La Fiscalía investiga las protestas de los trabajadores sanitarios contra el consejero Güemes

POLÍTICA

Los sindicatos le acusan de criminalizar su actividad en lugar de solventar los conflictos laborales

 

V.V.

La Fiscalía de Madrid ha abierto una investigación para identificar a los posibles autores del altercado que protagonizó ayer el consejero de Sanidad madrileño, Juan José Güemes, durante su visita al hospital Clínico San Carlos. Güemes fue abucheado por quinta vez en once días por un centenar de trabajadores del centro. El choque entre el político y el personal sanitario acabó en un rifirrafe que se saldó con tres detenidos. Los sindicatos lamentan que se criminalice su acción en lugar de poner fin al conflicto laboral que vive la sanidad en la región.

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Las últimas cinco visitas a hospitales del consejero madrileño de Sanidad han acabado de la misma manera: con abucheos y gritos contra la privatización del sistema sanitario por parte de trabajadores y sindicatos. La protesta de ayer durante la inauguración de la nueva sala de cardiología del hospital Clínico San Carlos llegó más lejos y acabó con la detención de tres de los manifestantes: un trabajador de mantenimiento, un celador y un delegado del sindicatos MATS (Movimiento Asambleario de Trabajadores de Sanidad).

Mera “oposición política”
La Fiscalía ha anunciado que abrirá diligencias para esclarecer los hechos que, según el consejero, responden a una mera “oposición política” al Ejecutivo de Aguirre. A su juicio, las constantes manifestaciones a favor de la sanidad pública en la región no responden a reivindicaciones laborales propias de los sindicatos, de quienes ya había asegurado que con sus sueldos podría construirse un nuevo hospital.

Represión “franquista”
Según el MATS, los detenidos fueron arrestados por la policía en medio de una “inusitada violencia” y después de haber sido “agredidos por antidisturbios”. El sindicato mostró su indignación por la “represión policial ejercida contra los trabajadores”, a la que tacharon de ser “propia de los tiempos del franquismo”.

“Campaña de provocación sistemática”
También CC.OO. y UGT criticaron el conflicto y aseguraron que “nunca se gestionaron tan mal las relaciones laborales en el sector sanitario como en esta legislatura”. A su juicio, Güemes “ha optado por la huída hacia delante” ante las protestas de los trabajadores y ha iniciado una “campaña de provocación sistemática a los trabajadores sanitarios y sus representantes sindicales” para generar “un conflicto de orden público que enmascare el conflicto laboral que es incapaz de abordar”.

Las causas del conflicto
Para estos sindicatos, no existen motivaciones políticas en las protestas como apunta el consejero, sino que “los causantes de los conflictos” son la apertura de nuevos hospitales “sin incremento de personal” modificando “las condiciones laborales de los trabajadores” y el “boicot que está practicando el señor Güemes a la negociación colectiva y el escaso respeto a los acuerdos vigentes”.

“Gravísima responsabilidad de los sindicatos”
El vicepresidente del Ejecutivo madrileño, Ignacio González, en cambio, culpó a los sindicatos de la tensa situación que vive la sanidad y aseguró que estas agrupaciones “tienen una gravísima responsabilidad en este punto”. A su juicio, las protestas en los hospitales no son comprensibles, porque el consistorio de Aguirre “lleva cinco años haciendo una apuesta decidida por la sanidad madrileña” y ha hecho “una inversión brutal para mejorar las infraestructuras.

Las asociaciones de ecuatorianos (Rumiñahui) y de marroquíes (Atime) en Valencia preguntan a Camps sobre la aplicación del estrafalario “contrato de integración” propuesto por el PP.

miércoles, 30 abril 2008

¿PUEDE EL PP VALENCIANO EXIGIR QUE SE VISTAN DE FALLERAS LAS HIJAS DE INMIGRANTES EN EL ANUNCIADO CONTRATO DE INTEGRACIÓN?, ES LA PREGUNTA QUE LE HACEN AL PRESIDENTE FRANCISCO CAMPS DESDE ATIME Y RUMIÑAHUI

Las asociaciones de inmigrantes ecuatorianos y marroquíes Rumiñahui y Atime preguntaron ayer al presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps,del PP, si va a obligar a los inmigrantes a vestirse de falleras con su propuesta de contrato de integración para los inmigrantes.

El presidente de la Asociación de Inmigrantes Marroquíes en España (Atime), Kamal Ramouhni, declaró que “no tiene sentido” que el PP, desde el Gobierno valenciano, “vuelva ahora con el contrato de integración para los inmigrantes cuando no tuvo el apoyo de los ciudadanos el 9 de marzo”, según recoge Servimedia. Ramouhni también mostró su sorpresa porque se haya dicho que el citado contrato no tendrá efectos legales y jurídicos, por lo que habrá que explicar de qué tipo de contrato se habla.

Peruanas y marroquíes de falleras…Según dijo, si este contrato lo que trata es de que se respeten las leyes y las costumbres, “las leyes están para respetarlas y cumplirlas y las costumbres para conocerlas y asumir las que a uno le guste. Si hay una costumbre que no me gusta no tengo por que asumirla, pero si respetarla”. A renglón seguido, Ramouhni señaló que el Gobierno valenciano debe explicar en qué va a consistir este contrato “y si va a obligar a los inmigrantes a vestirse de falleras y salir a las fallas”.

Las costumbres hay que respetarlas, las leyes cumplirlas. En la misma línea se expresó el portavoz de la Asociación Hispano Ecuatoriana Rumiñahui, Raúl Jiménez, que acusó al PP de “sacarse nuevamente de la chistera” el contrato de integración de los inmigrantes de la pasada campaña electoral “para organizar un debate superfluo que no tiene consecuencias administrativas”.Jiménez declaró que el citado contrato confunde leyes con costumbres y “bien es sabido que tanto las leyes como las costumbres hay que respetarlas y las leyes, cumplirlas”.

Es hora de tomarse la integración en serio.
A renglón seguido, el portavoz de Rumiñahui se preguntó que le pueda pasar a un inmigrante a un gallego o a un extremeño “que no aprenda valenciano, no coma paella o no participe en las fallas”. “Es hora de tomarse la integración de los inmigrantes en serio, porque ésto está provocando miedo y rechazo en la población inmigrante”, concluyó Jiménez.