Estados Unidos y la crisis económica: ¿Relación causa-efecto?

POLÍTICA

 

 

 

El Nobel de Economía, Stiglitz, encuentra en las políticas de Bush el origen

¿Son los neocon americanos los causantes de la crisis económica mundial?

VENTURA HABA

Don Mariano, farruco y campanudo, se dirige a Rodríguez Zapatero para que “explique el origen de la crisis”. Reclama muy legítimamente razones y argumentos sobre cómo salir del bache, pero sorprende esta insistencia en conocer del origen del frenazo económico cuyos síntomas son cada vez más preocupantes.

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El origen parece claro. Tiene mucho que ver, si no todo, con la nefasta política practicada en los últimos años por EE.UU bajo la dirección de George W. Bush, el tipo en cuyo rancho tejano Aznar ponía los pies sobre la mesas, antes de que nuestro mostachudo nos situase en el mapa de la historia retratándose en la foto de las Azores.

De aquellos polvos…
Pues aquellos polvos trajeron estos lodos. Lo ha descrito con todo lujo de detalles el Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz en “The three trillion dólar war”. En este libro Stiglitz, en colaboración con Linda Bilmes, de la Universidad de Harvard, explican cómo una combinación de irresponsabilidad, fanatismo, ignorancia e insultante ausencia de estrategia, llevaron a Bush a embarcarse en la guerra de Irak. Un conflicto que, además de inmoral, ilegal e ilegítimo, ha destartalado las finanzas norteamericanas y tiene una más que directa relación con los acontecimientos que han llevado al mundo desarrollado a la recesión económica.

La factura neocon
Los costes de la guerra, la demanda de recursos para financiarla, el petróleo que lejos de bajar su precio se ha disparado, la inestabilidad planetaria provocada por una campaña antiterrorista errónea y desenfocada y la dejadez, junto a la incompetencia de los reguladores, para fiscalizar el sistema bancario norteamericano entregado a la enloquecida carrera de las sub prime, están en el origen de la crisis por el que pide explicaciones Rajoy. ¿A qué espera ZP para refrescarle la memoria a D. Mariano? Los fanáticos neocons nos han llevado al borde del precipicio.

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Aznar se ha convertido en una burda caricatura de sí mismo.

@Federico Quevedo – 22/06/2008

José María Aznar llegó a Valencia el viernes a las dos de la tarde. Lo hizo a bordo de un jet privado, propiedad de un rico empresario guatemalteco, y acompañado de amigos mexicanos –ricos también-, que aterrizó en el aeropuerto de Manises a esa hora. Curiosamente, no sería hasta las cinco y media de la tarde cuando el presidente hacía su entrada triunfal, atusándose su larga melena, en el recinto de la Feria de Muestras de Valencia donde se celebra el XVI Congreso del PP. La misma melena que luce en la última portada de la revista Hola en la que aparece junto a su mujer, Ana Botella, al lado del empresario italiano Flavio Briatore, quien, dicen, se ha embolsado la nada despreciable cantidad de dos millones de euros: exclusiva al canto de su boda con la dueña de uno de los tangas –puesto- más famosos de la red. Así de bajo ha caído quien fuera el mejor presidente que ha tenido, hasta ahora, la democracia española –con permiso de Adolfo Suárez, al que los españoles han elevado ya, con razón, a los altares. La melena se la atusa, todo sea dicho, cada diez segundos. Aznar se gusta, eso es evidente: seguro que se besa cada mañana cuando se mira en el espejo.

