EL FUTURO DE GRECIA

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El futuro de Grecia
 17/junio/2012

Escribo este artículo el viernes anterior, 15 de junio, y desconozco, por lo tanto, el resultado de tales elecciones. Ahora bien, en base al conocimiento adquirido a través de algunos de mis estudiantes griegos que están ahora en Grecia, mucho me temo que ganarán las fuerzas conservadoras, las de siempre, responsables de la enorme crisis que ha estado padeciendo aquel país desde 2007, y que durante la mayoría de la historia griega han dominado aquel Estado. La intervención tan agresiva y activa, tanto de tales derechas griegas como de las instituciones y gobiernos citados al principio del artículo, en el proceso electoral griego, en un contexto en que la mayoría de los medios están controlados por fuerzas conservadoras y liberales (en realidad, neoliberales) griegas e internacionales, hace muy probable la victoria de las derechas. El mensaje promovido por tales derechas ha sido que una victoria de las izquierdas sería “el desastre”, “el colapso, “el fin”… y toda una serie de epítetos utilizados en los medios griegos e internacionales con el objetivo de hacer calar en la población una sensación de miedo que les motive el día de las elecciones a evitar la victoria de las izquierdas, optando por las derechas, aunque el nivel de rechazo hacia las políticas impuestas por éstas últimas sea elevadísimo. Muchos que rechazan tales políticas votarán por la derecha, temiendo que la victoria de las izquierdas fuese peor, es decir, conllevara directamente el colapso de la economía.

El miedo, como también ocurrió en el reciente referéndum en Irlanda, ha sido el arma que ha utilizado la derecha para conseguir lo que desea, la continuación de las políticas neoliberales que han debilitado enormemente el mundo del trabajo, bajando los salarios, desmontando la protección social y debilitando el Estado del Bienestar. El proyecto actual de las derechas en la Eurozona tiene como objetivo transformar la Europa Social en la Europa Neoliberal. Y lo están consiguiendo, con la complicidad durante muchos años de la socialdemocracia, causa de su declive electoral. En este proyecto, Grecia ha sido el Estado donde esta estrategia se ha mostrado más exitosa.

La izquierda radical griega es la respuesta a esta situación y representa la esperanza de cambio. De ahí que haya sido estigmatizada, presentándola como “extremista”, siendo demonizada en los mayores medios de información y persuasión europeos, manipulando maliciosamente sus propuestas. En realidad, tales propuestas siguen las líneas aconsejadas por la mayoría de economistas –como Stiglitz, Weisbrot, Baker, Krugman y muchos otros- que no son adherentes al dogma neoliberal, dogma que sirve predominantemente a los intereses del capital financiero.

La necesidad de cambio en Grecia

Es obvio, y los datos así lo confirman, que Grecia no puede salir de la crisis a base de las políticas que han sido impuestas por la eurocracia y por sus aliados en el Estado griego –los dos partidos mayoritarios que han gobernado Grecia durante todos estos años-. Un tanto semejante, por cierto, puede decirse de España. España y Grecia no saldrán de la crisis mediante la aplicación de las políticas neoliberales. Éstas están agudizando todavía más la recesión. Sólo pensadores aferrados al dogma neoliberal, de los cuales hay una gran densidad en los círculos mediáticos de España (TV3, la cadena pública de la Generalitat de Catalunya, tiene una hora semanal de adoctrinamiento neoliberal, llamada “lecciones de economía”, realizada por el economista neoliberal Sala i Martin, que goza de gran prominencia mediática en los medios controlados por las derechas), pueden continuar insistiendo en que la solución pasa por profundizar todavía más estos recortes de gasto público.

Lo que está proponiendo la Izquierda Radical no es la salida del euro. Como queda bien indicado en el artículo de su dirigente Alexis Tsipras publicado en el Financial Times (13.06.12), la fuerza política que él representa defiende la existencia del euro y la permanencia de Grecia en la Eurozona. Ahora bien, critica e intenta cambiar las condiciones que la eurocracia, el FMI y el gobierno Merkel están imponiendo al Estado griego, que están llevándole a la ruina. Es fácil demostrar que esto es así mirando los datos.

