Consumo ecológico en Navidad.

No sólo contribuye a preservar el medio ambiente, sino al ahorro económico

Las fiestas navideñas no tienen por qué ser necesariamente sinónimo de despilfarro. Asumir una serie de pautas de consumo ecológicas no sólo permitirá reducir nuestro impacto en el medio ambiente, sino que además se traducirá en un importante ahorro para nuestro bolsillo.

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
  • Fecha de publicación: 18 de diciembre de 2008


– Imagen: Klaus Post

Compras ecológicas

Un primer paso en el consumo ecológico y económico navideño consiste en rechazar, siempre que se pueda, las bolsas de plástico de usar y tirar, y en todo caso, aprovecharlas al máximo, reutilizándolas, o trayendo de casa bolsas de tela o carritos de compra. Y en los desplazamientos, utilizar el transporte público o compartir el vehículo pueden ayudar a mitigar la contaminación causada por el uso del vehículo privado.

En el apartado de alimentación, es preferible acudir a productos frescos y de temporada y a poder ser producidos de forma local. En el caso de los productos perecederos, se pueden conservar en el congelador para que aguanten más tiempo. De esta manera, no sólo se reduce la cantidad de dinero gastada, sino también la generación de residuos y su correspondiente impacto ambiental.

Por su parte, los regalos ecológicos permiten no sólo ser respetuosos con el medio ambiente, sino también originales. Un viaje de ecoturismo por ejemplo, puede servir como regalo sorprendente que permitirá a sus destinatarios gozar de unas navidades diferentes. En cuanto a los juguetes, además de priorizar los que tengan carácter educativo y valores de respeto y cuidado del medio ambiente, conviene fijarse en los que estén fabricados con materiales reciclados y reciclables. Y si resulta misión imposible no regalar un juguete a pilas, se puede recurrir a las recargables que no contengan plomo.

Símbolos navideños


– Imagen: Javier Neira

Árbol de Navidad natural o artificial: esa es la cuestión. Ambos tienen sus ventajas y sus inconvenientes medioambientales, pero en cualquier caso, una utilización responsable ayudará a reducir su impacto. En el caso de los naturales, conseguirlo con raíces y suficiente cepellón (tierra adherida), regarlo y alejarlo de la calefacción puede mantenerlo con vida hasta que lo depositemos en un punto de recogida tras el periodo festivo. Por su parte, un árbol artificial de buena calidad y elaborado con materiales respetuosos con el ambiente puede durarnos muchos años.

En cuanto a los adornos navideños, una opción es elaborarlos en casa a partir de materiales reciclados. Los pequeños de la casa pueden así de paso disfrutar de esta distracción que sirve además de estímulo para proteger el medio ambiente.

Por su parte, las luces navideñas pueden dosificarse mediante temporizadores y lámparas de bajo consumo. Asimismo, en el momento de enviar tarjetas de felicitación, los más tradicionales pueden decantarse por ejemplares elaborados con materiales reciclados y de carácter solidario, mientras que los usuarios de Internet pueden utilizar el correo electrónico o las felicitaciones virtuales que pueden conseguirse en la red.

Las tres erres, también en Navidad

En Navidades, cada día se generan dos kilos de basura, de los que la mitad son envoltorios y embalajes

Las fechas navideñas son uno de los momentos del año más intensos en la generación de residuos: cada día se generan dos kilos de basura, de los que la mitad son envoltorios y embalajes, según Ecologistas en Acción. Por ello, la política ecológica de las tres erres (Reducir, Reutilizar, Reciclar) tiene que estar todavía más presente entre los consumidores.

En este sentido, comprar sólo lo estrictamente necesario, prescindiendo de los envoltorios innecesarios y los envasados en bandejas de plástico o poliestireno; así como de los productos de “usar y tirar”, como manteles de papel y vasos plásticos son algunas de las primeras medidas en la reducción de nuestro impacto medioambiental. Posteriormente, una vez que tengamos un producto, se debe procurar alargar al máximo su vida útil y reaprovecharlo para evitar que acabe en la basura. Y cuando llegue ese momento, tratar de separar los residuos de forma correcta para que su reciclado sea lo más eficiente posible, como explica la Escuela de Reciclaje de CONSUMER EROSKI.

