El auto de Garzón anima los otros frentes de la memoria.

DIEGO BARCALA – MADRID – 20/10/2008 08:00
Las asociaciones reclaman la devolución del patrimonio regalado a Franco

El sumario contra los crímenes del franquismo abierto el pasado jueves por el juez Baltasar Garzón ha animado el resto de luchas contra las injusticias de la dictadura. La retirada de símbolos y la devolución del patrimonio regalado a la familia del dictador son las tareas pendientes. La última denuncia exige el retorno al Estado de un valioso tratado de pesca del siglo XVII regalado en 1964 a Franco en León y que ahora se encuentra, supuestamente, en la biblioteca privada de la familia en su residencia de Madrid.

El notario y estudioso Alfonso García Melón no daba crédito a lo que veía en la portada de un número del suplemento del periódico El Mundo de octubre de 2004. La hija del dictador, Carmen Franco Polo, posaba delante de la biblioteca particular de la residencia del barrio de Salamanca en Madrid, delante de un lujoso tomo que decía Tratado de Pesca bajo una trucha dorada. “Es pura especulación, pero encajaría que fuera ese el libro que buscamos”, recuerda. La Diputación de León solicitó hace un mes sin éxito a la familia que declare si conserva el documento en paradero desconocido.

El pequeño tesoro reclamado es el Manuscrito de Astorga, un antiguo catálogo de moscas (cebo de pesca) para pescar truchas elaborado en 1624 por el canónigo Juan de Bergara. La misma institución que ahora lo reclama se lo regaló en 1964 a Franco durante una visita oficial. Muerto el dictador, nada más se supo. El diputado de Cultura de León, Marcos Martínez, ha comenzado la gestión para su devolución. “Hemos llamado a la familia en dos ocasiones pero no contestan”, afirma.

La imagen que sorprendió a García Melón es la única prueba de que el tratado sigue en poder de la familia. “Se dijo que podía haber sido vendido en Suiza, pero es algo improbable porque habría sido registrado en algún lado”, afirma el notario, que ha escrito un libro sobre el texto basándose en reproducciones del original. “Tiene un gran valor económico, pero el mayor problema es que no se encuentre en un lugar de acceso a la consulta”, añade.

Cuadros de Goya

El Manuscrito de Astorga sería uno de los elementos que componen el dudoso y rico patrimonio de los Franco. Las personas que han tenido acceso a la residencia de la calle de los Hermanos Bécquer en Madrid aseguran que se trata de un verdadero museo que incluye desde una biblioteca de incunables a lienzos de Goya.

Otro posible paradero del manuscrito es la residencia de verano en Sada (A Coruña), el pazo de Meirás, una de las mansiones de los Franco que mayores dudas despiertan sobre la legalidad de su propiedad. El pazo, que llegó a pertenecer a la escritora gallega Emilia Pardo Bazán, fue otro regalo al general golpista.

El procedimiento de coacción mediante el que fue entregado el pazo añade más sombras sobre la legalidad de la actual pertenencia a los Franco del palacio. El banquero Pedro Barrié de la Maza organizó una colecta vecinal para adquirir el edificio. Fue en 1939, recién acabada la Guerra Civil. Parece lógico que, por miedo, no hubiera vecinos que se negaran a donar hasta sus joyas para agasajar al dictador.

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