Las mujeres reinventan el feminismo.

 

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MAGDA BANDERA – Madrid – 08/03/2009 09:00
Sonia Nuñez sigue un ritual. Inaugura su curso sobre Género y medios de comunicación en la Universidad Rey Juan Carlos, con una pregunta a sus estudiantes: “¿Existe discriminación por razón de sexo?” La respuesta es casi unánime: “No”. Lo curioso es que las chicas suelen contestar con más contundencia que sus compañeros. Ellos son “bastante más cautos”, temen que se les tache de machistas, dice esta especialista en género.

A continuación, Nuñez saca su informe favorito, Las académicas en cifras, elaborado por el Ministerio de Educación y Ciencia en 2007, y les pide comparar el número de licenciadas con el de catedráticas. El rechazo ante la desproporción también es generalizado. Todo cambia cuando la profesora propone cuotas para acabar con esa desigualdad. “Entonces muchas jóvenes las aprueban, siempre que sean temporales y tengan fecha de caducidad. Ellos, en cambio, se muestran totalmente reacios”, compara Nuñez.

Existe un peligroso espejismo de igualdad, alertan las más conscientes

Crear conciencia sobre la discriminación que aún sufren las mujeres no es fácil en un país donde se ha alcanzado la igualdad formal, dicen las feministas. Algunas de ellas incluso evitan definirse como tales. “La palabra feminismo produce cierto rechazo entre las jóvenes. Las leyes han avanzado mucho y el machismo es más sutil. Por eso, muchas chicas creen que ya no hay nada que reivindicar y piensan que el feminismo busca la superioridad de la mujer”, afirma Mayka Cuadrado, secretaria general de la Federación Mujeres Jóvenes.

Revuelo en las sillas

“Otra de las razones por las que muchas consideran que el feminismo es una rémora del pasado es la falta de renovación de los mensajes”, explica Carmen Castro, responsable de la web singenerodedudas.com. Esta economista, de 41 años, es consciente de que usar términos como “patriarcado” hace que se remuevan las sillas en algunos foros.

Las nuevas feministas huyen del encorsetamiento

Buena parte de las nuevas feministas también critica que no haya relevo generacional. “Sienten que las mayores las tratan como a las jóvenas a las que les falta experiencia”, agrega Castro.

Para esta ciberfeminista, los grupos de mujeres que se han creado en los últimos años en Internet han aportado aire fresco al movimiento. Muchas de estas comunidades son plurales y huyen del encorsetamiento. Militan en movimientos globales y combinan su feminismo con la preocupación por el medioambiente y la desigualdad a todos los niveles.

Otra característica común en los espacios de mujeres en la Red es la ausencia de líderes. En ellos se busca coordinar la acción política y compartir experiencias. Nuñez considera que ese intercambio es fundamental para desenmascarar la persistencia “del techo de cristal y el suelo pegajoso” que aún limita el progreso de las mujeres. “El problema es que asumen que, si no llegan a más, se debe a que, en esencia, tienen menos ambición o prefieren tener hijos”, resume.

La filósofa Amelia Valcárcel, uno de los referentes del feminismo en España, aún va más allá: “Existe un espejismo de igualdad en el mundo occidental que conduce al ¿Qué más queréis, si ya sois iguales? y a que las mujeres crean que no progresan porque no son válidas, no por las barreras sociales”. Por eso, la autora de Feminismo en el mundo global (Cátedra) apuesta por la renovación. “Patriarcado es una palabra muy buena, pero para crear conciencia en su grupo de edad, las más jóvenes tienen que inventar su propio medio y su lenguaje”, anima Valcárcel. También les aconseja recordar que las conquistas no son irreversibles.

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Pepe Rubianes, siempre.

PÚBLICO – Madrid – 08/03/2009 08:00

El maestro del humor valiente y mordaz

Rubianes era ante todo un tipo libre. De humor mordaz e inteligente, el cómico falleció el pasado 1 de marzo a los 61 años víctima de un cáncer de pulmón, dejando un gran vacío en la escena teatral catalana. Con un gesto, Rubianes era capaz de hacer sonreír al público. Sus herramientas eran siempre las mismas: fantasía desbordante, hipérbole desmesurada, labia e imaginación a prueba de bombas.

Rubianes solamente son dos horas de derroche, sátiras y risotada

Mañana, gratis con Público, se puede conseguir el DVD Rubianes solamente, uno de los espectáculos más longevos de la escena española. Rubianes lo representó durante más de nueve años con un éxito rotundo día tras día. Ahí Rubianes aparecía solo delante del escenario, vestido de negro y recitando monólogos, género del que fue un pionero.

Una carrera envidiable

El cómico catalán comienza presentando la obra así: “Buenas noches, señoras y señores, soy Pepe Rubianes, actor galaico-catalán. Digo galaico porque nací en Galicia, aunque casi nunca he vivido allí, y catalán porque he vivido siempre en Cataluña, aunque nunca he nacido aquí. Esto es una gracia, un gag. Si les hace gracia, se lo regalo, para ustedes…, ¡es malo de cojones!”. Después el cómico ironiza sobre su paso por el teatro universitario y revisa su vida de soltero empedernido.

El espectáculo se convirtió en uno de los más longevos de la escena española

Rubianes solamente son dos horas de derroche, provocación y risotada. Fue su proyecto más laureado, en el que logró cautivar al público con sus sátiras sobre lo humano y lo divino.

