SCOTT MCCLELLAN SEÑALA DEIRECTAMENTE A BUSH POR EL CASO PLAME.

El ex jefe de prensa de Bush señala directamente al presidente por el ‘caso Plame’

20MINUTOS.ES /

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EFE. 21.11.2007 – 16:58h

  • Se filtró a la prensa el nombre de una agente de la CIA.
  • El jefe de gabinete de Cheney fue condenado por estos hechos.
  • McClellan asegura que él también fue engañado.

El ex jefe de prensa de la Casa Blanca Scott McClellan acusa a los principales asesores de George W. Bush y al propio presidente estadounidense de haberle proporcionado información falsa en el caso de la ex espía de la CIA Valerie Plame, cuya identidad fue revelada a la prensa por el entorno presidencial.

Según un breve anticipo difundido en la página web de la editorial de su libro “What happened. Inside the Bush White House and What’s Wrong with Washington” (“¿Qué ocurrió? Dentro de la Casa Blanca de Bush y qué va mal en Washington”), el ex portavoz presidencial reconoce que él mismo había “facilitado información falsa sin saberlo” a la prensa.

McClellan explica en la reseña, que el presidente le “llamó para hablar por él y restablecer la credibilidad que había perdido por el fracaso en la búsqueda de las armas de destrucción masiva en Irak”.

Había un problema: no era verdad

Y añade: “Estuve durante la mayor parte de dos semanas en el podio de la sala de prensa de la Casa Blanca frente a los focos exculpando públicamente a los dos principales asesores de la Casa Blanca: Karl Rove y Scooter Libby”. “Había un problema. No era verdad”, explica ahora McClellan.

El breve anticipo del libro, cuya publicación está anunciada para abril, añade que “Cinco de los más altos funcionarios en la administración estaban implicados para que así lo hiciera: (Karl) Rove, (Lewis “Scooter”) Libby, el vicepresidente (Dick Cheney), el jefe de gabinete del presidente (Andrew H. Card) y el propio presidente”.

Todos los hombres del presidente

El caso comenzó según la propia ex agente como una represalia contra su marido, el diplomático y ex embajador Joseph Wilson por haber denunciado que la Casa Blanca manipulaba a la opinión pública.

Wilson, que había viajado a Níger para investigar la supuesta venta de uranio a Irak, negó que tal hecho se hubiese producido, pese a que la Administración Bush lo afirmase en vísperas de la invasión del país árabe.

El siguiente paso de la Casa Blanca, en el que ahora McClellan implica a todo el entorno del presidente, fue filtrar a la prensa la identidad de Plame, un hecho perseguible judicialmente por ser agente de la CIA. Libby, jefe de gabinete de Cheney, fue condenado a 30 meses de cárcel por obstruir la investigación judicial del caso, aunque luego fue indultado por el presidente norteamericano.

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DESPUES DE LA SENTENCIA DEL 11-M, ¿PODEMOS FINGIR QUE NO HA PASADO NADA?.

2/11/2007  EL JUEGO SUCIO DEL PP Y SUS MEDIOS AFINES

¿Podemos fingir que no ha pasado nada?

  1. • No se debe permitir que quienes han engañado a los ciudadanos en interés propio queden inmunes
 TOÑO VEGA
TOÑO VEGA

