La lideresa de memoria corta y rostro, pétreo

POLÍTICA

Señora Aguirre ¿por qué no habla usted de la violencia social de los ricos frente a los más pobres, que eran mayoría?

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid –a cuyo cargo llegó en las elecciones de 2003 gracias a una especie de pucherazo estilo Romero Robledo o Restauración canovista- tiene la memoria corta y el rostro, pétreo. Ha declarado que “el pasado del PSOE es violento, y eso hay que decirlo con claridad”.

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Pero esta lideresa de la provocación –a la que tanto veneran periodistas ubicados ideológicamente en la frontera con la extrema derecha- ha eludido evocar la violencia estructural que supuso el franquismo institucionalizado. Es decir, el franquismo fue, sobre todo, una prolongada e interminable exhibición de terrorismo de Estado. España sufrió un Régimen terrorista, a lo largo de cuarenta años, impuesto tras un golpe militar y una guerra civil.

Armamento y tropas regulares
Los militares sublevados contra la II República triunfaron merced al apoyo logístico –en términos de armamento y tropas regulares- que les proporcionaron personajes tan pacifistas como Adolfo Hitler, Benito Mussolini y António de Oliveira Salazar. Al lado de los rebeldes, se alineó la oligarquía financiera y empresarial, los terratenientes, la jerarquía de la Iglesia y la mayor parte de las derechas europeas y americanas. Los obispos bautizaron esa salvajada sangrienta con el nombre de Cruzada de Liberación Nacional.

Heredero del franquismo
Aguirre silencia, sin embargo, que el PP es heredero del franquismo sociológico y, en buena parte, político. ¿Es que su amnesia cualitativa le lleva a olvidar que el PP procede directamente de Alianza Popular (AP) y que este partido surgió a impulsos de altos dirigentes de la Dictadura? ¿No fue el número 1 de Los Siete Magníficos –así eran llamados en los tiempos de la transición los promotores del invento- Manuel Fraga Iribarne, relevante ministro, con Franco en El Pardo? ¿No estaba también Laureano López Rodó, otro ministro muy influyente?

Carnicerito de Málaga
¿No fue presentado por AP, como candidato al Senado, en los comicios de 1977 –las primeras elecciones democráticas desde febrero de 1936-, el ex presidente Carlos Arias Navarro, conocido, por su extrema crueldad en la represión contra los rojos, como el carnicerito de Málaga? ¿No escribió en La Nueva Rioja -aproximadamente un año después- artículos, en defensa del régimen anterior y escasamente favorables a la Constitución, José María Aznar, recién aterrizado en AP?

Falaz y demagógica
Mire usted, doña Esperanza: Es seguro que hubo en el PSOE elementos partidarios de practicar la violencia. Pero su afirmación no deja de ser falaz y demagógica. La derecha –salvo honorables excepciones- boicoteó cuanto pudo a la II República porque no quería, bajo ningún concepto, perder algunos de sus privilegios.

Contra las cuerdas
Puso a la República contra las cuerdas y cuando vio que las izquierdas habían triunfado en las urnas de abril de 1931, la derecha de entonces se dispuso a preparar el golpe para así enterrar el mayor proyecto democrático en la historia contemporánea de España. En 1932, en agosto, ya se produjo la sanjurjada o primera conspiración militar orientada a liquidar la República.

No se lo perdonaron
En aquellos años, la pobreza estaba muy extendida en España. Pero usted no analiza la República teniendo en cuenta la situación de las clases sociales. No era lo mismo haber nacido en una familia acomodada que haber nacido en una familia obrera o proletaria. La República intentó sin éxito –no la dejaron reducir las distancias hasta ese momento insalvables- entre los ricos y los aristócratas y los más débiles. No se lo perdonaron.

Condiciones pésimas
En este país, en aquel tiempo, las mujeres eran explotadas -aún más que los hombres- y los niños también trabajaban. Hablo de las mujeres pobres y de los niños pobres, naturalmente. ¿Quiénes podían estudiar con facilidad? ¿Quiénes podían ser atendidos en sus enfermedades? ¿Usted cree, doña Esperanza, que tamaña injusticia no era en sí misma una forma de violencia feroz, ejercida por los poderosos frente a la mayoría de la población que malvivía en condiciones pésimas?

El Partido Liberal
Claro que sobre esa violencia social a usted no le apetece hablar. Usted es liberal. Incluso militó en el Partido Liberal. Todos sus afiliados –se decía- cabían en un taxi. Presidía ese partidito un empresario multimillonario llamado José Antonio Segurado, que pactaba a menudo con Fraga Iribarne. De oca a oca y tiro porque me toca.

Enric Sopena es director de El Plural

 

 

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