Ahorrar en energía


– Imagen: Daniel Lobo

El gasto energético es otro de los conceptos que también se dispara en Navidades: los expertos calculan que el consumo de electricidad se incrementa hasta en un 20%, principalmente por un mayor uso de la calefacción y la luz. Para reducir este gasto, y su correspondiente impacto medioambiental, se pueden asumir diversos consejos.

Por ejemplo, se pueden utilizar bombillas de bajo consumo, sistemas basados en energías renovables o aparatos que consuman poca electricidad, o que incluso no la necesiten. Por ejemplo, un buen regalo para ahorrar energía a partir de estas navidades puede ser un electrodoméstico eficiente de clase A o superior (A++). El gasto en calefacción también se puede reducir si se enciende estrictamente lo necesario, tanto en temperatura como en tiempo.

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Navidad sostenible.

  • 02/12/2008
  • navidad_aj

     Foto: Santi M.B.

     

    El Ayuntamiento de Pamplona y las asociaciones de comerciantes de la zona centro de la ciudad, Casco Antiguo y Ensanche, han trabajado para que la decoración de las calles durante la Navidad sea respetuosa con el medio ambiente. Según el consistorio de la capital navarra, ésta es una dinámica que ha hecho que desde la Navidad de 2004 el consumo energético derivado de la ornamentación navideña se haya reducido en un 75%. Una medida que reduce el derroche energético, y que en estos tiempos de crisis permite reducir costes.

    Según el Ayuntamiento, la primera manera de apoyar la sostenibilidad en estas fechas es fomentando las visitas al centro de la ciudad y a sus barrios a pie, evitando el uso de coches y motos. Por otro lado, la elección de elementos ornamentales de alumbrado disponen de componentes de bajo consumo y mayor eficiencia energética.

    Éstos se han instalado en lugares en los que se busca el mayor impacto estético, “de forma que sin necesidad de otorgarles una presencia excesiva tengan el máximo aprovechamiento, evitando así la contaminación lumínica.

    La feliz NaviLED de Barcelona
    La Concejalía de Medio Ambiente de Barcelona, ha inaugurado cuatro abetos de Navidad sostenibles que podrán utilizarse durante varios años. Son estructuras de acero de 12 metros de altura que funcionan con energía solar gracias a una hojas que captan la luz y a una placa fotovoltaica.

    Durante el día, los abetos lucirán elementos tornasolados que, ya por la noche, servirán para alimentar unas lámparas de leds de colores. Además hay otros dos árboles que se iluminan al pedalear sobre tres bicicletas gracias a una dinamo.

    Pautas de consumo en favor del medio ambiente.

    Los hábitos de los consumidores resultan esenciales en la lucha contra los problemas medioambientales

    Cada vez más expertos aseguran que los principales problemas del medio ambiente necesitan actuaciones inmediatas antes de que sea demasiado tarde. En este sentido, los consumidores pueden ser fundamentales, ya que pueden asumir una serie de acciones ecológicas en su vida cotidiana que mejoren su entorno y marquen las decisiones de las empresas e instituciones. Los consejos que pueden llevar a la práctica los ciudadanos son muy diversos y, además de contribuir a proteger su entorno, les permitirán importantes ahorros de dinero.

    • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
    • Fecha de publicación: 13 de noviembre de 2008

    Actuar por el medio natural


    – Imagen: particlem

    La Tierra es una fuente inmensa de recursos, pero no es inagotable. De hecho, basta con comprobar la “huella ecológica” para percatarse de que la humanidad está superando la capacidad de generación de recursos del planeta. Los consumidores pueden contribuir a evitar las fatales consecuencias de seguir incrementando esta huella con algunas decisiones desde su vida cotidiana:

    • Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar, en este orden de prioridad), como se explica por ejemplo en la Escuela de reciclaje de CONSUMER EROSKI, ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación. Depositar los residuos en los puntos de reciclaje o en los puntos limpios facilita su correcto tratamiento. Esta acción es especialmente importante en el caso de productos peligrosos y tóxicos, ya que su abandonado incontrolado en el entorno natural puede causar graves consecuencias.
    • Llevar a cabo un consumo inteligente y responsable, lo que supone utilizar productos reciclados y reciclables, y productos y servicios eficientes en su uso de los recursos, aprovechándolos al máximo. Asimismo, interiorizar unos hábitos alimenticios más ecológicos también es de gran ayuda, como consumir productos locales y de temporada, no abusar de la carne, y en cualquier caso, que los alimentos sean elaborados de forma sostenible. Para ello, se pueden seguir unos consejos que permitirán elegir productos realmente ecológicos con un alto grado de certeza.
    • A la hora de viajar, se puede hacer de manera más respetuosa con el medio ambiente, eligiendo por ejemplo programas de turismo ecológico.

    Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación

    En otras ocasiones, conceptos como la biodiversidad pueden parecer alejados de los consumidores. Sin embargo, la pérdida de especies significa otra forma de poner en peligro nuestro futuro, ya que también dependemos de ellas. De hecho, los expertos relacionan directamente la biodiversidad con otro concepto no menos importante, el desarrollo sostenible, que implica que el desarrollo económico sólo podrá continuar si se respeta el medio ambiente.

    Dentro de los problemas que ponen en peligro la biodiversidad, los expertos destacan la destrucción del hábitat, consecuencia en gran medida de la extracción de recursos naturales. Los consumidores pueden reclamar productos elaborados de forma sostenible, o efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente ante la autoridad competente, ya sea de forma personal o a través de alguna asociación o grupo ecologista. Por ejemplo, los incendios forestales se podrían evitar, o combatir mucho más eficazmente, si los ciudadanos se concienciaran de una serie de medidas.


    – Imagen: Shubert Ciencia

    De la misma forma, el tráfico ilegal de especies (especialmente en España, por cuyas fronteras circula el 30% de todo el contrabando mundial) o el aumento de las especies invasoras suponen también graves peligros para la biodiversidad. Los consumidores también pueden actuar para contribuir a proteger a las especies naturales, sobre todo las consideradas en peligro. Por ejemplo, en caso de querer una especie exótica, conviene asegurarse de que se puede introducir legalmente, contactando con el Seprona o el Ministerio de Industria y Comercio, aunque lo mejor es que habiten en su medio natural. También se puede ayudar o formar parte de asociaciones especializadas en la conservación y recuperación de especies en peligro. Diversas ONG ecologistas, instituciones y hasta entidades bancarias proponen una variada oferta de programas de voluntariado medioambiental, y contribuyen a conservar y recuperar espacios naturales que no reciben a menudo suficientes recursos.

    Los consumidores pueden efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente

    Por otra parte, los consumidores como ciudadanos también pueden exigir a las administraciones locales, autonómicas o estatales que se cumpla la legislación medioambiental, y que se facilite una mayor información, educación y participación social, como así lo indica por ejemplo el Convenio de Aarhus. En este sentido, los ciudadanos pueden acudir a centros de documentación ambiental o a centros de educación ambiental, y en caso de no tener cerca uno, exigirlos a las instituciones.

    Actuar desde el medio urbano


    – Imagen: Thomas Duesing

    Los ciudadanos, desde sus hogares o su entorno urbano, también pueden tomar importantes decisiones a favor no sólo del medio ambiente, sino de su propio bolsillo. Por ejemplo, en casa se pueden asumir una serie de fáciles consejos que permiten reducir el consumo de energía o de agua. Igualmente, se puede conseguir una importante reducción de recursos naturales mediante la recogida selectiva de la basura en casa y su depósito en sus contenedores correspondientes. Incluso la materia orgánica se puede recoger selectivamente, de manera que se pueda tanto compostar también en casa, como valorizar en las plantas de biogás.

    Por otra parte, los consumidores también pueden compartir bienes de consumo como determinados electrodomésticos, libros, películas o intercambiar bienes que pueden ser útiles a otros, adquirir ropa ecológica y hasta casarse de manera respetuosa con el medio ambiente.

    Diversas tecnologías permiten a los españoles a crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero

    Las viviendas en sí también son importantes a la hora de actuar por el medio ambiente. Se puede optar por casas más ecológicas, que cuidan el medio ambiente y ahorran dinero. Del mismo modo, pueden exigir que las viviendas incorporen medidas para disminuir su impacto ambiental, como las apuntadas por ejemplo en el nuevo Código Técnico de la Edificación. Así, el aislante térmico de las viviendas o el uso de sistemas más eficientes de climatización, tanto en invierno como en verano, permite importantes ahorros energéticos. Además, diversas tecnologías permiten a los consumidores crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero y reducir su dependencia de la red eléctrica.