CARLOS Carnicero*

Hay ocasiones en que la evidencia es tan insoportable que exige ser formulada para que la sociedad se vea reflejada junto a ella. Entonces hay que decidir si puede permitirse el lujo de que las culpas queden sin castigo. Si las felonías ni siquiera pagan el peaje del descrédito social, nada impedirá que vuelvan a producirse. Esa es la encrucijada en la que la sentencia del atentado de los trenes sitúa a la sociedad española.
Lo ocurrido en torno al 11-M ha quedado reflejado en la sentencia, que no deja resquicio para cuestionar lo sucedido y obliga a revisar lo que ha acontecido en España en los últimos tres años y medio. El resultado, en la parte que toca a los padrinos de la teoría de la conspiración, es la náusea.
La síntesis no es difícil: el PP, una vez que perdió las elecciones por su forma de gestionar el atentado, decidió persistir en el error, intentando que la deslegitimación de la victoria socialista fuera un atajo para recuperar el poder. A partir de ahí se estableció una espiral diabólica que retroalimentaba los intereses del PP y los de una pléyade de supuestos periodistas que han acreditado que la información no es para ellos más que un instrumento de sus intereses. El Mundo estableció líneas de investigación solo en la dirección de sostener su tesis, que se fue haciendo cada vez más perversa.

EL PRIMER axioma era la autoría de ETA, pese a que era imposible de defender: no ha existido nunca una evidencia que relacionara a la banda terrorista con el atentado. El segundo paso fue todavía más audaz y perverso: pretendía una conspiración de funcionarios públicos, exdirigentes socialistas y mandos enquistados en las fuerzas de seguridad que habrían sido instigadores o cómplices del atentado. La brutalidad de la acusación pretendía que se organizó el 11-M para desplazar al PP de la Moncloa.
Cada nueva diatriba de El Mundo, cada nuevo encargo a un confidente de cabecera, cada nueva insidia formulada sobre la manipulación de los hechos, ha tenido en la COPE su ventilador mediá- tico y en el Grupo Popular, la escenificación política: Mariano Rajoy, llegó a pedir la anulación de la instrucción del sumario.
La sociedad española, con una paciencia democrática franciscana, ha asistido a este espectáculo de irracionalidad sin poder hacer más que esperar a que la sentencia judicial zanjara una discusión imposible. No se puede establecer ningún mecanismo dialéctico fiable con quien no está sujeto a ninguna norma ética; con quien no se siente vinculado con la verdad y puede sostener una cosa y la contraria sin que le tiemble una ceja. Ahora hay una versión judicial de lo sucedido. Un auto impecable desde el punto de vista del derecho. Normalidad jurídica y constitucional acorde con nuestro Estado de derecho.
Los actuales dirigentes del PP pretenden que aquí no ha pasado nada. Tienen el cinismo, frente a las actas del Congreso y la testarudez de la hemerotecas, de pretender que ellos nunca cuestionaron ni al juez instructor ni los procedimientos. El cepillo de carpintero de esos comportamientos, la exigencia de responsabilidades políticas, la deben ejercer los ciudadanos ante la urnas. Allí se decidirá si los políticos que han tenido estos comportamientos pueden seguir en la política española. Nada más que decir de Rajoy y su equipo.
Y, ¿qué hacer con la jauría mediática que ha pretendido sostener lo que era imposible solo para satisfacer sus intereses? Nuestro sistema democrático consagra la libertad de opinión hasta el extremo de permitir la existencia de periodismo como el que practican la COPE y El Mundo. Los periodistas que han obedecido las consignas de estos ayatolás de la comunicación no han querido ejercer su cláusula de conciencia y han firmando cada crónica haciéndose cómplices de sus directores. Hace mucho tiempo que El Mundo y la COPE traspasaron los limites del periodismo sensacionalista para instalarse en la cumbre de la manipulación de la información.

 LA   ENCRUCIJADA a la que nos somete la sentencia es muy sencilla: ¿puede la democracia española permitirse el lujo de aparentar que aquí no ha pasado nada grave? ¿Podemos tratar a los obispos españoles, al director de El Mundo y a quienes han colaborado con él con indiferencia hacia sus responsabilidades en el desprestigio de las instituciones y en el encanallamiento de nuestra vida democrática?
Una sociedad que no protege sus principios es una sociedad indefensa. La sociedad española, sus instituciones, empresarios y políticos deben saber que permitir la simulación de honorabilidad de estos sujetos nos haría a todos cómplices de sus procedimientos. El Estado de derecho les permite hacer lo que han hecho con los límites de la comisión de delitos; la indignidad no siempre queda retratada en un comportamiento penalmente punible. Pero permitir que estos individuos pretendan ser como los demás españoles es, sencillamente, consagrar que comportamientos como los que han tenido sigan siendo posibles en el futuro.