Pero quien mudó su bandera de honestidad y austeridad por la de la buena vida y los negocios con gente al menos sospechosa de no ser todo lo honesta y ética que se espera de ella, no es quien para dar lecciones. Sobre todo, cuando en su ejercicio de soberbia y vanidad no admite la más mínima autocrítica a su gestión. Digámoslo de una vez y todo lo alto y claro que cabe decirlo: Aznar gobernó muy bien su primera legislatura, pero en la segunda tiró por la borda todo lo que había logrado hasta ese momento, y esa fue la razón de que el PP perdiera las elecciones en marzo de 2004. Es decir, esas elecciones las perdió Aznar, no las perdió Rajoy. En los dos últimos años de su segunda legislatura, Aznar consiguió que todo el país le acabara odiando, y ese sentimiento sigue instalado hoy en día en nuestra sociedad. Por eso, lo mejor que le pudo pasar el viernes a Rajoy fue que Aznar le hiciera el gesto de desprecio que todos los que asistimos al Congreso vimos sin salir de nuestro asombro. Y que ayer, en su discurso, volviera a ser igual de grosero que fue el día anterior, pero esta vez con palabras.

Lo de menos es si Aznar tiene o no razón en lo que dice. Derecho a expresar su opinión, todo el del mundo. También Acebes, el día anterior, expuso la suya en algunos puntos distante de la que ahora domina en Génova 13. Pero fue elegante, y agradecido. Aznar no. Aznar fue soberbio y, en algunos aspectos de su intervención, lamentable. Porque ya no se trata sólo de que no reconozca sus propios errores, como la gestión inadecuada de la crisis de Iraq y, ya no digamos, penosa de la del 11-M. No, es que además o miente conscientemente, o es tal el grado de narcisismo que le invade que se ha olvidado de lo que él hizo cuando le reprocha a Rajoy lo que hace ahora. ¿Cómo puede afirmar que él hizo una renovación del PP a través de la integración? Que se lo pregunten a Miguel Herrero, a Fernando Suárez, a Segurado, a Alzaga y a todos los que él envió al ostracismo: entonces hizo lo que tenía que hacer, un nuevo PP más abierto y más centrado. ¿Por qué ahora no puede hacer lo mismo Mariano Rajoy cuando es evidente que los cambios sociales lo exigen?

Dice Aznar que él primero ganó las elecciones y, después, se dedicó al diálogo y a los acuerdos. Ya. Y aquello de la ‘pinza’ con Anguita se lo inventó Pedrojota ¿no? Aznar no hablaba antes con nadie. Era mudo. ¡Y un cuerno! Pero, ¿es que pretende tomarnos por idiotas a los que ya en aquella época cubríamos la información del PP? ¿Es que se cree que no nos acordamos –yo, por lo menos, sí- de cómo tejía su red de acuerdos con el nacionalismo moderado e incluso se iba de vacaciones con Durán i Lleida? Un señor, don Josep Antoni, todo sea dicho, y desde aquí le envío un afectuoso saludo. Pero, lo que todavía me parece más humillante viniendo de él: hoy, casi 20 años después, ¿se le ha olvidado el gesto de generosidad que tuvo con él Manuel Fraga cuando rompió su carta de dimisión en el Congreso de Sevilla? ¿Tendría él el mismo gesto de generosidad con Rajoy? No. ¿Saben por qué? Porque la talla moral y humana de José María Aznar hoy, repito, hoy, no le llega ni a la suela de los zapatos a la de Don Manuel. Y miren que yo creo que el viejo fundador debería ya de irse a su casa a descansar.

Lo que ofreció ayer Aznar a los compromisarios del PP reunidos en una abarrotada sala de plenos de la Feria, fue puro inmovilismo. Que no cambie nada. Que sigan los mismos. Que el PP no se mueva, que no se adapte, que no acepte que la sociedad evoluciona. El inmovilismo es un cáncer para la democracia y, sobre todo, para la libertad, esa libertad de la que a él tanto le gusta hablar. El inmovilismo es la raíz del totalitarismo porque cuando se enquista se vuelve autoritario y displicente. El inmovilismo es una negación. Es la negación de los propios errores, es la negación de que uno se ha vuelto viejo, que ya no percibe la realidad. Es una resistencia a lo nuevo, porque lo nuevo implica cambios y movimiento.

