Humanos… Aniversario ¿feliz?.

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ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • Jordi Palou-Roverdos
  • JORDI PALOU-LOVERDOS

    10/12/2008

Humanos… ¿qué derechos nos reconocemos mutuamente?; ¿son realmente universales los derechos humanos, es decir, un camino trazado hacia la unidad (“verso al uno”)?. Hoy hace 60 años no más de 60 estados representados en la Asamblea General de la ONU los aprobaba solemnemente. ¿Ya hace 60 años … o sólo hace 60 años? Serían dos formas posibles de enfrentarse a la celebración. Cuando uno relee los 30 artículos de la “Declaración” piensa al mismo tiempo cuanto hemos avanzado como humanidad y cuan sistemáticamente se quiebran esos derechos considerados inherentes al ser humano. Antaño los ritos de paso –también los de los aniversarios señalados- servían para tomar conciencia de una situación que trascendía el momento, para pararse en el camino y tomar aire (“inspirar-se”) … hoy parece que no tenemos tiempo de nada, resoplamos, espiramos en el mejor de los casos, aunque muchos expiran en el rito de paso inevitable.

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Prefiero no hablarles de cifras. No porque sean inexactas o sea difícil que describan la violación de derechos humanos o su reconocimiento en el mundo. Sino porque deshumanizan a los retratados y nos deshumanizan a todos. Detrás del número nos es vedado conocer la intensidad del dolor y sufrimiento o la plenitud de cada ser humano, su familia, su comunidad. Actuamos como si hubiéramos existido siempre y como si siempre fuéramos a existir. Y así va nuestro universo. Desprovistos del hoy, del ahora mismo, que nos permitiría mirarnos a los ojos con un pulso transformado.

Reconocer el coraje y el compromiso de muchas mujeres y hombres con los seres humanos
Es justo reconocer el coraje y el compromiso de muchas mujeres y hombres para que dicha Declaración fuera adoptada en 1948. No coreamos sus nombres –¡ni siquiera los conocemos!- como se habla de los artistas de Hollywood, los magnates del mundo o deportistas famosos, como si hubiéramos tomado la merienda con éstos ayer. Es justo reconocer el coraje y responsabilidad de muchas mujeres, hombres, niños y ancianos para hacer realidad estos derechos en nuestro mundo de hoy, en contextos especialmente difíciles, injustos y muchas veces crueles. Tampoco los conocemos, pero ahí están. Continúan responsabilizándose de lo que pasa en el mundo y a sus hermanas y hermanos en el tiempo y lugar, intentando dar contenido a esos valores positivos que trascienden los principios de prevención general negativa que constituyeron la tipificación de algunos crímenes dos siglos atrás.

Proceso iniciado décadas atrás
La Declaración de 1948 no se improvisó ni tampoco vino caída del cielo mientras esas mujeres y hombres estaban sentados en una hamaca. Fue un paso importante en relación a un proceso iniciado décadas atrás. Se forjó después del flagelo de dos guerras mundiales, de la creación de dos sistemas mundiales (la Sociedad de Naciones y las Naciones Unidas), de la regulación de las limitaciones a la guerra ya a finales del siglo XIX, la experiencia de los tribunales de Nuremberg y Tokio, de la aprobación de la Convención contra el Genocidio, por señalar sólo algunos movimientos anteriores que la ponen en contexto. Y dicha Declaración fue acompañada por movimientos posteriores igualmente significativos: la adopción de convenios que regulaban los crímenes de guerra, la adopción de dos Pactos Internacionales excepcionales (derechos civiles y políticos, y derechos económicos, sociales y culturales), la adopción de otros convenios internacionales (como el de la tortura), la guerra fría, la multiplicación de la población mundial, la constitución de organizaciones regionales, la constitución de otros órganos judiciales internacionales, la proliferación de medios de comunicación mundiales, la expansión de empresas multinacionales mas potentes que estados, en medio de tantos otros cambios profundos. Mientras muchas y muchos trabajaban intensamente para sentar las bases y alzar las estructuras del Estado de Derecho y Social a nivel mundial, otras muchas personas y estructuras se esforzaban en desmoronarlo: el ansia de poder, control y riqueza se ha intensificado para someter a personas, comunidades, países y regiones enteras, se produce una alta tecnificación y diversificación de estrategias de utilización de la fuerza y la violencia, la proliferación de armas automáticas, la utilización masiva de la aviación civil y militar (el año pasado “celebrábamos” el 70 aniversario de los primeros bombardeos por aire a población civil en Guernica y Barcelona), las bombas atómicas, armas biológicas, los ejércitos privados y nuevas formas de mercenarios, piratas, la extensión del tráfico de armas, de drogas, de seres humanos, de animales y especies protegidas, formas variadas de terrorismos (incluido el terrorismo de estado), genocidios y masacres sistemáticas de población civil, nuevas formas de esclavitud pura y dura, crisis alimentarias y sanitarias creadas artificialmente, profundización de pillajes de recursos naturales a gran escala, enormes desastres naturales seguidas de crisis humanitarias, producción constante de refugiados, desplazados de guerra o excluidos sociales permanentes – o lo que el polaco Zygmunt Bauman llama en Tiempos Liquidos en clave de denuncia “toda clase de desperdicios, incluidos los humanos”- y muchas otras dinámicas con enorme poder destructor que golpean con fuerza la todavía endeble estructura y espíritu de los derechos humanos reconocidos.

