Risas o llantos.

RAFAEL RIVERA

 Ya sé que hay muchos que están orgullosos de lo que somos por estas tierras, y de lo que hacemos. Y creen que suponemos un ejemplo a seguir. Pero hay otros que nos consideran el hazmerreír del mundo, que nos mira atónitos sin acabar de creerse que pueda ser verdad lo que pasa.
El ayuntamiento de esta ciudad busca desesperadamente a un indigente que vive en el cauce, pero no para darle cobijo, no crean, sino para multarle. Ejemplar. Pretende cobrarle 750 euros de nada. Supongo que el multado, cuando le encuentren, sacará si visa oro y pagará sin pestañear.
Por no hablar de la huelga del metro. Ninguna ciudad del mundo mantendría una huelga meses y meses sin resolver el conflicto. Negociar que Valencia sea sede de esto o de aquello sí que saben, con el talonario flojo, pero el transporte público, ¿a quién le importa? Y del Valencia CF ni hablamos, claro, porque las carcajadas o llantos, según se mire, salen hasta en el telediario. No bastan todos los pelotazos del mundo para arreglar las ambiciones de unos y otros, que ya es guasa hablar de pelotazos en un club de fútbol. Pero, cuidado, es un equipo que representa el sentir del pueblo y todas esas monsergas que hemos de oír, aunque sus jefes se plantean vender a sus jugadores para zurcir un campo desproporcionado y mal ubicado. Eso sí, ponen y quitan directivos con sueldos astronómicos por unos minutos de gestión, pero sin multas; parecido al perseguido por vivir debajo del puente. Qué quieren, siempre me despiertan más simpatías las coderas con remiendos que las camisas almidonadas.
Y lo que es mejor de todo son los miles de millones de euros que ha gastado el Consell sin tenerlos. Pero no en urgencias y cuestiones básicas para los de a pie, no crean, los han gastado en fastos, y sin pedirnos permiso. Se deben dinero incluso a ellos mismos, y Ciegsa en vez de construir colegios hace promesas y alquila barracones.
Eso sí, el estruendo de la fórmula se oye hasta en nuestros dormitorios y los vecinos del Grao se pierden para ir a su casa entre vallas, balizas y señales de prohibido ir a más de 250 Km/h; y eso que ahora las carreras, ya no le gustan ni a Fernando Alonso.
Ya ven, nosotros a lo nuestro y desde fuera nos miran perplejos y preguntan, pero oye, ¿qué pasa en Valencia? Y yo qué sé, hijo, y yo qué sé. Será que estamos todos anestesiados.

(levante-EMV. 12.08.2008)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s