Obra de urbanización, obra pública… o eso dice el Tribunal Supremo

Julio Tejedor Bielsa   
19.03.2009
ImageEn el foro urbanístico es frecuente escuchar apasionadas defensas de la tradición urbanística española en forma de junta de compensación. Ese peculiar “tú te lo guisas, tú te lo comes” al que la Administración franco-falangista abocó al urbanismo patrio diciendo aquello de que “si ideal en la empresa urbanística pudiera ser que todo el suelo necesario para la expansión de las poblaciones fuera de propiedad pública, mediante justa adquisición, para ofrecerle, una vez urbanizado, a quienes desearen edificar, la solución, sin embargo, no es viable en España. Requeriría fondos extraordinariamente cuantiosos que no pueden ser desviados de otros objetivos nacionales y causaría graves quebrantos a la propiedad y a la iniciativa privadas”, es todavía hoy la base del actual urbanismo. No parece existir un mundo seguro ni seguridad jurídica fuera de la santa compensación, de la remisión a la propiedad de la gestión, de la presunta privatización de lo público, acaso de lo que en mayor medida merece la consideración de esencialmente público, las ciudades y pueblos.Claro que entonces, acaso como ahora, no eran tiempos de provocar graves quebrantos a la propiedad desde los poderes públicos. El hecho es que el sistema genialmente ideado en aquella época como un auténtico instrumento de dominación social (a más propietarios menos revolucionarios) caló en nuestro país, arraigó firmemente en la mentalidad ciudadana y, desde luego, en la práctica urbanística, hoy en extremo condicionada por esa peculiar privatización de la obra pública que hace ciudad so pretexto de peculiar encomienda legal de su gestión a los propietarios del suelo afectado bajo forma de junta de compensación. ¿Quién no ha querido ser propietario en este país nuestro? Tener mi piso, el lugar en el que vivo, fue aspiración tempranamente asumida por el común de los ciudadanos, por las clases medias emergentes del desarrollismo de los sesenta. De ahí, superada la crisis económica coétanea de nuestra democracia, se pasó a la vivienda como inversión, a la vivienda-acción, activo donde colocar los ahorrillos de toda una vida para obtener una “segura” rentabilidad y, de paso, tener un lugar donde pasar las vacaciones. Hoy, ya lo sabemos, la burbuja, que existía, ha explotado, la vivienda-acción ya no es un activo y los próceres que negaban la existencia del bluff inmobiliario hoy se afanan en afirmar que la vivienad no bajará o, al menos, que no lo hará más de lo que ya lo ha hecho (eso decían hace seis meses, un diez por ciento atrás).Pero dejemos los efectos y volvamos al origen. La obra pública urbanizadora no se convierte en privada porque la ejecute un particular. Las cosas no mutan tan fácilmente su auténtica naturaleza. Recordando la soledad de quienes defendimos que la Sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de 12 de julio de 2001 estaba llamada a tener un notable impacto sobre la hispánica compensación no deja de producir un irónico alborozo la jurisprudencia del Tribunal Supremo plasmada ya en diez sentencias, las de 22 de noviembre de 2006, recurso 3961/2003; 28 de diciembre de 2006 (recurso 4245/2003, sentencia por cierto incorrectamente citada en Sentencias posteriores como Sentencia de 28 de octubre de 2006, que no existe), 27 de marzo de 2007 (recurso 6007/2003), 6 de junio de 2007 (recurso 7376/2003), 27 de diciembre de 2007 (recurso 10/2004), 22 de enero de 2008 (recurso 687/2004), 5 de febrero de 2008 (recurso 714/2004), 27 de febrero de 2008 (recurso 6745/2005), 8 de abril de 2008 (recurso 1231/2004) y 27 de enero de 2009 (recurso 8540/2004, la primera sobre legislación castellano-manchega pues todas las anteriores se refieren a la Comunidad Valenciana).

