Obama no defrauda: “Una nación no prospera si favorece sólo a los ricos

POLÍTICA

 

“Proclamamos el fin de los dogmas caducos”

El desahucio de la doctrina neocon fue decretado ayer por Barack Obama con estas inequívocas palabras: “Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que, durante demasiado tiempo, han estrangulado nuestra política”. En Estados Unidos ha empezado, en efecto, una nueva era.

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No parece una circunstancia en absoluto gratuita, o casual, que Obama subrayara, con brío y solemnidad, que “empezando desde hoy, debemos levantarnos del suelo, sacudirnos el polvo y comenzar de nuevo la tarea de rehacer EEUU”.

“Compañeros ciudadanos”
Ni tampoco puede pasar inadvertido este mensaje, dirigido a sus compatriotas, a los que llamó “compañeros ciudadanos”: “Hemos elegido la esperanza sobre el temor, la igualdad antes que el conflicto y la discordia”.

Tono positivo
Manteniendo siempre un tono positivo, Obama señaló también: “Ha llegado el momento (…) de elegir nuestra mejor historia; de llevar adelante ese valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena”.

Confianza vital
Abogó por “restablecer la confianza vital entre el pueblo norteamericano y su Gobierno”. Y precisó que el Gobierno sí “funciona” cuando ayuda “a las familias a encontrar trabajos con sueldo decente, cuidados médicos que puedan pagar y una jubilación digna”.

El mercado
Significativa además la reflexión sobre si “el mercado es una fuerza del bien o del mal”. Sostiene el nuevo presidente de EEUU que “su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha recordado a todos que sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos”.

La seguridad y el imperio de la ley
Otro importante capítulo del discurso de Obama fue el siguiente: “En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre seguridad y nuestros ideales. Nuestros padres fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, redactaron una carta para garantizar el imperio de la ley y los derechos humanos (…) Esos ideales aún alumbran al mundo y no renunciaremos a ellos por conveniencia. Y a los otros pueblos y Gobiernos que nos observan hoy (…) sabed que América es la amiga de cada nación y cada hombre, mujer y niño que persigue un futuro de paz y dignidad”.

Fortaleza, no debilidad
Apostó claramente el sucesor de Bush de “nuestra herencia multiétnica”, que definió como “una fortaleza” y “no una debilidad”. Declaró Obama: “Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes y de no creyentes. Estamos formados por todas las lenguas y culturas, procedentes de cada rincón de esta Tierra”. Y se refirió a los negros citando a su padre: “Un hombre cuyo padre, hace menos de 60 años, no habría sido servido en un restaurante ahora está ante vosotros para prestar el juramento más sagrado”.

Los enemigos comunes
En su primera alocución como presidente, Obama no ha defraudado. Podría decirse -oyendo con detenimiento el discurso presidencial- que el orador se habría inspirado, al menos de forma parcial, en el histórico discurso de John F. Kennedy, aquel 20 de enero de 1961. Kennedy, por ejemplo, invitó a sus conciudadanos a emprender una “lucha contra los enemigos comunes del hombre: la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra misma”.

La exhortación de Kennedy
De modo que cuando Obama aludió -ante los ciudadanos de América del Norte- a “la tarea de rehacer EEUU” sus palabras parecían una evocación de la exhortación de Kennedy: “Así pues, compatriotas, preguntad no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país”.

Los profetas de las calamidades
Los profetas cavernarios argüirán probablemente que Kennedy no cumplió sus promesas. Pero habrá que contestarles que no le concedieron el tiempo necesario para ello. Y que por eso precisamente lo mataron. Dirán también que lo de Obama es buenismo –lo que reprochan asimismo a Zapatero- y que el nuevo presidente acabará sucumbiendo a la lógica de los grupos de presión norteamericanos. En todo caso, lo que parecía imposible ha sido ya posible. Un negro progresista, llamado Obama, es democráticamente el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Enric Sopena es director de El Plural.

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