A finales de los setenta Rubianes cosechó importantes éxitos como miembro de las compañías Dagoll Dagom y Els Joglars, antes de iniciar su carrera en solitario con el espectáculo Pay-Pay, que lo llevó a actuar en Centroamérica.

En los ochenta y los noventa Rubianes también obtuvo éxitos con obras como Ssscum! (1992) que lo situaron entre los monologuistas más populares del país. Además se introdujo en medios como la radio, el cine y la televisión, que le otorgaron una gran popularidad social.

Desde 1997 hasta 2006 representó su espectáculo más laureado: Rubianes solamente. En 2006 dirigió la función Lorca eran todos y dos años después, La sonrisa etíope, cuyas funciones suspendió el pasado mes de abril al serle diagnosticado un cáncer.

Y después del paraíso de la riqueza… ¿qué?

POLÍTICA

Adiós a la inocencia

Tras una acomodada carrera en los negocios, un agente de la Bolsa parisina tuvo que abandonar su trabajo en 1882 después de que se desplomara el mercado. Pudo entonces centrarse en su auténtica pasión, la pintura, y con el tiempo, hastiado de la vida que había llevado hasta entonces, este ex agente bursátil de nombre Paul Gauguin creyó encontrar en las islas de la Polinesia y en sus habitantes un modelo de vida virtuoso que recreó una y otra vez en sus cuadros. Una representación idealizada en la que a incluía en ocasiones al hombre europeo como el elemento impuro que amenazaba aquel orden sagrado, un mundo primitivo acechado por la civilización y el materialismo.

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Seguramente ese mundo tan puro sólo existiera en sus lienzos y nunca hubo ni tanta inocencia ni tanta ingenuidad, pero el recuerdo de Gauguin viene al caso para contrastar cómo, apenas un siglo después, se pudo construir un relato social completamente opuesto al del primitivismo del pintor francés. Antes de que estallara la actual crisis económica, los países más desarrollados participábamos de una visión común en la que aparecíamos como virtuosos inmaculados, abandonados a la satisfacción del éxito material de un modelo de crecimiento liberal que habría permitido riqueza para todos o al menos oportunidades para ello.

Elementos amenazadores
Para los representantes más prepotentes y autosatisfechos de ese falso relato, ese mundo perfecto sólo era amenazado por elementos externos: inmigrantes que demandaba el propio sistema como mano de obra barata pero que con sus rarezas culturales propias contaminaban las esencias locales, o bien terroristas que nos odiaban precisamente por lo bien que vivíamos y lo apabullante de nuestra superioridad.

Los límites se cuestionaron más que las bases
Inmigración y terrorismo sirvieron para establecer largos debates sobre los riesgos que se cernían sobre nuestro mundo, y de paso para acallar las voces internas que estaban alertando de que no era oro todo lo que relucía y de que, independientemente de consideraciones sobre sostenibilidad y medio ambiente, aparecían preocupantes indicadores, como el creciente abismo entre las rentas altas y bajas o la constante erosión de los servicios públicos. El 11-S y la guerra de Irak conmocionaron temporalmente nuestras sociedades y provocaron airadas pero estériles reacciones en torno a los límites que estábamos dispuestos a pagar por la seguridad física y la comodidad. Pero la conciencia generalizada de que internamente algo estaba funcionaba mal estaba todavía lejana y sólo se ha producido tras el colapso económico.

Demostración de la falsedad del relato
La fuerza de la crisis económica está teniendo al menos una virtud, dejar al descubierto los resortes del sistema y la falsedad del relato predominante. Ahora aparece con claridad que algunos de los cimientos sobre los que se computaban nominalmente crecimientos continuados no eran sólidos, como los inmobiliarios y los financieros, mientras que también se puede ver la limitada capacidad de la política frente a la economía y el confuso modelo de interdependencia entre ambas.

“Agotatamiento de un modelo de crecimiento”
Una de las voces que ha reflexionado sobre los desequilibrios es la de un economista, Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid, quien ahora apunta: “Lo que algunos han enunciado como crisis financiera es mucho más que eso: es una crisis global, pues supone el agotamiento de un modelo de crecimiento que modifica el equilibrio ecológico, que también afecta a los alimentos, la energía y que ha sido incapaz de combatir la pobreza, el hambre y la exclusión social, aunque haya venido acompañado todo ello de progresos indudables”. “No estamos solamente ante una crisis financiera sino ante algo mucho más profundo: un sistema económico mundial desigual y depredador de la naturaleza”, advertía en un artículo publico en El País.

¿Hacia algo “muy diferente”?
Pocos se aventuran a pronosticar qué puede salir de todo esto. El pensador estadounidense Immanuel Wallerstein cree que será en todo caso un sistema “muy diferente” al actual y se muestra convencido de que “en 30 años no viviremos en el sistema-mundo capitalista”. En una entrevista a Diagonal, Wallerstein apunta sobre ese nuevo sistema que “si evolucionará en un sentido democrático e igualitario o reaccionario y violento es una cuestión política y por tanto abierta”, y piensa que esto dependerá “del resultado del conflicto entre lo que llamo el espíritu de Davos y el espíritu de Porto Alegre”.

Sin opciones virginales
Al menos, lo que no podrá volver a ser ese hipotético nuevo sistema es ingenuo y pretendidamente inocente ni apelar a hacer la vista gorda ante ciertos desajustes a cambio del bienestar individual, porque al final los colapsos acaban pasando factura a casi todos. Y las islas vírgenes tampoco son lo que eran y no suponen ya una opción para los brokers arrepentidos.

Sergio Colado es redactor de El Plural
scolado@elplural.com