Políticos de negocios.

Roberto Cantos

03-09-2009 

  Roberto Cantos

Más de treinta años de democracia. En aquel entonces fueron actores de la vida pública española los políticos de la libertad, luchadores de aquella transición, trasmisores de un discurso de valores que nos hicieron olvidar los años de la dictadura. En la década de los noventa aparecieron los políticos de la modernidad, políticos de corbata y ordenador, universitarios independientes, tecnócratas de la estadística que sobrevolaron sobre los aparatos de los tradicionales partidos políticos. Empezaba el nuevo siglo y con él nacía un nuevo género: los políticos de negocios. Surgen de la crisis y de la transformación de los partidos políticos tradicionales. Su aparición está relacionada con la disminución de la influencia de una clase política con fuertes motivaciones ideológicas y la entrada en escena de un grupo procedente de las clases medias que considera que la política no es más que un negocio. De esta manera la carrera política se convierte en muy atractiva para profesionales que esperan obtener beneficios si logran el control de los procesos administrativos. Según el sociólogo italiano Pizzorno, los «hombres nuevos», «homines novi», al entrar en política tienden a romper con lo que todavía les ataba a sus raíces, despegándose de los grupos de referencia, dentro de los cuales se había socializado. Los políticos de negocios insisten en el valor de la amistad, se quieren un huevo, como alguien de manera soez dijo, una amistad entendida de manera interesada, basada en el intercambio de favores. Parece evidente que la difusión de la corrupción que últimamente nos agobia está interesada con la emergencia de esta nueva clase política. Son políticos de profesión, que viven de la política y que ven en ella un medio de subir en la escala social. Es posible que ellos mismos se devoren, pero es difícil acabar con este fenómeno. Los gobiernos intentan abortar estas conductas mediante instrumentos externos al individuo, leyes, reglamentos, códigos, sanciones… pero el problema reside en el pensamiento, en las convicciones, en sistemas de autocontrol que trasmiten e interioricen valores. La ética aplicada a la función pública es hoy de vital importancia y sin duda ha de ir asociada a la idea de servicio, pero debe ir más lejos y abarcar a los ámbitos sociales y privados e implicar el compromiso y la participación ciudadana. El acceso a la función pública, en la adjudicación de una obra, de un servicio, en la prioridad del gasto, deben de responder a principios y valores como la trasparencia, la responsabilidad, el espíritu de servicio, la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. Aristóteles en el siglo IV antes de JC. Escribió: «El cargo público dará a conocer al hombre».

Un comentario en “Políticos de negocios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s