* Periodista.

ECONOMÍA: LAS CASAS DE NAIPES DE ESTADOS UNIDOS (oseph E. Stiglinz)

ECONOMÍA

Las casas de naipes de Estados Unidos

Joseph E. Stiglitz/Project-Syndicate (24/10/07)

Hay veces en las que haber tenido razón no reporta ningún placer. Durante varios años, sostuve que la economía de Estados Unidos estaba siendo sustentada por una burbuja inmobiliaria que había reemplazado a la burbuja del mercado accionario de los años 1990. Pero ninguna burbuja puede expandirse eternamente. Con el estancamiento de los ingresos de la clase media en Estados Unidos, los norteamericanos no podían darse el lujo de hogares cada vez más costosos.

Como dijo de manera genial uno de mis antecesores en el cargo de presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente de Estados Unidos, “lo que no es sostenible no se sostiene”. Los economistas, a diferencia de quienes se ganan la vida apostando con acciones, no se declaran capaces de predecir cuándo llegará el día del ajuste de cuentas, mucho menos de identificar el fenómeno que derribará la casa de naipes. Pero los patrones son sistemáticos, con consecuencias que evolucionarán gradual y dolorosamente con el tiempo.

Aquí existe una macro-historia y una micro-historia. La macro-historia es simple, pero dramática. Al observar el derrumbe del mercado de hipotecas de alto riesgo, algunos dicen “No hay que preocuparse, es sólo un problema en el sector inmobiliario”. Pero esto desestima el papel clave que el sector de la vivienda ha desempeñado recientemente en la economía norteamericana, con una inversión directa en bienes raíces y dinero obtenido de las casas a través de la refinanciación de hipotecas que representan entre las dos terceras partes y las tres cuartas partes del crecimiento en los últimos seis años.

Los precios en auge de la vivienda les dieron a los norteamericanos la confianza, y los medios financieros, para gastar más que sus ingresos. La tasa de ahorro de los hogares norteamericanos estaba en niveles que no se veían desde la Gran Depresión, ya sea negativa o nula.

Con las tasas de interés más altas que deprimen los precios de la vivienda, el juego terminó. A medida que Estados Unidos pase, digamos, a una tasa de ahorro del 4% (todavía baja según los parámetros normales), la demanda adicional se debilitará y, con ella, la economía.

La micro-historia es más dramática. Las tasas de interés que marcaron un mínimo récord en 2001, 2002 y 2003 no hicieron que los norteamericanos invirtieran más –ya había capacidad en exceso-. En cambio, el dinero fácil estimuló la economía induciendo a los hogares a refinanciar sus hipotecas, y gastar parte de su capital.

Una cosa es pedir prestado para hacer una inversión, lo cual fortalece los estados de cuenta, y otra pedir prestado para financiar unas vacaciones o un rapto de consumo. Pero esto es lo que Alan Greenspan incitó a hacer a los norteamericanos. Cuando las hipotecas normales no cebaban lo suficiente la bomba, los alentó a tomar hipotecas a tasa variable –en un momento en que las tasas de interés no podían más que subir.

Los prestadores rapaces fueron un paso más allá y ofrecieron créditos de amortización negativa, de manera que la cantidad debida aumentaba año tras año. En algún momento en el futuro, los pagos aumentarían, pero a los prestatarios les decían, nuevamente, que no se preocuparan: los precios de la vivienda subirían más rápido, lo que facilitaría la refinanciación con otro crédito de amortización negativa. La única manera (según esta postura) de no ganar era quedándose al margen. Todo esto representaba un desastre humano y económico en ciernes. Ahora la realidad golpeó a la puerta: los diarios mencionan casos de prestatarios cuyas cuotas hipotecarias exceden el total de sus ingresos.