Y el análisis del por qué Grecia está donde está lo atribuye, no sólo a tales políticas impuestas desde la eurocracia, sino también a la estructura de poder económico y financiero de su país y su excesiva influencia sobre el Estado. La semejanza con España es enorme. Y no sólo con España. Los países que tienen más dificultades, todos ellos intervenidos –Grecia, Portugal, Irlanda y España-, han estado históricamente dominados por una clase ultraconservadora que ha configurado unos Estados muy represivos, muy pobres, con escasa sensibilidad social, y escasamente redistributivos. De ahí que sólo una izquierda radical puede cambiar esta situación. La alianza de las clases ultraconservadoras en estos países con la eurocracia es el bloqueo que impide la salida de Grecia, España, Portugal e Irlanda de la profunda crisis en que se encuentran. De este modo, las únicas fuerzas que pueden cambiar esta situación son estas izquierdas radicales que quieren transformar las relaciones de poder que han obstaculizado el desarrollo del país. Es paradójico, en este sentido, que la presidenta del FMI, Christine Lagarde, critique a Grecia por el fraude fiscal de los ricos griegos y a la vez apoye a las fuerzas políticas responsables de la tolerancia de tal fraude, y se oponga a la victoria del partido que desea eliminarlo.

Las propuestas de la Izquierda Radical para Grecia

Tal partido ha indicado correctamente que el tema central no resuelto en Grecia es la reforma fiscal que permita corregir las enormes desigualdades existentes en el país, aumentar los ingresos al Estado, y estimular la economía a base de incrementar el gasto público, creando empleo. Empleo crea riqueza y crea más empleo. El problema de Grecia no es el déficit, sino el nulo crecimiento y el elevado desempleo. El elevado déficit no es la causa, sino el síntoma de la crisis. Igual ocurre en España. De ahí que tal partido haya hecho de la reforma fiscal el centro de su programa económico. Lo mismo debería ocurrir en España. La creación de empleo a base de reformar la política fiscal y su impacto redistributivo ha sido avalado extensamente, no sólo por la experiencia de los países nórdicos en Europa, sino por la amplia investigación científica, liderada por el profesor Simon Wren-Lewis de la Universidad de Oxford. Definir tal estrategia como “extremista” define más al acusador que al acusado. Tales políticas, sin embargo, no pueden realizarse dentro del acuerdo impuesto a Grecia por la eurocracia.

Otro punto que tal Izquierda Radical también cuestiona es la responsabilidad por la deuda adquirida. ¿Por qué un Estado democrático tiene que pagar las deudas contraídas por una dictadura, cuyos gastos militares beneficiaron a los acreedores alemanes? Un punto semejante podría aducirse en el caso español. ¿Por qué se intenta penalizar, con razón, a la banca española por su comportamiento especulativo, generando la burbuja inmobiliaria, y en cambio no se penaliza y se protege a la banca alemana, cuyos fondos fueron determinantes en la creación de la burbuja inmobiliaria española?

Alexis Tsipras está cargado de razón. Y aún cuando la situación de la crisis griega es distinta a la española, sus observaciones y propuestas son también aplicables a España. Su contraste con las políticas de las izquierdas gobernantes en España no puede ser más dramático. Tal partido no desea salirse del euro, quiere cambiar el sistema de gobierno del euro, cambio que beneficiaría a todo el mundo, y no sólo la Eurozona. El BCE es hoy una de las instituciones –lobby del Bundesbank- que está dañando más la economía europea y mundial.

Ahora bien, si la estructura de poder europea no acepta tales cambios, la izquierda griega no excluye su salida del euro, lo cual crearía una pesadilla, no tanto a las clases populares griegas, sino a las economías europeas, así como a la clase dirigente griega. Esto es de lo que no se ha informado al público español.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

EL CASO FABRA COMO SINTOMA

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Acabo de hojear el periódico en el que con grandes titulares se anuncia la anulación de la apertura de juicio oral contra Carlos Fabra por numerosísimos delitos tipificados en el código penal y de los cuales está imputado. Además de producirse un retraso incomprensible en la vista de caso, se hace un daño terrible a la credibilidad y la confianza en la Justicia y en la igualdad de los ciudadanos ante la misma. Después de años de componendas procesales que han permitido a Carlos Fabra demostrar que con recursos económicos que sufraguen un habil despacho de abogados y la constatación de cómo han dado con sus huesos en la carcel personas que no se han podido defendes de manera efectiva por su inanición o contar el número de dramas familiares originados por el caracter expeditivo de los deshaucios por impago de hipotecas imposibles de atender por la falta de recursos y la rapidez con la que se ha aprestado el Gobierno de Mariano Rajoy para reformar el Código penal para reprimir con carcel y altas multas el derecho de manifestación pacífica; no se que se espera de los ciudadanos y ciudadanas que manifiestan cada vez con más contundencia su rechazo a la perversión del sistema democratico y un progresivo alejamiento de la política y de los políticos.