    En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales. Por ejemplo, los ciudadanos pueden implicarse activamente en combatir el cambio climático y hacer frente a sus posibles consecuencias.


    – Imagen: Daniel Lobo

    Por su parte, algunos expertos llaman la atención especialmente sobre la huella de carbono, que recuerda el aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero, y ofrecen consejos específicos para su reducción; los consumidores pueden contribuir a reducir el cambio climático compensando sus emisiones de CO2 mediante diversas iniciativas en Internet.

    La movilidad es uno de los caballos de batalla de las ciudades, y en la que los consumidores también tienen mucho que decir. Pueden apostar por el transporte público, exigiendo además que éste sea más ecológico. En caso de necesitar coche, se puede elegir un modelo lo menos contaminante posible, realizar una conducción eficiente o intentar compartir el vehículo privado y el parking. Y siempre que sea posible, podemos desplazarnos a pie o en bicicleta, ya sea privada o pública.

    En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales

    Los consumidores, en cuanto ciudadanos, también pueden reclamar a los responsables institucionales mayores esfuerzos en la lucha contra la contaminación urbana, como así lo indican, por poner un caso, las nuevas leyes que tratan de mejorar la calidad del aire, la gestión de los residuos o el ruido en los centros urbanos.

    En el ámbito laboral, los consumidores también pueden ser más ecológicos en su trabajo, y las empresas pueden hacer gala de buenas prácticas de responsabilidad social corporativa, de manera que la asunción de criterios de calidad ambiental permita mejorar su cuenta de resultados a la vez que el medio ambiente.

    Nuevos modelos sociales ante la crisis económica.

    PATRICIA HORRILLO – 09/08/2008 12:57

    Si a uno le preguntan si está de acuerdo en reducir su estatus económico, la respuesta será contundente y lógica, según los parámetros que se manejan en nuestra sociedad: “No”. Sin embargo, si se nos explica que cambiando los principios de exceso en los que se basa el sistema de consumo que conocemos encontraremos la manera de no acabar con el planeta y de potenciar un equilibrio entre el norte y el sur, puede que empecemos a escuchar.

    Ésta fue la principal conclusión a la que se llegó en la XII edición de los Cursos de Verano de la Universitat de la Pau, que este año ha centrado su temática en las crisis energéticas y sus soluciones. Una de esas salidas posibles es el decrecimiento, una corriente de pensamiento que choca con el capitalismo. Contrariamente a lo que se pueda pensar, no se basa sólo en un modelo filosófico, sino que tiene sus antecedentes en críticos ecológicos y sociales de los últimos 30 años. Uno de los principales referentes de este movimiento es Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994), un economista, estadístico y matemático rumano que puso en cuestión el paradigma de la ciencia económica y acuñó el concepto de bioeconomía en los 70.

    Un cambio de dirección

    Su planteamiento, crítico con la economía ortodoxa, presenta un cambio de dirección: “En lugar de investigar métodos más eficientes en términos económicos para capturar la energía mineral (finita y llena de contaminantes pesados), debemos dirigir nuestros esfuerzos a mejorar los usos directos de la energía solar (la única limpia y, en esencia, ilimitada)”, explica en su libro La Ley de la Entropía y el proceso económico (1971).

    Pese a todo, consciente de lo difícil que resultaría proponer que la sociedad occidental renunciara por completo a la comodidad industrial, este economista elaboró un programa bioeconómico mínimo para desarrollar un cambio estructural de fondo.

    Según ese programa, con el final de la guerra y de la producción de armas se terminarían las matanzas, y un importante capital humano se dedicaría a ayudar a los países subdesarrollados. También se debería reducir gradualmente la población de la Tierra, hasta un nivel en el que la humanidad se pudiera alimentar exclusivamente con productos agrícolas orgánicos. Y lo deseable es que, para obtenerlos, “no se dependa en ningún grado del petróleo (ni fertilización, ni plaguicidas, ni distribución de los alimentos), sino del flujo solar”, añade Giorgio Mosangini, representante del movimiento de decrecimiento que enlaza las directrices de Georgescu-Roegen con la agroecología, que aplica los principios de la ecología al desarrollo y la gestión de sistemas agrícolas sostenibles.

    Siguiendo con las directrices de Georgescu-Roegen, se debe evitar cualquier gasto energético causado por sobrecalentamiento, sobreenfriamiento, velocidad o iluminación excesivas hasta que el sol sea la única fuente de energía. Además, “la mitad de la energía que se extrae no se consume, se pierde”, argumenta Mosangini.