La globalización implica que el problema hipotecario de Estados Unidos tiene repercusiones mundiales. La primera corrida bancaria se produjo con la entidad de crédito británica Northern Rock. Estados Unidos logró transferir las hipotecas malas por un valor de cientos de miles de millones de dólares a inversores (incluso bancos) en todo el mundo. Ellos enterraron las hipotecas malas en instrumentos complicados, las enterraron tan profundo que nadie sabía exactamente cuán malas eran y nadie podía calcular cómo ponerles un nuevo precio rápidamente. Frente a semejante incertidumbre, los mercados se congelaron.

Quienes en los mercados financieros creen en el libre mercado temporalmente perdieron la fe. Para bien de todos (por supuesto, nunca es para satisfacer sus propios intereses egoístas), arguyeron que era necesario un rescate. Si bien el Tesoro de Estados Unidos y el FMI advirtieron que los países del este de Asia enfrentaban crisis financieras hace diez años por los riesgos de los rescates y les dijeron que no aumentaran sus tasas de interés, Estados Unidos ignoró sus propios consejos sobre los peligrosos efectos morales, compró miles de millones en hipotecas y bajó las tasas de interés.

Sin embargo, las tasas de interés a corto plazo más bajas condujeron a tasas de interés a mediano plazo más altas, que son más relevantes para el mercado hipotecario, quizá por los crecientes temores sobre presiones inflacionarias. Tal vez tenga sentido que los bancos centrales (o Fannie Mae, la principal compañía hipotecaria de Estados Unidos patrocinada por el gobierno) compren cauciones respaldadas por hipotecas para ayudar a darle liquidez al mercado. Pero aquellos a quienes se las compran deberían ofrecer una garantía, de manera que el público no tenga que pagar el precio de sus malas decisiones de inversión. Los dueños de capital en los bancos no deberían aprovecharse de la situación.

La securitización, con todas sus ventajas en la distribución del riesgo, tiene tres problemas que no se previeron de manera adecuada. Si bien implicó que los bancos norteamericanos no resultaran tan afectados como lo habrían estado sin ella, las malas prácticas de préstamo de Estados Unidos tuvieron efectos globales.

Es más, la securitización contribuyó al mal préstamo: en los viejos tiempos, los bancos que generaban malos préstamos asumían las consecuencias; en el nuevo mundo de la securitización, los generadores pueden transferirle los préstamos a otros. (Como dirían los economistas, los problemas de la información asimétrica aumentaron).

En los viejos tiempos, cuando a los prestatarios les resultaba imposible efectuar sus pagos, se reestructuraban las hipotecas; las ejecuciones eran malas tanto para el prestatario como para el prestador. La securitización hizo que la reestructuración de la deuda resultara difícil, si no imposible.

Las víctimas de los prestadores rapaces son las que necesitan ayuda del gobierno. Con hipotecas que representan el 95% o más del valor de la vivienda, la reestructuración de la deuda no será fácil. Lo que se necesita es darles a los individuos altamente endeudados una manera expeditiva de empezar de nuevo –por ejemplo, una cláusula de bancarrota especial que les permita recuperar, digamos, el 75% del capital que originalmente invirtieron en la vivienda, y que los prestadores asuman el costo.

Hay muchas lecciones para Estados Unidos, y el resto del mundo; pero entre ellas figura la necesidad de una mayor regulación del sector financiero, especialmente una mejor protección contra el crédito rapaz, y más transparencia.