Desmantelamiento del Estado de Derecho
Hace sólo diez años, en 1998 en el 50 aniversario de la Declaración, mirábamos con cierta esperanza dos movimientos significativos que daban fuerza complementaria a dicha Declaración: la adopción del Estatuto de Roma creador de la Corte Penal Internacional y la detención del General Pinochet en el extranjero por una jurisdicción nacional en aplicación del principio de justicia universal, marcando un hito en la aplicación de la normativa internacional que toma como base la Declaración Universal de Derechos Humanos. Pero el 12 de septiembre de 2001 cambiaron muchas cosas: el día antes hubo dos atentados terroristas terribles, con un enorme impacto mediático. Y el 12 de septiembre se activó un plan ya diseñado de antemano para quebrar el sistema internacional de derechos humanos construido peldaño a peldaño y el propio Estado de Derecho: la llamada “extraordinary rendition”, o sistema de detención, privación de derechos y ajusticiamiento al margen del sistema de justicia. Hoy hasta los seres humanos que viajan lo sufren con resignación: cuando empezaba a ejercer la abogacía hace unos 20 años lo que más temía el detenido era a ser fichado por la policía… hoy, a los que podemos viajar por el mundo se nos hacen fotografías digitales, se nos escanea nuestro documento de viaje y se nos toman las huellas digitales cual delincuentes, justificado todo ello por nuestra necesidad de seguridad colectivas.

Es desgarrante ver cerca de una veintena de conflictos armados y tensiones que causan estragos entre las gentes de medio mundo o dictaduras repartidas por el planeta como si se tratara de satélites de otra galaxia en medio de un sistema de Naciones Unidas conscientemente debilitado y maniatado por estados visibles y multinacionales no tan visibles y un Consejo de Derechos Humanos de la ONU burocratizado y controlado exclusivamente por el poder como pantalla neutralizadora.

No es culpa nuestra, aunque es responsabilidad de todos …
Y ello no es culpa nuestra, aunque es responsabilidad de todos (los esponsales que nos unen a los seres humanos con los que compartimos momento histórico y planeta), allá donde estemos y lo que hagamos, que estos derechos humanos no sean simplemente un decálogo programático o derechos formales sin traducción, sino que sean derechos practicables en medio de los naturales conflictos –en sentido neutro- entre seres humanos. Ghandi decía que no podía ser feliz hasta que el más pequeño fuera respetado y dignificado. Quizás todo ello lo veamos diferente el día que mayoritariamente seamos conscientes que no sólo está en juego nuestra convivencia, sino quizás nuestra sobrevivencia.

Jordi Palou-Loverdos es abogado acreditado ante la Corte Penal Internacional y miembro del Human Rights Institute de la IBA

Amnistia Internacional denuncia la vulneracion de los derechos humanos en Myanmar.