    El siguiente punto del programa alude a la adquisición de productos de lujo y a la existencia de la moda. Georgescu-Roegen considera “una enfermedad de la mente tirar un abrigo o un mueble cuando aún pueden desempeñar su propósito específico”, y sentencia que “obtener un auto nuevo cada año y remodelar la casa cada dos es un crimen bioeconómico”. Es por ello que cree necesario “ampliar la vida útil de los bienes duraderos con diseños que permitan repararlos”.

    Objetivos vitales

    Georgescu-Roegen redujo el sistema capitalista a un concepto que él denominó el “circúndrome de la máquina de afeitar”: afeitarse más rápido para tener más tiempo para trabajar en una máquina que afeite con mayor rapidez para tener más tiempo para trabajar en una máquina que sea aún más rápida y así ad infinitum.

    “Debemos llegar a comprender que un requisito previo importante para una vida buena es disponer de una cantidad considerable de ocio empleado de manera inteligente”, concluye.

    EL OBSERVATORIO
    El decrecimiento aboga por reducir el consumo y utilizar el sol como única fuente de energía

    El uso de la píldora abortiva se cuadruplica en España en los últimos años

    EUROPA PRESS. 15.06.2008 – 12:08h

    Aumenta el uso de la p�ldora RU-486.

    • Según los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad y Consumo correspondientes a 2006.
    • En ese año se produjeron un total de 4.099 abortos con este método mientras que en el 2000 el número fue de 1.201.
    • Cada año hubo casi mil nuevos casos con pequeñas excepciones.

    Minuteca todo sobre:

    El uso de la píldora RU-486 para la interrupción del embarazo se ha cuadruplicado en España en los últimos años, según los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad y Consumo correspondientes a 2006, año en el que se produjeron un total de 4.099 abortos con este método mientras que en el 2000 el número fue de 1.201.Según datos facilitados por el Gobierno en una respuesta parlamentaria al diputado de Izquierda Unida (IU) y actual presidente de la Comisión de Sanidad y Consumo en el Congreso de los Diputados, Gaspar Llamazares, el número de interrupciones con esta píldora ha ido creciendo progresivamente desde el 2000 al 2005, año en el que se realizó el mayor número de abortos desde su aprobación, 4.660.

    Datos

    Cada año hubo casi mil nuevos casos con pequeñas excepciones, pasando de 1.201 a 1.976 en 2001; 3.142 en 2002; 3.260 en 2003; 4.344 en 2004; y 4.660 en 2005. Sin embargo, en el año siguiente hubo un pequeño freno y se produjeron casi 600 interrupciones menos, un total de 4.099, según los datos del Gobierno.

    La comunidad que desde el primer momento se puso a la cabeza en el uso de esta técnica abortiva fue la Valenciana, ya que desde 2002 es la única región en la que se contabilizan más de mil interrupciones por esta vía, una de cada cuatro del total de las realizadas en España. En 2006 se produjeron 1.326, aunque en los dos años anteriores las cifras superaron la barrera de los 1.500, con 1.530 en 2004 y 1.628 en 2005.

    A ésta le siguen el País Vasco y la Comunidad de Madrid, donde en el año 2006 se realizaron 693 y 612 interrupciones voluntarias con el RU-486 respectivamente, seguidas de Galicia (368), Asturias (306), Castilla y León (153) y Andalucía (135).

    Donde menos

    En el caso opuesto, Canarias y Baleares son las comunidades donde menos se prescribe dicha técnica, ya que en 2006 tan sólo se uso en 9 y 8 ocasiones respectivamente. En el caso de Canarias, desde el 2000 tan sólo se utilizó como método abortivo en 18 ocasiones, aunque el caso más extremo es Ceuta y Melilla, donde sólo se ha utilizado en 4 ocasiones. De hecho, desde el 2003 a 2006 no se conoce ningún caso.

    Por edades, las mujeres de entre 20 y 24 años fueron las más prolíficas a la hora de utilizar esta técnica, ya que en 2006 se produjeron 1.137 interrupciones en esta franja de edad. Al mismo tiempo, destaca que en este mismo año abortaran con la RU-486 22 menores de 15 años y 546 de entre 15 y 19 años.

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