Lo que ocurre es, sin embargo, que el Tribunal Supremo, como la Comisión Europea, se están pasando de frenada, y mucho. De ignorar la realidad ontológica de la obra urbanizadora, su carácter público sojuzgado tras la apariencia privada de la junta de compensación (que, recuérdese, siempre ha tenido naturaleza administrativa), pasan ahora a afirmar sin paliativos, sin excepciones que salvaguarden al sistema de compensación o a los regímenes de adjudicación preferente a favor de determinado porcentaje de propietarios (que existía en la legislación valenciana anterior a la actual y se mantiene en Castilla-La Mancha), que la obra de urbanización es obra pública y como tal ha de adjudicarse; pasa a sostener categóricamente, que la legislación básica estatal de contratos administrativos está amparada en el título competencial del artículo 149.1.18 de la Constitución, que es normativa prevalente a la urbanística autonómica y que, además, incorpora al derecho interno el propio de la Unión Europea, especialmente la Directiva 2004/18/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 31 de marzo de 2004, sobre la coordinación de los procedimientos de adjudicación de contratos públicos de obras, de suministro y de servicios. Lo que el legislador autonómico diga es casi irrelevante, la obra de urbanización es obra pública… y punto (baste atender a lo que afirma el Tribunal Supremo en el fundamento de derecho noveno de su Sentencia de 27 de enero de 2009).

La cosa no parece gustar en España. En unos sitios porque rompe la inoperancia derivada de la fragmentación de la propiedad, que obstaculiza los procesos urbanísticos en perjuicio del interés general y de los ciudadanos. En otros porque rompe la posición de dominio del mercado de los grandes propietarios monopolistas, sean agentes del sector sean familias o casas que, so pretexto de propiedad, legítima pero no absoluta, pretenden patrimonializar cualquier valor público o privado que el territorio pueda tener. En todos porque genera inseguridad hacia el futuro en los equipos técnicos acomodados en una determinada manera de hacer el urbanismo.

Que lejos de nosotros aquella referencia al territorio como patrimonio común de la nación que hace el primer artículo del Código del Urbanismo francés… Qué lejos de nosotros, incluso, la idea misma de nación o, incluso, la noción de lo común.

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Borrador 15/01/09 Estrategia Española de Movilidad Sostenible

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Estrategia Movilidad Sostenible

Borrador 15/01/09 Estrategia Española de Movilidad Sostenible

Uno de los retos de las sociedades desarrolladas en materia de movilidad es evolucionar hacia modelos económicos de bajo consumo de carbono y menor consumo energético, haciéndolo con criterios de equidad social y reparto justo de la riqueza. Es, en suma, el reto de la sostenibilidad. Por ello, una movilidad sostenible implica garantizar que nuestros sistemas de transporte respondan a las necesidades económicas, sociales y medioambientales, reduciendo al mínimo sus repercusiones negativas.

El Borrador se somete a participación pública del día 16 de enero de 2009 al 7 de febrero de 2009 inclusive.

Puede participar enviándonos sus  comentarios a estrategiamovilidadsostenible@mma.es

Ver Borrador Ver Borrador (El pdf se abrirá en una ventana nueva)

El ayuntamiento de Vitoria modifica el entramado vial para favorecer el uso de la bici.

  • Hoy es viernes, 19 de diciembre de 2008
  • Voy en bici, que llego tarde
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    La iniciativa se plantea como una herramienta que busca invertir la tendencia al incremento en el uso del coche fomentando el transporte público y la bicicleta. De esta manera, será posible liberar el centro de la ciudad del tráfico y reducir tanto las emisiones de gases contaminantes como los niveles de decibelios ocasionados por el tráfico masivo.

    Los peatones compartirán espacio con ciclistas y vehículos pero la velocidad máxima de circulación se establece en torno a los 10 kilómetros por hora. Esta medida logrará paulatinamente liberar espacio público logrando reducir considerablemente los casi 2.000 kilos de NOx (Óxido de nitrógeno) que se emiten diariamente a la atmósfera y los umbrales de contaminación acústica que en el 45% de las calles de la ciudad superan los 65 decibelios.

    En el primer semestre de 2008 se ha elaborado una propuesta de desarrollo para la “fase 1” del proyecto, que debe estar concluido en el 2011. Los aspectos que contempla esta primera actuación es la creación de una nueva red de bicicletas, redefinir la estructura de transporte.

     

    Pautas de consumo en favor del medio ambiente.