Una promesa traicionada der

 

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   Celebración
El 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los Estados se comprometieron a “promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad” y reconocieron que “los seres humanos sólo pueden liberarse del temor y de la miseria, si se crean condiciones en las que todas las personas puedan disfrutar de todos los derechos humanos”.Promesa traicionada
Hoy, 60 años después, mientras lees este mensaje, aún hay personas encarceladas por sus ideas en 45 países de todo el mundo. En Myanmar hay más de 2.100 personas detenidas por motivos políticos y, entre ellas, destaca la presa de conciencia y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, detenida y bajo arresto la mayor parte de los últimos veinte años. Como ves, la promesa de un mundo en el que todas las personas disfrutan de todos los derechos, sigue siendo traicionada por los Gobiernos del mundo.

Desafío
Con determinación y esperanza como únicas armas, seguiremos trabajando para que Gobiernos, entidades públicas y privadas respeten los derechos humanos y se comprometan en la defensa de su universalidad, indivisibilidad e interdependencia.

Para ello, contamos contigo y te animamos a suscribir nuestra petición al Gobierno de Myanmar, para que ponga en libertad a Suu Kyi, y a la comunidad internacional, para que asuma su compromiso con los derechos humanos. Para firmar, haz clic aquí. Gracias por tu compromiso,

Esteban Beltrán
Director – Amnistía Internacional Sección Española

 

Zero, referente para el colectivo homosexual, cumple 10 años.

POLÍTICA

Zapatero, Gallardón, Gabilondo, Zerolo, Almodóvar y Jesús Vázquez, fueron portada en esta prestigiosa revista

JOSÉ MARÍA GARRIDO

“Viaja con nosotros a cualquier lugar y de cualquier forma. Sin los clichés que tendremos que romper poco a poco. Con la mente abierta y el hambre de conocer y disfrutar. Y, sobre todo, con el espíritu libre de ser uno/a mismo/a y el mundo”, escribió Miguel Ángel López hace 10 años en el editorial del primer número de la revista Zero.

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Desde entonces y hasta hoy, Zero se ha convertido en el medio de comunicación que mejor representa al colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Lesbianas en nuestro país.

Testigo y soporte
En sus 113 ediciones, esta revista que creó Miguel Ángel López -editor y creador de Zero y una de las 100 personas más influyentes según el diario El Mundo-, ha sido testigo directo de la evolución de los derechos de los homosexuales en nuestro país y soporte para denunciar los múltiples casos de discriminación que todavía sufren millones de personas en todo el mundo por el simple hecho de querer a alguien de su mismo sexo.

Persona
Bibiana Aido, Mariano Bermejo, Alberto Ruiz Gallardón, Pascual Maragall, Gaspar Llamazares, Pilar Bardem, Nacho Duato, Iñaqui Gabilondo, Alejandro Amenábar, Pedro Almodóvar, Álvaro Pombo, Montserrat Domínguez, Celia Villalobos, Ana Rosa Quintana, Enma García, Boris Izaguirre, Terence Moix, Pedro Zerolo, Jesús Vázquez, o el Teniente Coronel Sánchez Silva son algunas de las personas que han protagonizado, a lo largo de estos diez años, la portada de Zero.

También Zapatero
El presidente del Gobierno socialista, José Luis Rodríguez Zapatero también protagonizó dos portadas de Zero, una como presidente de Gobierno y otra como líder de la oposición.

jmgarrido@elplural.com

Motivos para ser feliz…las pequeñas cosas de la vida.

