Temporal bíblico.

Manuel Pimentel   
06.10.2008
ImageQueremos creernos que el plan Bush servirá de verdad para llevar confianza a los mercados norteamericanos, y deseamos sinceramente que la acción coordinada de los gobiernos europeos y el BCE impida que se derrumbe nuestro edificio financiero. Pero algo extraño nos ocurre. Vemos a los líderes más poderosos del planeta con gestos de preocupación y miedo en sus rostros y sus firmes declaraciones no terminan de convencernos del todo.

Un agujero gigantesco parece que se va a tragar toda la economía empezando, paradojas de la vida, por los más excelsos representantes del capitalismo global. ¿Quién nos iba a decir que en semanas seríamos testigos del desmoronamiento de algunas de las mayores empresas financieras del mundo? Asistimos atónitos a un espectáculo insólito. Ni siquiera los más viejos del lugar recuerdan nada parecido. Cuando los oímos, un escalofrío nos eriza el espinazo.Intentamos tranquilizarnos, pero una duda nos corroe en nuestro interior. ¿Y si las medidas adoptadas no son las adecuadas?.

 Tan apurados estábamos, que hemos corrido a bendecirlas sin conocerlas siquiera. Nos hemos agarrado al único clavo que nos presentaban para asirnos, sin saber siquiera si estaba ardiendo. O el plan o el abismo, advirtió Bush. Le creímos. Por eso, aplaudimos que al final se aprobara. Pero la bolsa lo recibió sin alegría, mientras que en Europa los bancos seguían cayendo. Miramos a nuestro entorno sin entender nada, y los más cautos se preguntan si existe un plan B. Parece que no. EEUU ha comprometido el presupuesto federal por una larga temporada. ¿Qué puede pasar? Nadie tiene la respuesta. Los sabios más sabios se han equivocado, y el futuro parece abierto por completo. Algunos dicen que ya estamos al principio del final, mientras que otros temen estar al final del principio. Sólo el tiempo nos sacará de dudas.

Y mientras escampa, debemos prepararnos para el chaparrón. El paro rozará el catorce por cien. Trabajadores y empresarios los pasaremos canutas, sin terminar de entender como unas subprime lejanas nos cortan la póliza que precisamos. Las arcas municipales ya están tiritando y el próximo año aún estarán más vacías. Un negro panorama que no nos debe hacer desfallecer. Pasará la tormenta. Vendrán tiempos mejores. Saldremos de ésta. ¿Cuándo? Tampoco lo sabemos. Lo único cierto es que nos tocará sufrir. Por nuestros pecados – que también los hubo – y por los pecados de Wall Street, la Sodoma y Gomorra de las finanzas. Pero el mundo no se acaba y sabremos capear el temporal bíblico que nos azota.

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Un comentario en “Temporal bíblico.

  1. Mirando en Google para ver como me puedo poner en contacto con el Sindicato Manos Limpias que creo que funciona en la Administracion Publica española, me he encontrado con este comentario y la foto del antiguo Ministro de Trabajo, en la primera etapa del PP, que tuvo que dimitir por el caso Aycart, desde aqui decirle que hay mas mujeres de funcionarios de Trabajo que benefician con el mayor descaro a las empresas donde estan trabajan sus esposas en concursos publicos donde hay mucho dinero por enmedio y que se calla todo el mundo, yo trabajo en esa empresa, mejor dicho estoy subcontratada y me quedo perpleja como se mide con dos varas diferentes si se es con un Gobierno socialisto que con el pp. De Verguenza.

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