    Los hábitos de los consumidores resultan esenciales en la lucha contra los problemas medioambientales

    Cada vez más expertos aseguran que los principales problemas del medio ambiente necesitan actuaciones inmediatas antes de que sea demasiado tarde. En este sentido, los consumidores pueden ser fundamentales, ya que pueden asumir una serie de acciones ecológicas en su vida cotidiana que mejoren su entorno y marquen las decisiones de las empresas e instituciones. Los consejos que pueden llevar a la práctica los ciudadanos son muy diversos y, además de contribuir a proteger su entorno, les permitirán importantes ahorros de dinero.

    • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
    • Fecha de publicación: 13 de noviembre de 2008

    Actuar por el medio natural


    – Imagen: particlem

    La Tierra es una fuente inmensa de recursos, pero no es inagotable. De hecho, basta con comprobar la “huella ecológica” para percatarse de que la humanidad está superando la capacidad de generación de recursos del planeta. Los consumidores pueden contribuir a evitar las fatales consecuencias de seguir incrementando esta huella con algunas decisiones desde su vida cotidiana:

    • Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar, en este orden de prioridad), como se explica por ejemplo en la Escuela de reciclaje de CONSUMER EROSKI, ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación. Depositar los residuos en los puntos de reciclaje o en los puntos limpios facilita su correcto tratamiento. Esta acción es especialmente importante en el caso de productos peligrosos y tóxicos, ya que su abandonado incontrolado en el entorno natural puede causar graves consecuencias.
    • Llevar a cabo un consumo inteligente y responsable, lo que supone utilizar productos reciclados y reciclables, y productos y servicios eficientes en su uso de los recursos, aprovechándolos al máximo. Asimismo, interiorizar unos hábitos alimenticios más ecológicos también es de gran ayuda, como consumir productos locales y de temporada, no abusar de la carne, y en cualquier caso, que los alimentos sean elaborados de forma sostenible. Para ello, se pueden seguir unos consejos que permitirán elegir productos realmente ecológicos con un alto grado de certeza.
    • A la hora de viajar, se puede hacer de manera más respetuosa con el medio ambiente, eligiendo por ejemplo programas de turismo ecológico.

    Asumir las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) ahorra ingentes cantidades de recursos no renovables y contaminación

    En otras ocasiones, conceptos como la biodiversidad pueden parecer alejados de los consumidores. Sin embargo, la pérdida de especies significa otra forma de poner en peligro nuestro futuro, ya que también dependemos de ellas. De hecho, los expertos relacionan directamente la biodiversidad con otro concepto no menos importante, el desarrollo sostenible, que implica que el desarrollo económico sólo podrá continuar si se respeta el medio ambiente.

    Dentro de los problemas que ponen en peligro la biodiversidad, los expertos destacan la destrucción del hábitat, consecuencia en gran medida de la extracción de recursos naturales. Los consumidores pueden reclamar productos elaborados de forma sostenible, o efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente ante la autoridad competente, ya sea de forma personal o a través de alguna asociación o grupo ecologista. Por ejemplo, los incendios forestales se podrían evitar, o combatir mucho más eficazmente, si los ciudadanos se concienciaran de una serie de medidas.


    – Imagen: Shubert Ciencia

    De la misma forma, el tráfico ilegal de especies (especialmente en España, por cuyas fronteras circula el 30% de todo el contrabando mundial) o el aumento de las especies invasoras suponen también graves peligros para la biodiversidad. Los consumidores también pueden actuar para contribuir a proteger a las especies naturales, sobre todo las consideradas en peligro. Por ejemplo, en caso de querer una especie exótica, conviene asegurarse de que se puede introducir legalmente, contactando con el Seprona o el Ministerio de Industria y Comercio, aunque lo mejor es que habiten en su medio natural. También se puede ayudar o formar parte de asociaciones especializadas en la conservación y recuperación de especies en peligro. Diversas ONG ecologistas, instituciones y hasta entidades bancarias proponen una variada oferta de programas de voluntariado medioambiental, y contribuyen a conservar y recuperar espacios naturales que no reciben a menudo suficientes recursos.