4 de Octubre de 1950. Mi madre me la contaba una y otra vez cuando era niño y cuando era mayor; seguramente para que recordara la precariedad de una postguerra cruel, pobre y con ambre por doquier. Las restricciones de la energía electrica crearon el climax de mi nacimiento aquel dia frio, como los de octubre de antes, en plena noche y con el quinqué de petróleo sobre el armario ropero de las habitación de mis padres. El doctor Escamilla y la “tía Pepeta” la mujer que trajo al mundo a toda una generación del pueblo en el que naci y en el que sigo viviendo hicieron un buen trabajo en aquellas precarias condiciones. Fuí el primero de los cuatro hermanos a los que quiero con toda mi alma y todos nacieron el la misma cama domestica y sencilla de la que mi madre me enseñaba las sabanas blanquisimas que ponía para parir y el cobertor tojo granate que bordó de manera primorosa en la escuela de costura de las monjas del pueblo manchego al que fué a parar con mis abuelos depues de acabada la Guerra Civil. Recuerdos de cosas pequeñas, cotidianas y cercanas que me hacen ser feliz en este día que cumplo 58 años en este mundo que continua siendo injusto y hostil al que le hace falta algo más que una mano de pintura.

Presente compartido con mi familia, la que nació un calurosisimo día de julio de hace ya veinticinco años en una boda sin traje blanco ni perifollos y con un convite nupcial en la terraza de la casa familiar rodeados de la gente que realmente queriamos. Tiempos de lucha y esperanza y de ilusión por construir un futuro que se alimentó del compromiso social de mi compañera y de mi desapego por las cuestiones que tenian que ver con el miedo o el silencio. Los dos hijos que nacieron en un mundo alborozado por la libertad recien estrenada y que creo que se han contagiado de aquel ambiente cordial, amigable y abierto en el que vieron la luz y en el que se criaron con todo nuestro cariño y el de la “mare Sunsi” la mujer más bondadosa que nunca haya conocido y que nos permitió lo que hoy se llama conciliar la vida laboral, política y familiar llenando de ternura la vida de los dos pequeños. Todavía recuerdo sus ojos la noche del 23 de Febrero, sorprendidos por tanta llamada telefónica amenazante que dibujaba la preocupación en las caras de los mayores.Hoy, cuando cumplo 58 años, pienso en la madurez de su caracter y en su correcto amueblamiento mental porque para nada les ha afectado todas las malas historias que habran tenido que vivir por mis responsabilidades políticas. Su emancipación fué temprana, como debe ser en el camino para convertirse en personas independientes, maduras y adultas. Nos separan muchos kilometros pero su presencia es algo inmanente, tangible y real en la vida cotidiana que seguimos compartiendo, con mas achaques que aquel calurosisimo día de julio, veinticinco años despues. Cariño, dialogo, comprensión, educación, respeto y bastante humor han contribuido a salvar malos momentos; especialmente la muerte de los padres de Herminia y mis padres. Todos han muerto en las mismas camas en las que nacimos todos; con tranquilidad, en casa, con los suyos, pero con luz y cuidados paliativos. No estabamos en la postguerra. Cosas cotidianas. Cosas vividas con intensidad. Cosas compartidas. Cosas que nos permiten ser felices.

Hoy, en el trabajo, un compañero me ha recordado que la naturaleza nos ha puesto los ojos bajo de la frente y no en el cogote para que miremos al frente y al futuro y no lo hagamos dirctamente hacia el pasado. Y es cierto porque el pasado se recuerda y el futuro se ve. Ojala la misma naturaleza nos conceda muchos años de vida para que no solo veamos el futuro, sino para que sigamos trabajando desde el compromiso con la paz, la justicia y la solidaridad en la construcción de una sociedad de personas iguales, de un sistema político justo y libre, de una conciencia cívica respetuosa con el entorno y de un mundo en paz.

Por la ventana de mi despacho en el que escribo este post entra la música de las fiestas de la calle de San Francisco que tiran fuerte de la alegria para hacerla presente en un mundo desigual victima de los movimientos del capital especulativo y la injusticia. La calle de mi pueblo no es Wall Street, pero seguro que hay mas felicidad por metro cuadrado que en la gran manzana financiera; un sentimiento que quiero compartir con los vecinos desde detras de las cortinas de loneta blanca, regalando a todos los bellos acordes del My Sweet Lord en el homenage a George Harrison; un motivo mas para ser feliz, una bellisima canción que, para mí, evoca toda una vida.

Vicent Vercher Garrigós

L’Alcúdia de Crespins a 4 de octubre de 2008.

