La derecha ultraliberal tilda de “ignorantes” a quienes achacan la crisis a la burbuja neocon.

 POLÍTICA

Libertad Digital evita valorar las intervenciones masivas en entidades de EEUU

ANDRÉS VILLENA OLIVER

Cuando vienen mal dadas, evasivas y descalificaciones. Esto es lo que se puede deducir de la lectura del último editorial de Libertad Digital, “El culpable de la crisis es el intervencionismo”, previsible respuesta a las no menos esperadas críticas que la crisis financiera está deparando, con reflexiones sobre la manifiesta falibilidad de la economía de mercado, tan venerada desde el denominado “fin de la Historia”. A los pensadores del “liberalismo” más extremo parecen haberles molestado las opiniones de políticos como el ex presidente Felipe González, periodistas como Iñaki Gabilondo, a las que se han sumado el director de El Plural, Enric Sopena, así como colaboradores de este diario como Carlos Carnicero o el profesor Juan Torres.

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Las últimas fechas vienen estando plagadas de reflexiones de influyentes políticos, periodistas y economistas, no precisamente todos relacionados con la izquierda. Las alertas por la situación actual han venido decretadas por brillantes economistas como Paul Krugman, pero también por otros más conservadores como los premios Nobel Joseph Stiglitz y Paul Samuelson, así como por parte del multimillonario especulador mundial George Soros. La mayoría de ellos viene a sugerir que el caos financiero creado es una consecuencia clara de lo que podríamos denominar una ahora decadente burbuja neocon.

Felipe González
Pero más influencia sobre la opinión pública española ha tenido la reflexión de Felipe González en el diario El País del pasado miércoles, en la que llegaba a una ilustrativa y dramática conclusión: “El capitalismo se mira en su espejo y se ve feo y fuera de control”. González subrayó que había sido precisamente en la cuna del neoconservadurismo donde se estaban produciendo las primeras intervenciones y que los inquietantes fenómenos actuales bien podrían interpretarse como la consecuencia de la deriva de un capitalismo preocupantemente hegemónico tras la caída del Muro de Berlín.

Más contundentes, aún
Más contundente aún se ha mostrado el periodista Iñaki Gabilondo, que esta semana afirmaba que “el modelo económico vigente se está desplomando como se desplomó el comunismo en 1989”. Los fenómenos actuales serían algo así como “los pedruscos derribados del muro de Berlín liberal”. Por su parte, el director de El Plural, Enric Sopena, expresaba la inquietud que provoca un sistema aparentemente sin control: en “¿Quién controla el capitalismo?”, Sopena definía los actuales fenómenos como “delirios neoliberales”, en parte, consecuencias del “fin de la historia” decretado unilateralmente y aprovechado por muchos tras el hundimiento del bloque soviético.

Reflexionar, una “ignorancia económica”
Por su parte, la intervención y nacionalización poco encubierta de bancos e inmobiliarias llevadas a cabo por el Gobierno estadounidense, en teoría, el más liberal del mundo, y, frente a la petición del presidente de la patronal de los empresarios, Gerardo Díaz Ferrán, de hacer “un paréntesis en la economía de mercado”, la web presidida por Federico Jiménez Losantos ha salido a defenderse de lo que considera poco menos que una crítica “progre”. Reflexionar sobre la falibilidad del mercado -un hecho estudiado por conocidísimos hacendistas cuyos libros de texto se pueden encontrar en cualquier facultad de Economía- sería una muestra de “ignorancia económica”, “sectarismo” y, en definitiva “una mentira”.

“Anteojeras ideológicas”
Frente a esta descalificación, el digital expone su explicación alternativa: más nos valdría plantearnos si la parte de la economía que ha provocado la actual crisis es la intervenida por los Estados: “Cualquier persona que no mire la realidad con anteojeras ideológicas debería preguntarse si los actuales problemas son debidos a la parte libre que queda en el sector o a la intervenida”. Y precisamente serían los Bancos Centrales los que, con su control sobre el precio del dinero, estarían teniendo una influencia decisiva sobre el desenlace de la crisis financiera, reflexionan estos expertos.

Los empresarios son empresarios
Nada o poco que decir ante la petición de intervención pública por la falta de liquidez de entidades privadas. Para Libertad Digital, “a ningún liberal” le puede “extrañar” esto: “Un empresario como Díaz Ferrán no tiene mayor interés en el liberalismo que en el socialismo. Lo que quiere es ganar dinero, y si la intervención del Estado se lo va a poner en bandeja, ¿para qué va a defender el libre mercado?”.

¿Anarquistas de derechas?
Estos nuevos liberales, por tanto, no estarían abogando -según siempre parecía haber quedado en evidencia- “por la bondad de los empresarios ni por su infalibilidad, sino por un sistema en el que existan las condiciones para que los esfuerzos de los emprendedores reviertan en el interés general”. Todo un manifiesto utópico ante las actuales dificultades: ¿un anarquismo de derechas? Los extremos son siempre desaconsejables.

avillena@elplural.com

 

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