    Los consumidores pueden efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente

    Por otra parte, los consumidores como ciudadanos también pueden exigir a las administraciones locales, autonómicas o estatales que se cumpla la legislación medioambiental, y que se facilite una mayor información, educación y participación social, como así lo indica por ejemplo el Convenio de Aarhus. En este sentido, los ciudadanos pueden acudir a centros de documentación ambiental o a centros de educación ambiental, y en caso de no tener cerca uno, exigirlos a las instituciones.

    Actuar desde el medio urbano


    – Imagen: Thomas Duesing

    Los ciudadanos, desde sus hogares o su entorno urbano, también pueden tomar importantes decisiones a favor no sólo del medio ambiente, sino de su propio bolsillo. Por ejemplo, en casa se pueden asumir una serie de fáciles consejos que permiten reducir el consumo de energía o de agua. Igualmente, se puede conseguir una importante reducción de recursos naturales mediante la recogida selectiva de la basura en casa y su depósito en sus contenedores correspondientes. Incluso la materia orgánica se puede recoger selectivamente, de manera que se pueda tanto compostar también en casa, como valorizar en las plantas de biogás.

    Por otra parte, los consumidores también pueden compartir bienes de consumo como determinados electrodomésticos, libros, películas o intercambiar bienes que pueden ser útiles a otros, adquirir ropa ecológica y hasta casarse de manera respetuosa con el medio ambiente.

    Diversas tecnologías permiten a los españoles a crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero

    Las viviendas en sí también son importantes a la hora de actuar por el medio ambiente. Se puede optar por casas más ecológicas, que cuidan el medio ambiente y ahorran dinero. Del mismo modo, pueden exigir que las viviendas incorporen medidas para disminuir su impacto ambiental, como las apuntadas por ejemplo en el nuevo Código Técnico de la Edificación. Así, el aislante térmico de las viviendas o el uso de sistemas más eficientes de climatización, tanto en invierno como en verano, permite importantes ahorros energéticos. Además, diversas tecnologías permiten a los consumidores crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero y reducir su dependencia de la red eléctrica.

    En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales. Por ejemplo, los ciudadanos pueden implicarse activamente en combatir el cambio climático y hacer frente a sus posibles consecuencias.


    – Imagen: Daniel Lobo

    Por su parte, algunos expertos llaman la atención especialmente sobre la huella de carbono, que recuerda el aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero, y ofrecen consejos específicos para su reducción; los consumidores pueden contribuir a reducir el cambio climático compensando sus emisiones de CO2 mediante diversas iniciativas en Internet.

    La movilidad es uno de los caballos de batalla de las ciudades, y en la que los consumidores también tienen mucho que decir. Pueden apostar por el transporte público, exigiendo además que éste sea más ecológico. En caso de necesitar coche, se puede elegir un modelo lo menos contaminante posible, realizar una conducción eficiente o intentar compartir el vehículo privado y el parking. Y siempre que sea posible, podemos desplazarnos a pie o en bicicleta, ya sea privada o pública.

    En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales

    Los consumidores, en cuanto ciudadanos, también pueden reclamar a los responsables institucionales mayores esfuerzos en la lucha contra la contaminación urbana, como así lo indican, por poner un caso, las nuevas leyes que tratan de mejorar la calidad del aire, la gestión de los residuos o el ruido en los centros urbanos.

    En el ámbito laboral, los consumidores también pueden ser más ecológicos en su trabajo, y las empresas pueden hacer gala de buenas prácticas de responsabilidad social corporativa, de manera que la asunción de criterios de calidad ambiental permita mejorar su cuenta de resultados a la vez que el medio ambiente.

    Jornadas de presentación del proyecto CINC_VLC.

    Los próximos días 22 y 23 de octubre de 2008, organizadas por el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Valencia, tendrán lugar las jornadas Ciudad e Innovación: el proyecto CINC_VLC en la sede de la Fundación ADEIT Universidad-Empresa.

    Estas jornadas tienen el objetivo de analizar las tendencias contemporáneas de planificación estratégica para la generación de entornos urbanos de alta calidad arquitectónica, paisajística y ambiental en los que satisfacer las necesidades de localización y relacionales de empresas innovadoras, centros y laboratorios de investigación y clases creativas. Las jornadas también pretenden servir como marco de presentación del proyecto CINC_VLC, Cluster de la Innovació i la Creativitat, València.

