sus inconvenientes medioambientales, pero en cualquier caso, una utilización responsable ayudará a reducir su impacto. En el caso de los naturales, conseguirlo con raíces y suficiente cepellón (tierra adherida), regarlo y alejarlo de la calefacción puede mantenerlo con vida hasta que lo depositemos en un punto de recogida tras el periodo festivo. Por su parte, un árbol artificial de buena calidad y elaborado con materiales respetuosos con el ambiente puede durarnos muchos años.

    En cuanto a los adornos navideños, una opción es elaborarlos en casa a partir de materiales reciclados. Los pequeños de la casa pueden así de paso disfrutar de esta distracción que sirve además de estímulo para proteger el medio ambiente.

    Por su parte, las luces navideñas pueden dosificarse mediante temporizadores y lámparas de bajo consumo. Asimismo, en el momento de enviar tarjetas de felicitación, los más tradicionales pueden decantarse por ejemplares elaborados con materiales reciclados y de carácter solidario, mientras que los usuarios de Internet pueden utilizar el correo electrónico o las felicitaciones virtuales que pueden conseguirse en la red.

    Las tres erres, también en Navidad

    En Navidades, cada día se generan dos kilos de basura, de los que la mitad son envoltorios y embalajes

    Las fechas navideñas son uno de los momentos del año más intensos en la generación de residuos: cada día se generan dos kilos de basura, de los que la mitad son envoltorios y embalajes, según Ecologistas en Acción. Por ello, la política ecológica de las tres erres (Reducir, Reutilizar, Reciclar) tiene que estar todavía más presente entre los consumidores.

    En este sentido, comprar sólo lo estrictamente necesario, prescindiendo de los envoltorios innecesarios y los envasados en bandejas de plástico o poliestireno; así como de los productos de “usar y tirar”, como manteles de papel y vasos plásticos son algunas de las primeras medidas en la reducción de nuestro impacto medioambiental. Posteriormente, una vez que tengamos un producto, se debe procurar alargar al máximo su vida útil y reaprovecharlo para evitar que acabe en la basura. Y cuando llegue ese momento, tratar de separar los residuos de forma correcta para que su reciclado sea lo más eficiente posible, como explica la Escuela de Reciclaje de CONSUMER EROSKI.

    Ahorrar en energía


    – Imagen: Daniel Lobo

    El gasto energético es otro de los conceptos que también se dispara en Navidades: los expertos calculan que el consumo de electricidad se incrementa hasta en un 20%, principalmente por un mayor uso de la calefacción y la luz. Para reducir este gasto, y su correspondiente impacto medioambiental, se pueden asumir diversos consejos.

    Por ejemplo, se pueden utilizar bombillas de bajo consumo, sistemas basados en energías renovables o aparatos que consuman poca electricidad, o que incluso no la necesiten. Por ejemplo, un buen regalo para ahorrar energía a partir de estas navidades puede ser un electrodoméstico eficiente de clase A o superior (A++). El gasto en calefacción también se puede reducir si se enciende estrictamente lo necesario, tanto en temperatura como en tiempo.

    Qué significan los símbolos de reciclaje.

    Identificarlos permite saber más sobre los productos y envases, cómo reciclarlos y concienciarse de la importancia de este hábito

    No son jeroglíficos ni signos al azar, sino símbolos de reciclaje. Los envases o productos que los llevan nos recuerdan que pueden ser o que han sido reciclados, y nos ofrecen información tan diversa como el tipo de material con que están fabricados, o el lugar concreto donde deben depositarse para su conveniente reciclaje. Gracias a ello, los consumidores pueden concienciarse de la importancia de reciclar, un hábito que ayuda a ahorrar energía, materias primas y en el proceso de recogida y eliminación de basuras.

    • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
    • Fecha de publicación: 4 de agosto de 2008


    – Imagen: CNICE

    Un envase con el Punto Verde significa que su empresa responsable cumple con la Ley 11/97 de Envases y Residuos de Envases. Es decir, se garantiza que al convertirse en residuo este envase se reciclará y valorizará, normalmente mediante el Sistema Integrado de Gestión de Residuos de Envases (SIG), gestionado por Ecoembes. En concreto, los envases que pueden llevar este distintivo son de plástico, envases metálicos y envases tipo Brik; de cartón y papel; y de vidrio.


    – Imagen: Luzzie

    Por su parte, el anillo o círculo de Möbius se ha convertido en el símbolo internacional del reciclaje, si bien ha dado lugar a diversos identificadores. Cuando el anillo aparece sin más, significa que el producto o envase está hecho con materiales que pueden ser reciclables. Si el anillo va dentro de un círculo quiere decir que parte de los materiales del producto o envase han sido reciclados. El símbolo puede especificar el porcentaje de producto reciclado que lleva (en este caso, un 20%). Normalmente este dato suele aparecer en envases y cajas de cartón.

    El símbolo “Tidyman”, una figura humana depositando un residuo en una papelera, indica al consumidor que se responsabilice de deshacerse del mismo en un lugar adecuado.


    – Imagen: Luzzie

    De manera similar, las botellas de vidrio pueden llevar también un símbolo que combine un anillo de Möbius, y un muñeco que deposita uno de estos envases en un contenedor, recalcando al consumidor la importancia de utilizar los contenedores o iglúes verdes.