Los avatares del caso Fabra nos dan cuenta del profundo deterioro del sistema y del funcionamiento de las instituciones que, además, están soportando un rasurado al cero que, en la forma es obsceno y en el fondo solo pretende crear el descrédito de lo público en beneficio de la gestión privada como proveedora de píngües beneficios para los agraciados.

El retraso del caso Fabra no es una buena noticia para nadie, salvo para el interfecto, porque significa un paso más hacia la desesperanza y el pesimismo en unos momentos en los que el golpe contínuo del mazo de la crisis ya ha dibujado un rictus indeleble de tristeza en el rostro de la inmesa mayoria de las personas que cada día luchan para sostener su casa, su familia, su puesto de trabajo y su país.

Y seguro que, a pesar de sus achaques, hoy Don Carlos se fumará un puro. Habano, por supuesto.

Vicent Vercher Garrigós

SENSACIONES AMBIVALENTES ANTE EL PRECIPICIO.

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Reflexionando con los amigos sobre los acontecimientos que se anuncian al alba con los primeros noticiarios de la mañana y se materializan en días o en horas, sin atender a la valoración previa de las repercusiones que tienen esas decisiones políticas o económicas sobre los ciudadanos, nos invade una común perplejidad sobre la naturaleza perversa y acumulativa de las mismas en el incremento de la precariedad económica de las personas, de las familias y del empleo y cuyos exponentes se nos manifiestan en la realidad misma, en la que se difunde en los medios de comunicación y en la que se comparte en las redes sociales sin que la situación merezca mas que unas movilizaciones sectoriales -que se nos antojan excesivamente formales e inocuas para el sistema- y unas actuaciones estereotipadas de los partidos políticos parlamentarios que pretenden desmontar los hechos perversos consumados, con comunicados, ruedas de prensa o afortunadas intervenciones parlamentarias. Demasiado argumento para tan poca novela, que diría el clásico.

Y compartimos unas sensaciones ambivalentes cuando consideramos necesarias las movilizaciones, las denuncias de los partidos en los medios o la misma acción parlamentaria pero percibimos que de todo ello no queda el suficiente común denominador de ciudadanía compacta, el suficiente músculo político y social que permita vislumbrar la fuerza capaz de modificar el curso del actual estado de cosas que presiden las medidas socialmente criminales que nos están llevando directamente al precipicio individual, familiar y social en un ambiente formalmente opuesto, pero realmente resignado a lo inevitable. No tenemos suficientes instrumentos de análisis sociológico para deducir el motivo real de la inanición social ante tanto desatino, conscientes como somos que se está abriendo una brecha en la sociedad española de consecuencias imprevisibles en el inmediato futuro.

Hoy es domingo y mientras en el apacible pueblo en el que vivo hemos superado la barrera del 30% de desempleo real y se centrifugan las esperanzas de decenas de jóvenes que solo ven en el extranjero alguna posibilidad de ejercer la carrera que han podido estudiar con las becas del Estado y el esfuerzo de sus padres y las de aquellos que habían hecho planes para formar un hogar en una casa que han dejado para volver a vivir con sus padres, con la hipoteca a cuestas, los niños desfilan contentos acompañados de la música para entrar a la parroquia a tomar la primera comunión, un sacramento gratuito que hundirá un poco más la maltrecha economía familiar por el cumplimiento de no se cuantas convenciones sociales.

Mientras esto ocurre, un amigo me llama por teléfono para decirme que el lunes comienza sus vacaciones que empalmará con el paro como antesala de una jubilación de la que no sabe que cobrará al mes cuando la cobre; cuando llego a casa a comer con la familia y abro mi ordenador para ver quien me escribe, me encuentro con un correo de una joven compañera del textil que me pregunta qué puede hacer mañana en la reunión a la que le han convocado para comunicarles que su empresa entra en concurso de acreedores. Contesto el correo y pienso que menos mal que hoy es domingo; mañana será otro día más, con recortes y sin respuestas.

Y me viene a la cabeza lo que me decía hace unos días mi buen amigo Andreu rememorando las letras de Siniestro Total, “ante todo mucha calma y capear el temporal” a la espera de la tormenta perfecta.

Vicent Vercher Garrigós

 

Comenzar de nuevo es la verificación de que estás vivo.