    Enlace: http://cincvlc.wordpress.com/2008/09/25/hello-world/

    e-mail: cinc.vlc@gmail.com

     


    La Fórmula 1 arranca a medio gas y con muchas quejas de seguidores

    Aspecto que ofrecían las gradas

     

    CARLES FRANCESC – 23/08/2008

    Valencia acoge la mitad de aficionados que Montmeló un viernes

    NADIA TRONCHONI – Valencia – 23/08/2008

     

    Decenas de bólidos monoplaza probaron ayer el asfalto del Valencia Street Circuit en el primer día de entrenamientos. Los pilotos se mostraron encantados con el trazado, que responde a las expectativas generadas tras conocer el dibujo y las características técnicas del mismo. Sin embargo, la satisfacción por un gran premio que se prevé excelente en lo deportivo no puede extenderse a la organización del evento.

    La noticia en otros webs

    Al menos 17.000 entradas de las 112.771 no se han vendido todavía

    Algunos aficionados se quejan a Valmor, que carece de hojas de reclamación

    Pese a que algunas entidades vinculadas con el mundo del motor admiran la puesta a punto del circuito en tan poco tiempo -apenas ocho meses-, las gradas amanecieron casi vacías. Y medio vacías permanecieron a lo largo de la jornada, que acogió pruebas de Fórmula 1 y otras categorías inferiores. El circuito valenciano recibió ayer a unos 20.000 aficionados, según las estimaciones de un experto del motor. Una entrada poco esperanzadora pese a tratarse de un día de entrenamientos. El circuito de Montmeló recibe a unos 45.000 aficionados el viernes previo al Gran Premio de España, más del doble. De hecho, fuentes de Valmor, empresa organizadora, reconocieron ayer en conversación privada con personalidades del motor que quedan por vender unas 17.000 entradas de tribuna de las 112.771 localidades.

    De hecho, particulares y representantes de agencias de viajes se concentraron ayer en las inmediaciones del circuito para tratar de vender a menos de la mitad del precio oficial las entradas que adquirieron hace meses, mientras las taquillas siguen abiertas hasta el domingo.

    Así, quienes planificaron ganar dinero con la reventa de entradas tratan ahora de no perder “todo el dinero”. Hasta trabajadores de agencias de viajes se desplazaron a Valencia desde ciudades como Barcelona para colocar las entradas adquiridas con antelación, informó Efe.

    Por otro lado, finalizada la segunda sesión de entrenamientos de la Fórmula 1 -en torno a las cuatro de la tarde-, algunos aficionados que salían del circuito se presentaron en las oficinas de Valmor. Se quejaron, fundamentalmente, por la mala visibilidad desde algunas de las tribunas más caras.”Qué bonito es esto, ¿verdad?”, inquirió el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, en el centro de prensa del circuito valenciano ante alguno de los presentes. El político mostró, acompañado por Bernie Ecclestone -patrón de la F-1- y por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, su entusiasmo por haber auspiciado tal combinación de tradición y modernidad en el puerto de Valencia: edificios del siglo XIX con yates y bólidos del siglo XXI.

    Pero hubo asistentes menos privilegiados que no vieron ni los yates ni los bólidos. Algunos aficionados, molestos por haber hecho un importante desembolso a cambio de nada, exigieron responsabilidades a Valmor, empresa organizadora.

    La tribuna 11, situada a la salida del puente giratorio que cruza la dársena interior del puerto, tiene problemas de visibilidad. María José Valero, ubicada en la fila 9 y que ha viajado desde Madrid para ver la carrera, no ocultaba su indignación. “Hemos pagado 420 euros [la segunda entrada más cara de las que se hallan a la venta] y sólo vemos los alerones de los coches”. “Ni siquiera es posible verlo en pantalla, sólo hay una muy pequeña y lejos”, indicó la joven, cuyo enfado y el de los vecinos de las butacas contiguas crecía tras indicarles la organización que si tenían problemas, que fuesen a la Oficina del Consumidor.

    Los problemas de visibilidad de las butacas afectaron también a otras tribunas. Por ejemplo, la 5 y la 18, dos de las más caras, 480 euros. En la grada número 9, a 375, por ejemplo, las cuatro primeras filas estaban a tan poca altura que apenas se veían los coches. Tampoco se veía bien desde allí la pantalla gigante de la zona.