Aznar es, ya, el pasado. Un pasado del que el PP no tiene por qué avergonzarse, como tampoco tiene por qué avergonzarse del pasado de AP. Forma parte de su historia, para lo bueno y para lo malo, pero de los aciertos y de los errores se aprende, siempre para mejorar, nunca para mantenerlos. Lo que propone Aznar es una muerte lenta para el PP, y solo la certeza que tiene el nuevo equipo de que las cosas no pueden seguir igual es lo que hará que el PP vuelva a convertirse, de verdad, en una alternativa de Gobierno. Y, no se equivoquen, eso no significa renunciar a los principios, sino ser firme en su defensa al tiempo que se abre el partido a una sociedad en permanente cambio. Y Aznar, para eso, ya no sirve.

Aznar teme que, si dice lo que piensa, Rajoy se cepille a FAES.

 POLÍTICA

 

La gran revelación de Pedro J. Ramírez

Aznar teme que, si dice lo que piensa, Rajoy se cepille a FAES

¿Tiene miedo Aznar de Rajoy? ¿El sucesor a dedo del ex presidente del Gobierno podría cepillarse a FAES? Advierte Pedro J. -en su sermón dominical- que el PP se halla inmerso “en un clima de intimidación y caza de brujas inaugurado con los anatemas del mitin de Elche” [En ese mitin, Rajoy invitó implícitamente a Esperanza a marcharse del partido e irse al Conservador o al Partido Liberal, por cierto ambos inexistentes].

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Gravísima acusación –la referida a la “intimidación” y a la “caza de brujas”-, vertida por tan reputado predicador, que dispone del púlpito mundial y, dos veces por semana, del púlpito que le facilitan los obispos. Él y su cofrade don Federico blandieron el hacha de guerra contra Rajoy minutos después de que las urnas del 9 de marzo emitieran su veredicto favorable al PSOE. Y ahí siguen.

Versallesco y humilde
Como procura ser versallesco, comienza la homilía pidiendo perdón por sus “insultos” a Rajoy, al que el 22 de mayo llamó “tonto contemporáneo”, “antropófago político”, “tiranuelo” e “inepto”. Y añade con humildad poco creíble: “Seguro que tengo unos cuantos pecados más que redimir, pero al menos en relación a éste creo que debo una pública disculpa al presidente del PP (…), hombre correcto y amable donde los haya”.

“¿De qué viviremos?”
Pues menos mal, porque si Rajoy no fuera “correcto y amable”, el “clima” imperante en el PP -a juzgar por lo que aventura Ramírez- sería el de un campo de concentración. Veamos. Primero narra la confesión de un “conocido eurodiputado” a Juan Costa, el candidato fantasma, quien le había solicitado su inclusión en la lista opositora del Congreso de Valencia: “Si acepto ir en tu candidatura y no me incluyen en la lista de las europeas, ¿de qué viviremos mi familia y yo a partir del año próximo”.

El vértigo
Y, enseguida, la gran revelación de Ramírez: “Si hasta Aznar sopesa el riesgo de que el PP deje en la intemperie a FAES si él dice antes, durante o después del Congreso lo que piensa, qué vértigo no sentirán quienes por curriculo y empaque se ven mucho más desprotegidos”. Sabemos por consiguiente ya que si Aznar no dice “lo que piensa” no lo hace para mantenerse como árbitro imparcial, sino sencillamente por pánico a que él y su potente tinglado se acaben quedando –por culpa del vengativo Rajoy- a cielo descubierto y sin techo.

Con una mano delante…
Aznar se va salvando, al no decir “lo que piensa”, de las iras de Rajoy porque -como es lógico- no desea que su FAES sea destruida y él se vea obligado a ir por esos mundos con una mano delante y la otra detrás, sólo protegido por la caridad de filántropos como Rupert Murdoch. O también como Silvio Berlusconi, el pío presidente italiano que se inclina para besar con devoción la mano del Sumo Pontífice y promete perseguir no sólo a los gitanos y a los inmigrantes, sino a las prostitutas. Hermoso empeño el de Berlusconi por erradicar los pecados carnales.

