Credibilidad y coherencia

María José Muñoz Peirats

No quisiera caer en la demagogia fácil, pero no entiendo nada y eso que Miguel Catalán —en su artículo del pasado domingo en Levante-EMV, Del Gobierno a la empresa. El oscuro túnel— me ha reconciliado con mi pensamiento. Entiendo que un expresidente de gobierno cobre una buena pensión y gastos de representación, porque ser presidente de un país desgasta, no hay más que observar las señales del tiempo en el rostro de cada presidente. Aunque con distintos matices, no entiendo cómo la norma de jubilaciones es cobrar lo designado —la mayoría de veces, una prestación insuficiente— y si se realiza algún trabajo extra y de alguna continuidad puede ser incompatible con la pensión. No entiendo que esto no suceda igual con los expresidentes. Pienso que se debería buscar un mecanismo para que se cumpla el fundamento de mantener la dignidad de quien ha representado a su país y consecuentemente a sus conciudadanos, pero que esta pensión vitalicia se mantuviera en tanto y cuanto éstos no tuvieran otras remuneraciones millonarias como es el caso del señor Aznar y el señor González. No dudo que el ser asesor de Endesa, como lo es Aznar cobrando 200.00 euros anuales, y González cobrando de Gas Natural 125.000 euros, no se lo hayan ganado y ganen… Las grandes empresas nunca regalan nada. Valoro la experiencia de ambos y sus conocimientos, como valoro también la de un profesional en cualquier ámbito, desde un alto ejecutivo hasta el trabajador menos cualificado.
No entiendo que en plena crisis económica, con una enorme tasa de paro y reducidos los presupuestos públicos, estos expresidentes, cada uno a su entender, hablen de recortes sociales y de soluciones económicas, compatibilizando pensiones públicas con importantes ingresos privados. Cuando hago números, las cifras se me disparan y necesito la máquina de calcular y traducir en pesetas… Reconozco, mal que me pese, que los números me marean. En estos tristes momentos en los que hay mucha gente a la que le va muy mal, pasar, por ejemplo, por instituciones públicas y ver tantos coches oficiales que señalan los gastos que la política genera inadecuadamente, da cierto pesimismo y hace que el cerebro se cierre y no entienda nada. Quizá en otras épocas todo sea más permisivo, quizá les estamos pidiendo a los políticos simplemente coherencia, ideología y solidaridad, pero estar en política implica unas obligaciones inherentes a su ideología y estar en política responde a una voluntad libre de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Quizá en el mundo capitalista salvaje, cuya única objetivo es el dinero, todo sea normal.
Y yo tengo setenta años y ya no me callo.

Levante-EMV 22/01/2011

Un comentario en “Credibilidad y coherencia

  1. Por fin, vuelto a la vida de blogero. Mi enhorabuena, amigo. Desde aquí también se puede hacer un montón de cosas. Y las ganas no van a faltarnos.
    Un fuerte abrazo. MªDolores. (puedes pasrte por mi blog, tienes mi “permiso”)

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