    Por este motivo, un grupo de espectadores se personó por la tarde en las oficinas de Valmor, sitas en la calle del Doctor Lluch, para protestar por estas deficiencias, adonde tuvieron que acudir varios agentes de la Policía Nacional para mantener el orden. Algunos se quejaron también por lo que consideran un “montaje inseguro de las gradas”, e incluso se movilizaron para recoger firmas y poner una denuncia. Los aficionados lamentaron la inexistencia de hojas de reclamación en la sede del Valencia Street Circuit. Sus quejas las expresaron en simples folios en los que figuraba el nombre y el DNI correspondiente.

    Por su parte, Valmor se apresuró en comprometerse a solucionar los problemas de visibilidad denunciados en localidades de la tribuna 11. Se trata de una zona próxima al puente móvil, la imagen quizá más espectacular del circuito, sustento, de hecho, del logotipo del mismo. La instalación de refuerzos en esa zona impide la correcta visibilidad, reconoció Valmor. Así, una vez demostrado que en algunas localidades es difícil presenciar la carrera, la organización estudia reubicar a los afectados.

    Además, cabrá reforzar el dispositivo de seguridad después de que ayer, durante la sesión de clasificación de GP2, un joven seguidor accediera andando a una de las escapatorias del circuito. Rápidamente fue interceptado por los miembros de seguridad, sin mayores consecuencias. Valmor tomó, seguramente, buena nota de este tipo de detalles. El domingo más de 500 millones de espectadores de todo el mundo seguirán la carrera, según la Generalitat.

    Las ‘slow cities’ abanderan la utopía del decrecimiento

    TENDENCIAS ‘BIO’

    Estos municipios buscan el bienestar de sus vecinos primando la calidad de vida frente a la rapidez de las grandes urbes

    Pese a que la mayoría de la sociedad se muestra escéptica con teorías económicas como la de Nicholas Georgescu-Roegen, existen grupos que no ven en el cambio de los valores del capitalismo una utopía.

    Éste es el caso de las llamadas slow cities, que se encuentran dentro de un movimiento nacido en Italia en 1999 al que diferentes municipios de ese país, Inglaterra y España se están sumando. Las ciudades cittá slow buscan el bienestar de sus vecinos atendiendo a principios alejados de los ritmos habituales de las grandes urbes, en las que prima la rapidez a la calidad de vida entre sus habitantes.

    Para conseguir este distintivo, el municipio, entre otras cosas, debe tener una población de menos de 50.000 habitantes, no ser capital de provincia y conservar el casco antiguo cerrado al tráfico. Además, debe cumplir con una serie de requisitos de carácter legislativo, medioambiental y turístico.

    Comer bien, disfrutar del silencio, respetar las tradiciones, el patrimonio y el medio ambiente son algunas de las directrices que siguen los ciudadanos que viven en lugares como Begur, Pals y Palafrugell, en la provincia de Girona, los de Mugía, en Vizcaya, y los de Pozo Alcón, en Jaén, y Nigüelas, en Almería.

    Cooperativas

    En las ciudades también existen iniciativas sociales que buscan cambiar algunos planteamientos capitalistas, como ocurre con las cooperativas de consumidores.

    Estos grupos están comprometidos con una alimentación más sana y una producción agraria sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Las cooperativas de consumidores defienden que la acción económica parta del núcleo local, y entienden el crecimiento como un incremento de las relaciones en redes sociales, y no como un beneficio económico. También buscan favorecer el acercamiento entre el mundo rural y el urbano implicando a campesinos, distribuidores y a los mismos consumidores. Su funcionamiento suele consistir en dividir la producción de verduras y hortalizas de la temporada en partes iguales que se reparten entre los socios.

    En Valladolid se encuentra la cooperativa Bajo el asfalto está la huerta (http://bah.ourproject.org), que fomenta la relación directa entre productores y consumidores. Y en Catalunya, desde la década de los 80 funciona Ecoconsum (http://www.ecoconsum.org), que agrupa a tres cooperativas y varias asociaciones de consumidores.