Las desgracias se amontonan
Familias de ex eurodiputados rebeldes, condenadas a la hambruna; prestigiosos centros de reflexión y de análisis políticos, destinados a la intemperie. En el PP de Rajoy se amontonan las desgracias. “Les estaría bien merecido –avisa el predicador– que en el último momento Esperanza Aguirre u otro personaje de fuste indiscutible decidiera presentar su propia candidatura de forma que el aparato tuviera que optar entre el colapso de la antidemocrática barrera de los avales o la evidencia de que quienes predican las libertades no están por la labor de practicarlas”.

Áspero y creciente
Cada día que transcurre emerge de forma más nítida que el antagonismo entre Aznar y Rajoy es áspero y creciente. Miguel Ángel Rodríguez, hombre de confianza de Aznar, lo certificó este sábado por la noche en La Noria. Aunque matizara que no hablaba en nombre de Aznar, se le entendió el mensaje. Los aznaristas no tragan a Rajoy y apuestan -siquiera momentáneamente- por Costa. ¿Cómo no creer, pues, que es la mano de Aznar la que mece la cuna de la rebelión contra Rajoy? Lo he escrito en El Plural en varias ocasiones. Y me ratifico una vez más en ello.

Enric Sopena es director de El Plural.

¿Quien está detras de la tremenda crisis del PP?.

POLÍTICA

 

¿Pero quién demonios está detrás de esta confabulación?

A menos de un mes para el Congreso, cada día se va estrechando el cerco contra Rajoy

Aunque llevamos dos días sin demasiados sobresaltos, ayer, para no romper la tradición, era Alejo Vidal Quadras el que se negaba a firmar su aval apoyando la candidatura de Mariano Rajoy aduciendo que no lo hará hasta que el partido “no defina su estrategia política”. Con anterioridad a esta decisión del líder catalán, Rajoy respiró con un poco de tranquilidad tras comprobar como Losantos, quién lo iba a decir; lograba aunar a todo el PP (duros y blandos) en torno a la figura de su nuevo “valido”, el alcalde de Madrid, en el juicio que tuvo lugar el pasado miércoles para dirimir la querella presentada por Gallardón contra el director de La Mañana.

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En su comparecencia, todos los dirigentes del PP, propuestos como testigos por Losantos, cerraron filas entorno a su compañero y dejando a Jiménez con sus vergüenzas al aire. Por un día y sin que sirva de precedente, Losantos logró aunar a todo el partido. Quién lo iba a decir…

La pregunta de Fernando Ónega
Durante el debate del pasado lunes en el programa 59 Segundos de Televisión Española, el periodista Fernando Ónega dejaba una pregunta en el aire que ninguno de sus acompañantes acertaban a responder: “¿Pero quién coño está detrás de esta confabulación?

Menos de un mes
Y es que a falta de un mes escaso para la celebración del Congreso del PP, cada día se va estrechando el cerco contra el presidente del PP. Son muchos desde dentro y desde fuera del partido los que se siguen preguntando sobre quién o quiénes están detrás de esta confabulación en toda regla, una conjura en la que todos los analistas coinciden que no es fruto de la improvisación o de la casualidad. En ella se están marcando tan bien los tiempos -algo por otro lado tan insólito en la derecha española- que a más de uno le cuesta creer que todo lo que está ocurriendo en el PP sea como consecuencia de la derrota en las pasadas elecciones del 9 de marzo. Nada en este proceso se está dejando a la suerte, todo se mide, todo se mima, todo se cuida con una precisión milimétrica, esa que por desgracia no se utilizó, ni en la oposición, ni, antes, en las horas finales del Gobierno del PP, allá por el año 2004. Quiero decir, después de la boda del Escorial y la triste foto de las Azores.