    Los siete símbolos del plástico

    La gran diversidad de materiales plásticos ha llevado a crear una variada tipología para identificarles. En este caso, las flechas del anillo – señal de que puede reciclarse de alguna forma – son más estrechas, y contienen un número y unas letras que señalan el tipo de material. Así, un consumidor puede encontrarse en el mercado los siguientes símbolos:


    – Imagen: Luzzie
    • 1- PET o PETE (Polietileno tereftalato): Es el plástico típico de envases de alimentos y bebidas, gracias a que es ligero, no es caro y es reciclable. En este sentido, una vez reciclado, el PET se puede utilizar en muebles, alfombras, fibras textiles, piezas de automóvil y ocasionalmente en nuevos envases de alimentos.
    • 2- HDPE (Polietileno de alta densidad): Gracias a su versatilidad y resistencia química se utiliza sobre todo en envases, en productos de limpieza de hogar o químicos industriales, como por ejemplo botellas de champú, detergente, cloro, etc. Asimismo, también se le puede ver en envases de leche, zumos, yogurt, agua, y bolsas de basura y de supermercados. Se recicla de muy diversas formas, como en tubos, botellas de detergentes y limpiadores, muebles de jardín, botes de aceite, etc.
    • 3- V o PVC (Vinílicos o Cloruro de Polivinilo): También es muy resistente, por lo que es muy utilizado en limpiadores de ventanas, botellas de detergente, champú, aceites, y también en mangueras, equipamientos médicos, ventanas, tubos de drenaje, materiales para construcción, forro para cables, etc. Aunque no se recicla muy habitualmente, en tal caso se utiliza en paneles, tarimas, canalones de carretera, tapetes, etc. El PVC puede soltar diversas toxinas (no hay que quemarlo ni dejar que toque alimentos) por lo que es preferible utilizar otro tipo de sustancias naturales.
    • 4- LDPE (Polietileno de baja densidad): Este plástico fuerte, flexible y transparente se puede encontrar en algunas botellas y bolsas muy diversas (de la compra o para comida congelada, pan, etc.) algunos muebles, y alfombras, por ejemplo. Tras su reciclado se puede utilizar de nuevo en contenedores y papeleras, sobres, paneles, tuberías o baldosas, por ejemplo.
    • 5- PP (Polipropileno): Su alto punto de fusión permite envases capaces de contener líquidos y alimentos calientes. Se suele utilizar en la fabricación de envases médicos, yogures, pajitas, botes de ketchup, tapas, algunos contenedores de cocina, etc. Al reciclarse se pueden obtener señales luminosas, cables de batería, escobas, cepillos, raspadores de hielo, bastidores de bicicleta, rastrillos, cubos, paletas, bandejas, etc.
    • 6- PS (Poliestireno): Utilizado en platos y vasos de usar y tirar, hueveras, bandejas de carne, envases de aspirina, cajas de CD, etc. Su bajo punto de fusión hace posible que pueda derretirse en contacto con el calor. Algunas organizaciones ecologistas subrayan que se trata de un material difícil de reciclar (aunque en tal caso se pueden obtener diversos productos) y que puede emitir toxinas.
    • 7- Otros: En este cajón de sastre se incluyen una gran diversidad de plásticos muy difíciles de reciclar. Por ejemplo, con estos materiales están hechas algunas clases de botellas de agua, materiales a prueba de balas, DVD, gafas de sol, MP3 y PC, ciertos envases de alimentos, etc.

    Como variantes de estos símbolos de materiales plásticos se pueden encontrar sólo con los números, sin los acrónimos, o con el anillo más grueso de Möbius, incluyendo en su interior el número que corresponda. Asimismo, si el acrónimo lleva una “R” delante, significa que el producto lleva materiales plásticos reciclados. Por su parte, si el símbolo lleva el acrónimo ABS, se trata del acrilonitrilo butadieno estireno, un plástico muy duro utilizado en automoción y en usos tanto industriales como domésticos.


    – Imagen: Luzzie

    Además del vidrio, el papel o algunos plásticos, otros materiales también se pueden reciclar, y llevan sus símbolos característicos. Tal es el caso por ejemplo de metales como el aluminio o el acero.

    Origen y significado de los símbolos de reciclaje

    El símbolo original del reciclaje se crea en 1970 dentro de un concurso de diseño entre estudiantes estadounidenses, organizado por la Container Corporation of America como parte del primer Día de la Tierra. El ganador fue Gary Anderson, un estudiante de último curso de la Universidad de California del Sur en Los Ángeles.

    El símbolo es un círculo de Möbius, y cada una de sus tres flechas representa uno de los pasos del proceso de reciclaje: recogida de materiales para reciclar, el proceso mismo del reciclaje y la compra de estos productos reciclados, de manera que el sistema continúa una y otra vez. Anderson se basó en su diseño en la banda descubierta en 1858 por el matemático y astrónomo alemán August Ferdinand Möbius (1790-1868).

    Por su parte, el símbolo del Punto Verde fue creado en 1991 por la empresa privada alemana sin ánimo de lucro Duales System Deutschland AG. Posteriormente fue adoptado por otros países de la Unión Europea (UE), y en 1994 los Estados Miembros decidieron que fuera la marca para la Directiva Europea de Envases y Residuos de Envases. En Estados Unidos también se utiliza, aunque en este caso las empresas que lo colocan en sus envases no sólo se comprometen a reciclar, sino también a reducir el uso de material de envasado y que éste sea más fácil de reciclar.