Joseph Stiglitz es premio Nobel de Economía. Su último libro es Making Globalization Work.
Copyright: Project Syndicate, 2007.
Traducción de Claudia Martínez

“EL PAIS DESVELA LA CONVERSACIÓN ENTRE BUSH Y AZNAR EN VISPERAS DE LA GUERRA DE IRAK”

 

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‘El País’ desvela la conversación entre Bush y Aznar en vísperas de la guerra de Irak

El diario publica el acta secreta en la que se recoge el diálogo entre ambos mandatarios a finales de febrero de 2003, en la que Aznar dice: “Estamos cambiando la política española de los últimos 200 años”

CADENASER.COM   25-09-2007

El diario El País publica en su edición de este miércoles la conversación mantenida entre el presidente de Estados Unidos, George W, Bush, y el entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, en el rancho de Crawford (Tejas) el 22 de febrero de 2003. En ella, Bush confirma a Aznar que ya tiene decidido el ataque a Irak, a pesar de no contar con la cobertura legal de las Naciones Unidas. “Quedan dos semanas. En dos semanas estaremos militarmente listos. Estaremos en Bagdad a finales de marzo”, asegura Bush a su ‘amigo’. El entonces presidente del Gobierno español le responde: “Necesitamos que nos ayudéis con nuestra opinión pública”.

Rajoy habla sobre las actas

El encuentro se celebró el 22 de febrero de 2003 en el rancho de Crawford (Tejas), y a él asistió Aznar después de haber hecho escala en México para tratar de persuadir al entonces presidente Vicente Fox (sin ningún éxito). Junto al ex presidente viajaba su esposa, Ana Botella, -muy orgullosa de la ‘foto de las Azores’-, el asesor en política internacional de Aznar, Alberto Carnero, y el embajador de España en Washington, Javier Rupérez.

La conversación, recogida en un acta secreta, se produce una semana después de la masiva manifestación en las calles de Madrid contra la guerra de Irak. Por este motivo, Aznar muestra al mandatario norteamericano su preocupación, ante la cual éste trata de tranquilizarle: “La resolución estará hecha a la medida de lo que pueda ayudarte. Me da un poco lo mismo el contenido”. La citada resolución de la ONU tan sólo logró cuatro de los nueve apoyos necesarios, por lo que fue retirada antes de someterse a votación.

En esta conversación, Bush anticipaba su plan al presidente del Gobierno español, consistente en intentar lograr una nueva resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como cobertura legal a la intervención aún cuando consideraba que había llegado el momento de “deshacerse” de Sadam Husein con o sin dicha autorización. Para conseguir el apoyo a la resolución no dudan en utilizar un tono amenazante contra los países miembros del Consejo de Seguridad: “Mi paciencia está agotada. Países como México, Chile, Angola y Camerún deben saber que lo que está en juego es la seguridad de EEUU y actuar con un sentido de amistad hacia nosotros”, señala Bush, que no duda en amenazar con romper el Acuerdo de Libre Comercio con Chile si el presidente Ricardo Lagos no cambia su actitud negativa.

Tampoco ocultaba el presidente de EEUU su determinación: “Yo prefiero [invadir] el 10 de marzo. Esto es como el juego del policía bueno y el policía malo. A mí no me importa ser el policía malo y que Blair sea el bueno”. Por su parte, Aznar le dice a su amigo George: “Lo único que me preocupa de ti es tu optimismo”. El ex presidente del Gobierno español también expresaba su visión de lo que se estaba fraguando: “Estamos cambiando la política española de los últimos 200 años”.

Rajoy habla sobre las actas

El líder del PP, Mariano Rajoy, se ha referido a la noticia que hoy publica EL PAÍS a las actas de la reunión que mantuvieron Bush y Aznar. Según Rajoy, Bush tenía decidida la invasión de Irak y era Aznar quien le pedía que hiciera un esfuerzo para conseguir una resolución de Naciones Unidas, ya que a su juicio el ex presidente quería involucrar a más países en la guerra de Irak. “Aznar era el que le decía, hombre, haz un esfuerzo. Ir con una resulución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es importante y hay que involucrar en esta operación al mayor número de países”, ha dicho el presidente de los populares.

