The Police se despide de los escenarios con un multitudinario concierto en el Madison Square Garden

en Nueva York

 

Sting, en plena actuación. /REUTERS
Treinta años después de publicar su primer disco, Sting, Andy Summers y Stewart Copeland pusieron punto y final a una trayectoria llena de éxitos
08.08.08 – 15:22
The Police se despide definitivamente de los escenarios. La célebre banda británica dijo anoche adiós con un multitudinario concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, donde no faltaron las sorpresas en una noche en que Sting se llegó a afeitar en directo.
Treinta años después de publicar su primer disco, Sting, Andy Summers y Stewart Copeland pusieron punto y final a una trayectoria llena de éxitos, ante unos 19.000 seguidores neoyorquinos que vivieron esa despedida entre el fervor y la nostalgia, pero en un ambiente festivo con el que comulgó la banda desde el principio del concierto.
“Noche muy especial y muy loca”
“Ésta es una noche muy especial y quiero que sea muy loca. Pero, antes de empezar con las locuras, me gustaría decir que ha sido un enorme honor para mí volver a estar junto a dos buenos amigos”, dijo Sting cuando el concierto, que cerró la gira de reunión que la banda empezó en 2007, ya llevaba cuatro canciones.
El cantante y bajista de la banda se refirió así a sus dos compañeros de aventura musical, a quienes agradeció su amistad y su comprensión, así como su “gran paciencia”. “Después de 150 conciertos no sé cómo no nos hemos estrangulado; aunque eso no significa que no se me haya pasado por la cabeza”, bromeó Sting, quien apareció con una camisa oscura sobre el escenario y lucía una barba canosa que acabó afeitándose ante sus seguidores.
Sting se afeita la barba
Ésa fue quizás la gran sorpresa de la noche, que llegó mediado un concierto que la banda empezó con fuerza y en el que recorrieron unos grandes éxitos que el público mostró saberse de memoria, como Walking on the moon, Voices inside my head o Don’t stand so close to me.
En el que parecía el primer descanso de la banda, la gran pantalla con que contaba el escenario mostró los camerinos en los que dos atractivas jóvenes empezaron a afeitar a Sting ante los aplausos y las risas del público neoyorquino, al que la banda ya se había metido en el bolsillo con la segunda canción de la noche.
Con los primeros acordes de la conocida Message in a bottle, Sting y los suyos aparecieron en el escenario junto a “otra policía”, la de Nueva York, ya que contaron con la presencia de la orquesta del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), en un guiño que hizo las delicias de los asistentes.
Sting no dudó en quedarse con una típica gorra de las que utilizan los policías de la Gran Manzana y acabar con ella una canción a la que siguieron temas como Demolition man, Driven to tears y Every little thing she does is magic, en la que Sting contó con la presencia de tres de sus hijas sobre el escenario.
Las jóvenes no pararon de bailar mientras duró el conocido tema e incluso tomaron fotografías del entregado público, que decidió quedarse en pie durante toda la actuación y a quien Sting siguió hablando durante la noche.
Despedida fundidos en un abrazo
“Hemos actuado ante 3,7 millones de personas. Esta noche sois 19.000 personas, pero pensad que representáis a toda esa gente, así que quiero ver vuestras manos”, dijo el líder de la banda mientras alentaba al público a seguir con él el ritmo de unas canciones que estuvieron llenas de mensaje.
Tras el mítico tema Roxanne, de 1978, The Police consiguió, con canciones como Every breath you take y Can’t stand losing you (No soporto perderte) que el público viviera los momentos más emotivos de la noche, gracias a líneas como I guess this is our last goodbye (Imagino que éste es nuestro último adiós).
Para deleite de un público que dejó caer alguna lágrima a lo largo de la actuación, el cierre del histórico concierto corrió a cargo de Next to you (Junto a ti), tema tras el que los tres miembros de The Police se fundieron en un abrazo.
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Bruce Springsteen se come San Sebastián.

 

EFE / Vídeo: ATLAS. 16.07.2008 – 02:58h

  • Springsteen ha recalado por fin en el estadio de la Real Sociedad y lo ha hecho en la segunda etapa de su ‘Magic Tour’ por Europa.
  • El jefe de los jefes del directo se ha comido Anoeta como si en vez de estar en el tramo final de su gira la acabara de iniciar.

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El día en que Bruce Springsteen tenga una mala noche sus fans se lo tendrán que perdonar después de tantos años derrochando energía y pasión sobre el escenario. Y este martes en San Sebastián no iba a ser menos.

La inevitable ‘Born to run’ ha cerrado un concierto de tres horas

Para los donostiarras ha sido una larga espera, pero Springsteen ha recalado por fin en el estadio de la Real Sociedad y lo ha hecho en la segunda etapa de su ‘Magic Tour’ por Europa, que tras su paso por Madrid cerrará en Barcelona los días 19 y 20.

El jefe de los jefes del directo se ha comido Anoeta como si en vez de estar en el tramo final de su gira la acabara de iniciar, con una fuerza apabullante que ha convertido en un incensante delirio las primeras filas y ha ido calentando gradualmente al resto.

El arranque con Tunnel of love no movió demasiado a quienes se habían decidido a pasar el concierto de pie en el campo, sólo los irreductibles situados cerca del escenario dieron la batalla desde el principio y se vieron recompensados por el ‘Boss’ que atendió a varias de sus peticiones.

En tres horas de concierto, Springsteen ha vuelto a combinar algunos de los temas de su último álbum, el Magic que da nombre a la gira, con canciones de discos anteriores, como la inevitale Born to run, que ha dejado para la tanda de bises.

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A veces es necesario recordar notas, libros, canciones, poemas o conversaciones que han ido jalonando el camino de tantos años de trabajo por el imperio de la paz, la justicia, la igualdad, la cultura y la solidaridad. Es verdaderamente sorprendente que, lejos de aportar dosis de melancolía, continuen aportando energia e impulso revulsivo contra todo aquello que va contra el respeto al ser humano como protagonista de su historia personal y colectiva.

Con mi agradecimiento a los que continuan haciendo ese camino sin fin con los pies bien puestos sobre el suelo y la mirada anclada en un futuro solidario, un par de videos en esta tarde preciosa de domingo de primavera. Es mayo y pervive la esperanza, se refuerza el compromiso, alienta el impulso.

Vicent Vercher Garrigós.