Ahora, Osetia: no se dejen engañar.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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  • AMANDO HURTADO

    12/08/2008

 

Hasta finales del siglo IX, los osetos, de etnia turcomana, habían estado pastoreando por las estepas del río Don. Huyendo de los jázaros, se refugiaron en el Cáucaso central. En el siglo XVIII, Catalina II de Rusia intentó someterlos para asegurar su frontera con Turquía, pero no fueron integrados en el imperio ruso hasta mediados del siglo XIX. Tras la Revolución de Octubre de 1917 y la posterior creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Osetia quedó administrativamente dividida en dos Repúblicas Autónomas: Osetia del Norte (8000 Km2), integrada en la República Federal Soviética Rusa y Osetia del Sur (3900 Km2), integrada en la República Soviética de Georgia, la patria de Stalin. La división se mantuvo tras la desaparición de la URSS, en 1991, a pesar del descontento de los osetos. Por ello, Osetia del Sur había venido disfrutando de un auto-gobierno de facto, sin graves problemas… hasta que el gobierno georgiano “pensó” que le convenía integrarse en la OTAN y así lo pactó con Bush en la cumbre de la OTAN, a principios de 2008.

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En julio último, la Secretaria de Estado de Bush, Condoleezza Rice, visitó la capital de Georgia, Tibilisi (la antigua Tiflis), reiterando el pleno respaldo norteamericano al “deseo” manifestado por el pequeño estado caucásico de integrarse en la OTAN. No solo los rusos, sino también algunos miembros europeos de la OTAN consideraron el gesto innecesariamente provocativo… e inconveniente para la estabilidad de los suministros de petróleo que reciben de Rusia.

No se sabe si la Sra. Rice dio luz verde al presidente georgiano, Saakashvili, o si éste simplemente entendió que una intervención militar en Osetia del Sur sería respaldada por Washington, pero no hay que olvidar que Georgia mantiene 2.000 militares en Irak a petición norteamericana. El caso es que el día 7 de agosto, oportuna víspera del comienzo de los Juegos Olímpicos del “un mundo, un sueño”, Saakashvili envió un fuerte contingente de tropas a Osetia del Sur, desencadenando un ataque inesperado para “afirmar” su soberanía sobre aquel territorio.

La Associated Press informó al día siguiente de que el ataque militar georgiano a Osetia del Sur había causado ya en torno a 1.400 bajas y destruido gran cantidad de edificios de la capital, Tskhinvali. Datos posteriores elevan el número de muertos a más de 2000 y a decenas de miles los heridos, según ambos bandos.

Por acuerdo expreso alcanzado entre los gobiernos de Moscú, Tibilisi y Tskhinvali, los rusos tenían desplegados en la inquieta Osetia del Sur a un número de “guardianes de la paz”, de los que algunos resultaron muertos y 30 fueron heridos durante el ataque georgiano del día 7 de agosto. Ello dio lugar a una rápida reacción rusa, tan eficaz que el gobierno georgiano optó por “ponerse la venda” y proponer la retirada de todas las tropas en acción.

No se hizo esperar una declaración de Bush, desde Pekín, aludiendo al derecho a la “integridad territorial” de Georgia y a la defensa de su “libertad”. La de los osetos no parece contar demasiado ahora, a diferencia de lo que predicó en el caso de Kosovo, defendiendo precisamente la segregación de una provincia serbia emblemática.

Y es que el fondo del tema, una vez más, radica en el interés norteamericano por establecer bases de la OTAN en torno a Rusia (la OTAN nació para eso, en una situación internacional muy distinta), pero ahora, además, con objeto de asegurarse la hegemonía en una región estratégicamente clave para la defensa de sus intereses en el mercado del petróleo. En Georgia, como en Kosovo, el paso siguiente será el establecimiento de bases de la OTAN. Las ricas regiones petrolíferas de Asia central y los oleoductos del Cáucaso han sido siempre rusos o de influencia rusa. Por otra parte, Irán e Irak se hallan a más fácil tiro de cohete desde Georgia.

Tanto la llamada “Revolución rosa”, que llevó a Saakhasvili al poder en Georgia, en 2003, como la “Revolución naranja” ucrania de 2005, contaron con el previo apoyo norteamericano, proponiendo como panacea las ventajas del “mercado libre”. Con tan pragmática finalidad, los EE.UU. han enviado a Georgia, hasta ahora, 160 asesores militares cooperantes en la reestructuración de su ejército.
Un mundo, un sueño…

Amando Hurtado es escritor y licenciado en Derecho

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Un comentario en “Ahora, Osetia: no se dejen engañar.

  1. Los osetas han vivido tradicionalmente en lo que hoy es Osetia del Norte y estaban separados de Osetia del Sur por el Cáucaso. Desde Catalina II han sido siempre muy fieles a Rusia.

    Lo que hoy es Osetia del Sur ha sido territorio georgiano poblado por georgianos hasta que a comienzos del siglo XX se construyó un tunel en el Cáucaso y se produjo un trasvase de Osetias de lo que es hoy Osetia del Norte a Osetia del Sur.

    Stalin dio autonomía a Osetia del Sur como un medio de debilitar a su Georgia natal.

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