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AZNAR-BUSH, ACTA SECRETA DEL ENCUENTRO DE CRAWFORD.

ACTA SECRETA DEL ENCUENTRO EN CRAWFORD

Aznar a Bush: ‘Estamos cambiando la política española de los últimos 200 años’

 

Quedan dos semanas. En dos semanas estaremos militarmente listos. Estaremos en Bagdad a finales de marzo”. George W. Bush recibió en el rancho de Crawford (Tejas) a José María Aznar el 22 de febrero de 2003 para informarle sobre la estrategia ante la inminente invasión de Irak que ya había decidido el presidente de EEUU.

 

 

La noticia en otros webs

En la conversación privada, recogida en un acta secreta a la que ha tenido acceso EL PAÍS, Bush anticipó su plan al presidente del Gobierno español, consistente en intentar lograr una nueva resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como cobertura legal a la intervención aún cuando consideraba que había llegado el momento de “deshacerse” de Sadam Husein con o sin dicha autorización.

Aznar le solicitó cooperación ante la resistencia de la población española, que una semana antes se manifestó contra la guerra de manera masiva en las calles: “Necesitamos que nos ayudéis con nuestra opinión pública”. Bush le tranquilizó: “La resolución estará hecha a la medida de lo que pueda ayudarte. Me da un poco lo mismo el contenido”. La citada resolución sólo logró cuatro de los nueve apoyos necesarios, por lo que fue retirada antes de someterse a votación. La conversación entre Bush y Aznar fue recogida en un acta-resumen, que hoy es reproducida íntegramente por EL PAÍS.

ERNESTO EKAIZER – 

EL PAÍS ofrece hoy el acta secreta del encuentro entre Bush y Aznar en 2003, días antes de la guerra

 • Bush: “Estaremos en Bagdad en marzo. (…) Sadam Husein no cambiará y seguirá jugando. Ha llegado el momento de deshacerse de él”.     • Aznar: “Necesitamos que nos ayudéis con nuestra opinión pública”.  • Bush: “La resolución estará hecha a la medida de lo que pueda ayudarte. Me da un poco lo mismo el contenido. (…) Yo prefiero [invadir] el 10 de marzo. Esto es como el juego del policía bueno y el policía malo”. “A mí no me importa ser el policía malo y que Blair sea el bueno”.  • Aznar: “Lo único que me preocupa de ti es tu optimismo”

LA FAMILIA DE JOSE COUSO SIGUE LUCHANDO CONTRA EL PAÍS MÁS PODEROSO DEL MUNDO.

REPORTAJE

Una familia contra el país más poderoso del mundo

Los Couso insisten en que la muerte del cámara de Tele 5 fue un crimen de guerra y piden que se juzgue a los soldados de EE UU implicados

NATALIA JUNQUERA – Madrid – 22/09/2007

 

José Couso estaba en el hotel Palestina la mañana que murió alcanzado por un misil estadounidense porque le habían dicho que salir de él era peligroso. Aquel 8 de abril de 2003, EE UU avanzaba sobre Bagdad y la capital se convirtió en un inmenso campo de batalla. El resto de los periodistas que se alojaban en el Palestina -casi toda la prensa que se había desplazado a Irak a cubrir el conflicto, unos 300 periodistas- habían hecho lo mismo y permanecían en sus habitaciones, para protegerse. Couso trabajaba aquella mañana desde la terraza de la suya, la 1.403, cuando fue alcanzado por el misil del carro de combate al que él había estado grabando durante varias horas. Murió en el hospital después de que los médicos intentaran salvarle amputándole una pierna.

