Valencia: La Fórmula 1 oculta la realidad.

 

La otra cara del famoso circuito de Fórmula 1 de Valencia. Parte de atrás de las naves cuya fachada principal recae en la calle Juan Verdeguer, y que en su tiempo (años 30) se situaron allí aprovechando la cercanía con la estación del Grao. Su parte de atrás, hecha polvo, da a las obras del famoso circuito de Fórmula 1 con el que nos machacarán a ruido a los vecinos del barrio para que disfruten los que pueden pagar un pastón por las entradas

RAFA ESTEVE-CASANOVA

 El triunfalismo al que las autoridades populares tan acostumbrados tienen a los valencianos no les deja ver con objetividad la realidad de la política de grandes eventos que Rita Barberá y Francisco Camps están llevando a cabo magníficamente coreados por sus corifeos mediáticos. Muchos de mis paisanos están plenamente imbuidos en la idea de que somos lo mejorcito de España y que el resto de comunidades se mueren de pura envidia al ver nuestras grandes avenidas, nuestros faraónicos edificios y los megalómanos proyectos ideados por los que aquí mandan. «Xe, som els millors», se dicen muchos valencianos mientras miran por encima del hombro a sus más cercanos vecinos que no tienen todo aquello de lo que ellos creen poder disfrutar sin importarles para nada que haya niños valencianos dando clases en barracones de madera y uralita, ancianos sin recibir las suficientes y merecidas atenciones y gentes durmiendo debajo de los puentes del antiguo cauce del río Turia, ya que todo esto no se refleja en los informativos de ese NODO al servicio del Partido Popular en que se ha convertido la televisión autonómica valenciana, y lo que no se ve en la tele es inexistente.
Estos días toca sacar pecho y presumir de circuito urbano, de coches corriendo por las calles de la ciudad. Ya tenemos circuito de F-1, como el Principado de Mónaco, pero nos falta una Carolina que presida las carreras, ya que la alcaldesa de la ciudad no da la talla para portada del Hola, aunque sin buscar muy profundamente seguro que será posible encontrar algún símil de ese Alberto de Mónaco que tantos ríos de tinta ha hecho correr o algún que otro pirata que emule a los primeros Grimaldi, en estas tierras todo es posible. Incluso que hace unos días la empresa Valmor Sports, creada por la Generalitat para gestionar las carreras de los bólidos, dijera que estaban totalmente vendidas las más de 112.000 entradas para las tribunas del circuito y que ahora aparezca la ciudad inundada de carteles que ofrecen entradas con una rebaja del 50%.
Y es que el triunfalismo y ese pensat i fet tan valenciano no son buenos consejeros en los negocios. Los últimos grandes premios en Alemania y Hungría no se han caracterizado precisamente por haber llenado todas las localidades. Fernando Alonso, que es el motor patriótico que mueve a los españoles a acudir a los circuitos, lleva una temporada en la que ni tan siquiera huele el puesto más bajo del podio y si antes acudían a Montmeló cerca de 8.000 asturianos este año apenas fueron 1.500 los que se acercaron al circuito catalán. Una pareja que acuda el fin de semana a presenciar las carreras necesita gastar un mínimo de 1.500 euros en su visita a Valencia, donde tan sólo hay 22.000 plazas hoteleras, cuando en una ciudad vacía en pleno agosto las localidades en las tribunas son más de 112.000. Tomen todo esto, métanlo en una coctelera, agítenlo lo necesario y obtendrán el resultado de esas entradas que una semana antes de la celebración del gran premio se ofrecen a mitad de precio.
El Partido Popular siempre ha ocultado la realidad, unas veces escondiéndola detrás de la celebración de grandes eventos y otras tras las lonas de la vergüenza, como hará en esta ocasión, en la que para que los asistentes al Gran Premio de F-1 no vean la degradación del marinero barrio del Grao se taparán las naves y antiguas fábricas en ruina con grandes lonas de 20 metros de altura decoradas con fotografías de lugares emblemáticos del País Valenciano.
Una vez más, y ya son muchas, los políticos valencianos ocultarán la realidad tanto a sus representados como a los visitantes que así podrán volver a sus lugares de origen cantando las excelencias de una ciudad de la que no han visto nada de nada, tan sólo lo que las autoridades les han dejado ver. Seremos sólo, una vez más, fachada y cartón piedra, al fin y al cabo una falla más.

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Un comentario en “Valencia: La Fórmula 1 oculta la realidad.

  1. nada más decir de lo que vengo de leer, solamente de subrayar la caraceristica fallera de la politica caciquista del pp valenciano. mientras el centro ciudad se muero de aceras chapuzeras y asfaltos dignos de una ciudad tercer-mundista, estos señoritos van andando por la calle delante de su televisión partidista copa en mano y riendose de tal despildarro a cuenta del pueblo que tan odian por ser pueblo – y es verdad a veces de decir que el pueblo se merece a los quien votan. por cierto los valencianos o son incultos, o masoquistas. esperando un dia mejor con gente mejor por una ciudad mejor desembarazada de esos poliquillos de pacotilla que son los peperos horteras de valencia.

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