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Vivir con plenitud los cambios es, sin duda, el mayor regalo que te puede hacer la vida; pero la condición simple de existir no es siempre sinónimo de vivir porque para así sea hay que ponerle un poco de afición al asunto.
Esta bitácora ya tiene unos cuantos años, pero yo tengo muchos más; sin embargo de igual manera que en mi primera juventud ya picaba los clichés que después imprimían con las vietnamitas textos preñados de ansias de libertad y después utilicé la imprenta como elemento fundamental de difusión de una misma manera de entender la vida y se amplió el campo con la convergencia de la radio y la televisión, hoy sigo experimentando nuevas formas de comunicarme, de converger y de crear ámbitos de trabajo solidario para construir el presente y pensar el futuro. He partido siempre del analfabetismo técnico para ir consolidando una cierta práctica que me permitiera estar unido siempre a la realidad y a las personas.
Ha pasado tiempo, han pasado demasiadas cosas en ese poco tiempo; todo se acelera, todo se deteriora y hemos entrado en un mundo dominado por la vorágine de lo inmediato, del dinero rápido, de la especulativa prima única y de la galopante pobreza moral y económica.
Es hora de volver a utilizar la vietnamita digital para levantar un muro frente a la intolerancia y el saqueo de las arcas públicas y de las conciencias; es hora de utilizar todas ls armas de la paz para rescatar los derechos y la dignidad de las personas y de los pueblos, Es hora de volver a comenzar, otra vez, sin desfallecer a trabajar por un sistema político más justo, como hicimos hace muchos, muchos años; como hemos hecho en los tiempos de la juventud y de la madurez. Es hora de volver a empezar y aquí estamos, como siempre. Dispuestos. Sin cansancio. Sin miedo.
Vicent Vercher Garrigós

Una transformación libre de personalismos

ROMEU 1

FRANCESC ROMEU Vivimos un momento histórico. No siempre tiene uno la posibilidad de participar en un momento de transformación como el que el PSOE está viviendo y, lo más importante, como el que necesita vivir. La sociedad nos ha marcado el paso, tristemente es la primera vez que no somos nosotros quienes cambiamos la sociedad, sino que han sido los ciudadanos los que nos están obligando a reinventarnos, porque hemos perdido nuestra capacidad como herramienta de cambio y de progreso. Sin embargo, y pese a la contundencia con la que nos han dado esta lección, algunos parecen no ser conscientes de la importancia y la trascendencia que puede tener la decisión que los socialistas tomemos en unos días en Sevilla (y en un par de meses en Alicante, para el PSPV). El gran error es convertir este proceso en una lucha interna de intereses de futuro, centrado en los personalismos y no en las ideas ni los proyectos. Nuestro reto no es satisfacer egos personales, es consolidar una opción real de futuro. Es en eso en lo único en que todos debemos trabajar ahora, porque la coherencia en nuestras actitudes y la firmeza en nuestros actos debe llevarnos a demostrar que los socialistas somos otra cosa. Estudiemos y aprendamos de la lección que nuestros compañeros franceses nos están dando, con propuestas rompedoras y claramente de izquierdas. Ya es momento de que nosotros también defendamos una opción autónoma y libre, innovadora en el socialismo español y en el valenciano. En la Comunitat Valenciana vivimos una situación extraordinaria, con un PP y un presidente de la Generalitat débil y agonizante en todos los aspectos. No somos conscientes de la situación en que se encuentra nuestro gobierno, que en breve podría perder todas sus competencias autonómicas, esas por las que tanto luchamos, cuando el Estado decida que ya es momento de intervenirnos ante la quiebra económica a la que nos ha llevado el PP. No podemos esperar a que se autodestruyan mientras acaban con lo poco que a los valencianos nos queda, debemos contribuir con toda nuestra fuerza a que salgan de una vez por todas de las instituciones. Aquí no sobra nadie, ni los militantes que se han ido ni los ciudadanos que han dejado de vernos en la izquierda. Es hora de recuperarlos a todos, de cambiar la estructura y el viejo y viciado modo de funcionar del PSPV, para abrirlo al futuro y al gobierno, para demostrarle al ciudadano que necesita un gobierno socialista que le respete y no le engañe, que no lo hipoteque de por vida. Fuera de las familias y los acuerdos de siempre hay cada vez más futuro, más coherencia, más fuerza y más ganas de trabajar. Podemos hacer posible lo que muchos soñamos, aquello en lo que firmemente creemos, sólo tenemos que ser capaces de actuar con nobleza para luego poder mirarnos a la cara. Vayamos a Sevilla con fuerza, con convicción, con el único objetivo de participar de la transformación de este partido, que será el que transforme esta sociedad. Empecemos a ser conscientes de la fuerza que puede tener la federación valenciana en esta transformación, pero dejémonos de personalismos o seguiremos perdiendo el tiempo, perdiendo oportunidades y perdiendo votos. Escuchemos, debatamos y decidamos, primero el proyecto, luego los equipos y, por último, las personas