 

 

La noticia en otros webs

“Parece una pelea imposible. Pero, aunque el empeño me lleve el resto de mi vida, no lo dejaré”, dice su viuda

“¿Has hecho un jodido disparo al hotel Palestina?”, gritó el teniente coronel De Camp al capitán Wolford

Couso, de 37 años, con dos hijos, era el tercer periodista que perdía la vida por fuego estadounidense aquella mañana en Bagdad. Taras Protsyuk, un reportero ucranio de la agencia Reuters, que grababa desde la habitación 1.502, murió en la puerta de urgencias del hospital, a cinco minutos del hotel Palestina. Horas antes, dos bombas lanzadas desde un avión del ejército estadounidense sobre la sede de Al Yazira habían fulminado al periodista jordano Tarek Ayub.

“A las pocas horas de la muerte de mi hermano ya sabíamos que había sido un ataque premeditado. La teoría del accidente, de la mala suerte, duró muy poco tiempo. Hasta que supimos que esa misma mañana los estadounidenses habían atacado las sedes de las televisiones de Al Yazira y Abu Dhabi y hasta que vimos las cintas. Las cintas que grabaron periodistas alojados en el hotel en las que se veía cómo el carro de combate llevaba cinco horas parado a un kilómetro y medio y 35 minutos sin recibir ningún disparo”, explica Javier, uno de los hermanos de Couso. “Querían intimidar a la prensa. Sabían perfectamente que los periodistas estaban en el Palestina y, por supuesto, en la sede de Al Yazira, que había facilitado al Pentágono sus coordenadas dos meses antes”.

En su primera versión sobre lo ocurrido, el mismo 8 de abril de 2003, EE UU comunica al Gobierno español que el hotel Palestina había sido declarado “objetivo militar” 48 horas antes y que así se lo habían comunicado a los periodistas. “Es mentira. José era muy prudente. Precisamente me había contado que habían tenido que cambiarse de hotel, del Rashid al Palestina, porque el Pentágono les había dicho que el Rashid podía ser objetivo militar”, asegura Lola Jiménez, viuda de José Couso. “Fue un crimen de guerra, un asesinato. Desde el primer momento estuvo clarísimo”.

El 1 de mayo de 2003, el entonces secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, admitía en una visita oficial a España que los soldados sabían que el Palestina era el hotel de los periodistas, lo que contradecía las primeras declaraciones del sargento Thomas Gibson, autor del disparo: “Si lo hubiésemos sabido, no habríamos disparado”, había asegurado. Un par de semanas después, la familia de Couso presentó una querella criminal por crimen de guerra y asesinato contra los responsables del ataque: Gibson y sus superiores, el capitán Philip Wolford, que dio la orden de disparar, y el teniente coronel Philip de Camp, a quien los periodistas empotrados en las filas de EE UU escucharon cómo gritaba por la radio a Wolford: “¿Has hecho un jodido disparo contra el hotel Palestina?”.

El 12 de agosto llegó la tercera versión. “Un folio. El Pentágono decía que había disparado en defensa propia, lo cual es absurdo teniendo en cuenta, por ejemplo, el principio de proporcionalidad del derecho humanitario. En caso de que hubiera habido un francotirador, poco podía haber hecho contra un carro de combate”, señala Javier Couso. “Tenemos un familiar militar que nos ha explicado que, a la distancia a la que estaba el carro de combate del hotel, el visor del Abrams es capaz de ver hasta los rostros de las personas que podían estar en la terraza, y, por supuesto, distinguir una cámara de televisión de unos binoculares de francotirador”, afirma la viuda de Couso.

Durante estos cuatro años de proceso, los Couso se han familiarizado con términos de los que jamás habían oído hablar y que nunca les interesaron hasta la muerte de su ser querido. Javier Couso confiesa haber leído “decenas y decenas” de libros sobre guerras y periodistas, además de todos los tratados, reglas y convenios existentes sobre la combinación de esos dos elementos: periodismo y conflicto. “También leo unas cinco revistas militares al mes. Siempre estoy leyendo algo sobre el tema. No he dejado de pensar en mi hermano ni un solo día desde que lo mataron. He visto las cintas decenas de veces, y cada vez que las veo me pongo malo”.