Una estrategia más que eficaz
La estrategia a día de hoy, y vistos los antecedentes, es fácilmente previsible; lo que ya no parece tan fácil es poner fin a toda esta pelea de gallos, a esta guerra sucia, porque ya sabemos que no hay peor cuña que la de la propia madera. La estrategia, digo, ya está diseñada, captada. Una estrategia simple pero aplastantemente eficaz. Se trata, no es otra cosa a fin de cuentas, de jugar con los sentimientos de millones de ciudadanos, con esos sentimientos que ya fueron machaconamente utilizados durante la pasada legislatura, unos sentimientos que no son otros que la lucha contra ETA y la crítica al PNV, y convencer ahora después de la derrota a los sufridos militantes de que se ha abdicado de ese objetivo.

Apelando al sentimentalismo
Una estrategia en la que nada hay que demostrar, porque al fin y al cabo eso es lo que menos importa, el mensaje ya ha calado, y quienes necesitan que les reafirmen en sus convicciones (hondas, no por profundas, sino por agujereadas) ya están reafirmados. Además si a ello se le añade un toque de sentimentalismo, el caldo ya está a punto para hervir. Eso sí, para que este sea del gusto de estos confabuladores, falta el aderezo más importante y este no es otro que ponerle rostro al dirigente que sea capaz de presentar batalla y enfrentarse a Rajoy, sobre todo viendo cómo se desinfla la opción de Juan Costa, quien en los próximos días podría abandonar definitivamente sus pretensiones de convertirse en el Zapatero del PP, al no contar ni tan siquiera con un mínimo equipo que le acompañe en la aventura.

Un ejercicio de cinismo
Les pareció más que demoledora la espantada de María San Gil. Ellos creyeron que poniendo al frente de su estrategia a una mujer seria, valiente, amenazada, la que más amigos ha visto morir, era la garantía de que todos se iban a volcar contra Rajoy. Pero, cosas que pasan en este mundo de la política, se olvidaron de la frialdad de los políticos, del nadie conoce a nadie y nadie debe nada a nadie, y, por ello, la estrategia fracasó, como fracasó el pasado miércoles Jiménez Losantos al ver a sus testigos ponerse al lado de Gallardón en un “ejercicio de cinismo como nunca había visto”, según palabras del periodista.

La siguiente vuelta
Así que, después del torpedo de María San Gil, había que dar una vuelta de tuerca más, una nueva vuelta con la que estirar a Rajoy en el potro de las ondas y de las imprentas, y hete aquí que encuentran al amigo de Aznar, a Ortega Lara, sumándose a la conspiración y anunciando a bombo y platillo su baja en el partido. Él, el secuestrado más utilizado por la estrategia de Aznar y del PP, abandonaba la nave en solidaridad con San Gil y la nueva política de integración y diálogo de Rajoy. Y, por último hasta el momento, se destaparon las esencias cuando uno de los colaboradores más próximos al presidente, Gabriel Elorriaga, anunciaba, mejor dicho escribía en El Mundo, que Rajoy era la persona menos indicada para reflotar la nave del nuevo PP.

Los méritos de Elorriaga y San Gil
A fin de cuentas, salvo dirigir la perdida campaña electoral de 2004, ¿quién es Gabriel Elorriaga?; igual que podemos plantearnos ¿quién es Juan Costa? Lo mismo, aunque con más discreción, por aquello, insisto, de las circunstancias tan especiales que confluyen en María San Gil, se podría decir de la dirigente vasca, una dirigente cuyo mérito es haber llevado al PP a cosechar los peores resultados electorales en aquella comunidad. Pero, claro, lo del dignísimo Ortega Lara ya es palabra mayor. ¿Quién es el majo que se atreve a censurar lo más mínimo del hombre más castigado de España, al que todos más respetamos? Pues nadie, evidentemente.

Y Rajoy, a lo suyo
Mientras tanto, Rajoy y los suyos continúan moviendo sus fichas; así las apariciones públicas de Mariano Rajoy, como en el mitin de Almería, una función preparada para hacer mérito por Javier Arenas, uno de los “barones” llamados a estar junto al presidente tras la celebración del Congreso de Valencia; la entrevista en ABC y su intervención en el foro Diálogo con los Jóvenes, de Nuevas Generaciones; la presentación de su candidatura prevista en Valladolid con llamada y reclamo a todos los senadores para que acudan a la cita… pero, claro, sin poder decir de verdad quiénes están detrás de la campaña.