P.S. Cuando acabo de escribir este post veo el marcador de esta bitacora; 400.854 entradas. Tantos otros clics que han hecho visible la información que día a día cuelgo en este espacio digital que solo quiere contribuir a democratizar el conocimiento y crear un espacio para la libertad y la convivencia. Gracias a todos los que habeis entrado a visitarme porque esto, tambien es un mitivo de felicidad.

Cartier-Bresson: “Un siglo del ‘instante decisivo”.

CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE CARTIER-BRESSON
  • Su fundación le rinde homenaje con una muestra sobre sus trabajos en América
Brooklyn, 1947 © Cartier-Bresson / Magnum.Brooklyn, 1947 © Cartier-Bresson / Magnum. Ver más fotos
Actualizado sábado 23/08/2008 04:28 (CET)
 
AFP | EFE

PARÍS.- El fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson (1908-2004), fundador de la agencia Magnum, habría cumplido 100 años el 22 de agosto. Una exposición, dos coloquios y la publicación de tres estudios sobre su obra rinden homenaje al ‘ojo del siglo XX’, un hombre al que no le gustaban las celebraciones.

A Cartier-Bresson se le asocia a acontecimientos clave de la historia del siglo XX por sus retratos de Fidel Castro o Ernesto Che Guevara, sus imágenes de la entrada de Mao en Pekín o la muerte de Gandhi, sus fotos de Pablo Picasso, Henri Matisse o el matrimonio Pierre y Marie Curie, pero también de muchos anónimos en sus viajes por Asia y la la China revolucionaria.

Pero referirse al que es considerado padre del fotoperiodismo y uno de los más famosos retratistas galos, es hacer una pausa en su concepto del ‘instante decisivo’, con el que definió el momento exacto en el que se toma la foto: cuando “se alinea la cabeza, el ojo y el corazón” para conseguir la instantánea.

Desde muy joven, este humanista fascinado por el surrealismo recorrió el mundo con su inseparable máquina Leica, la cámara que conoció tras su estancia de un año en Costa de Marfil. Con ella elaboró reportajes y fue asistente del cineasta Jean Renoir. Asimismo realizó algunos documentales sobre la Guerra Civil española y los Estados Unidos. Retrató China, la India y México hasta la Segunda Guerra Mundial —donde se creyó que incluso había fallecido tras haber sido hecho prisionero— y fundó, junto a otras también leyendas del negativo, en 1947, la primera agencia de fotografía, el club selecto de Magnum.

Cuatro años después de su muerte, la fundación que lleva su nombre, creada por él mismo en 2003, organiza para el mes de septiembre un homenaje “conforme al personaje, que detestaba las celebraciones”, según asegura su directora, Agnès Sire, desde la sede de la institución en el barrio parisino de Montparnasse. En la exposición, el francés compartirá espacio con su amigo estadounidense Walker Evans, con quien le unía la pasión por retratar el paisaje de la ciudad y la sociedad americana.

Las 43 imágenes seleccionadas se tomaron entre 1929 y 1947 en entornos urbanos de Nueva York, Chicago, Washington, la América sureña y California. “Los dos tenían una pasión común por lo real, un mismo gusto por los temas sociales“, apunta la directora de la Fundación. A esta muestra, cuyo catálago publicará la editorial Steidl, se suman en París dos coloquios en torno a la figura del fotógrafo con la participación de una treintena de especialistas en fotografía.

La editorial Gallimard publicará además un libro sobre Cartier-Bresson firmado por Clément Chéroux, conservador del Centro Pompidou. La misma firma lanzará una colección de artículos publicados en ‘Le Monde’.

En realidad no se interesaba tanto por la fotografía como por la literatura y, sobre todo, el dibujo. “La foto es para mí el impulso espontáneo de una atención visual perpetua, que capta el instante y su eternidad. El dibujo, por su grafología, elabora lo que nuestra conciencia ha captado de ese instante. La foto es una acción inmediata, el dibujo una meditación”.

Cartier-Bresson fue el primer fotógrafo en exponer sus trabajos en el Museo del Louvre. Sus capturas han colgado también de las paredes de la Biblioteca Nacional de Francia y el Museum of Modern Art de Nueva York. Murió el 3 de agosto de 2004.