Han aprendido jerga judicial o militar pero siguen intentando acostumbrarse a los altibajos de un proceso judicial que dura ya cuatro años y cinco meses. “Te llevas una alegría e, inmediatamente después, una gran decepción. El juez dicta una orden de busca y captura contra los tres militares responsables del ataque y el fiscal la recurre. Psicológicamente es algo destructivo”, explica Lola Jiménez. “Con todas las pruebas que hay piensas que debería ser algo sencillo, pero al final es una familia contra el país más poderoso del mundo”, añade Javier Couso.

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz reactivó el pasado 16 de enero la orden de busca y captura y detención internacional a efectos de extradición de Gibson, Wolford y De Camp, después de que la Audiencia Nacional la dejara sin efecto al archivar el caso por considerarlo “un acto de guerra contra un enemigo erróneamente identificado”. La familia Couso recurrió y ganó ante el Supremo, pero la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó de nuevo a finales de mayo el archivo de la causa. “La querella es por un crimen de guerra y los crímenes de guerra no prescriben. Para nosotros, lo más importante es que el caso siga vivo. Sabemos que es difícil pero el hecho de que los militares implicados ya no puedan salir de su país es un pequeño triunfo”, afirma Javier Couso.

“Yo nunca he visto tres militares del otro lado. Veo un muro infranqueable, una pelea imposible”, dice Lola Jiménez. “Pero no pierdo la esperanza. Creo que al final conseguiremos que haya un juicio y que se depuren responsabilidades. Aunque el empeño me lleve el resto de mi vida, no lo dejaré. Jose se lo merece”.

GAZAPO DEL ILUSTRADO PRESI DE EE UU: “MANDELA ESTÁ MUERTO!.

Otro gazapo de Bush: “Mandela está muerto porque Sadam mató a todos los Mandelas”

REUTERS. 21.09.2007 – 19:49h

http://www.youtube.com/watch?v=S1KGwQ1O88Y&eurl=http%3A%2F%2Fwww%2E20minutos%2Ees%2Fnoticia%2F279738%2F0%2Fbush%2Fmandela%2Fmuerto%2F

  • Nelson Mandela sigue vivo, pese a un embarazoso comentario del presidente de Estados Unidos.
  • El director ejecutivo de la Fundación Nelson Mandela ha tenido que tranquilizar a la población.
  • Protestas contra sus últimas meteduras de pata.

Nelson Mandela sigue vivo, pese a un embarazoso comentario del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que aludió a la muerte del ex líder sudafricano en un intento por explicar la violencia sectaria en Irak.

“Todo lo que podemos hacer es tranquilizar a la gente, especialmente a los sudafricanos, de que el presidente Mandela está vivo”, dijo Achmat Dangor, director ejecutivo de la Fundación Nelson Mandela, después de que las palabras de Bush tuvieran amplia difusión en todo el mundo.

Escuché a alguien decir ‘¿Dónde está Mandela?’ Bueno, Mandela está muerto porque…

En un discurso donde defendía su gestión política sobre Irak, Bush dijo que la brutalidad del ex presidente iraquí Sadam Husein había hecho imposible que un líder unificador emergiera y detuviera la violencia sectaria en el país de Oriente Próximo.”Escuché a alguien decir ‘¿Dónde está Mandela?’ Bueno, Mandela está muerto porque Sadam Husein mató a todos los Mandelas”, dijo Bush – quien tiene una reputación de gazapos verbales – en una conferencia de prensa celebrada el jueves en Washington.

Encarcelado durante 27 años por luchar contra la minoría blanca en el poder, Mandela se convirtió en 1994 en el primer presidente de raza negra de Sudáfrica.

Antes ganó el Premio Nobel de la Paz por lograr la armonía racial y guiar a la nación pacíficamente en la era post apartheid.

Las referencias a la muerte de Mandela, quien tiene 89 años y un estado de salud delicado, son consideradas como poco sensibles en Sudáfrica.

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