¿Quién sobra?
Al final, uno no sabe si en el PP sobra alguien, no sobra nadie o caben todos. Pero, puestos a prescindir, ¿se podría prescindir, caso de que fueran militantes, de aquellos que se manifestaron el viernes frente a la sede de Génova, la misma que intentaron asaltar, supongo que no los mismos, el 13 de marzo de 2004? Lo de manifestarse en horario laboral no parece suficiente motivo. Acierta La Señora cuando se queja de quienes pretenden repartir los carnés de buenos y malos pero, cuando rechaza las adhesiones inquebrantables, ¿vale también para los consejeros de su Gobierno, que viven aterrorizados el día a día de la crisis, que no se atreven a decir una sola palabra a favor de Mariano Rajoy, terror extensible a todos los dirigentes del partido en Madrid? Eso también puede ser motivo de reflexión, no sólo la gestión de Rajoy.

Jesús Cascón es director de bejarnoticias.com, diario digital de Béjar

Los ideólogos de Aznar critican los intentos de centrismo de Rajoy

 

POLÍTICA

“La única política que emana de Génova ni siquiera es ya doméstica: es tribal”

ELPLURAL.COM

El Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), un think tank de corte neocon muy vinculado a José María Aznar, se ha sumado a las críticas contra Mariano Rajoy y la situación de crisis que se vive en el seno del PP. Según esta agrupación, “la única política que emana de Génova ni siquiera es ya doméstica: es tribal”. A su juicio, los que piden un giro al centro del PP “deberían explicar en qué exactamente hay que acercarse a la izquierda, si en la corrupción, el empobrecimiento de las naciones o en los crímenes cometidos en su nombre”.

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En su artículo semanal en Libertad digital, el GEES apunta que los estudios estratégicos no tienen sentido desde que Zapatero llegó al poder, pues consideran que bajo su mandato “lo exterior y la visión de una España actor relevante en el ámbito internacional se hicieron añicos”. Partiendo de esta crítica, el grupo neocon, vinculado a la FAES del ex presidente Aznar, aprovecha para arremeter contra Rajoy y quienes pretenden un giro al centro del PP.

“¿En qué hay que acercarse a la izquierda?”
“Quienes se declaran abiertamente de centro deberían explicar en qué exactamente hay que acercarse a la izquierda, si en la corrupción, el empobrecimiento de las naciones o en los crímenes cometidos en su nombre. A no ser que lo que tengan sea una auténtica empanada mental”, adviertee el GEES.

“Explosivo cóctel”
El grupo criticó que “los defensores de una manida aunque nunca explicada modernización del PP” estén obteniendo “un explosivo cóctel con sus decisiones”, en el que se combinan “el aplauso de los actuales dirigentes socialistas”, “la solidaridad de los antiguos barones del PSOE”, “la misericordia de su principal oponente mediático, El País”, o la “crítica de los dirigentes históricos del PP”.

“Tiene que haber oposición”
Para estos ideólogos del PP más conservador, “tiene que haber una oposición” que “haga lo que tiene que hacer, vigilar al Gobierno estrechamente y oponerse a él con una plataforma clara de valores, ideas y principios”. A su juicio, “frente al asalto revolucionario de la izquierda posmoderna, solo un ideario liberal-conservador puede tener algo que decir en contra y servir de contrapeso y antídoto”.

“Tabla rasa con el pasado”
Según el GEES, cuando Zapatero llegó al poder “hizo tabla rasa con su propio pasado” y “desbancó a los pesos pesados socialistas” obteniendo como resultado “un Ejecutivo radical sin parangón alguno”. Actualmente estaría ocurriendo lo mismo en las filas populares, con la diferencia de los socialistas vivieron esta supuesta renovación desde el poder, mientras que Rajoy lo hace desde la oposición.